Tag Archives: Creencias y pensamientos

Las personas tenemos tres tipos de respuesta: las conductas , las emociones y los pensamientos. Las conductas hacen referencia a todas las acciones que llevamos a cabo, la parte motora. Las emociones conforman el tipo de respuesta en la que se engloban tanto la respuesta orgánica y fisiológica , como nuestras emociones y sentimientos. Por último, estaría la respuesta cognitiva, lo que pensamos. Dentro de la respuesta cognitiva, nos encontramos con diversos tipos de pensamientos  entre los que se encuentran los esquemas, las creencias, etc. Para clasificarlos no existen unas categorías fijas y compartidas por todos los marcos teóricos, por lo que según qué teoría sigamos encontraremos una clasificación u otra.

Los pensamientos tienen la característica principal de que es una conducta o respuesta que no se puede observar o, que sólo es observable por uno mismo. Además, al igual que las conductas y las emociones, los pensamientos también tienen una gran influencia sobre los otros dos tipos de respuesta. Esta influencia mutua conforma lo que en psicología se denomina como el modelo “A-B-C”. Este modelo apuesta por establecer en una influencia mutua a estos tipos de respuesta. De esta forma, los pensamientos, cómo pensamos sobre el mundo, cómo interpretamos nuestra realidad, etc., tiene una gran influencia en cómo nos sentimos y cómo actuamos. De hecho, gran parte de la terapia en la mayoría de los casos supone ayudar a la persona a pensar de una forma más amable consigo mismo y con el mundo.

Bajo la etiqueta de “creencias y pensamientos” encontrarás todo lo referente a este tipo de respuesta humana. Aquí podrás leer artículos que hablen sobre la influencia de los pensamientos, sobre las consecuencias positivas de una determinada forma de pensar, sobre tipos de pensamiento y todo lo que tenga que ver con los cognitivo. Si te gustaría saber más sobre los pensamientos y cómo nos influyen, éste es tu sitio.

El confinamiento como reforzador de pensamientos automáticos

1 Comment 158 Views0

Seguramente en este periodo tan excepcional que estamos viviendo de confinamiento, restricciones y mensajes políticos, todos hemos podido identificar de una u otra manera altibajos en nuestro humor, estado físico y sobre todo psicológico. Todo esto ha llevado a que también se vea afectado nuestro sistema de creencias, que es la parte de los pensamientos más arraigada de cada persona. Este sistema puede ser adaptativo, cuando facilita nuestra relación con el medio, o por el contrario puede estar compuesto de pensamientos automáticos desadaptativos o irracionales, que pueden desencadenar otro tipo de consecuencias como depresión, ansiedad o falta de autoestima. Es por esto que hoy trataremos de enseñar de manera breve cómo puede ayudar la reestructuración cognitiva a mejorar nuestro sistema de pensamientos y algunas técnicas conductuales asociadas a esta.

 

¿Qué es la reestructuración cognitiva?

La técnica de reestructuración cognitiva es una de las técnicas más usadas en consulta, sobre todo en la terapia cognitivo conductual aunque es puramente cognitiva. Su aplicación no es nada sencilla, pues es necesario tener un amplio conocimiento del problema que la persona tiene en ese momento y también depende de las habilidades del terapeuta para poder confrontar los pensamientos del paciente con la realidad.

No podemos olvidar que este sistema de creencias se suele caracterizar por ser rígido y en ocasiones ilógico. En su forma más extrema pueden generar consecuencias conductuales disfuncionales, creencias terroríficas y se puede llegar a menospreciar de la valía humana.

 

La técnica en sí consiste en la discusión de los pensamientos automáticos negativos que provocan ansiedad o malestar en el paciente, y ayudar a sustituirlos por pensamientos más adaptativos.

Si quieres saber más acerca de terapia cognitiva, puedes leer nuestro artículo aquí. 

 

Cómo trabajar sobre los pensamientos desadaptativos

Modelo A-B-C

  • A: Acontecimiento activador, suceso real y externo que se le presenta al sujeto (P. e. reunirse con amigos después de un periodo de confinamiento).
  • B: Creencia y valoración que hace el paciente sobre el evento acontecido (P. e. haber cogido un par de kilos durante ese periodo de confinamiento y por ello pensar que sus amigos van a juzgar su físico).
  • C: Consecuencia emocional o conductual del sujeto (P. e. disminución de la autoestima, ansiedad, no querer quedar con sus amigos)

Estas creencias pueden ser sometidas a:

  • Debate: método didáctico para instaurar procesos de pensamiento más objetivos a través de la lógica (P. e. no tiene ninguna lógica pensar que sus amigos van a juzgarle en sentido negativo por haber cogido peso)
  • Confrontación: confrontando al paciente con el problema que surge por pensar de esa forma (P. e. un pensamiento no es adaptativo si provoca ansiedad o baja autoestima)
  • Enfoque socrático: el psicólogo sirve al paciente de guía para el autodescubrimiento de alternativas racionales.

 

Terapia cognitiva de Beck:

La principal diferencia con el modelo A-B-C,  es la importancia que la terapia cognitiva de Beck le da a los esquemas conceptuales del sistema de creencias generados en la infancia, los cuales conllevan a tener pensamientos automáticos.

Los pensamientos automáticos son cogniciones negativas que suceden sin razonamiento previo, es decir, son involuntarias. Tienen apariencia de válidas para el paciente, pero suelen ser irracionales.

Estos pensamientos automáticos se pueden someter a una verificación con las siguientes técnicas:

  • Role playing
  • Registro de pensamientos
  • Imágenes mentales
  • Contabilizar el número de pensamiento automáticos
  • Elaboración de un diario

 

Técnicas conductuales:

Normalmente, de manera simultánea a la reestructuración cognitiva, se suele trabajar con técnicas conductuales que poco a poco pueden ayudar al paciente a mejorar su estado de ánimo y a mejorar los tiempos de la terapia.

Siguiendo con el ejemplo de arriba, algunas técnicas serían:

  • Asignación de tareas graduadas (P. e. animar al paciente a hacer más ejercicio o mejorar su dieta)
  • Pruebas de realidad (P. e. quedar con nuestros amigos para someter a prueba nuestros pensamientos)
  • Programación de actividades (P. e. incrementar el número de salidas o de horas de ejercicio)

Puedes saber más sobre como mejorar el estado de ánimo tras el confinamiento aquí

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sergio García

También te puede interesar…

Defusión del pensamiento

¿Mejora el ejercicio la salud mental?

¿Por qué es tan difícil superar una adicción?

La adicción a la comida

IMAGEN CORPORAL: EMPIEZA A SENTIRTE BIEN CON TU CUERPO

Cómo superar el perfeccionismo

Indefensión aprendida

Autoeficacia, la confianza en que las cosas nos saldrán bien

La adicción a los videojuegos

Ideas irracionales: qué son y cómo combatirlas

La Psicología positiva y el bienestar

La autoaceptación

¿Qué son los pensamientos rumiativos y cómo deshacerse de ellos?

No Comments 147 Views0

En varias ocasiones, en distintos artículos de nuestro blog hemos mencionado los pensamientos rumiativos. Un tipo de pensamiento que produce mucho malestar. También se les conoce como pensamientos obsesivos o rumiantes. En clínica observamos que este patrón de pensamiento está presente en muchos trastornos psicológicos. Hablamos de trastornos de ansiedad (fobias, TOC, ansiedad generalizada…), depresión, duelos patológicos, agresividad y problemas de control de impulsos, etc.,  por lo que queremos detenernos a conocerlos mejor.

 

¿Qué son los pensamientos rumiativos y cuál es su efecto sobre el bienestar?

Los pensamientos rumiativos se refieren a una forma de pensar, más que al contenido en sí mismo. Son pensamientos sobre una misma cuestión, y se denominan rumiativos porque se producen con una alta frecuencia. Suelen ir acompañados de emociones muy intensas en coherencia con el contenido del pensamiento. Así los pensamientos rumiativos, pueden producir grandes dosis de emociones displacenteras como inquietud, miedo, tristeza, rabia, entre otras.

Normalmente surgen ante situaciones que nos preocupan, y consisten en dar vueltas y vueltas a la misma cuestión.

 

Efectos negativos de los pensamientos rumiativos

1. Producen emociones muy intensas, que resultan desbordantes.

Las emociones, para que sean útiles y adaptativas, han de ser moderadas y ajustadas a la magnitud de la situación que las ha desencadenado. Así, emociones desagradables que algunas personas desearían eliminar de su día a día, se mantienen presentes por un tiempo mayor del necesario.

Además dificultan el afrontamiento de la situación problema.

 

2. Producen agotamiento físico y emocional

Mantener niveles altos de intensidad emocional supone un esfuerzo para el organismo, lo que conlleva un gasto de energía innecesario.

 

3. Produce alteraciones en el sueño y en el descanso

Como decíamos en el punto anterior, las emociones generadas son muy intensas, por lo que repercutirán en la calidad y contenido del sueño.

 

4. Pérdida de atención y concentración en el momento presente

Por lo que disminuye la productividad en las tareas que se realizan. Además se dejan de percibir información del momento presente, por lo que se pierden oportunidades.

 

5. Condicionamiento de situaciones

El pensamiento tiene un poder inmenso a la hora de cambiar el valor de las situaciones o estímulos con los que nos relacionamos. Al pensar repetidamente sobre una situación, las emociones que se generan quedan asociadas con gran intensidad a las situaciones objeto del pensamiento. De este modo, una persona puede desarrollar aversión o miedo ante una situación solo por haber rumiado en muchas ocasiones pensamientos o imágenes negativas.

 

6. No ayudan a pasar página

Este es el caso de duelos patológicos, ya sea por el fallecimiento de un ser querido o una ruptura de pareja. Seguir anclado en el pensamiento no permite olvidar a la persona y abrirse a nuevas posibilidades.

 

¿Cómo podemos manejar el pensamiento rumiativo?

En cada persona los pensamientos rumiativos surgen con una función. Es decir, cumplen con un propósito que tiene algún tipo de beneficio puntual. Por tanto, para ayudar a combatirlos será necesario conocer las causas y función de los mismos. Sin embargo, hay algunas ideas que pueden ayudar a acotar la frecuencia e intensidad de este tipo de pensamientos:

  • Reconocer el efecto perjudicial que tiene esta forma de pensamiento para ti. Como veíamos más arriba, las desventajas son innumerables. El pensamiento rumiativo no proporciona beneficios duraderos más allá de sensaciones reforzantes de duración fugaz.

 

  • Razonar aquello que te preocupa. Enfócate en determinar qué es lo que te preocupa y en analizarlo. Párate a pensar en la veracidad de los pensamientos que estás desarrollando y en determinar la gravedad de la situación. Para ello te ayudará conocer los distintos tipos de creencias irracionales

 

 

 

  • Buscar soluciones al problema y toma decisiones al respecto. En muchas ocasiones los pensamientos rumiativos desaparecen cuando se encuentra una solución eficaz para el problema que te preocupa. Puesto que el pensamiento pierde su función, que es intentar resolver el problema – de manera poco eficaz en este caso-.

 

  • Entrenar la parada de pensamiento. Consiste en aprender a interrumpir el encademaniento de pensamientos que es característico de las rumiaciones.

      Puedes saber más sobre esta técnica en este artículo 

 

  • Practicar alguna técnica de meditación o mindfulness. Este tipo de técnicas entrenan la capacidad para dejar pasar el pensamiento. Ayudando a centrar la atención en el momento presente.

     Puedes leer aquí nuestros artículos sobre el mindfulness y sus beneficios

 

  • Desarrollar un hobby o alguna actividad que sea altamente reforzante para ti. De este modo te será más fácil desconectar de los pensamientos y volver al presente.

     Si quieres saber más acerca de los beneficios de tener un hobby puedes leer nuestro artículo aquí 

 

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar a superar patrones de pensamiento obsesivos. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

También te puede interesar…

Aceptación vs. resignación en tiempos de COVID-1

La necesidad de trabajar la empatía tras el confinamiento

El humor y la salud mental

Cómo desarrollar tolerancia a la incertidumbre

La tolerancia a la incertidumbre, una herramienta esencial

Tengo miedo a contagiarme

¿Cuáles serán las consecuencias psicológicas tras la cuarentena?

Afrontar el estrés del teletrabajo durante la pandemia

Las fases del estrés y el confinamiento

6 claves para superar el confinamiento

Cómo hacer frente al malestar que genera la incertidumbre

Cómo afrontar el aislamiento y salir reforzado de la experiencia

Perfeccionismo y salud mental

No Comments 139 Views0

El perfeccionismo puede llegar a estar bien visto en una sociedad competitiva como la actual. A pesar de que sabemos que la perfección es un ideal inalcanzable, no vemos como algo negativo el que una persona dedique una cantidad ingente de tiempo y esfuerzo en una determinada tarea. Y, no obstante, el perfeccionismo puede convertirse en un gran obstáculo cuando la búsqueda de superación y las expectativas irreales se vuelven en nuestra contra y nos impiden funcionar.

     Si quieres saber más sobre el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo aquí

Perfeccionismo y miedo al error

La perfección es un ideal que todos sabemos inalcanzable. Etimológicamente, el verbo perfeccionar implica la acción de dejar algo terminado. En este sentido, podríamos entender a los perfeccionistas en base a su dificultad para dar las cosas por terminadas, intentando incesantemente pulirlas y hacerlas mejor. Esto puede resultar tremendamente desadaptativo, pues nunca nada será lo suficientemente bueno, y cada pequeño fallo será visto como una catástrofe. En estos casos, es crucial que la persona aprenda a distinguir cuándo el trabajo está lo suficientemente bien para darlo por terminado, en vez de demorarse en intentar hacerlo todo perfecto.

Tolerancia a la frustración

En este punto, las expectativas irreales y el miedo al error serán dificultades con las que el perfeccionista tendrá que lidiar. Las personas muy perfeccionistas se caracterizan, como comentábamos, por sentir una gran aversión al error. En términos psicológicos, decimos que tienen una baja tolerancia a la frustración. Ello les lleva a la autocrítica y a la anticipación y comprobación de posibles fallos para sentir que controlan la situación. Paradójicamente, esta comprobación constante del error produce en estas personas una gran sobrecarga, niveles elevados de estrés y mayor probabilidad de fallar.

Por tanto, la persona perfeccionista debe aprender también a integrar y aceptar el error. El error es la forma en la que aprendemos, y en la que crecemos como personas. La habilidad de la tolerancia a la frustración nos ayuda a mantenernos motivados a pesar de los fallos, y a no condicionar nuestra valía personal en base a ellos.

     Si quieres saber más sobre cómo superar el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Perfeccionismo adaptativo y desadaptativo

Como en cualquier característica humana, las personas varían en su grado de perfeccionismo. Podríamos decir que el perfeccionismo problemático surgiría de la combinación de unas expectativas de desempeño muy altas, de una autoevaluación crítica del error (real o percibido), y todo ello daría lugar a la preocupación por la comisión de errores.

 

     Si quieres saber más sobre las ideas desadaptativas que acompañan al perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Cuando el perfeccionismo es adaptativo, la persona tiene estándares altos, pero también mantiene una visión realista de la realidad y de sus propias capacidades, y es capaz de ser flexible y aprender del error. Por el contrario, el perfeccionismo desadaptativo se caracteriza por una autoexigencia muy por encima del desempeño posible, y por una gran preocupación y temor ante el error.

Con esto podemos entender que una persona que no haya aprendido a “manejar” su perfeccionismo, experimentará grandes y frecuentes dosis de malestar y frustración. Es por ello que el perfeccionismo está asociado a múltiples problemas de salud mental, y a trastornos como los de ansiedad, de alimentación (ej.: anorexia), depresión, obsesiones, etc.

 

Cómo identificar el perfeccionismo

Aparte de las manifestaciones más obvias del perfeccionismo, como la comprobación del trabajo hecho y de los posibles errores, o de la necesidad de que todo quede perfecto, existen otras formas menos claras, pero igual de problemáticas. Un ejemplo de ello puede ser la procrastinación, que muchas veces se debe al miedo a fallar o a la ansiedad de empezar una tarea que no sabemos cómo abordar. En este caso, posponer la tarea puede suponer un alivio inmediato del malestar y la incertidumbre, pero a la larga seguramente supondrá más problemas, más estrés y más trabajo acumulado.

En línea con lo que comentábamos sobre el miedo al error y la baja tolerancia a la frustración, es frecuente que las personas perfeccionistas se desmotiven ante los fallos, aunque estos sean pequeños. La autocrítica y la habitual comparación negativa con los demás también pueden ser signos de un problema de perfeccionismo

 

     Si quieres saber más sobre el efecto de la comparación con los demás sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

En Cipsia Psicólogos somos expertos en el tratamiento de problemas de perfeccionismo, entre muchos otros. Si sientes que el perfeccionismo te está causando gran malestar, e influye de manera negativa en tu vida, no dudes en contactarnos

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

También te puede interesar…

¿Cómo identificar las amistades tóxicas?

Cómo dejar de discutir por llevar la razón

La crítica como herramienta de crecimiento

Sobrepeso y Psicología

Cómo sacar más provecho de las vacaciones

Operación bikini e imagen corporal

Cómo fomentar relaciones positivas con la familia y pareja durante las vacaciones

Cómo adoptar una actitud deportiva ante el error

El síndrome del impostor y el efecto Dunning-Kruger

Aceptar la crítica

¿Cuáles serán las consecuencias psicológicas tras la cuarentena?

Pensar demasiado

4 Actitudes tóxicas que te impiden superar una ruptura y cómo superarlas de manera inteligente

No Comments 126 Views0

Observamos en los últimos meses un incremento en los problemas de pareja. El nuevo entorno impuesto por el COVID-19, con mayor tiempo de convivencia en casa y mayor carga de responsabilidad en la vida doméstica, ha supuesto para aquellas parejas que ya tenían problemas, la gota que ha colmado el vaso. Las reacciones ante el problema son distintas: muchas personas se replantean la continuidad buscando soluciones, y, otras, deciden ponerle fin a la relación. Ante una ruptura, hay ciertas actitudes que nos impiden pasar página, y que hacen más mal que bien.

     Puedes saber más acerca de cómo mejorar tu relación de pareja, puedes leer nuestros artículos sobre cómo cuidar la pareja, y sobre cómo el refuerzo nos ayuda a impulsar la relación 

 

4 errores clásicos que no te ayudarán a superar la ruptura

Entrar en el bucle de los “por qué”

Reflexionar sobre las razones que han llevado a romper la relación puede ser útil, si lo hacemos de forma constructiva. Sin embargo, darle vueltas de manera incesante, posiblemente no arroje más luz sobre lo que ya sabes. “Rumiar” sobre un tema, puede producir la falsa sensación de que se está descubriendo o consiguiendo algo. Como contrapartida, las obsesiones producen un incremento de la intensidad emocional, en este caso, de emociones displacenteras.

 

      Puedes conocer  más acerca de las rumiaciones y del trastorno obsesivo compulsivo aquí 

 

Comprobar si tu ex pareja ya ha pasado página

Con la existencia de RRSS se hace más fácil enterarse de cada paso en la vida de otros, entre ellos de tu ex pareja. Meterse en redes sociales, mirar la foto o estados de WhatsApp para comprobar si hay cambios en su vida, es una forma de no aceptar la ruptura. Este juego te mantiene buscando incesantemente datos que mantengan tu esperanza de que existen posibilidades de retomar la relación.

 

 

Recrearte en los buenos momentos vividos

Como decíamos más arriba, las rumiaciones tienen la capacidad de producir emociones de elevada intensidad. En este caso, estarás reavivando las emociones de enamoramiento hacia tu anterior pareja. La consecuencia de esto es avivar los sentimientos por una relación ya extinta, y dificultar tu capacidad para fijarte en otras personas. Además acrecentará el sentimiento de soledad y tristeza, del que, precisamente, tratas de huir.

 

Intentar ser amigos antes de haber superado la ruptura

En este caso, no queremos decir que no sea posible ser amigos tras finalizar la relación. El peligro que vemos en esta actitud reside en que suele consistir en una estrategia para recuperar la relación ya finalizada.

 

 

Cómo vencer estas actitudes de manera inteligente y salir airoso de la ruptura

  1. Delimita un tiempo para pensar sobre la relación pasada, si así lo crees necesario.

No se trata de no reflexionar sobre qué ha podido salir mal, sino de poner un límite y hacer de esta práctica algo funcional. Tener capacidad de autocrítica para aprender de los posibles errores cometidos es una buena herramienta de crecimiento.

 

  1. Acepta que hay cosas que escapan a nuestro control

No todo lo que sucede en nuestra vida tiene una relación directa con nuestros actos. Puede que el hecho de que la relación haya acabado no tenga que ver contigo, ni con nada que has hecho. Así que deja de culparte.

 

  1. Trabaja tu autoestima tras la ruptura

Cuando una relación termina, a veces es vivido como un fracaso. Cuando se da una identificación excesiva entre valía personal y resultados, este fracaso amoroso repercutirá en la autoestima.

Por ello, te recomendamos que intentes recuperar aquellas aspectos positivos que creas que has aportado a la relación. Y valorar qué has aprendido y en qué has crecido en tu experiencia en pareja.

Centrarte en un discurso positivo te ayudará a mejorar tu autoconcepto y autoestima.

     Si quieres saber más sobre autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí 

     Si quieres saber más sobre el autorrefuerzo y su efecto sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Toma conciencia del efecto negativo de recrearte en los buenos momentos y trabaja en parar estos pensamientos de inmediato

Por recordar la relación esta no volverá, además alimentas un enamoramiento ficticio. Pues el presente de tu relación es muy distinto. Más realista y efectivo, será recordarte tu situación actual cuando veas que aparecen los primeros indicios de entregarse a ensoñaciones.

 

  1. Interrumpe temporalmente el contacto con tu ex después de una ruptura

Si crees que no serás capaz de dejar de mirar las redes, puedes optar por eliminar su contacto temporalmente.

Existen otro tipo de opciones que tienen la misma función de dificultarte acceder a sus perfiles. Por ejemplo, puedes seleccionar que no te aparezcan notificaciones, “dejar de seguir”, archivar la conversación de Whatsapp. En definitiva, se trata de no tener accesible su contacto. Ya que de lo contrario es mucho más sencillo que efectúes la conducta de vigilar su actividad.

     También te damos otras ideas sobre cómo manejar una ruptura en este artículo

 

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en ayudarte si estás pasando el duelo de una relación de pareja. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

También te puede interesar…

Cómo fomentar relaciones positivas con la familia y pareja durante las vacaciones

Cómo hacer frente a los problemas de convivencia tras el confinamiento

¿Por qué es importante cuidar la relación de pareja?

El amor a nivel químico, una droga muy potente

Respuesta sexual fisiológica: otra forma de entender a tu pareja

Los beneficios del refuerzo positivo para impulsar tu relación de pareja

¿Cómo influye el tipo de apego en nuestras relaciones?

Cómo manejar una ruptura

Confianza en la pareja

Cómo salir de una relación tóxica

La importancia de aceptar al otro en pareja

Tiempo fuera para las discusiones de pareja

Operación bikini e imagen corporal

No Comments 139 Views0

Aunque este año de forma algo tardía e inusual, los planes de playa y piscina siguen estando en nuestra lista veraniega. Como todos los veranos, enseñar el cuerpo se convierte en una preocupación para muchas mujeres y algunos hombres, con lo que ponemos en marcha la conocida “operación bikini”. Las “dietas milagro”, empezar a hacer deporte excesivo, o los múltiples tratamientos estéticos forman parte del proceso, que normalmente acaba en fracaso y genera gran frustración.

Ahora bien, ¿alguna vez te has preguntado por qué tienes que someterte a una estricta operación bikini? ¿Te has parado a pensar en lo que supone la operación bikini respecto a la forma en la que valoras tu cuerpo?

 

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar los problemas de imagen corporal en verano, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Posibles problemas emocionales que nos llevan a la operación bikini y las “dietas milagro”

Con el calor y el buen tiempo, la exposición del propio cuerpo trae mayor atención a nuestro físico. Ello puede realzar inseguridades que se encuentran presentes todo el año, pero que dejamos “aparcadas”. El ideal social de belleza joven y esbelta, inalcanzable y realmente poco usual en la realidad, nos hace marcarnos objetivos inalcanzables y poco realistas, lo que puede ir asociado a una gran cantidad de malestar.

En la base de todo esto están las creencias erróneas sobre el valor de la delgadez, como sinónimo del éxito y la belleza. Llegamos a creer que nuestro aspecto físico determina en gran parte nuestro éxito laboral y amoroso, nuestras amistades, nuestras experiencias vitales y nuestra satisfacción general. Si bien esta puede ser la idea que se muestra en los medios, el aspecto físico no lo es todo en la felicidad de una persona, sino que también son necesarias habilidades y recursos para poder navegar por la vida.

Todos estos mensajes de lo que es aceptable y deseable en cuanto a aspecto físico se refiere, lleva a muchas personas, y en especial muchas mujeres, a dedicarle una gran cantidad de tiempo, dinero y espacio mental a construir un aspecto físico socialmente aceptable. Surge así la obligación percibida de empezar una dieta para solventar todos nuestros problemas. Sin embargo, muchas veces no nos damos cuenta de que detrás de ese anhelo de poseer el cuerpo perfecto se encuentran los problemas emocionales, de autoestima, de percepción distorsionada de la figura, de perfeccionismo, baja tolerancia a la frustración, etc.

 

El peligro de las “dietas milagro”

No son saludables para el cuerpo

Dado que muchas veces se empiezan sin control de un profesional en nutrición, no es poco frecuente que este tipo de dietas tenga efectos adversos sobre la salud. Cuando llevamos a cabo una de estas dietas restrictivas, nuestro organismo entra en una especie de “modo de supervivencia”, por lo que se ralentiza el metabolismo para preservar las reservas de energía y se queman menos calorías, produciendo el efecto contrario al esperado. Más allá de eso, a largo plazo este tipo de dietas hace ganar peso.

Los profesionales de la nutrición suelen abogar más bien por un cambio permanente en la alimentación para que esta sea más equilibrada, por encima de las dietas cortas, que producen efecto rebote. Esta es una forma más saludable de perder peso, y no genera la espiral de frustración y pensamientos negativos asociados al aspecto corporal. Cabe decir también que la simple pérdida de peso no solucionará realmente los problemas psicológicos, por lo que muchas veces se recomienda asistencia psicológica paralela a la nutricional.

 

Emociones negativas

Las expectativas irreales de alcanzar el canon de belleza de la delgadez, los mitos y creencias sobre la belleza física y la salud, hacen daño a nuestra imagen corporal. Además de ello, el fracaso previsible de esta forma de perder peso puede aumentar la sensación de frustración y la mala imagen corporal, y hacernos sentir culpables o incompetentes.

La imagen corporal, o forma en la que valoramos nuestro aspecto físico, constituye una parte importante de nuestra autoestima y nuestra satisfacción vital. La percepción distorsionada del propio cuerpo y la valoración negativa del mismo generan gran insatisfacción, y nos llevan a pensamientos sesgados y desadaptativos. Es por ello que debemos cuidar los mensajes que nos decimos, porque muchas veces nos juegan una mala pasada.

 

     Si quieres saber más sobre los pensamientos desadaptativos, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre las distorsiones en el pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

 

El vínculo emocional con la comida

Desde nuestra infancia, aprendemos a relacionar las emociones con la comida. La comida tiene un efecto calmante de la ansiedad, especialmente los alimentos con alta densidad calórica, lo que la puede hacer una forma de evitación del malestar y de las emociones complicadas, y dar lugar a los “atracones” o al “comer emocional”. En otras ocasiones, se puede asociar la comida con el escaso atractivo corporal o con la falta de autocontrol, haciendo que la persona ayune y haga dietas para solventar los problemas o demostrarse a una misma la propia valía. En ambos casos, que pueden darse juntos en la persona, se establece una relación peligrosa y poco saludable con la comida, que puede llevar a un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

 

     Si quieres saber más sobre la relación emocional que establecemos con la comida, puedes leer nuestro artículo aquí

 

La relación entre salud física y salud mental

La salud física y la salud mental están estrechamente unidas entre sí. En el caso que nos ocupa, la salud mental y el bienestar psicológico promueven la salud física favoreciendo el autocuidado y un estilo de vida saludable, y además nos ayuda a sentirnos más a gusto con nuestro cuerpo. En el caso de que se quiera perder peso, es importante valorar las razones para ello, revisar los mensajes y creencias sobre el valor de la delgadez y el cuerpo perfecto, y también reflexionar sobre qué problemas psicológicos pueden estar detrás del deseo de modificar el físico.

 

     Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre la importancia del autocuidado, puedes leer nuestro artículo aquí

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en tratar problemas de imagen corporal y de Trastornos Alimentarios. Si sientes que necesitas ayuda con este u otro problema psicológico, no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

También te puede interesar…

¿Cómo identificar las amistades tóxicas?

Cómo dejar de discutir por llevar la razón

La crítica como herramienta de crecimiento

Sobrepeso y Psicología

Cómo sacar más provecho de las vacaciones

Cómo fomentar relaciones positivas con la familia y pareja durante las vacaciones

Cómo adoptar una actitud deportiva ante el error

El síndrome del impostor y el efecto Dunning-Kruger

Aceptar la crítica

¿Cuáles serán las consecuencias psicológicas tras la cuarentena?

Pensar demasiado

Comparación con los demás y autoestima

Cómo adoptar una actitud deportiva ante el error

No Comments 123 Views0

El verano supone para todos un cambio en los hábitos y en las actividades a las que nos dedicamos. Esta desconexión de las rutinas cotidianas es sana y necesaria, ya que nos permite distanciarnos de nuestra realidad y valorarla de otra forma. Para los estudiantes y los trabajadores, las vacaciones suponen un alivio que permitirá tomar en perspectiva cómo afrontan sus obligaciones. La forma en que vivan el error va a repercutir grandemente en la relación con estas actividades. Además, de cara a cualquier proyecto que se quiera emprender será muy útil igualmente tener una concepción positiva y constructiva del error.

Por otra parte, reflexionar sobre el error va a ayudar a personas con distintos problemas psicológicos. Entre ellos, personas muy tendentes al perfeccionismo o con niveles elevados de ansiedad y TOC, personas profundamente indecisas, o inseguras que buscan la aprobación y la confirmación de otros.

 

Los errores son para “los valientes”

El error surge en muchas ocasiones cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas y que no dominamos. Es decir, cuando salimos de nuestra zona de confort.

Al contrario de lo que pueda pensarse, el error no tiene que ver con personas fracasadas o poco competentes. Sino que es sinónimo de estar asumiendo retos, descubriendo y rompiendo límites.

 

Del error se sale fortalecido y con mayor conocimiento

Como decíamos en el anterior punto, el error surge cuando nos enfrentamos a algo desconocido. Por más que queramos y razonemos a posteriori, muchas veces es imposible determinar qué es lo acertado o dará mejor resultado.

     Si tiendes a caer en razonamientos culpabilizadores sobre otras decisiones que hubieran sido mejores, te recomendamos leer el siguiente artículo

Al actuar estamos aprendiendo más acerca de ese nuevo contexto en el que nos movemos. Aprender qué no funciona, qué no sirve, es tremendamente útil, pues nos sitúa en una nueva posición de conocimiento. Lo que nos permitirá encaminar nuestros pasos en otras direcciones más provechosas. Además, mientras intentas resolver una situación vas perfeccionando tus habilidades con respecto a la misma.

 

El error no habla de la persona, sino de un conjunto de acciones y circunstancias

Una de las creencias que resultan lesivas para la autoestima de una persona, es entender que el error habla de él. Pensar que refleja su totalidad, y que si ha cometido un error es que es “torpe”, “fracasado”, “poco inteligente”, etc. Estas etiquetas no solo no son ciertas, sino que no ayudan en nada.

     Si quieres saber más sobre autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí 

Pensemos que lo define a una persona es el conjunto de comportamientos que realiza, no las acciones particulares.

Por otra parte, muchas veces los resultados que obtenemos, a nuestro pesar, no dependen exclusivamente de nosotros. El entorno influye mucho en lo que logramos o no, y hay muchas cuestiones que no podemos controlar.

 

Todos tenemos derecho a equivocarnos

Date permiso para cometer errores y para ser imperfecto. Nadie está libre de error. Piensa en aquellas personas a las que más admires, y reflexiona si siempre actúan del modo más acertado. Es muy posible que recuerdes anécdotas en las que han cometido errores, y no por ello les juzgaste duramente. Seguramente encontraste el modo de entender ese error ajeno de una forma más amable.

Intenta ser tan benevolente contigo mismo, como lo eres con los demás. No hay nadie, excepto tú, que exija que estés por encima de los demás y seas excepcional. Date permiso para cometer errores y ser humano

 

A la larga es más productivo, y más útil, asumir un error

Tener como requisito para actuar que todo salga bien es una barrera para cualquier iniciativa. Aquellas personas que temen cometer errores tienden a evitar a enfrentarse a situaciones que no dominan. Por otra parte, invertirán mucho más tiempo en cualquier actividad para eliminar posibles errores. Todo ello, repercute en que les cunda mucho menos el tiempo y sean menos productivos. Además de potenciar la insatisfacción constante con todo aquello que hagan.

Asumir un margen de error en nuestras actuaciones nos permitirá tomar decisiones más rápidamente, trabajar mejor y ser más productivos. Por lo que, si hacemos balance de los aspectos negativos de cometer errores y los beneficios, a la larga nos compensará adoptar una actitud más benevolente ante los errores propios.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar en distintos problemas psicológicos. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

También te puede interesar…

¿Cómo identificar las amistades tóxicas?

Cómo dejar de discutir por llevar la razón

La crítica como herramienta de crecimiento

Sobrepeso y Psicología

Cómo sacar más provecho de las vacaciones

Cómo fomentar relaciones positivas con la familia y pareja durante las vacaciones

El síndrome del impostor y el efecto Dunning-Kruger

Aceptar la crítica

¿Cuáles serán las consecuencias psicológicas tras la cuarentena?

Pensar demasiado

Comparación con los demás y autoestima

La importancia de hacer cosas diferentes

El lenguaje corporal y la autoestima

No Comments 132 Views0

No sorprende a nadie el hecho probado de que el lenguaje corporal es una parte importante de cómo nos comunicamos en interacción con los demás. Con nuestros gestos, nuestra postura y nuestro tono de voz decimos mucho más de lo que hablamos.

Parece claro que nuestro lenguaje corporal dice mucho sobre nosotros a otras personas, pero lo más curioso es que nuestro propio lenguaje corporal también parece influir en cómo nos sentimos y valoramos a nosotros mismos.

 

El lenguaje corporal

A través de la comunicación no verbal mostramos cómo nos sentimos, cómo percibimos y valoramos a los demás y la forma en la que nos desenvolvemos en el mundo. Además de ello, los seres humanos, como animales sociales, somos tremendamente sensibles a este tipo de información más allá de las palabras. Ello nos ayuda a formarnos rápidamente, incluso en segundos, una opinión sobre los demás, que normalmente suele ser acertada. Esta especie de “intuición social” es la que nos lleva por ejemplo a contratar a unas personas frente a otras, a elegir a una persona con la que queremos salir, e incluso a votar a un candidato político frente a otro.

 

Las dinámicas de poder expresadas a través del lenguaje corporal

Al igual que en la naturaleza, los seres humanos expresamos el poder sentido u otorgado por el grupo a través de nuestra postura y nuestro comportamiento. Las “posiciones de poder” consisten en la expansión y la exposición al mundo. Las personas que sienten poder de manera permanente o situacional se muestran usualmente erguidas, ocupan más espacio con su cuerpo, se nota su presencia. Expresiones como la de victoria, consistente en elevar los brazos al aire y levantar la cabeza, son tan universales que no sólo se comparten con otros animales, sino que aparecen incluso en personas ciegas, que no han podido imitar el comportamiento.

Por el contrario, las “posiciones de indefensión” son aquellas en las que el individuo se retrae hacia sí mismo, se cubre y se protege para evitar la amenaza. Este tipo de lenguaje corporal aparece ante la impotencia y el miedo. Encorvar la espalda, caminar mirando al suelo o ocupar el menor espacio posible son ejemplos de posiciones de indefensión. No es de extrañar el hecho de que estas se dan en mayor medida en mujeres que en hombres, que han aprendido a sentirse menos poderosas de manera crónica, y ello se traduce en una menor ocupación del espacio y menos comportamientos asertivos y de participación.

     Si quieres saber más sobre la indefensión aprendida, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Si quieres saber más sobre la percepción de poder o agencialidad sobre el medio, puedes leer nuestro artículo sobre la Teoría de la Atribución pinchando aquí

 

Cómo influye el lenguaje corporal de poder en nuestra mente

Resulta curioso el hecho de que las posiciones de dominancia o indefensión no sólo influyen en la manera en la que nos ven los otros, sino que también median en la forma en la que nos sentimos y nos vemos a nosotros mismos, y con ello, en cómo nos relacionamos con el ambiente.

Según los estudios de la doctora Amy Cuddy y su equipo de la Universidad de Princeton, el simple hecho de “falsear” una posición de poder puede tener un efecto significativo en nuestros niveles hormonales y en cómo nos sentimos. A partir de los estudios en jerarquías de primates, se ha podido observar cómo en los individuos que en breve ocuparán un puesto de liderazgo, aumentan sus niveles de testosterona (la hormona de la dominancia) y disminuyen los niveles de cortisol (la hormona del estrés). Esto tiene sentido a nivel biológico, pues un buen líder debe saber guiar al grupo, y al mismo tiempo, manejar correctamente el estrés.

Volviendo a los humanos, existen múltiples diferencias en cómo se comportan las personas según su percepción del propio poder. Las personas que se sienten poderosas son más asertivas, muestran mayor confianza en sí mismas y son más optimistas, toman más riesgos y son capaces de realizar razonamientos más abstractos y complejos. En el experimento del grupo de Princeton, se pide a los participantes que tomen posiciones de dominancia o indefensión, respectivamente, durante dos minutos, y después se les pide que apuesten. El grupo que tomó la postura de poder asumió más riesgos a la hora de apostar, mostró niveles más elevados de testosterona respecto a su línea base, y más bajos de cortisol respecto al punto de partida. En un segundo experimento en el que se sometía a los participantes a una entrevista estresante, el grupo de posición de poder obtuvo una mayor probabilidad de ser contratado para el supuesto trabajo.

Como conclusión de estos interesantes hallazgos, cabe destacar el hecho de que la postura corporal no sólo influye en cómo nos ven los demás, sino también en cómo nos sentimos y cómo somos capaces de afrontar las situaciones. Parece, por tanto, que el simple hecho de adoptar esta posición de poder antes de una situación estresante o retante, podría ayudarnos a sentirnos más confiados y tener un mejor desempeño. Más allá de ello, los pequeños cambios en la postura podrían ayudarnos a ganar autoconfianza a lo largo del tiempo.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

También te puede interesar…

¿Cómo ha cambiado el COVID-19 nuestra psicología?

¿Cómo se crean y se modifican las normas sociales?

Conducta de ayuda, ¿por qué ayudamos a un desconocido?

Culturas colectivistas vs. culturas individualistas

¿Hasta qué punto nos influye la presión social?

Efecto Halo: ¿Lo bello es siempre bueno?

Cómo personas decentes llegan a cometer actos atroces: el efecto Lucifer

Creencia en un Mundo Justo: cada cual tiene lo que se merece

¿Qué hace que alguien nos atraiga?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada

No Comments 123 Views0

La ansiedad y la preocupación forman parte de nuestras vidas, y cumplen la función de alertarnos y prevenirnos de un posible peligro. Son adaptativas, por tanto, mientras nos sirvan para poder ajustarnos y reaccionar de manera adecuada. No obstante, cuando alcanzan niveles excesivos, que no se corresponden con una amenaza real o suficientemente grave, y además suponen un problema en la vida de la persona, en algunos casos podemos hablar de un Trastorno de Ansiedad Generalizada.

    Si quieres saber más sobre para qué sirven las emociones, puedes leer nuestro artículo aquí

 

¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada o TAG estaría definido por una preocupación excesiva, incontrolable e incapacitante, que afecta a múltiples ámbitos de la vida de la persona. Al igual que en otros trastornos mentales, este diagnóstico se trata simplemente de una etiqueta descriptiva, ya que existiría un continuo entre los niveles de preocupación y ansiedad adaptativos, y los desadaptativos y problemáticos para la persona.

    Si quieres leer nuestro artículo sobre qué es ser “normal” en términos de salud mental, pincha aquí

 

Las características del Trastorno de Ansiedad Generalizada

Según los estudios desde el modelo cognitivo-conductual de la Psicología, el TAG y las preocupaciones y la ansiedad propias de él se entenderían a partir de ciertas características cognitivas que predisponen a sufrir dichos problemas de salud mental. Desde dicho modelo, se tratarían estos aspectos cognitivos “disfuncionales”, que están en el origen de la problemática.

 

Intolerancia a la incertidumbre

Se trata de una tendencia comportamental que hace que las personas sientan aversión a la ambigüedad y a las situaciones inciertas o fuera de su control. Esta característica se relaciona directamente con la intensidad y frecuencia de los pensamientos de preocupación, e interviene en la interpretación de la información del medio; esto es, la ambigüedad se ve como una amenaza. Afecta también a la toma de decisiones y la seguridad y confianza en las propias acciones, las cuales a su vez están influidas por el estado de ánimo, confirmando las creencias negativas y disfuncionales. Por ejemplo, si hacer un examen genera gran preocupación para una persona con TAG, la ansiedad podría jugarle una mala pasada y hacerle suspender, confirmando sus creencias de que la situación impredecible del examen es altamente aversiva e insoportable.

    Si quieres saber más sobre la intolerancia a la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

    Si quieres saber más sobre cómo desarrollar la tolerancia a la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Creencias positivas sobre las preocupaciones

El mantenimiento de creencias acerca de la utilidad de las preocupaciones parece ser un punto común en las personas, con o sin trastorno clínico, que sufren de ansiedad. Es usual que las personas que tienden a preocuparse justifiquen dicho comportamiento en base a la evitación de problemas futuros (p.e. “Preocuparme sirve para evitar un daño en el futuro”), o como ayuda para encontrar soluciones (p.e. “Preocuparme significa que las cosas me importan, y la ansiedad me ayuda a moverme para encontrar soluciones”).

 

Orientación negativa a los problemas

Es común en personas con un nivel elevado de ansiedad el “bloquearse” ante un problema. A pesar de poseer las habilidades para resolver una cuestión, no se sienten capaces de afrontarla, por lo que su desempeño final es bajo. Los problemas se ven con desesperanza y temor, en lugar de como un reto o una oportunidad para mejorar. Esto es especialmente notable en los problemas de la vida cotidiana, que además de tener una carga emocional para la persona, presentan un alto grado de incertidumbre. El bloqueo puede ser muy incapacitante para las personas con TAG, pudiendo afectar incluso a las tareas más sencillas.

    Si quieres saber más sobre la autoeficacia o confianza en las propias habilidades, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Evitación cognitiva

El mantenimiento de los síntomas del TAG se relaciona con la evitación de las situaciones de incertidumbre y de las emociones negativas, como la ansiedad, asociadas al trastorno. Por ejemplo, en el caso de que el área académica sea fuente de preocupación, procrastinar las tareas sería una forma de evitar momentáneamente el malestar y la ansiedad. Esta evitación, paradójicamente, contribuye al comportamiento disfuncional y la ansiedad, dado que la persona no afronta, sino que evita sus problemas. Además de ello, la evitación genera en la persona una concepción negativa de la propia ansiedad, que se ve como algo incontrolable e indeseable, lo que refuerza este patrón evitativo, y así sucesivamente.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en problemas de ansiedad y preocupación. Si este o algún otro problema de salud mental te preocupa y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

También te puede interesar…

La medicalización de la salud mental

SOS las redes sociales dominan mi vida ¿Cómo hago para desengancharme?

Trastorno Obsesivo Compulsivo y COVID-19

La importancia de dormir bien

El error y el pensamiento contrafactual

Tricotilomanía: mi hijo se arranca el vello, ¿qué puedo hacer?

¿Qué creencias impulsan a la adicción a los juegos de azar?

¿Por qué enganchan tanto los juegos de azar?

Estrés: fuentes y situaciones

La adicción a los videojuegos

Autoestigma, el enemigo dentro

¿Qué es ser normal en términos de salud mental?

Aceptar la crítica

No Comments 81 Views0

La palabra crítica se refiere a la acción de discernir, referida a la idea de discernir la verdad. Etimológicamente se deriva de la palabra criterio.

Aunque tengamos la intención de realizar las cosas correctamente va a ser muy difícil que quedemos al margen de la crítica de los demás. Siempre van a producirse situaciones en que seamos criticados, es algo imposible de evitar. Unas veces nos criticaran con razón, y otras tantas sin ella.

La crítica, cuando es con respeto y está bien formulada, es una herramienta muy útil para mejorar, para poder superarnos y corregir nuestros errores. Va a tener una función importante a la hora de tomar referencia sobre cómo hemos hecho algo tomando en cuenta el punto de vista de los demás. Mirar las cosas únicamente desde nuestra óptica va a impedir que reparemos en aspectos que por nosotros mismos no vemos. La crítica va a servirnos para alimentar y mejorar nuestras capacidades y puntos de vista. Tomar referencia a partir de las valoraciones de los demás suele ser un buen aprendizaje. También puede ser el caso de que seamos criticados injustamente, de mala manera, y por tanto es posible que la crítica no sea realmente productiva.

 

Tendencia a rechazar la crítica

Las personas solemos tener dificultades a la hora de recibir críticas, en muchos casos nos suele molestar que nos digan que hemos cometido un error, que no nos hemos comportado adecuadamente o que tenemos un defecto. Las críticas producen reacciones o emociones negativas porque tendemos a interpretarlas de forma inadecuada, las rechazamos y las sentimos muchas veces como si fueran un ataque directo contra nuestra persona.

Cuando una crítica se percibe como un ataque es habitual que quien la recibe responda defendiéndose, y normalmente la forma de defensa más habitual es mostrando una conducta agresiva u hostil. Este hecho es posible que genere un conflicto, ya que impide una comunicación adecuada, y esto se puede traducir en un enfrentamiento directo.

   Si quieres saber más sobre cómo superar el miedo al rechazo, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Crítica y autoestima

También es frecuente que la crítica hiera nuestra autoestima, sobre todo cuando la hacemos depender de la aprobación de los demás.

Lo deseable es tener una autoestima incondicional en nosotros mismos que empiece, y termine, en lo que confiamos a partir de nuestra valía personal, de nuestras cualidades, y en dignificarnos solo por el hecho de ser personas.

La autoestima verdadera no debe depender de resultados obtenidos en determinados acontecimientos que hemos abordado en la vida diaria, social, familiar o profesional. Evidentemente se obtiene satisfacción si algo sale bien, pero uno no deja de valorarse si los resultados no son los esperables. La autoestima verdadera se relaciona con la autoaceptación incondicional, se fundamenta de forma más sólida que la autoestima contingente o condicionada. Esta “otra autoestima” depende más de conseguir o alcanzar unos objetivos concretos, de recibir la aprobación de otras personas, de tener determinadas características corporales o personales. Las personas que tienen esta autoestima condicionada, solo se sienten valiosas cuando alcanzan determinadas metas, consiguen objetivos concretos o reciben refuerzo de los demás. Estas personas necesitan confirmación continuada de su propio valor como persona, y con frecuencia aceptan mal una critica por bien intencionada que sea.

   Si quieres saber más sobre la autoestima y el autoconcepto, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Formas negativas de reaccionar ante la crítica

Las formas mas comunes de reaccionar negativamente ante la crítica son:

  • Evitar a la persona que la hace.
  • Escuchar la crítica pero no hacer nada por cambiar aquello que se nos esta señalando.
  • Mostar cierto interés inicialmente ante la crítica pero rechazándola posteriormente sin reconocer la parte de utilidad o razón que pueda tener.
  • Negar su validez sin analizarla adecuadamente.

 

Tipos de crítica y forma de actuar

Existen distintos tipos de critica que vamos a revisar, así como la mejor opción de actuación ante cada una de ellas:

 

Críticas intrascendentes o sin importancia

Son muy comunes, posiblemente las más habituales. Son comentarios u observaciones irrelevantes. Ejemplo de este tipo sería: “llevas el botón desabrochado”. En este caso lo mejor es quitarle importancia al hecho.

 

Críticas que no son críticas

Son cuestiones que en ningún caso tienen intención de criticar o hacer daño. Son críticas solo para la persona que se las toma como tal. Hay personas que son muy susceptibles y se sienten criticadas por cualquier cosa.

 

Críticas constructivas

Son las que tratan de ayudar a la persona que las recibe con el ánimo de que le puedan servir para mejorar o modificar un error. Además este tipo de criticas se realizan con educación y respeto. Son, por tanto, útiles para el que las recibe y sería adecuado agradecerlas.

 

Críticas difusas

En este caso son críticas demasiado generales y confusas. Suele ser necesario aclarar los términos y preguntar para estar seguro del objeto y fin. Si posteriormente se entiende que son constructivas lo procedente sería agradecerla, si no es así, ignorarlas.

 

Críticas destructivas

En realidad habría que considerarlas como un ataque directo y agresivo a la otra persona realizadas con poco fundamento y objetividad. Este tipo de críticas dejan en peor lugar al que las hace, que al que las recibe. Reflejan algún problema del emisor y no es adecuada tenerlas en cuenta. La mejor forma de manejarlas es mantener el control, no perder las formas y mostrarle al otro mejor dominio de la situación gracias a no alimentar la actuación inadecuada. La otra persona se descalifica por sí misma de cara a ella, y a los demás. A veces es difícil, pero es preciso poner en juego un buen autocontrol ya que responder o tomarlas en serio sería alimentar o premiar al autor e invitarle a que continúe.

   Si quieres saber más sobre cómo responder a las críticas asertivamente, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

También te puede interesar…

La necesidad de trabajar la empatía tras el confinamiento

Las funciones ejecutivas

COMPETENCIAS EMOCIONALES

¿Cómo cambia Internet nuestra mente?

Cerebro izquierdo vs. cerebro derecho: ¿mito o verdad?

Neuroticismo y creatividad

¿Para qué sirven las emociones?

Intuición, ¿gran aliada, o herramienta poco confiable?

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Fomentar la creatividad de adultos

Por qué fomentar la creatividad en los niños

Rasgos de la personalidad creativa

El error y el pensamiento contrafactual

No Comments 66 Views0

¿Qué es el pensamiento contrafactual?

Una expresión adecuada para entender qué es el pensamiento contrafactual sería “lo que pudo haber sido y no fue”. Otra muy en boca de todos sería la coletilla lingüística de “y si…”, que muchas veces ponemos en juego para señalar una alternativa que no tomamos pero que creemos que posteriormente nos esta pasando factura, y que estamos pagando el precio del error que cometimos en el pasado. Algo del tipo; “y si… en vez de aceptarlo hubiera dicho que no, seguramente esto no me hubiera pasado”, ”y si… hubiera hecho ese curso, ahora tendría trabajo”, “y si… tuviera otra pareja, ahora no tendría estos problemas”, etc.

   Si quieres saber más sobre las ideas irracionales y los “Y si…”, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí.

El pensamiento contrafactual se empezó a estudiar hace mas de 40 años en el ámbito de la psicología. Tiene que ver con la creación mental de diferentes alternativas sobre hechos que han tenido lugar en el pasado. Nuestra mente tiene una gran tendencia a construir este tipo de pensamientos que si no sabemos controlar y manejar, nos pueden generar problemas emocionales y comportamentales. Hacen referencia a eventos que contradicen los hechos y que se unen a sentimientos de malestar, lamento o sentimientos de culpa.

El pensamiento contrafactual se pone en funcionamiento cuando se comete un error y se falla en alcanzar una meta. En ese momento se pone en marcha un patrón de razonamiento que nos dice lo que deberíamos haber hecho para alcanzar ese objetivo, pero que no hicimos. El problema es que los acontecimientos implicados en el logro de la meta ya no se pueden cambiar, y por tanto tampoco esta ya a nuestro alcance el resultado satisfactorio. El error es irreversible.

 

El error

El pensamiento contrafactual está relacionado con la dificultad para asumir errores. El hecho de no tener normalizado cometer errores. No saber relativizar ni aceptar los acontecimiento tal y como son. No es posible acertar siempre. Aprendemos por el principio de ensayo-error. Una dosis adecuada de pensar en los motivos por los que nos equivocamos puede ser beneficiosa, nos puede ayudar a mejorar en el futuro. Pero entrar en un debate persistente y culpabilizador sobre lo inadecuado de la decisión que tomamos nos va a perjudicar sustancialmente. Un sentimiento de culpa demasiado presente socava nuestra autoestima, debilita nuestro auto-concepto.

   Si quieres saber más sobre la autoestima y el autoconcepto, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí.

No hay forma de aprender que no traiga consigo el hecho de cometer errores. A este proceso se le denomina aproximación sucesiva, es decir, aproximarte cada vez más a un resultado satisfactorio por medio de la información que te proporcionan los errores. Cada fallo te da pistas para que sepas lo que necesitas corregir, te pone en disposición de averiguar el mejor camino para realizar la tarea. En vez de temer los errores, dales la bienvenida durante el proceso de aprendizaje.

 

Arrepentimiento

El arrepentimiento tiene mucha relación con el pensamiento contrafactual. Arrepentirse genera un estado emocional negativo, con cierto dolor y malestar que se identifica con la pérdida y el error. Es una mezcla de razón y emoción. El lamento puede venir dado por la comisión o la omisión de una conducta, y puede ser voluntario o involuntario, controlable o accidental. A veces tiene que ver con resoluciones que chocan contra nuestro propio sistema de creencias y valores, se puede adentrar por tanto en aspectos éticos y morales. Este aspecto es el que normalmente va a tener mas relevancia e influencia en nuestro sentimiento de culpa.

 

El sentimiento de culpa

Como se ha explicado, a partir del pensamiento contrafactual se puede llegar a un proceso de arrepentimiento o crítica hacia uno mismo, que derive a su vez en un fuerte sentimiento de culpa. En ocasiones el arrepentimiento o sentimiento de culpa se convierte en un pensamiento demasiado presente, incansable. Ante tus intentos de pensar con precisión, el dialogo interno crítico se hace demasiado fuerte. Un pensamiento agresivo sigue a otro en un proceso llamado encadenamiento. Cada uno de esos pensamientos encadenados tiene un tema de fondo, tu error o tu decisión mal tomada. Después de un tiempo en este proceso aparece el malestar, el dolor. Tu estado de ánimo cae, afloran las emociones negativas como la tristeza, la desesperanza o la apatía. En ese momento tu autoestima se empieza a ver resentida.

   Si quieres saber más sobre la técnica de parada de pensamiento, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí.

Llegados a este punto contradecir la voz crítica no parece suficiente. Los pensamientos no dejan de aparecerse (alimentados por la ansiedad) con cierta velocidad y una viveza sobrecogedora. Cada vez parecen más reales, te saturan y te afectan hasta el punto que piensas que no puedes resistirlos. La buena noticia es que hay una manera de superar la situación, aplicando la técnica de la defusión. Es una técnica que te permite crear una distancia y perspectiva respecto a ese ataque al que estas siendo sometido por tu propia mente.

   Si quieres saber mas sobre la técnica de la defusión de pensamiento puedes conocer en detalle los pasos que te permitirán ponerla en práctica pinchando aquí.

En CIPSIA Psicólogos contamos con profesionales con experiencia en el tratamiento de este y todo tipo de problemas psicológicos. Si tienes dudas sobre este o cualquier otro problema, puedes contactarnos pinchando aquí.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

También te puede interesar…

La medicalización de la salud mental

SOS las redes sociales dominan mi vida ¿Cómo hago para desengancharme?

Trastorno Obsesivo Compulsivo y COVID-19

La importancia de dormir bien

Defusión del pensamiento

Pensar demasiado

Tricotilomanía: mi hijo se arranca el vello, ¿qué puedo hacer?

¿Qué creencias impulsan a la adicción a los juegos de azar?

¿Por qué enganchan tanto los juegos de azar?

Estrés: fuentes y situaciones

La adicción a los videojuegos

Autoestigma, el enemigo dentro

Defusión del pensamiento

No Comments 59 Views1

En ocasiones nuestros pensamientos nos engañan. Las personas pueden tener problemas para distinguir entre pensamiento y realidad. Es decir, la persona tiene tendencia a creer que lo que piensa es una verdad absoluta, y se olvida de hacer una valoración objetiva y contrastada de la realidad que lo ha provocado. Es un error que consiste en fusionarnos con nuestros pensamientos y no ser capaces de tomar perspectiva de ellos. La fusión cognitiva hace que la persona no diferencie entre el pensamiento y las condiciones que lo producen. Este mecanismo hace que tomemos el contenido de nuestra mente como una certeza absoluta, lo que provoca que actuemos en consonancia con el contenido de los pensamientos. La técnica de la defusión de pensamiento nos ayuda a combatir este estilo sesgado de pensamiento

¿Qué es la defusión de pensamiento?

La defusión del pensamiento consiste en ser conscientes del pensamiento negativo, sin darle importancia excesiva

La desactivación del pensamiento o defusión es una técnica psicológica que se utiliza para combatir pensamientos obsesivos y recurrentes que toman demasiado protagonismo en nuestra mente, de los que  no somos capaces de deshacernos. Se trata de detectar esos pensamientos y verlos como hipótesis en vez de hechos reales. La defusión es una estrategia que permite ganar distancia y perspectiva cuando aparecen los pensamientos o bucles obsesivos.

Si quieres saber más sobre los pensamientos obsesivos y el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, puedes leer nuestro artículo aquí

Esta técnica tiene su origen en una corriente psicológica conocida como terapia de aceptación y compromiso (Hayes, Strosahl y Wilson, 2013). En lugar de fundirte con las cogniciones de auto-ataque, se usa la defusión para ayudarte a observar, y luego permitir caer el dialogo interno molesto hasta que deje de tener peso. En lugar de ser tus pensamientos (“soy un desastre”, “soy un incompetente”), puedes aprender a tener un pensamiento (“estoy teniendo el pensamiento de que soy un desastre”, “estoy teniendo el pensamiento de que soy un incompetente”). De esta forma el pensamiento no se une a la identidad del individuo, sino simplemente a una idea que se ha tenido en un momento determinado.

Si quieres saber más sobre las ideas irracionales y cómo combatirlas, puedes leer nuestro artículo aquí

Si quieres saber más sobre la Terapia de Aceptación y Compromiso, puedes leer nuestro artículo aquí

La meditación

La meditación es una técnica derivada de prácticas budistas que tiene miles de años de antigüedad. Es cualquier método de observación directa de nuestra propia mente. Gracias a esta técnica podemos ser capaces de apartarnos de nuestros pensamientos a partir de distintos ejercicios. La mayor parte de estos ejercicios comienzan prestando atención a la respiración y cómo avanza a través de nuestra nariz, hasta que baja a nuestros pulmones y llega al diafragma (músculo ancho situado entre las cavidades pectoral y abdominal). A medida que se toma aire y se exhala, nos vamos haciendo mas conscientes de la respiración, incluso podemos ir contando cada vez que inspiramos. En este proceso de enfoque consciente sobre la respiración es inevitable que aparezcan pensamientos. Se puede utilizar esa experiencia de observar la respiración como una oportunidad de ser conscientes de lo que hace la mente. Cuando aparezca de nuevo un pensamiento, acéptalo (solo es un pensamiento), y vuelve de nuevo la atención a la respiración. El ejercicio del enfoque consciente consiste en observar y contar tus respiraciones. Darse cuenta de cuándo aparece un pensamiento, aceptarlo y volver a observar y contar cada respiración. Se recomienda practicar 10 minutos al día.

Si quieres saber más sobre los beneficios del Mindfulness, puedes leer nuestro artículo aquí

Etiquetar el pensamiento

Una variante del ejercicio consiste en que cada vez que aparezca un pensamiento intentar etiquetarlo. Eso supone poner una etiqueta al pensamiento que lo defina. Puede ser un pensamiento que señala un miedo, una preocupación, crítica, un error. De esta forma podemos clasificar nuestros pensamientos por tipologías, eso nos servirá mejor para entenderlos y alejarnos de ellos.

En CIPSIA Psicólogos contamos con profesionales con experiencia en el tratamiento de este y todo tipo de problemas psicológicos. Si tienes dudas sobre este o cualquier otro problema, puedes contactarnos pinchando aquí.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

También te puede interesar…

Pensar demasiado

¿Mejora el ejercicio la salud mental?

¿Por qué es tan difícil superar una adicción?

La adicción a la comida

IMAGEN CORPORAL: EMPIEZA A SENTIRTE BIEN CON TU CUERPO

Cómo superar el perfeccionismo

Indefensión aprendida

Autoeficacia, la confianza en que las cosas nos saldrán bien

La adicción a los videojuegos

Ideas irracionales: qué son y cómo combatirlas

La Psicología positiva y el bienestar

La autoaceptación

Pensar demasiado

No Comments 98 Views1

Todos alguna vez hemos tenido la sensación de dar demasiadas vueltas a un problema o asunto concreto, pensar demasiado sobre él. Ocupar mucho tiempo para no llegar a una conclusión satisfactoria y sentirnos nerviosos en todo ese proceso. El término “pensar demasiado”, también llamado “overthinking” o “rumiación” ha sido descrito por la psicóloga Susan Nolen-Hoeksema.

Se podría definir como dar muchas vueltas innecesarias, excesivas e infinitas al sentido, las causas y las consecuencias de un pequeño problema o idea, que pasa a generar más dudas, y a su vez mas pensamientos pesimistas que se van extendiendo hasta tomar total protagonismo de nuestra mente.

Preguntas del tipo; “¿debería haberme callado?”, “¿para este problema voy a necesitar ayuda de alguien?”, “¿tengo que buscar otro trabajo o es mejor seguir en este?”, “¿Mi relación de pareja es un fracaso?”, etc.

Ser una persona reflexiva que intenta pensar antes que actuar con objeto de tomar una decisión de la forma más racional e inteligente, es una buena forma de proceder. De ese modo se evita resoluciones improvisadas, viscerales, reactivas. Pero todo dentro de unos límites adecuados, en un término medio que no llegue al extremo de la rumiación. Existe la creencia que hay que forzarnos a tener un tiempo para “pensar en nuestras cosas”, de mirar hacia dentro invirtiendo tiempo en ello hasta llegar a la solución. “La solución” que resuelva nuestros problemas y nos haga sentirnos felices. Esta idea no esta respaldada científicamente, más bien lo contrario. Pensar demasiado puede producir consecuencias adversas.

Causas del pensamiento excesivo

Posiblemente haya muchas causas del overthinking, a continuación vamos a señalar las mas destacadas:

-La ausencia de valores claros. Actualmente tenemos muchas opciones, pero no hay valores claros que nos ayuden a elegir entre ellos.

-La necesidad de encontrar soluciones rápidas para todo.

-La tendencia a buscar una causa y explicación a todo lo que nos ocurre.

-Obsesión de que merecemos tenerlo todo, de controlarlo todo, de conseguirlo todo.

¿Qué consecuencias tiene el “overthinking”?

  • Empeora los estados de tristeza
  • Promueve sentimientos negativos
  • Reduce la capacidad para resolver problemas
  • Perjudica la motivación
  • Disminuye la concentración
  • Se pierde iniciativa para tomar decisiones

En términos generales, hace la vida mas complicada. Las dificultades a las que nos enfrentamos nos resultan mayores, es más difícil que encontremos las soluciones adecuadas. Además nuestras reacciones ante los hechos puede que sean más viscerales, más reactivas y vehementes. Perjudica también a nuestras relaciones sociales.

Pensar demasiado merma nuestra capacidad de solución de problemas y empeora el estado de ánimo

Aunque las personas tengan la sensación de que reflexionando uno se conoce mejor a sí mismo y a sus problemas, esto no es así. Se consigue todo lo contrario, es decir, un enfoque distorsionado y pesimista de su vida. La clave para entenderlo es darse cuenta de que la reflexión junto con un estado de ánimo decaído o ansioso es mala. Todos los estudios apuntan a que el pensamiento con estados de ánimo bajos o con angustia generan distorsiones cognitivas en la línea de verlo todo peor,  con mayor pesimismo, sin expectativas ilusionantes.

Si quieres saber más sobre las distorsiones cognitivas, puedes leer nuestro artículo aquí


Qué hacer para evitar pensar demasiado

Si tienes la costumbre de pensar demasiado necesitas aplacar ese pensamiento obsesivo, esas rumiaciones y desviarlas hacia otros pesamientos con un contenido que no te genere tensión. Las personas más felices son las que tienen mayor capacidad de distraerse y no centrar su atención en pensamientos ansiosos y negativos.


  1. Utiliza la técnica de respiración diafrágmatica.
  2. Entiende que pensar demasiado te agota y va a consumir tu energía.
  3. Haz ejercicio físico. El deporte genera en tu cuerpo serotonina que mejora tu estado de ánimo y tu modo de pensar.
  4. No te dejes vencer por tus pensamientos. Utiliza la técnica de detención de pensamiento y entiende que no eres tus pensamientos, y que puedes coger el timón.
  5. Escribe. Anota tus preocupaciones. También puedes escribir un diario, eso tu ayudará a canalizar tu malestar.
  6. Las cosas muchas veces son más sencillas de lo que crees. No siempre las causas de tus problemas son profundas y complicadas.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

También te puede interesar…

 

¿Cómo identificar las amistades tóxicas?

Cómo dejar de discutir por llevar la razón

La crítica como herramienta de crecimiento

Sobrepeso y Psicología

Cómo sacar más provecho de las vacaciones

Cómo fomentar relaciones positivas con la familia y pareja durante las vacaciones

El síndrome del impostor y el efecto Dunning-Kruger

¿Cuáles serán las consecuencias psicológicas tras la cuarentena?

Comparación con los demás y autoestima

La importancia de hacer cosas diferentes

Cómo afrontar el aislamiento y salir reforzado de la experiencia

¿Cómo se construye un hábito?


Creencia en un Mundo Justo: cada cual tiene lo que se merece

No Comments 258 Views1

A principios de los 80, el profesor Melvin Lerner publicó un libro titulado “La creencia en un mundo justo: una ilusión fundamental”. Según Lerner, la Creencia en un Mundo Justo se basa en la idea de que todo aquello que les sucede a las personas es consecuencia de sus acciones y su esfuerzo. A las personas que actúen con bondad les ocurrirán cosas buenas, mientras que las personas malas sufrirán desgracias como consecuencia de su comportamiento reprobable.

A pesar de que evidentemente esto no es así en la realidad, la creencia de que cada cual tiene lo que se merece actúa como protectora de nuestra autoestima y nuestra salud mental. La certeza de que el mundo es un lugar predecible y ordenado resulta imprescindible para tener la seguridad que necesitamos. Por supuesto, esta creencia se dará en mayor o menor medida en función de la persona. No obstante, aunque este sesgo pueda parecer irracional e ingenuo, cumple una importante función psicológica.

– Si quieres saber más sobre la autoestima y el autoconcepto, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

– Si quieres saber más sobre cómo influyen nuestras creencias en nuestros problemas, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Factores psicológicos que se relacionan con la Creencia en un Mundo Justo

Estilo de atribución interno

Una persona internalista atribuye las explicaciones sobre lo que le ocurre a ella y a los demás, a las características o actos de la propia persona. Por el contrario, una persona con estilo de atribución externo buscará las causas de lo sucedido fuera del individuo (suerte, casualidad, fuerza divina).

Es por ello que normalmente la Creencia en un Mundo Justo se da en el primer tipo de personas. Para los internalistas lo que determina que las cosas vayan bien o mal es la propia agencia de la persona. Por esta razón, entenderán que el esfuerzo y las buenas acciones llevarán a consecuencias positivas, y viceversa.
– Si quieres saber más sobre los estilos de atribución, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Empatía hacia la persona que sufre una situación negativa

Normalmente la Creencia en un Mundo Justo se basa en la atribución de toda la responsabilidad de una situación a la persona. Esto hace que no se tengan en cuenta posibles circunstancias del contexto, que hayan podido llevar a la persona a dicha situación.

Sin embargo, en los casos concretos en los que se sienta empatía, es más probable que uno sea más benevolente al atribuir causas. De esta forma, la Creencia en un Mundo Justo tendría menos peso en estos casos, y buscaríamos explicaciones alternativas fuera del individuo (“Tuvo un mal día”, “Fue mala suerte”). Por ejemplo, esto ocurriría ante personas que son más parecidas a nosotros, ya que la similitud hace que nos identifiquemos en mayor medida con el otro.
– Si quieres saber más sobre qué factores hacen que prefiramos a unas personas frente a otras, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Ideologías más conservadoras y autoritarias

Algunos estudios han señalado la correspondencia entre este tipo de ideologías y la Creencia en un Mundo Justo. Estos resultados se podrían explicar en base a la peor tolerancia al cambio y la incertidumbre, propias de estos idearios. A nivel político, la Creencia en un Mundo Justo se podría traducir en la supresión de medidas de equilibrio social, ya que se entiende que cada individuo llegará a una posición social u otra en función de sus méritos, sin tener en cuenta factores del contexto, como la pobreza o la dificultad de acceso a estudios superiores.

Consecuencias psicológicas de la Creencia en un Mundo Justo

La Creencia en un Mundo Justo se manifiesta en una serie de pensamientos y de formas de ver la vida. Para la persona que cree que lo que les ocurre a las personas es resultado únicamente de sus acciones, el mundo es un lugar en el que cada cual tiene lo que se merece. Esto se traduce en procesos como la búsqueda selectiva de la información, la culpabilización de las víctimas o la búsqueda de causas a posteriori.

Sesgo confirmatorio

Los seres humanos tenemos una notable tendencia a buscar información que confirme nuestras propias ideas, y a ignorar el resto. Esto se aplica también en el caso de la Creencia en un Mundo Justo. La persona que comete este sesgo es capaz de buscar explicaciones ante cualquier evento que contradiga su visión de un mundo en el que cada uno obtiene su merecido. De esta manera, la creencia permanece, a pesar de que haya datos que la contradigan, gracias a los sesgos y las distorsiones cognitivas
– Si quieres saber más sobre las distorsiones cognitivas, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Culpabilización de la víctima

Ante información que desmienta la Creencia en un Mundo Justo, se buscan una serie de estrategias. Cuando a una persona decente le ocurre una desgracia, se atribuyen causas que apunten a la acción de la víctima para mantener la creencia. Un ejemplo de esto sería acusar de imprudencia a la víctima de un atraco, pensando que “Podría haber hecho algo para evitar la agresión”.

Búsqueda de causas a posteriori

Al igual que en el caso anterior, una vez se ha desencadenado la consecuencia, la persona que cree en un Mundo Justo busca las causas a posteriori, y las expone como si desde un principio fueran obvias. Siguiendo con el ejemplo anterior, una persona con Creencia en un Mundo Justo diría algo así como: “Era obvio que la persona que se acercaba era un atracador, debería haberse dado cuenta”.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

También te puede interesar…

 

¿Cómo ha cambiado el COVID-19 nuestra psicología?

Si bien es cierto que en muchos lugares del mundo se van controlando los rebrotes de COVID-19 y reduciendo el número de contagios, nos queda aún un largo camino para recuperar el ritmo normal de nuestras vidas. En anteriores artículos, hablábamos de cuáles serían las consecuencias psicológicas del confinamiento en términos de salud mental y…

¿Cómo se crean y se modifican las normas sociales?

Estamos esperando en la cola del cine. Solo hay un par de taquillas abiertas, por lo que se forma bastante cola. En un momento dado, llega una persona que intenta saltarse su turno, y varios de los que están esperando la fila se quejan y le reprenden. Aunque de manera implícita, las normas sociales están…

Conducta de ayuda, ¿por qué ayudamos a un desconocido?

El 13 de marzo de 1964 moría apuñalada la neoyorquina Kitty Genovese, mientras cerca de 40 personas observaban la escena desde sus casas, sin llamar a la policía. La joven estuvo gritando y pidiendo ayuda durante más de una hora hasta finalmente morir a manos de su atacante. Este hecho, que conmocionó al mundo, fue…

Culturas colectivistas vs. culturas individualistas

Cuando pensamos en otras culturas diferentes a la propia, pueden resultarnos chocantes algunas de las costumbres o de los puntos de vista predominantes. Sin embargo, a menudo cometemos el error de juzgar otras formas de vida desde la visión de nuestra propia cultura. Caemos así en una especie de “colonialismo cultural”, en lugar de intentar…

¿Hasta qué punto nos influye la presión social?

Tan sólo el 30% de nuestras acciones pueden ser explicadas por factores personales. Además de las características y cogniciones propias del individuo, una parte importante de nuestra conducta se debe a factores situacionales, y a la interacción de este contexto con dichas características y cogniciones. Esto hace a la Psicología Social una disciplina fundamental para…

Efecto Halo: ¿Lo bello es siempre bueno?

No es poco común que pensemos que las personas más atractivas son también las más simpáticas e interesantes. Esta tendencia a atribuir características positivas como la simpatía o la inteligencia a partir de un solo rasgo como es el atractivo físico, se explica mediante el Efecto Halo. - Si quieres saber más sobre qué hace…

Cómo personas decentes llegan a cometer actos atroces: el efecto Lucifer

En 1971, el psicólogo estadounidense Philip Zimbardo llevó a cabo un experimento tan controvertido como impactante, en el que pretendía investigar las causas de la maldad de las personas. Reunió a un grupo de 24 universitarios en la simulación de cómo sería una prisión. El experimento tuvo que ser abandonado tan sólo 6 días después…

¿Qué hace que alguien nos atraiga?

Se calcula que, a lo largo de nuestra vida, conocemos a unas 1700 personas. Este dato se dispara además, con la aparición de las redes sociales, que nos abren la puerta a conocer a miles de personas a las cuales sería imposible conocer cara a cara. De ese extenso grupo, sólo somos capaces de relacionarnos…

La paradoja de intentar controlar el pensamiento

No Comments 231 Views0

Las personas podemos responder ante los estímulos y situaciones del ambiente de tres formas distintas. Estos niveles de respuesta humana son: cognitivo (lo que pensamos), conductual (las acciones que llevamos a cabo) y las emociones (lo que sentimos). Los problemas psicológicos se basan en patrones desadaptados de estos tres niveles de respuesta. Por ello, muchas veces intentamos controlarlos para que no supongan un mayor malestar. En el artículo de hoy hablaremos sobre la paradoja de intentar controlar el pensamiento.

Si quieres saber más sobre la influencia de nuestras creencias y nuestros pensamientos en nuestros problemas, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

La paradoja de intentar controlar el pensamiento

Muchos de los problemas psicológicos se caracterizan o muestran síntomas cognitivos como la preocupación excesiva. Alguno de estos problemas son: la ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo, la depresión, la baja autoestima, etc. Por ello, cobra especial importancia entender por qué estas ideas parecen enraizarse en nuestra forma de pensar y resultan tan difíciles de controlar.

El motivo por el cual existe esta dificultad es lo que podemos llevar la paradoja de intentar controlar el pensamiento. Cuando más control queremos ejercer sobre el pensamiento, menos control tendremos sobre él. Uno de los motivos de por qué sucede esto es porque el hecho mismo de intentar ejercer control nos hace focalizarnos en ese pensamiento y por lo tanto provocaremos su aparición. Otro de los motivos por los cuales intentar controlar el pensamiento  suele resultar en el efecto contrario, se debe al nerviosismo que se asocia a determinados pensamientos. Estos pensamientos serían los que queremos controlar y por ello, se produciría el efecto contrario.

Para contrarrestarlo es importante que controlemos nuestro estado de ánimo, para lo cual suele resultar muy eficaz la aplicación de alguna técnica de relajación. Estas técnicas no sólo no ayudará a estar más tranquilos, sino que también nos ayudan a distraernos mientras la practicamos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sara Catalán


También te puede interesar…

 

Introvertidos vs Extrovertidos, ¿quién soporta mejor un confinamiento?

En la situación actual de pandemia, hemos podido comprobar lo difícil que es estar encerrado en casa durante meses. Cada uno ha gestionado el malestar y el aburrimiento como ha podido, desde videollamadas, jugar a videojuegos, leer o hacer yoga. Las redes sociales se inundaron de bromas y memes acerca de cómo los introvertidos “estarían…

La medicalización de la salud mental

A día de hoy, el uso de psicofármacos parece ser el tratamiento de primera elección ante problemas de salud mental. Con la aparición y el desarrollo de estos “fármacos de la conducta” en el siglo pasado, y la estandarización del diagnóstico psicopatológico, la Psicología se reduce a una perspectiva médica, en la que el paciente…

La etiquetas diagnósticas en salud mental

Hace un tiempo hablábamos en nuestro blog de los conceptos de normalidad y anormalidad en salud mental. Como veíamos en ese artículo, no existe una definición clara y unívoca de qué es normal o anormal, qué es un trastorno mental y qué no lo es. Las etiquetas diagnósticas tienen un valor relativo, pues si bien…

Salud digestiva y bienestar psicológico

A menudo asociamos los fenómenos mentales, las ideas y las emociones, al cerebro o la cabeza. Esta visión puede llegar a ser un tanto simplista, pues realmente nuestro cuerpo funciona como un todo, y cada parte es importante para el desempeño global. Numerosos estudios avalan la importancia de los distintos sistemas corporales (más allá del…

Cerebros “de ciencias” vs. cerebros “de letras”

Hace unas semanas hablábamos sobre las funciones que realiza de manera preferente cada hemisferio cerebral. En este artículo hablamos de un tema relacionado, la especialización del cerebro según el campo de estudio. Los estereotipos asociados a personas “de ciencias” y “de letras” forman ya parte del imaginario colectivo. Los primeros se caracterizan por ser sistemáticos,…

La capacidad humana de “leer la mente”

A diferencia de otros animales, los seres humanos somos capaces, desde nuestra infancia, de atribuir intenciones, deseos y creencias a los demás. Esta capacidad es conocida como Teoría de la Mente, y es aquella que nos permite entender las mentes ajenas como distintas de la propia. La “lectura de mentes” constituye un importante pilar de…

Cerebro izquierdo vs. cerebro derecho: ¿mito o verdad?

No es infrecuente encontrarnos con posts o cuestionarios online que nos informen de cuál es nuestro hemisferio dominante o de cómo hacer para fortalecer el más débil de los dos. La idea de que cada mitad del cerebro se dedica a un tipo de funciones forma ya parte del imaginario colectivo. El “cerebro derecho” es…

La Psicología de la Publicidad

En el mundo en el que vivimos, estamos rodeados de anuncios y eslóganes publicitarios. Constantemente somos bombardeados por la publicidad, pero sólo parte de esta cala y hace que algunos productos sobresalgan por encima del resto. La Psicología juega un importante papel aquí, ayudando a construir campañas de marketing más efectivas, en base al estudio…

Neuroticismo y creatividad

Desde artistas como Van Gogh, hasta científicos como Darwin o Newton, pasando por escritores y poetas como Virginia Woolf o Bécquer, el neuroticismo ha estado presente en muchas de las grandes creaciones de la historia de la humanidad. Ahora bien, ¿qué entendemos como neuroticismo? El Neuroticismo o Inestabilidad Emocional es un rasgo de personalidad caracterizado…

Triada cognitiva en la depresión

No Comments 243 Views0

La depresión es uno de los problemas psicológicos que tiene una mayor prevalencia en nuestra sociedad. De hecho es uno de los problemas por los que más se consulta a los centros de psicología para realizar psicoterapia. La depresión es un problema psicológico que se caracteriza por un estado bajo estado de ánimo que se mantiene en el tiempo. Este estado de ánimo aparece acompañado de síntomas como anhedonia, melancolía, pérdida de interés en actividades, pensamientos negativos, etc. En el artículo de hoy hablaremos sobre los pensamientos negativos en la depresión.

Si quieres saber más sobre la depresión y cómo detectarla, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Triada cognitiva en la depresión

Como decíamos al comienzo de este artículo uno de los síntomas principales de la depresión son los pensamientos negativos. En concreto, en la depresión se presentan pensamientos negativos sobre tres aspectos: el mundo, el futuro y sobre la misma persona. Estos tres aspectos sobre los que versan estos pensamientos se denomina como la triada cognitiva.

La triada cognitiva es una parte central de por qué se desarrolla la depresión. Cuando tenemos pensamientos negativos generamos emociones negativas y esto, a su vez, influye de forma negativa en el estado de ánimo. Si aparece la triada cognitiva y tenemos pensamientos negativos sobre estos tres factores no sólo generaremos un bajo estado de ánimo, sino que también se desarrollará una sensación de indefensión y pérdida de control. Ante esta sensación la persona tenderá a reforzar esas ideas y a perpetuar otros síntomas típicos de la depresión como la pérdida de actividades. De esta forma, la triada cognitiva no sólo influye en el estado de ánimo sino que también ayuda a producir y a perpetuar aspectos fundamentales de este problema.

Si quieres saber más sobre cómo influyen nuestras creencias y pensamientos en nuestros problemas, puedes leer nuestro artículo sobre ello pinchando aquí

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sara Catalán

También te puede interesar…

 

SOS las redes sociales dominan mi vida ¿Cómo hago para desengancharme?

Con la mayor disposición de tiempo libre algunas personas, especialmente niños y jóvenes, invierten buena parte de su tiempo en las redes sociales e internet. Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea tienen grandes beneficios y son uno de los avances más definitivos de la era digital. Ya que permiten conectar personas, facilitan…

Trastorno Obsesivo Compulsivo y COVID-19

Después de varias semanas del final del confinamiento por la crisis del COVID-19, en España las cosas van retornando a una “nueva normalidad”, en la que, si bien con medidas para prevenir rebrotes, empezamos a retomar actividades y a salir al exterior. Como hablábamos en algunos artículos anteriores, el final de la situación de aislamiento…

La importancia de dormir bien

¿Quién no ha oído alguna vez a su pareja, un amigo, familiar o conocido quejarse por no haber conseguido dormir bien alguna noche? Además de los problemas que le ha conllevado al día siguiente. Todos hemos sufrido en nuestras carnes una noche en vela, por ese motivo rápidamente empatizamos ante esa circunstancia. Es sabido que…

Tricotilomanía: mi hijo se arranca el vello, ¿qué puedo hacer?

La tricotilomanía es un trastorno que consiste en arrancar el propio vello corporal de manera repetitiva. El vello se arranca de distintas partes del cuerpo. Sin embargo, con mayor frecuencia se asocia al vello de la zona craneofacial, (cuero cabelludo, cejas, pestañas…). Anteriormente se incluía a la tricotilomanía en el grupo de los trastornos del…

¿Qué creencias impulsan a la adicción a los juegos de azar?

Los juegos de azar están en boca de todos. Suscitan emociones y actitudesencontradas. En los jugadores se vive con ilusión, y en ocasiones euforia,pasando inevitablemente a sentimientos de decepción. Desde el entorno social,en el que cada vez existe más conciencia sobre esta problemática, se mira a losjuegos de azar con creciente preocupación e intenso rechazo.…

¿Por qué enganchan tanto los juegos de azar?

Los juegos de azar se han convertido en una actividadcada vez más popular en los últimos años. Atrayendo a población de distintosgrupos de edad, incluso a los más jóvenes. Además, la diversidad de formas dejuegos de azar (ruleta, apuestas deportivas, juegos de cartas con dinero etc.),facilita la identificación con alguno de ellos. Por otra parte,…

Estrés: fuentes y situaciones

El estrés ha sido un mecanismo por el cual el ser humano ha sido capaz de perdurar a lo largo del tiempo. Hemos sido capaces de adaptarnos, sobrevivir y evolucionar gracias a respuestas muy sofisticadas, rápidas y resolutivas ante un gran número de situaciones. No es algo que tenemos que hacer desaparecer de nuestra vida,…

La adicción a los videojuegos

Desde la Dirección General de la Familia y el Menor de la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Fundación Aprender a Mirar, acaban de publicar una guía muy interesante llamada “Pasos para evitar la adicción a los videojuegos”, en la que se aborda esta problemática que tanto preocupa a madres y padres en estos…

Autoestigma, el enemigo dentro

Hace unas semanas publicamos en nuestro blog un artículo sobre cómo afecta el estigma a las personas con enfermedad mental. Hablábamos sobre las consecuencias tan negativas que conlleva el autoestigma o interiorización de dichos estigmas. - Si quieres leer nuestro artículo acerca del estigma en las enfermedades mentales, puedes leerlo pinchando aquí El término “estigma”…