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Blog Psicólogos Madrid es un blog escrito por psicólogos sanitarios que pretenden acercar los conocimientos de la psicología clínica, a personas que tienen problemas o dificultades, profesionales del área o público general. Con carácter divulgativo, el blog ofrece conocimiento sobre temas de interés actual en el ámbito de la psicología.

Cómo sacar más provecho de las vacaciones

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No es novedoso para nadie que las vacaciones y el descanso son algo necesario para el estado de ánimo y el rendimiento. No en vano, es un derecho reconocido para los trabajadores. No cabe duda de que, sin tener que cumplir grandes requisitos, los periodos de descanso tienen gran beneficio para quien los disfruta.

No obstante, queremos aportar algunas ideas que permiten maximizar los beneficios de las vacaciones. Para que supongan una oportunidad de verdadero descanso, desarrollo y crecimiento personal.

 

6 Ideas para sacar más provecho de tus vacaciones

  1. El verdadero descanso viene del cambio de actividad

Algunas personas tienen la idea errónea de que descansar es parar todo tipo de actividad y entrar en reposo. Pero, si bien es necesario reponer energías y recuperar las horas de sueño atrasadas, esto se consigue con pocas horas de reposo. El verdadero descanso viene del abandono de ciertas tareas que se han vuelto rutinarias y que, por mucho que nos agraden, puede que estemos saciados de ellas.

De este modo, cuando cambiamos de actividad, no solo estamos disfrutando de otras actividades, sino que recuperaremos el interés por aquellas que forman parte de nuestro día a día.

 

     Si quieres saber más sobre por qué es importante hacer cosas diferentes, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Deja cerrados todos los temas que tengan que ver con trabajo o estudios

En línea de lo anterior, procura dejar al margen cualquier asunto laboral durante tu periodo de vacaciones. De modo que puedas desconectar completamente de esta actividad, y las vacaciones supongan un punto y aparte.

En caso de tener que realizar alguna actividad laboral o de estudios, acota muy bien los tiempos que le dedicas. De modo que no tengas que estar pendiente de ello y se convierta en una cuestión omnipresente.

 

  1. Utiliza las vacaciones para tener experiencias nuevas

Durante todo el año tenemos horarios marcados en torno a una o varias ocupaciones. Ya sea estudiar, trabajar o buscar trabajo, estos ocupan buena+ parte de nuestro día a día. Por lo que las oportunidades para implicarse en otras actividades disminuyen.

Por ello, disponer de mayor tiempo libre es una oportunidad para implicarse, sin expectativas, en experiencias nuevas. Salir de la rutina y del modo habitual en que hacemos las cosas.

Experimentar supone salir de la zona de confort. Arriesgarte a que haya cosas que no salgan como esperas o que no te gusten. Aunque inicialmente no es cómodo, pero va a suponer una fuente de descubrimientos. Lo que además incrementará tu tolerancia a la frustración y te permitirá aprender habilidades nuevas.

 

     Si quieres saber más acerca de la zona de confort puedes leer nuestro artículo aquí 

 

  1. No es necesario ser productivo

Está muy extendido en la sociedad la creencia de que hay que estar siempre ocupado y haciendo “check” en una larga lista de propósitos. Ciertas actitudes exigentes llevan a buscar que cada minuto esté optimizado, por lo que las vacaciones se convierten en una maratón de tareas que hacer. Cuando estas expectativas van en contra del disfrute o generan preocupación, será mejor replantearse los planes iniciales.

Por tanto, ajusta tus expectativas de lo que quieres hacer en el tiempo de vacaciones, y sobre todo se flexible y readapta tus planes.

 

  1. Aprovecha para darte algunos caprichos y comenzar a cuidarte

Puede que durante todo el año te plantees que hay cosas que te gustaría hacer por ti, darte caprichos o cuidarte más. Sin embargo, no encuentras el momento para empezar a hacerlo. Por ejemplo, recibir un masaje, cuidar más de tu cuerpo, arreglarte el pelo etc. Por otra parte, puedes comenzar alguna actividad de tipo deportivo, o que combine técnicas de relajación y para el control de la activación. Este tipo de actividades forman parte de los hábitos de autocuidado. Nunca es mal momento para comenzar a disfrutar de sus beneficios.

 

  1. Dedica tiempo de calidad para estar con aquellos que de verdad quieres

Disfrutar de las vacaciones en familiaLas relaciones humanas son tremendamente reforzantes, y un pilar fundamental del estado de ánimo y la autoestima. Quizá, durante el resto del año no tengas todo el tiempo que quieres para relacionarte e implicarte del modo que te gustaría con tus amigos o familia.

Aprovecha para hacer algunas de las cosas que más deseas, rodeado de las personas importantes para ti. Compartir momentos gratificantes con ellos, reforzará más vuestros lazos.

 

     Puedes saber más acerca de cómo mejorar las relaciones leyendo nuestros artículos sobre cómo fomentar las relaciones positivas durante las vacaciones y sobre cómo impulsar tu relación de pareja mediante el refuerzo

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Operación bikini e imagen corporal

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Aunque este año de forma algo tardía e inusual, los planes de playa y piscina siguen estando en nuestra lista veraniega. Como todos los veranos, enseñar el cuerpo se convierte en una preocupación para muchas mujeres y algunos hombres, con lo que ponemos en marcha la conocida “operación bikini”. Las “dietas milagro”, empezar a hacer deporte excesivo, o los múltiples tratamientos estéticos forman parte del proceso, que normalmente acaba en fracaso y genera gran frustración.

Ahora bien, ¿alguna vez te has preguntado por qué tienes que someterte a una estricta operación bikini? ¿Te has parado a pensar en lo que supone la operación bikini respecto a la forma en la que valoras tu cuerpo?

 

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar los problemas de imagen corporal en verano, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Posibles problemas emocionales que nos llevan a la operación bikini y las “dietas milagro”

Con el calor y el buen tiempo, la exposición del propio cuerpo trae mayor atención a nuestro físico. Ello puede realzar inseguridades que se encuentran presentes todo el año, pero que dejamos “aparcadas”. El ideal social de belleza joven y esbelta, inalcanzable y realmente poco usual en la realidad, nos hace marcarnos objetivos inalcanzables y poco realistas, lo que puede ir asociado a una gran cantidad de malestar.

En la base de todo esto están las creencias erróneas sobre el valor de la delgadez, como sinónimo del éxito y la belleza. Llegamos a creer que nuestro aspecto físico determina en gran parte nuestro éxito laboral y amoroso, nuestras amistades, nuestras experiencias vitales y nuestra satisfacción general. Si bien esta puede ser la idea que se muestra en los medios, el aspecto físico no lo es todo en la felicidad de una persona, sino que también son necesarias habilidades y recursos para poder navegar por la vida.

Todos estos mensajes de lo que es aceptable y deseable en cuanto a aspecto físico se refiere, lleva a muchas personas, y en especial muchas mujeres, a dedicarle una gran cantidad de tiempo, dinero y espacio mental a construir un aspecto físico socialmente aceptable. Surge así la obligación percibida de empezar una dieta para solventar todos nuestros problemas. Sin embargo, muchas veces no nos damos cuenta de que detrás de ese anhelo de poseer el cuerpo perfecto se encuentran los problemas emocionales, de autoestima, de percepción distorsionada de la figura, de perfeccionismo, baja tolerancia a la frustración, etc.

 

El peligro de las “dietas milagro”

No son saludables para el cuerpo

Dado que muchas veces se empiezan sin control de un profesional en nutrición, no es poco frecuente que este tipo de dietas tenga efectos adversos sobre la salud. Cuando llevamos a cabo una de estas dietas restrictivas, nuestro organismo entra en una especie de “modo de supervivencia”, por lo que se ralentiza el metabolismo para preservar las reservas de energía y se queman menos calorías, produciendo el efecto contrario al esperado. Más allá de eso, a largo plazo este tipo de dietas hace ganar peso.

Los profesionales de la nutrición suelen abogar más bien por un cambio permanente en la alimentación para que esta sea más equilibrada, por encima de las dietas cortas, que producen efecto rebote. Esta es una forma más saludable de perder peso, y no genera la espiral de frustración y pensamientos negativos asociados al aspecto corporal. Cabe decir también que la simple pérdida de peso no solucionará realmente los problemas psicológicos, por lo que muchas veces se recomienda asistencia psicológica paralela a la nutricional.

 

Emociones negativas

Las expectativas irreales de alcanzar el canon de belleza de la delgadez, los mitos y creencias sobre la belleza física y la salud, hacen daño a nuestra imagen corporal. Además de ello, el fracaso previsible de esta forma de perder peso puede aumentar la sensación de frustración y la mala imagen corporal, y hacernos sentir culpables o incompetentes.

La imagen corporal, o forma en la que valoramos nuestro aspecto físico, constituye una parte importante de nuestra autoestima y nuestra satisfacción vital. La percepción distorsionada del propio cuerpo y la valoración negativa del mismo generan gran insatisfacción, y nos llevan a pensamientos sesgados y desadaptativos. Es por ello que debemos cuidar los mensajes que nos decimos, porque muchas veces nos juegan una mala pasada.

 

     Si quieres saber más sobre los pensamientos desadaptativos, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre las distorsiones en el pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

 

El vínculo emocional con la comida

Desde nuestra infancia, aprendemos a relacionar las emociones con la comida. La comida tiene un efecto calmante de la ansiedad, especialmente los alimentos con alta densidad calórica, lo que la puede hacer una forma de evitación del malestar y de las emociones complicadas, y dar lugar a los “atracones” o al “comer emocional”. En otras ocasiones, se puede asociar la comida con el escaso atractivo corporal o con la falta de autocontrol, haciendo que la persona ayune y haga dietas para solventar los problemas o demostrarse a una misma la propia valía. En ambos casos, que pueden darse juntos en la persona, se establece una relación peligrosa y poco saludable con la comida, que puede llevar a un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

 

     Si quieres saber más sobre la relación emocional que establecemos con la comida, puedes leer nuestro artículo aquí

 

La relación entre salud física y salud mental

La salud física y la salud mental están estrechamente unidas entre sí. En el caso que nos ocupa, la salud mental y el bienestar psicológico promueven la salud física favoreciendo el autocuidado y un estilo de vida saludable, y además nos ayuda a sentirnos más a gusto con nuestro cuerpo. En el caso de que se quiera perder peso, es importante valorar las razones para ello, revisar los mensajes y creencias sobre el valor de la delgadez y el cuerpo perfecto, y también reflexionar sobre qué problemas psicológicos pueden estar detrás del deseo de modificar el físico.

 

     Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre la importancia del autocuidado, puedes leer nuestro artículo aquí

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en tratar problemas de imagen corporal y de Trastornos Alimentarios. Si sientes que necesitas ayuda con este u otro problema psicológico, no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Cómo fomentar relaciones positivas con la familia y pareja durante las vacaciones

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Las vacaciones son una oportunidad para el descanso y para el cambio. Dejar de lado los horarios llenos de obligaciones y responsabilidades nos permite experimentar y replantearnos cómo queremos disfrutar de nuestra vida. En vacaciones, al igual que el resto del año, nuestras actividades están entrelazadas con las relaciones personales. La calidad de las relaciones que establecemos tiene un impacto importante en el bienestar y satisfacción personal en cualquier ámbito donde se den dichas relaciones. Por ello, durante estos meses el mayor tiempo de ocio compartido con otras personas es una excelente oportunidad para intentar cambiar aquello que no nos guste de nuestras relaciones

 

Cómo mejorar las relaciones durante las vacaciones

Comparte tiempo en torno a actividades que sean gratificantes para todos

Ten en cuenta que realizar una actividad gratificante produce emociones positivas en quien la realiza. Por ello, cambiar el foco de la relación de aquellas actividades que se realizan por obligación, o ante las que surgen problemas o disputas, por aquellas otras que son meramente de disfrute, va a cambiar las sensaciones que se asocian a la relación. Ayudando a fortalecer los lazos afectivos entre las personas implicadas.

 

Negocia cómo llevar a cabo las distintas actividades y cede

Muchas veces es difícil realizar planes que sean completamente satisfactorios para todos. Sin embargo, es muy importante que todas las personas en una relación se sientan tenidas en cuenta.

Por otra parte, en las relaciones es muy difícil que las cosas salgan completamente como a uno le gustaría. Esto necesario ejercitar la tolerancia y ceder en algunos aspectos. De modo que, todos tengan que ceder algo y todos se vean representados por los planes que se realizan.

 

Elimina las exigencias sobre los demás

En línea con lo anterior, plantéate la imposibilidad de estar siempre de acuerdo y que las cosas salgan del modo en que deseas. Tienes derecho a pedir, y plantear tus intereses, pero no a exigir a los demás que los atiendan.

A veces, cuando se adopta una actitud exigente, tiene que ver con un estilo de creencias rígido sobre cómo deben ser las cosas. Por otra parte, es posible que, cuando planteas una exigencia a los demás, sea porque se trate de una necesidad que no sabes cubrir de otro modo. De forma que, tendrás que valorar cómo satisfacer tus necesidades sin que generen malestar en el resto.

     Si quieres saber más sobre por qué es importante cuidar la relación de pareja, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Respeta la necesidad ajena de espacio individual

Quererse y estar unidos, no implica estar todo el tiempo juntos y hacer todo juntos. Las personas tienen distintas necesidades y no todas se pueden satisfacer a través de la familia o la pareja. Es necesario cultivar otros intereses, aficiones y relaciones.

De hecho, las relaciones que mejor funcionan son aquellas que no son dependientes. Sino que, estando unidas y disfrutando de la relación, disponen de otras fuentes para estar bien.

 

    Si quieres saber más acerca de la dependencia emocional puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Valora lo positivo que tienen y hacen las personas que te rodean

Un aspecto que daña mucho las relaciones, sucede cuando estas empiezan a girar en torno a los aspectos negativos. Los defectos o fallos que cometen los otros.

Sin duda que cada persona tiene una o varios talentos, varias características valiosas que nos pueden beneficiar. Cambiar el foco de atención viendo lo valioso que hacen los demás generará un estado de ánimo positivo. Además repercutirá en la predisposición que tenemos hacia el otro. Por otra parte, si además de verlo lo reconocemos explícitamente. Cuando reforzamos a una persona la relación empieza a cambiar de modo mucho más rápido.

 

     Puedes leer nuestro artículo sobre como utilizar el refuerzo positivo en las relaciones aquí 

 

Cuida el lenguaje que utilizas a la hora de comunicarte.

Cuidar el lenguaje es cuidar la relación. A través de las palabras transmitimos nuestras percepciones sobre los demás. La forma de hacer críticas, o manifestar molestia por ciertos comportamientos va a repercutir de manera importante en cómo se sienten los demás consigo mismos y con nosotros.

 

     Si quieres saber más acerca de la influencia del lenguaje en la autoestima de las personas que te rodean, lee nuestro artículo aquí 

 

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar a las parejas y familias a mejorar sus relaciones y solucionar sus problemas. Si necesitas ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Trastorno Obsesivo Compulsivo y COVID-19

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Después de varias semanas del final del confinamiento por la crisis del COVID-19, en España las cosas van retornando a una “nueva normalidad”, en la que, si bien con medidas para prevenir rebrotes, empezamos a retomar actividades y a salir al exterior. Como hablábamos en algunos artículos anteriores, el final de la situación de aislamiento puede dejar “secuelas” tras estos meses de estrés e incertidumbre. Aunque la situación ha sido dura para todos, las personas con problemas de salud mental han acusado especialmente este momento crítico. En el caso de las personas con Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), especialmente el relacionado con la limpieza, las características de la crisis sanitaria han sido especialmente desafiantes.

     Si quieres saber más sobre cuáles serán las consecuencias psicológicas del confinamiento, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar la incertidumbre y la ansiedad, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

¿Cómo ha afectado el confinamiento a las personas con Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

Como decíamos, la situación de crisis originada por el COVID-19 ha supuesto un gran reto para todas las personas más susceptibles o que padecen un problema de salud mental. Debido a la necesidad de tomar medidas de higiene y al peligro que supone la enfermedad, las personas con TOC de limpieza ha acusado en mayor medida el confinamiento.

 

¿Qué es el Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

Ahora bien, ¿qué es exactamente el TOC? ¿Y el TOC de limpieza? El Trastorno Obsesivo- Compulsivo es un tipo de trastorno de ansiedad, que consiste en la presencia de pensamientos intrusivos (las obsesiones), a los que la persona otorga gran relevancia y validez, percibiéndolos como una amenaza (ej.: “si sujeto un cuchillo y pienso que puedo matar a alguien, realmente lo haré”). La ansiedad que generan las obsesiones se palía con las conductas compulsivas, como pueden ser contar, lavarse las manos en una secuencia concreta o determinado número de veces, comprobar que el gas está apagado o la puerta cerrada, etc. Los comportamientos compulsivos reducen la ansiedad de manera momentánea, pero a la larga empeoran la situación, pues fortalecen el proceso de aparición de pensamientos intrusivos, de la compulsión, y así sucesivamente.

     Si quieres saber más sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Trastorno Obsesivo-Compulsivo de limpieza y COVID-19

En el TOC de limpieza, la preocupación de la persona se centra en el miedo a contaminarse o contagiarse, o bien a contagiar a personas de su entorno. Los pensamientos intrusivos del tipo “Voy a contagiarme y será terrible”, “Contaminaré a mi familia y les pondré en peligro” elevan la ansiedad y llevan a la persona a realizar conductas de comprobación y compulsivas. Entre ellas pueden estar la de lavarse las manos repetidas veces o con gran frecuencia, lavar toda la casa varias veces al día, etc. Aunque en situaciones normales este tipo de conductas no responda a un peligro significativo, en el caso de una pandemia global la situación cambia.

No es poco común ver en estos tiempos a personas realmente preocupadas por su salud y por contraer el virus. A pesar de haber superado la fase de Estado de Alarma, muchas personas se muestran reticentes a retomar actividades o a salir a la calle, y la limpieza y la evitación de virus ocupan gran parte de su pensamiento. Pues bien, este miedo afecta en sumo grado a las personas que ya padecían un TOC de limpieza, e incluso podría incrementar el número de casos de personas que padecen el trastorno.

     Si quieres leer nuestro artículo sobre qué es ser normal en términos de salud mental, pincha aquí

Para una persona con TOC, la crisis sanitaria supone en cierto modo confirmar sus miedos y avivarlos. La ansiedad ante el peligro real de la enfermedad puede volverse severa y aumentar la presencia de pensamientos intrusivos y de compulsiones. Vigilar constantemente la temperatura corporal, comprobar síntomas o buscar información en exceso sobre el virus pueden ser algunas de las conductas derivadas de la preocupación y la ansiedad. En casos más graves, las intoxicaciones por mezcla de productos de limpieza o el daño físico por limpieza excesiva pueden ir acompañados del deterioro social y psicológico de la persona y la pérdida de funcionalidad en la vida cotidiana.

 

Cómo afrontar la preocupación obsesiva por la limpieza o el contagio

Tanto para personas con TOC como para aquellos que experimentan gran preocupación ante la posibilidad de contagio, es importante tomar partido para manejar el malestar. Esta es una época difícil, y la posibilidad de contraer la enfermedad sigue presente, pero es necesario relativizar el peligro al tiempo que seguimos las recomendaciones de las autoridades sanitarias, e ir exponiéndonos poco a poco a las situaciones fuera del hogar cuando sea necesario o deseable.

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar la actual situación de confinamiento y crisis sanitaria, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Aunque una persona no sufra TOC o algún otro problema de salud mental, pueden aparecer en estos momentos la ansiedad y el malestar. Si sientes que necesitas ayuda profesional con este o algún otro problema, en CIPSIA Psicólogos somos expertos en el tratamiento de la ansiedad y la adaptación al cambio.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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El verano supone para todos un cambio en los hábitos y en las actividades a las que nos dedicamos. Esta desconexión de las rutinas cotidianas es sana y necesaria, ya que nos permite distanciarnos de nuestra realidad y valorarla de otra forma. Para los estudiantes y los trabajadores, las vacaciones suponen un alivio que permitirá tomar en perspectiva cómo afrontan sus obligaciones. La forma en que vivan el error va a repercutir grandemente en la relación con estas actividades. Además, de cara a cualquier proyecto que se quiera emprender será muy útil igualmente tener una concepción positiva y constructiva del error.

Por otra parte, reflexionar sobre el error va a ayudar a personas con distintos problemas psicológicos. Entre ellos, personas muy tendentes al perfeccionismo o con niveles elevados de ansiedad y TOC, personas profundamente indecisas, o inseguras que buscan la aprobación y la confirmación de otros.

 

Los errores son para “los valientes”

El error surge en muchas ocasiones cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas y que no dominamos. Es decir, cuando salimos de nuestra zona de confort.

Al contrario de lo que pueda pensarse, el error no tiene que ver con personas fracasadas o poco competentes. Sino que es sinónimo de estar asumiendo retos, descubriendo y rompiendo límites.

 

Del error se sale fortalecido y con mayor conocimiento

Como decíamos en el anterior punto, el error surge cuando nos enfrentamos a algo desconocido. Por más que queramos y razonemos a posteriori, muchas veces es imposible determinar qué es lo acertado o dará mejor resultado.

     Si tiendes a caer en razonamientos culpabilizadores sobre otras decisiones que hubieran sido mejores, te recomendamos leer el siguiente artículo

Al actuar estamos aprendiendo más acerca de ese nuevo contexto en el que nos movemos. Aprender qué no funciona, qué no sirve, es tremendamente útil, pues nos sitúa en una nueva posición de conocimiento. Lo que nos permitirá encaminar nuestros pasos en otras direcciones más provechosas. Además, mientras intentas resolver una situación vas perfeccionando tus habilidades con respecto a la misma.

 

El error no habla de la persona, sino de un conjunto de acciones y circunstancias

Una de las creencias que resultan lesivas para la autoestima de una persona, es entender que el error habla de él. Pensar que refleja su totalidad, y que si ha cometido un error es que es “torpe”, “fracasado”, “poco inteligente”, etc. Estas etiquetas no solo no son ciertas, sino que no ayudan en nada.

     Si quieres saber más sobre autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí 

Pensemos que lo define a una persona es el conjunto de comportamientos que realiza, no las acciones particulares.

Por otra parte, muchas veces los resultados que obtenemos, a nuestro pesar, no dependen exclusivamente de nosotros. El entorno influye mucho en lo que logramos o no, y hay muchas cuestiones que no podemos controlar.

 

Todos tenemos derecho a equivocarnos

Date permiso para cometer errores y para ser imperfecto. Nadie está libre de error. Piensa en aquellas personas a las que más admires, y reflexiona si siempre actúan del modo más acertado. Es muy posible que recuerdes anécdotas en las que han cometido errores, y no por ello les juzgaste duramente. Seguramente encontraste el modo de entender ese error ajeno de una forma más amable.

Intenta ser tan benevolente contigo mismo, como lo eres con los demás. No hay nadie, excepto tú, que exija que estés por encima de los demás y seas excepcional. Date permiso para cometer errores y ser humano

 

A la larga es más productivo, y más útil, asumir un error

Tener como requisito para actuar que todo salga bien es una barrera para cualquier iniciativa. Aquellas personas que temen cometer errores tienden a evitar a enfrentarse a situaciones que no dominan. Por otra parte, invertirán mucho más tiempo en cualquier actividad para eliminar posibles errores. Todo ello, repercute en que les cunda mucho menos el tiempo y sean menos productivos. Además de potenciar la insatisfacción constante con todo aquello que hagan.

Asumir un margen de error en nuestras actuaciones nos permitirá tomar decisiones más rápidamente, trabajar mejor y ser más productivos. Por lo que, si hacemos balance de los aspectos negativos de cometer errores y los beneficios, a la larga nos compensará adoptar una actitud más benevolente ante los errores propios.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar en distintos problemas psicológicos. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El lenguaje corporal y la autoestima

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No sorprende a nadie el hecho probado de que el lenguaje corporal es una parte importante de cómo nos comunicamos en interacción con los demás. Con nuestros gestos, nuestra postura y nuestro tono de voz decimos mucho más de lo que hablamos.

Parece claro que nuestro lenguaje corporal dice mucho sobre nosotros a otras personas, pero lo más curioso es que nuestro propio lenguaje corporal también parece influir en cómo nos sentimos y valoramos a nosotros mismos.

 

El lenguaje corporal

A través de la comunicación no verbal mostramos cómo nos sentimos, cómo percibimos y valoramos a los demás y la forma en la que nos desenvolvemos en el mundo. Además de ello, los seres humanos, como animales sociales, somos tremendamente sensibles a este tipo de información más allá de las palabras. Ello nos ayuda a formarnos rápidamente, incluso en segundos, una opinión sobre los demás, que normalmente suele ser acertada. Esta especie de “intuición social” es la que nos lleva por ejemplo a contratar a unas personas frente a otras, a elegir a una persona con la que queremos salir, e incluso a votar a un candidato político frente a otro.

 

Las dinámicas de poder expresadas a través del lenguaje corporal

Al igual que en la naturaleza, los seres humanos expresamos el poder sentido u otorgado por el grupo a través de nuestra postura y nuestro comportamiento. Las “posiciones de poder” consisten en la expansión y la exposición al mundo. Las personas que sienten poder de manera permanente o situacional se muestran usualmente erguidas, ocupan más espacio con su cuerpo, se nota su presencia. Expresiones como la de victoria, consistente en elevar los brazos al aire y levantar la cabeza, son tan universales que no sólo se comparten con otros animales, sino que aparecen incluso en personas ciegas, que no han podido imitar el comportamiento.

Por el contrario, las “posiciones de indefensión” son aquellas en las que el individuo se retrae hacia sí mismo, se cubre y se protege para evitar la amenaza. Este tipo de lenguaje corporal aparece ante la impotencia y el miedo. Encorvar la espalda, caminar mirando al suelo o ocupar el menor espacio posible son ejemplos de posiciones de indefensión. No es de extrañar el hecho de que estas se dan en mayor medida en mujeres que en hombres, que han aprendido a sentirse menos poderosas de manera crónica, y ello se traduce en una menor ocupación del espacio y menos comportamientos asertivos y de participación.

     Si quieres saber más sobre la indefensión aprendida, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Si quieres saber más sobre la percepción de poder o agencialidad sobre el medio, puedes leer nuestro artículo sobre la Teoría de la Atribución pinchando aquí

 

Cómo influye el lenguaje corporal de poder en nuestra mente

Resulta curioso el hecho de que las posiciones de dominancia o indefensión no sólo influyen en la manera en la que nos ven los otros, sino que también median en la forma en la que nos sentimos y nos vemos a nosotros mismos, y con ello, en cómo nos relacionamos con el ambiente.

Según los estudios de la doctora Amy Cuddy y su equipo de la Universidad de Princeton, el simple hecho de “falsear” una posición de poder puede tener un efecto significativo en nuestros niveles hormonales y en cómo nos sentimos. A partir de los estudios en jerarquías de primates, se ha podido observar cómo en los individuos que en breve ocuparán un puesto de liderazgo, aumentan sus niveles de testosterona (la hormona de la dominancia) y disminuyen los niveles de cortisol (la hormona del estrés). Esto tiene sentido a nivel biológico, pues un buen líder debe saber guiar al grupo, y al mismo tiempo, manejar correctamente el estrés.

Volviendo a los humanos, existen múltiples diferencias en cómo se comportan las personas según su percepción del propio poder. Las personas que se sienten poderosas son más asertivas, muestran mayor confianza en sí mismas y son más optimistas, toman más riesgos y son capaces de realizar razonamientos más abstractos y complejos. En el experimento del grupo de Princeton, se pide a los participantes que tomen posiciones de dominancia o indefensión, respectivamente, durante dos minutos, y después se les pide que apuesten. El grupo que tomó la postura de poder asumió más riesgos a la hora de apostar, mostró niveles más elevados de testosterona respecto a su línea base, y más bajos de cortisol respecto al punto de partida. En un segundo experimento en el que se sometía a los participantes a una entrevista estresante, el grupo de posición de poder obtuvo una mayor probabilidad de ser contratado para el supuesto trabajo.

Como conclusión de estos interesantes hallazgos, cabe destacar el hecho de que la postura corporal no sólo influye en cómo nos ven los demás, sino también en cómo nos sentimos y cómo somos capaces de afrontar las situaciones. Parece, por tanto, que el simple hecho de adoptar esta posición de poder antes de una situación estresante o retante, podría ayudarnos a sentirnos más confiados y tener un mejor desempeño. Más allá de ello, los pequeños cambios en la postura podrían ayudarnos a ganar autoconfianza a lo largo del tiempo.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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La necesidad de trabajar la empatía tras el confinamiento

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Hoy nos centraremos en desarrollar qué es y para qué sirve la empatía. Antes de nada, creemos conveniente hacer una distinción entre los términos de simpatía y empatía, ya que pueden dar lugar a equivocación por ser parecidos.

  • Simpatía: es la expresión subjetiva de pensamientos y emociones, así como de poder sentir lo que el otro siente en comparación con los sentimientos de uno mismo, pero no incluye la comprensión de ello.
  • Empatía: es una competencia clave de la inteligencia emocional. Tiene que ver con la capacidad de comprender los sentimientos del otro de una manera más objetiva, incluyendo la capacidad de ponerse en su lugar.

    Si quieres saber más sobre la inteligencia emocional, puedes leer nuestro artículo aquí

Siempre ha habido personas con mayor o menor empatía, pero que mejor que los tiempos de incertidumbre y de nuevas normas sociales que corren, la cuales traerán efectos psicológicos múltiples, para intentar comprender y aprender que es la empatía y cómo poder trabajarla para mejorar el bienestar común.

    Si quieres leer nuestro artículo sobre cuáles será las consecuencias psicológicas tras el confinamiento, pincha aquí

 

Tipos de empatía

Principalmente existen dos tipos, los cuales trataremos de relacionar con el estado social actual.

 

Empatía afectiva

Es la capacidad para responder con un sentimiento a los estados mentales del otro. Es decir, cuando somos capaces de comprender lo que le pasa al otro solo con verlo.

Ejemplo: cuando vemos a un amigo que ha perdido un familiar por el Covid-19 y somos capaces de comprender su situación

 

Empatía cognitiva

Capacidad de comprender el estado mental del otro a través de los signos que emite o por lo que siente. Esto quiere decir que se es capaz de comprender lo que el otro siente, aunque nosotros no sintamos lo mismo.

Ejemplo: cuando vemos a alguien que se inquieta porque reducimos la distancia social, aunque nosotros creamos que es suficiente. En este caso deberíamos reaccionar comprendiendo y respetando sus sentimientos y preocupaciones.

 

Cómo trabajar la empatía

Como hemos dicho hasta ahora, qué mejor momento para intentar desarrollar nuestra empatía que el momento actual en el que debemos estar unidos. Para ello dejamos los siguientes consejos y algunas estrategias/ejercicios para intentarlo:

2. Consejos prácticos

  • Intentar no ser prejuicioso (ninguno sabemos de antemano que le ha podido pasar a la persona que tenemos enfrente)
  • Adaptarnos al ritmo de las nuevas normas y de los demás (todo lleva su tiempo y la situación ha sido muy extraordinaria)
  • Trabajar nuestro optimismo de manera inteligente.
  • No culpabilizar a nadie.
  • Tomar perspectiva de lo que sucede a nuestro alrededor preguntando e intentando estar lo mejor informados posible. Esto nos aportará una visión más amplia y con más puntos de vista.

 

2. Estrategias/ejercicios:

  • Dejar de escuchar y centrar la atención en el lenguaje no verbal durante unos minutos.
  • Elegir una persona al azar e intentar imaginar qué le motiva a hacer lo que hace.
  • Intenta ponerte en el lugar del otro.
  • Lectura comprensiva. Por ejemplo, intentando sacar en una novela todas las intenciones sentimientos y emociones que hay detrás de las palabras de cada personaje.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sergio García

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Verano, niños y redes sociales

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Con la llegada de las vacaciones escolares cobra gran importancia el tiempo libre. Los niños y adolescentes pasan a disponer de muchas horas libres de ocupaciones. Este tiempo puede ser muy productivo y enriquecedor, todo dependerá del uso que se haga de él. Es por ello por lo que queremos realizar una reflexión sobre el valor de las redes sociales y la influencia que pueden tener sobre el comportamiento de nuestros hijos. Lo que ayudará a tomar mejores decisiones sobre cómo acotar el tiempo dedicado a las mismas.

 

Funcionamiento de las redes sociales

En primer lugar, queremos enfatizar que las redes sociales funcionan premiando el acceso y permanencia en la propia red. Ya que ofrecen contenidos novedosos, llamativos y que resultan muy estimulantes. Si el usuario no encuentra contenido que capte su interés, tan solo ha de actualizar o volver a entrar pasados unos minutos para encontrar contenidos de su agrado. Esto provoca que el uso de redes sea muy adictivo. Especialmente para los niños y adolescentes, que no han desarrollado todavía el autocontrol.

    Si quieres saber más sobre la adicción a nuevas tecnologías en jóvenes puedes leer nuestro artículo aquí

Por otra parte, al interactuar con el contenido a través de los “likes”, se van seleccionando las publicaciones que más interesan al usuario. Lo que favorece que se muestren las publicaciones de su agrado. La red se configura de manera muy atractiva y personalizada. Muestra solo una parte limitada de todo el contenido existente, y, además, una parte aún más limitada de la realidad. Esto, sumado a una capacidad crítica de pensamiento todavía en desarrollo en nuestros menores, les hace más vulnerables al impacto de los contenidos que consumen.

El contenido que se publica y comparte es aquel que es capaz de llamar la atención. Precisamente porque el objetivo es conseguir “likes” o que se compartan las publicaciones, el contenido es llamativo y/o excepcional. Comportamientos funcionales, que forman parte de la rutina de cualquier persona, van a carecer de interés y reconocimiento. Esto se traduce en que difícilmente tus hijos van a encontrar en las redes modelos que les estimulen a hacer cosas tales como estudiar, leer o colaborar en casa, por muy provechoso que sea para ellos.

 

Efectos perjudiciales de las redes sociales en el comportamiento de tus hijos

Las redes sociales son un contexto más donde comportarse. Y donde hay comportamiento hay aprendizaje. Esto quiere decir que los niños están aprendiendo multitud de cosas en su interacción con la red.

 

Uso excesivo y adictivo de las redes sociales

En primer lugar, y como decíamos en el párrafo anterior, aprenden a conectarse a las redes sociales de manera masiva y, a veces, adictiva.

Esto es problemático, porque si nos paramos a pensarlo, el papel que se desempeña en las redes sociales muchas veces es poco creativo y activo. Se trata de un ocio pasivo y no constructivo basado en el consumo de publicaciones que muchas veces carecen de interés o profundidad.

 

Tristeza, frustración y vacío

Hay muchas razones por la cuales una alta dedicación a las redes sociales puede disminuir la satisfacción personal y el estado de ánimo.

Cuando las redes sociales empiezan a ocupar una parte importante del tiempo que dispone una persona lo que favorecen es un empobrecimiento de sus intereses y sus actividades. Es decir, a largo plazo favorecen una reducción del acceso a reforzadores verdaderamente potentes para elevar el estado de ánimo. La renuncia a las relaciones sociales cara a cara, la actividad física, la creatividad y otras actividades que estimulan la inteligencia y el pensamiento.

    Puedes leer nuestro artículo sobre la importancia de disfrutar de distintas actividades de ocio aquí 

Sin entrar a profundizar en la temida comparación con otras vidas “idílicas”. En las redes se exponen modelos de vida poco realistas como ejemplo a seguir. Lo que favorece la insatisfacción.

 

Deterioro en las habilidades comunicativas, aislamiento y soledad

En la interacción a través de las redes sociales se dejan de poner en juego muchas habilidades que son necesarias en el cara a cara. Las habilidades comunicativas se aprenden con la práctica y el uso. Por tanto, la ausencia de práctica conducirá a un deterioro en habilidades sociales, y favorecerá un mayor aislamiento y soledad.

    Si quieres saber cómo potenciar las habilidades sociales de tus hijos, puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Confundir atención y admiración con importancia o afecto

En las redes sociales todo se reduce a la búsqueda de aprobación. Parece que una publicación careciera de interés o importancia si no ha obtenido reconocimiento. Y, al contrario, publicaciones carentes de interés o profundidad cobraran relevancia o valor por el mero hecho de que muchas personas muestren su aprobación.

 

Las redes sociales, haciendo un buen uso, y sobre todo con moderación, pueden tener beneficios. Pero se hace necesario una reflexión sobre cuánto aportan las redes sociales al desarrollo y satisfacción de una persona. Ya que, posiblemente, ello nos ayude a ver que no está justificado el tiempo tan desmesurado que se les dedica.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en tratar diversos problemas psicológicos y de conducta. Si necesitas ayuda para sentirte bien, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El humor y la salud mental

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Podría definirse el humor como cualquier estímulo que pueda provocar la reacción de la risa. De tal manera, el sentido del humor sería la capacidad de estimular la risa. Tanto la risa, como el humor, han sido estudiados a lo largo del tiempo por muchos autores y científicos. Han sido muchas las disciplinas que se han centrado en su estudio, pasando desde la psicología, sociología, antropología, medicina, etc.

No existe un acuerdo entre todas las disciplinas sobre cuales son los contenidos humorísticos que pueden causar la risa, posiblemente esté relacionado con la personalidad de cada individuo, las claves de lenguaje verbal y no verbal, la actitud, la temática tratada, y otras variables más que puedan incidir.
Todos tenemos la capacidad de la risa, pero no todos tenemos la capacidad de reírnos de la misma manera de todo lo que nos rodea. Para ello debemos dar juego al sentido del humor que cada uno hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida. Es preciso activar ese sentido del humor que nos hace sentir una emoción positiva muy placentera que viene acompañada de un gran alboroto sonoro y gestual al que denominamos risa. Por tanto, el sentido del humor es una cualidad con la que nacemos tanto a nivel somático como cerebral, sólo nos queda utilizarlo.

 

La risa

La risa es una emoción positiva que lleva pareja una sensación subjetiva de placer además de expresiones faciales, corporales y vocales muy idiosincráticas de cada persona que ponen en juego distintos músculos de la cara y del resto del cuerpo activando diferentes circuitos neuroquímicos. El gesto de la risa es algo involuntario, difícilmente controlable. Es una emoción innata y universal.

 

Carácter social

Normalmente solemos reír en compañía. Es raro hacerlo si estamos solos. Suele hacer falta para poder reírse rodearse de personas. Hay una serie de factores que facilitan la risa, como pueden ser la cercanía física, el cara a cara con otra persona, la idea de pertenencia a algo común, la cultura, los intereses. Es muy habitual el deseo de compartir cosas que nos han resultado graciosas o que han suscitado nuestra risa. Necesitamos hasta cierto punto compartir ese momento. La risa de una persona puede animar fácilmente a otra a reírse. Muchas veces nos damos cuenta que la risa puede ser contagiosa.

 

Efectos de la risa

Se han realizado numerosos estudios sobre los efectos que provoca la risa y el sentido del humor en las personas. Se han barajado efectos tanto a nivel fisiológico, como psicológico y social. Existe la creencia extendida socialmente de que la risa es sana, y que siempre es buena para rebajar tensión o situaciones hostiles.

Si tuviéramos que destacar los efectos mas positivos de la risa remarcaríamos los siguientes:

 

Placer

La risa genera una de las experiencias mas agradables que puede tener una persona. La risa activa el sistema mesolímbico dopaminérgico (igual que el orgasmo sexual). Se trata de un sistema de recompensas relativo al placer.

 

Superación de las dificultades

El humor es una de las mejores formas de afrontar las dificultades y superarlas. Ejerce efecto de amortiguación del dolor, de relativización de los males y las dificultades que nos ayuda a continuar adelante.

Esta comprobado que el humor es efectivo, y por tanto una herramienta eficaz para afrontar los problemas. Se relaciona con la resiliencia y es una de las 26 fortalezas (según la psicología positiva) del ser humano. Incluso se ha desarrollado una escala psicológica para evaluar el humor de las personas. La escala es el Coping Humor Scale o escala de afrontamiento con humor. Esta escala es auto-evaluativa y da como resultado una puntuación que tiene por objeto medir la capacidad de afrontar situaciones estresantes, en las cuales el humor puede tener un papel determinante.

   Si quieres saber más sobre la Psicología Positiva, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Salud

El sentido del humor tiene efectos de cara a mejorar el estado de ánimo y por tanto puede ayudarnos a mejorar en algunos cuadros psicológicos y superar los problemas. También puede favorecer la prevención de problemas psicológicos o incluso la capacidad de combatirlos. Desde el punto de vista psicoterapéutico no es efectivo cualquier tipo de humor, sólo resulta adecuado el estilo humorístico positivo. Es importante señalar el papel de la risa en el control del estrés crónico.

 

Analgésico

Se ha comprobado que el humor aumenta la tolerancia al dolor físico y tiene un efecto analgésico.

 

Motivación

Cualquier actividad o aprendizaje que incluya el humor va a mejorar la motivación de la persona, por tanto es probable que también mejore el rendimiento.

 

Creatividad

El humor aumenta y mejora la creatividad, ya que fomenta una mayor flexibilidad mental.

   Si quieres saber más sobre la flexibilidad mental, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Comunicación

El humor desempeña un importante papel en la comunicación entre las personas. Permite ganarse la atención del público, acorta las distancias, estimula la memoria y reduce el impacto negativo de las dificultades y los problemas.

 

Defensa

En ocasiones el humor puede ser muy útil para defenderse de personas agresivas que atentan contra nuestros derechos o contra nuestra expresión de ideas o emociones.

 

El sentido del humor como fortaleza

Como hemos dicho en la introducción, el humor es una de las 26 fortalezas que poseemos las personas. Todas estas fortalezas las podemos tener demasiado presentes, presentes de manera equilibrada (lo recomendable), o poco presentes. Tener la fortaleza del humor presente, y equilibrada, va a ayudarnos a reforzar nuestra autoestima. Se puede conocer el estado de nuestras fortalezas a partir de la realización de test de fortalezas.
Las personas que tienen equilibrada la fortaleza del humor intentan, en la medida de lo posible, quedarse con el lado divertido de las cosas y buscan sentirse alegres y con ilusión ante las circunstancias que se le presentan. Las personas con esta fortaleza poco presente no dan importancia al humor o piensan que no les sirve para nada ponerlo en práctica, por lo que suelen mostrarse con seriedad. También pueden sentirse incómodos si se sienten forzados a poner en juego el humor por considerar que no es adecuado, o que no disponen de las habilidades suficientes.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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El Trastorno de Ansiedad Generalizada

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La ansiedad y la preocupación forman parte de nuestras vidas, y cumplen la función de alertarnos y prevenirnos de un posible peligro. Son adaptativas, por tanto, mientras nos sirvan para poder ajustarnos y reaccionar de manera adecuada. No obstante, cuando alcanzan niveles excesivos, que no se corresponden con una amenaza real o suficientemente grave, y además suponen un problema en la vida de la persona, en algunos casos podemos hablar de un Trastorno de Ansiedad Generalizada.

    Si quieres saber más sobre para qué sirven las emociones, puedes leer nuestro artículo aquí

 

¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada o TAG estaría definido por una preocupación excesiva, incontrolable e incapacitante, que afecta a múltiples ámbitos de la vida de la persona. Al igual que en otros trastornos mentales, este diagnóstico se trata simplemente de una etiqueta descriptiva, ya que existiría un continuo entre los niveles de preocupación y ansiedad adaptativos, y los desadaptativos y problemáticos para la persona.

    Si quieres leer nuestro artículo sobre qué es ser “normal” en términos de salud mental, pincha aquí

 

Las características del Trastorno de Ansiedad Generalizada

Según los estudios desde el modelo cognitivo-conductual de la Psicología, el TAG y las preocupaciones y la ansiedad propias de él se entenderían a partir de ciertas características cognitivas que predisponen a sufrir dichos problemas de salud mental. Desde dicho modelo, se tratarían estos aspectos cognitivos “disfuncionales”, que están en el origen de la problemática.

 

Intolerancia a la incertidumbre

Se trata de una tendencia comportamental que hace que las personas sientan aversión a la ambigüedad y a las situaciones inciertas o fuera de su control. Esta característica se relaciona directamente con la intensidad y frecuencia de los pensamientos de preocupación, e interviene en la interpretación de la información del medio; esto es, la ambigüedad se ve como una amenaza. Afecta también a la toma de decisiones y la seguridad y confianza en las propias acciones, las cuales a su vez están influidas por el estado de ánimo, confirmando las creencias negativas y disfuncionales. Por ejemplo, si hacer un examen genera gran preocupación para una persona con TAG, la ansiedad podría jugarle una mala pasada y hacerle suspender, confirmando sus creencias de que la situación impredecible del examen es altamente aversiva e insoportable.

    Si quieres saber más sobre la intolerancia a la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

    Si quieres saber más sobre cómo desarrollar la tolerancia a la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Creencias positivas sobre las preocupaciones

El mantenimiento de creencias acerca de la utilidad de las preocupaciones parece ser un punto común en las personas, con o sin trastorno clínico, que sufren de ansiedad. Es usual que las personas que tienden a preocuparse justifiquen dicho comportamiento en base a la evitación de problemas futuros (p.e. “Preocuparme sirve para evitar un daño en el futuro”), o como ayuda para encontrar soluciones (p.e. “Preocuparme significa que las cosas me importan, y la ansiedad me ayuda a moverme para encontrar soluciones”).

 

Orientación negativa a los problemas

Es común en personas con un nivel elevado de ansiedad el “bloquearse” ante un problema. A pesar de poseer las habilidades para resolver una cuestión, no se sienten capaces de afrontarla, por lo que su desempeño final es bajo. Los problemas se ven con desesperanza y temor, en lugar de como un reto o una oportunidad para mejorar. Esto es especialmente notable en los problemas de la vida cotidiana, que además de tener una carga emocional para la persona, presentan un alto grado de incertidumbre. El bloqueo puede ser muy incapacitante para las personas con TAG, pudiendo afectar incluso a las tareas más sencillas.

    Si quieres saber más sobre la autoeficacia o confianza en las propias habilidades, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Evitación cognitiva

El mantenimiento de los síntomas del TAG se relaciona con la evitación de las situaciones de incertidumbre y de las emociones negativas, como la ansiedad, asociadas al trastorno. Por ejemplo, en el caso de que el área académica sea fuente de preocupación, procrastinar las tareas sería una forma de evitar momentáneamente el malestar y la ansiedad. Esta evitación, paradójicamente, contribuye al comportamiento disfuncional y la ansiedad, dado que la persona no afronta, sino que evita sus problemas. Además de ello, la evitación genera en la persona una concepción negativa de la propia ansiedad, que se ve como algo incontrolable e indeseable, lo que refuerza este patrón evitativo, y así sucesivamente.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en problemas de ansiedad y preocupación. Si este o algún otro problema de salud mental te preocupa y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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El síndrome del impostor y el efecto Dunning-Kruger

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El síndrome del impostor

El síndrome del impostor fue descrito por P.Chance y S. Imes en 1978. Se trata de la creencia y el convencimiento de que uno no es capaz, o no está preparado para realizar las tareas del puesto de trabajo que desempeña.

Seguramente un elemento fundamental en su aparición es el perfeccionismo y la gran auto-exigencia que el individuo desarrolla consigo mismo. Paradójicamente, las personas que sufren este síndrome suelen ser grandes profesionales con unas estupendas capacidades para desarrollar sus labores. Estas personas piensan y sienten que pese a poder alcanzar éxitos y reconocimiento por sus capacidades, no son merecedores de ellas.

En su primer estudio las autoras revisaron varios casos de mujeres que, a pesar de su gran expediente universitario, preparación, y trayectoria profesional, consideraban no estar suficientemente preparadas y formadas para desarrollar su cargo, se sentían impostoras, y tenían la sensación de estar engañando por el desarrollo de sus funciones. Posteriormente también se apreció este síndrome en hombres. Todas estas personas perciben que las metas que han conseguido son producto de la suerte o la casualidad, y se perciben con importantes carencias en las competencias que han de poner en juego. Temen por tanto, que en cualquier momento puedan ser descubiertas en sus limitaciones, y eso les produce una gran preocupación y nerviosismo. La idea de ser un fraude les atormenta. Estos componentes pueden aparecer de forma temporal, aunque también se pueden hacer crónicos.

El síndrome suele ser más común en mujeres. En casos muy acentuados pueden terminar forzando una pausa laboral o una baja. El tratamiento psicológico se hace en muchos casos necesario. También es muy importante para la mejoría el apoyo social de grupos de iguales, compañer@s de trabajo que se motiven y permitan la expresión emocional de sus dificultades, sentimientos y miedos.

 

Síntomas del síndrome del impostor

Pensar demasiado (“overthinking”)

Son personas que dan demasiadas vueltas a pensamientos relativos a sus capacidades para desarrollar su trabajo. Se cuestionan con demasiada frecuencia su valía. No quedan satisfechas de todo lo que hacen (sus logros), y acentúan sus pensamientos en lo que deberían haber hecho y no han hecho.

    Si quieres saber más sobre las consecuencias de pensar demasiado, puedes leer nuestro artículo aquí

Compararse habitualmente

Es difícil que las personas con síndrome del impostor queden satisfechas con su rendimiento porque están continuamente comparándose con los demás. Tienen una capacidad muy alta para ver sus debilidades y les cuesta mucho ver sus méritos. Creen que los demás consiguen más cosas que ellos y que rinden mejor.

    Si quieres saber más sobre el efecto negativo de la comparación con los demás sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

No aceptan bien los elogios

Al no sentirse bien con el trabajo que realizan cualquier refuerzo externo o elogio lo creen inmerecido y pueden incluso llegar a tomárselo mal o directamente no reconocerlo.

    Si quieres saber más sobre cómo responder a los elogios, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Sobrecarga de trabajo

Su necesidad por sentirse bien con la realización de sus tareas les hace sobrecargarse de trabajo con objeto de llegar a unas cotas de exigencia muy altas. Existe continuamente una necesidad de sentirse mejor que los demás como forma de compensar sus inseguridades. Todo ello se termina por convertir en una lucha permanente consigo mismo que en algunos casos termina por se extenuante.

 

Efecto Dunning-Kruger

Este efecto podría resumirse con la expresión; “el incompetente que se considera competente”. Hace referencia a personas que realmente han demostrado su incompetencia, y que por el contrario piensan todo lo contrario. Se creen muy competentes. Por lo tanto, en este cuadro se pone en relevancia una gran incapacidad de autocrítica y reconocimiento de la realidad.

A las personas nos cuesta evaluar de forma objetiva nuestras habilidades, a menos que tengamos la capacidad de reconsiderar nuestras valoraciones, conocimientos o acciones. Por este motivo, algunas personas cuanto menos saben de algo más creen tener conocimiento al respecto. Es muy común en nuestra sociedad escuchar a personas que dan lecciones o muestras de conocimiento de todas las materias, sin que esto sea así. Se trata de un error cognitivo descubierto por Justin Kruger y David Dunning en los 90. En sus estudios observaron que los participantes  más sobresalientes en sus pruebas se percibían por debajo del resto, mientras que los menos brillantes y mas incapaces, creían ser mejores de lo que realmente eran. Su forma de pensar no saca conclusiones y valoraciones adecuadas, se dejan más bien llevar por prejuicios y sus propias teorías e ilusiones relativas a su capacidad y conocimiento.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en problemas de autoestima y perfeccionismo excesivo. Si a menudo te sientes un impostor ante tus propios logros, y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Agresividad vs. Asertividad

Cómo lidiar con los niños y adolescentes en casa

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Como hemos visto en anteriores artículos de nuestro blog, mucho han cambiado nuestras circunstancias en los últimos meses. Poco a poco vamos volviendo a la normalidad, sin embargo, algunos cambios desconocemos cuánto tiempo se quedarán entre nosotros. El ámbito doméstico ha pasado a centralizar buena parte de las actividades de alta exigencia que antes se desempeñaban en otros lugares. Donde antes se realizaban tan solo tareas domésticas, de ocio y descanso, ahora se trabaja, con misma o superior exigencia. En el caso de las familias la situación es mucho más complicada, pues a todo lo anterior se suma la organización y supervisión de horarios y tareas de los hijos. Esta sobrecarga tiene la lógica consecuencia de desgastar las relaciones familiares. Más aún en aquellas familias donde ya existían problemas de convivencia con los niños. Por ello queremos abordar algunas ideas que puedan servir para encauzar la situación y dar un respiro a las familias.

 

Poner normas claras

Las normas son clave para modular el comportamiento de los niños. Pero no solo eso. Además, la existencia de normas va a facilitar que todos los miembros de la unidad familiar tengan claro qué esperar de la convivencia.

Algunas cuestiones para poner normas efectivas son:

  • Especificar los comportamientos deseados y las condiciones en las que deben darse. Por ejemplo, el horario y zona de la casa en la que se puede permanecer. Cómo actuar si entra una llamada telefónica o si alguno de los padres está trabajando por videoconferencia.
  • Establecer las consecuencias que se van a derivar tanto de su seguimiento como de su incumplimiento.

 

Organizar su ocio y tiempo libre

El ocio y tiempo libre es fundamental para el desarrollo personal, fomentar el bienestar y la autoestima. Tanto es así, que incluso es un derecho reconocido a nivel legal por la Constitución.

Ahora bien, no todas las actividades que realicen en el tiempo libre los niños van a ser deseables.

Un buen uso del tiempo libre fomenta el desarrollo personal de niños y adultos. Pero para ello se deben dar algunas condiciones: Que favorezca la creatividad, el pensamiento crítico, la experimentación…

Esto va a dejar sin duda alguna fuera del tiempo de ocio el uso masivo de terminales móviles para la conexión a redes sociales.

Algunas ideas para ayudar a desarrollar un ocio y tiempo libre saludable son:

  • Restringir el tiempo que se pasa en redes sociales
  • Animarles a compartir el contenido de lo que ven en internet para poder actuar de “filtro”. Con esto les ayudas a desarrollar un pensamiento crítico respecto a los contenidos que ven.
  • Favorecer que experimenten con nuevas actividades que no conocían hasta el momento
  • Que realicen algún tipo de actividad física, aunque sea de forma moderada.

    Si quieres saber más acerca del ocio y los hobbies y los beneficios de hacer cosas distintas puedes leer nuestros artículos 

 

Cuidar la comunicación

Es muy frecuente que cuando hay problemas en la convivencia que están enquistados, se acompañe de cierta sensación de frustración y desesperanza. Normalmente, a esto le sigue el uso de formas de comunicación agresivas, tales como levantar la voz, amenazar, descalificar… Lo que conduce a un círculo vicioso del que es posible salir cambiando la comunicación:

  • Utiliza un tono tranquilo y conciliador. Busca un momento en que estés sereno para abordar los temas delicados.
  • Utiliza comunicación positiva y productiva. Con esto nos referimos a que plantees las conversaciones en términos de búsqueda de soluciones y ganancias.
  • Céntrate en una sola cosa que quieras cambiar y transmítela con claridad. Intentar abordar varias cuestiones a la vez solo facilitará la confusión y que nada se solucione.
  • Pregunta por sus razones, ponte en su lugar.
  • Intenta llegar a un acuerdo satisfactorio para todos.

La comunicación es un aspecto esencial en las relaciones con tus hijos. Si quieres saber más acerca de cómo influye en tus hijos, puedes leer nuestro artículo aquí:

 

Delegar en los niños aquellas actividades que pueden hacer solos

Muchos padres a la hora de educar a sus hijos tienden a estar muy pendientes y solícitos ante cualquier necesidad que les pueda surgir. Esta actitud que surge con el deseo de dar lo mejor como padres, tiene el efecto indeseado de favorecer la dependencia de los hijos y la sobrecarga de los padres.

Actitudes como pedir ayuda por todo, buscar constantemente la aprobación y atención paterna son típicas en estos casos.

Para animarte a delegar, te damos algunas sugerencias para que valores la situación:

  • Plantéate si es urgente que lo atiendas o puede esperar. De este modo, si no es urgente permites que él solo se enfrente al problema.
  • Piensa qué pasaría si no lo atiendes o haces tú. Es decir, ¿si no lo ayudas se pone en riesgo algo o alguien?
  • Si delegas la tarea en ellos más allá de posibles consecuencias negativas, ¿puede tener alguna consecuencia positiva?

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en trabajar con las dificultades que surgen en las familias. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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La importancia de dormir bien

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¿Quién no ha oído alguna vez a su pareja, un amigo, familiar o conocido quejarse por no haber conseguido dormir bien alguna noche? Además de los problemas que le ha conllevado al día siguiente. Todos hemos sufrido en nuestras carnes una noche en vela, por ese motivo rápidamente empatizamos ante esa circunstancia. Es sabido que no descansar bien una noche nos va a hacer más difícil llevar adecuadamente el día siguiente, estar al cien por cien, por ejemplo, en el trabajo. Un gran número de personas no duermen adecuadamente por la noches, en algunos casos de forma sistemática. Varios estudios han revelado que una mala noche puede ser un factor determinante para estar bajo de ánimo. Por el contrario, otros estudios demuestran que dormir una hora más cada noche fomentaría más la felicidad diaria que incluso un aumento de sueldo. Datos tan significativos no hacen más que poner de relevancia el hecho de la importancia de dormir bien. Un sueño reparador es necesario para el buen estado físico y mental de las personas. Existe una relación muy directa entre el sueño y la salud. El insomnio es un trastorno muy frecuente en la sociedad actual que puede estar provocado por distintos factores como puede ser el estrés, una mala alimentación, malos hábitos en la organización y programación de los días, abuso de sustancias, asma, diabetes, enfermedades cardíacas.

 

Insomnio

Hablamos de insomnio cuando una persona tiene problemas para iniciar y/o mantener el sueño, o tiene la sensación de no haber tenido un sueño reparador por la noche. Se trata por tanto de un problema tanto de cantidad, como de calidad del sueño. Mas de 4 millones de adultos españoles sufren de insomnio crónico, y entre un 25-35% de la población adulta padece insomnio transitorio según datos de la Sociedad Española de Neurología. Este trastorno es más frecuente en ancianos, mujeres y personas con enfermedades psiquiátricas. La mayoría de los casos tienen un inicio agudo, coincidiendo con situaciones de estrés, y tienen tendencia a quedarse cronificados en un porcentaje alto. El insomnio no sólo va acompañado de dificultades para conciliar el sueño, también provoca irritabilidad, somnolencia diurna, falta de concentración, apatía, tristeza. En estudiantes este problema está muy relacionado con bajo rendimiento en los resultados académicos.

   Si quieres saber más sobre el insomnio, puedes leer nuestro artículo aquí.

   Si quieres saber más sobre qué hacer cuando se tiene insomnio, puedes leer nuestro artículo aquí.

Los adultos dormimos como término medio aproximadamente 7 horas entre semana, y casi 8 los fines de semana, un 20% menos que en el año 1900.

Aunque nos adaptemos a vivir con sueño, la falta de este incide también en problemas como el debilitamiento en los procesos memorísticos y el sistema inmunitario. También ralentiza el metabolismo y, según algunos estudios, puede incidir en el aumento de peso.

   Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Qué puede ayudar a dormir mejor

Mantener una rutina horaria

Es muy importante respetar los ciclos circadianos, para ello hay que intentar acostarse y levantarse a la misma hora. Esto ayuda a que nuestro cuerpo se acostumbre a un ritmo de actividad horaria que le permitirá rendir mejor gracias a el establecimiento de una rutina. Por este motivo, no es recomendable la siesta, ni dar cabezadas a lo largo del día. De esta forma tendremos mas capacidad para dormir por la noche. Si no lo consigues la primera noche no desesperes, necesitarás un tiempo. No alargues las noches para realizar tareas que requieran tu atención hasta tarde, ni utilices dispositivos móviles, tablets, ordenadores. Necesitas irte a la cama tranquil@.

 

Hacer ejercicio

El ejercicio te ayudará a salir de una vida sedentaria y con ello realizarás un desgaste energético y calórico que te permitirá ir mas cansado a la cama y por tanto dormirás mejor.

   Si quieres leer más sobre por qué el ejercicio es bueno para la salud mental, pincha aquí.

 

Combatir el estrés

El estrés y la ansiedad son uno de los factores que mas interfieren en nuestra capacidad para dormir. Meternos en la cama con sensación de estar nerviosos, y a su vez empezar a darle vueltas a la cabeza con preocupaciones, nos hace entrar en un círculo vicioso que dificulta conciliar el sueño. Las técnicas de relajación y respiración diafragmática han demostrado su eficacia para reducir o hacer desaparecer la ansiedad y el estrés.

   Si quieres poner en práctica las técnicas de relajación, pincha aquí.

 

Algunos cuidados más

  • Utilice la habitación para dormir, no como lugar de trabajo o para ver la TV.
  • Evitar beber mucho liquido en horas próximas a irse a la cama.
  • Tener un buen colchón y una buena almohada.
  • Habitación sin ruidos, con temperaturas templadas a ser posible, y en la oscuridad.

 

Mejor postura para dormir

Además de tener una buena higiene del sueño, también es preciso mantener una buena higiene postural para favorecer algunas funciones vitales y evitar posibles dolencias musculares. Como idea fundamental decir que no existe la mejor postura, entre otras cosas porque cada persona buscará la que más le haga sentirse bien, esto no se puede pasar por alto. Pero una vez que este aspecto queda claro, si que hay unas recomendaciones relativas a cuáles son las posturas mas favorables para nuestro cuerpo y para nuestro descanso. Las dos posturas reconocidas como mejores son decúbito supino (boca arriba) y decúbito lateral (de lado).

 

Dormir de lado es la más utilizada por la población general. Evita los dolores cervicales y de espalda, minimiza los ronquidos, favorece la respiración y reduce el reflujo gástrico. La almohada para esta postura es recomendable que tenga un mayor grosor y densidad para dar soporte a la cabeza consiguiendo rellenar el espacio que queda hasta el colchón sin que se genere curvatura, y por tanto quede en línea horizontal. El problema de esta postura es que el cuerpo reposa sobre los brazos y puede provocar presión en sus músculos, sobre todo a la altura de los hombros.

 

Dormir boca arriba es la segunda posición más utilizada. Es muy buena para prevenir el dolor de cuello y espalda ya que la columna reposa recta en una posición muy normal para el cuerpo. La almohada en este caso debe de tener la altura necesaria para evitar que la cabeza caiga hacia hacia atrás, intentando que se mantenga en una posición cómoda para el cuello. Los brazos deberían quedar estirado a los lados del tronco. El mayor problema de esta postura es que favorece los ronquidos.

 

En CIPSIA psicólogos tenemos amplia experiencia en el insomnio. Si necesitas ayuda por este o cualquier otro motivo no dudes en contactarnos

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Cómo desarrollar tolerancia a la incertidumbre

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En un artículo anterior hablábamos sobre cómo la habilidad de la tolerancia a la incertidumbre nos protege psicológicamente ante la ansiedad y la preocupación. Podríamos definir la tolerancia a la incertidumbre como la capacidad para manejar la falta de seguridad, de certeza y de respuestas claras a las que nos enfrentamos en nuestra vida. Por el contrario, la intolerancia a la incertidumbre llevaría a las personas a reaccionar con inseguridad, preocupación y ansiedad ante la duda y la falta de soluciones simples.

Si quieres leer nuestro artículo sobre la tolerancia a la incertidumbre, pincha aquí

Si quieres saber más sobre la relación entre ansiedad e incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Qué es la tolerancia a la incertidumbre y por qué cultivarla

Como se comentaba anteriormente, esta habilidad nos permite afrontar de manera exitosa las situaciones inciertas y poco claras, que están presentes a diario en nuestras vidas. El ser capaz de manejar la falta de certeza nos proporciona una ventaja, pues nos permite adaptarnos mejor y buscar soluciones complejas a problemas complejos, algo que sería difícil de sentirnos abrumados y desesperanzados ante la duda.

Una baja tolerancia a la incertidumbre se caracterizaría, por tanto, por la necesidad no sólo de controlar y solucionar las situaciones que surgen inesperadamente, sino también por la necesidad de cierre cognitivo, esto es, de obtener respuestas claras y unívocas, que nos den seguridad sobre cómo es el mundo que nos rodea. Dado que el número de respuestas absolutas e irrebatibles a problemas de la realidad es muy limitado, podemos intuir que las personas intolerantes a la frustración mostrarán gran malestar ante la falta de respuestas a un problema, y un pensamiento rígido y categórico del tipo blanco/negro, que no se ajusta a la realidad.

 

¿Cómo se manifiesta la intolerancia a la incertidumbre?

Para poder entrenar la habilidad de la tolerancia a la incertidumbre, es necesario detectar signos de intolerancia y malestar ante situaciones inciertas. Como hablábamos hace unas semanas en un artículo, un caso paradigmático de intolerancia a la incertidumbre se daría en las personas con Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), el cual se caracteriza por la presencia de múltiples y excesivas preocupaciones que se extienden a todos o casi todos los ámbitos de la vida.

La intolerancia a la incertidumbre que experimentan estas personas está muy ligada a la preocupación desmesurada. Cuando una persona con TAG se enfrenta a una situación incierta, la percibe como peligrosa y aversiva, y como algo que debe evitar a toda costa. Es entonces cuando empieza a realizar conductas de evitación de la ansiedad, que le permiten escapar del malestar. Entre estos comportamientos nos encontramos los de hacer listas, buscar reaseguración en otras personas sobre las decisiones tomadas o a tomar, posponer las cosas y procrastinar, informarse en exceso sobre el tema de preocupación, o evitar directamente situaciones que la persona sabe que le causarán malestar.

Estas conductas, si bien no se darán con la misma intensidad en personas con TAG y sin él, no son poco comunes, y pueden resultar desadaptativas. Más allá de ello, nos encontramos con el peligro que suponen las conductas de evitación para el ajuste psicológico. Y es que, esta búsqueda de certeza a través de estas acciones no sólo no sirve para reducir las preocupaciones y la ansiedad, sino todo lo contrario: aumenta la intolerancia a la incertidumbre, y con ella la susceptibilidad al malestar ante la falta de certeza.

 

¿Cómo desarrollar tolerancia a la incertidumbre?

Si detectamos algunas de las conductas que nombrábamos en el punto anterior, existe la posibilidad de que estemos evitando la incertidumbre, y así cultivando la sensibilidad e intolerancia a la misma. Es por ello que debemos afrontar de cabeza la falta de certidumbre, tarea difícil pero que a la larga da resultados.

 

No evites las situaciones de incertidumbre

Las conductas de evitación de la incertidumbre alivian momentáneamente el malestar y la ansiedad, y por ello es más probable que se repitan. Si, por ejemplo, estamos preocupados por la posibilidad de suspender un examen, el procrastinar el estudio, hacer constantemente listas de temas o contenidos a estudiar que después no seguimos, o buscamos confirmación en nuestros amigos de que el temario es complicadísimo, sólo calmará nuestra ansiedad a corto plazo. A largo plazo, el evitar afrontar el problema y no ponerse a estudiar sólo mermará nuestras probabilidades de éxito.

Si quieres saber más sobre el refuerzo en Psicología, puedes leer nuestro artículo aquí

Deja de buscar la certeza

Vivimos en un mundo en el que poder estar 100% seguros de algo es bastante infrecuente. A menudo no encontraremos soluciones claras y unívocas a los problemas cotidianos, y, queramos o no, la incertidumbre siempre será parte de nuestras vidas. Buscar las oportunidades de crecimiento a partir de la duda y la complejidad, así como afrontar el hecho de que la certeza y el control absolutos no existen, será un primer paso en el buen camino.

 

Deja de pensar en la preocupación como algo útil

Algo característico en el caso del TAG, sobre el que hablábamos unas líneas más arriba, es la valoración positiva de las preocupaciones. En el fondo, la persona ve utilidad en sus preocupaciones, que le sirven para “prevenir un daño mayor”, “para hacer las cosas mejor” o “para evitar una decepción”, entre otras razones. El dejar de preocuparse se ve, por tanto, como muestra de irresponsabilidad por parte de la persona, y ello mantiene el círculo de preocupación. Este puede ser también el caso de muchas personas que, aunque no desarrollen TAG, siguen viendo la preocupación como beneficiosa.

El problema con esto es que, si bien la preocupación es necesaria, y en un primer momento nos puede servir para tomarnos las cosas en serio y buscar soluciones, cuando aparece de manera excesiva puede volverse contra uno. La preocupación, cuando realmente no sirve un propósito ni permite solucionar nada, eleva la ansiedad y merma la capacidad de afrontamiento del problema. Es por ello que diferenciar entre responsabilidad y preocupación es crucial aquí. La tolerancia a la incertidumbre nos permitiría precisamente responsabilizarnos de nuestros actos, a la vez que mantener una perspectiva realista, que nos permita afrontar los eventos negativos no como una amenaza sino como un reto para encontrar soluciones que están en nuestra mano.

 

Pensar en cómo reaccionarían otras personas

Si tenemos en mente a alguien en concreto al que se le dé bien afrontar la falta de certeza, ¿por qué no usarlo como ejemplo? El ejercicio de pensar en cómo reaccionaría alguien tolerante a la incertidumbre nos permite reflexionar e implementar acciones más adaptadas. Asimismo, el darnos cuenta de las conductas que llevamos a cabo para evitar la incertidumbre nos permitirá detectar los pensamientos negativos asociados al malestar, y pararlos para que no cobren fuerza.

Si quieres poner en práctica la técnica de Parada de Pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Exposición a la incertidumbre

Esta es quizás la forma más eficaz de eliminar la ansiedad y aprender a tolerar la falta de respuestas. En lugar de evitar la ansiedad y la incertidumbre, se trata de no realizar la conducta de evitación del malestar. Esta técnica nos ayudará progresivamente a comprobar que la incertidumbre no es tan amenazante, y que podemos superarla. Un ejemplo claro en el caso del temor a suspender sería, precisamente, suspender (siempre que la persona se lo pueda permitir), para comprobar que el mundo no se acaba por no sacar un examen a la primera.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en trabajar con problemas del estado de ánimo y otros problemas derivados de la adaptación a los cambios, por lo que si necesitas ayuda en relación a este u otros temas, no dudes en contactarnos

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Las funciones ejecutivas

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La función ejecutiva se encarga de manejar los pensamientos, las emociones y las conductas. Examina y evalúa las circunstancias y los mensajes del entorno, busca prioridades, toma decisiones, programa y gestiona las acciones necesarias para resolver problemas y, en definitiva, alcanza los objetivos que nos ponemos.

Las funciones ejecutivas son, por tanto, el conjunto de habilidades y procesos mentales que nos permiten trazar una adecuada línea de actuación para alcanzar satisfactoriamente las metas que nos proponemos, y solucionar los problemas a partir de unificar toda la información de la que disponemos. Se considera que se encargan de controlar y autorregular la actividad mental, el procesamiento de la información, y los recursos cognitivos. A nivel cerebral hay que situar la función ejecutiva en el lóbulo frontal. Su funcionamiento esta interconectado con la memoria y las emociones.

   Si quieres saber más sobre el lóbulo frontal del cerebro, puedes leer nuestro artículo aquí.

Las funciones ejecutivas se han definido genéricamente como procesos que asocian ideas simples y las combinan hacia la resolución de problemas de gran complejidad.

 

Componentes implicados en el función ejecutiva

La memoria de trabajo

Es la encargada de mantener la información siempre actualizada, los recursos atencionales y la orientación de los mismos.

La inhibición de respuestas inapropiadas en determinadas circunstancias.

La monitorización de la conducta en relación a estados motivacionales y emocionales.

   Si quieres saber más sobre la memoria de trabajo, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Función ejecutiva e introspección

Otro componente implicado en nuestras funciones ejecutivas es la introspección.

El término introspección esta referido a la observación que hacemos de nosotros mismos con el deseo de entender nuestras conductas, nuestros pensamientos y emociones. Detrás de esa introspección esta el diálogo interno que cada uno tenemos con nosotros mismos, en ese intento que tenemos por comprendernos, por “revisarnos”. Esta observación interior es la que nos permite mejorar, analizar nuestros errores o valorar nuestros actos o expresiones, en muchos casos, actos mecánicos, reflejos. También nos sirve para reflexionar cuando tomamos decisiones. Gracias a todo ello avanzamos en el conocimiento de nosotros mismos, y podemos llegar a tener una visión más realista de nuestras fortalezas y recursos.

 

Función ejecutiva y autocontrol

El autocontrol es la aptitud para manejar adecuadamente nuestros impulsos, para saber postergar la recompensa con objeto de poder reunir adecuadamente todo lo necesario para alcanzarla con éxito, o conseguir un objetivo mejorado.

Gracias a esta estrategia podemos desarrollar acciones a más largo plazo.

Pero el autocontrol también requiere motivación y fuerza de voluntad, dos cualidades que requieren un alto coste, ya que manejar nuestros impulsos consume mucha energía mental. Por eso bajo ciertas circunstancias algunas personas se sienten vulnerables y se rinden ante los acontecimientos.

   Si quieres saber más sobre el autocontrol, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Daños en las funciones ejecutivas

Diferentes trastornos y daños en el cerebro, sobre todo los que se concentran en el lóbulo frontal, pueden impedir que las funciones ejecutivas se lleven a cabo correctamente. Estos pueden deberse a daños cerebrales producidos por infecciones, traumas, accidentes vasculares, tumores o demencias. Además, algunos trastornos de la personalidad, la ansiedad y los problemas de atención con hiperactividad también debilitan las funciones ejecutivas.

Por otro lado, algunos problemas de esta función pueden darse desde la infancia, como personas que padecen TDAH. Estos niños y niñas pueden presentar problemas como dificultades para iniciar una tarea, poca capacidad de autocontrol, inhibición o elaboración de planes y estrategias de actuación ordenadas y adecuadas. También puede ocurrir en las demencias, en las que produce un efecto sobre las capacidades cognitivas mas manifiestas.

Sustancias como el alcohol y algunas drogas también pueden llegar a afectar a las funciones ejecutivas.

   Si quieres saber más sobre cómo afectan las sustancias de consumo a las funciones ejecutivas, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Funciones ejecutivas mas importantes

Como hemos visto, la función ejecutiva es la capacidad para planificar, organizar y secuenciar una tarea, a la vez de ir monitorizándola, es decir, asegurándonos de que lo estamos haciendo bien o no. Es una de las funciones mas relacionadas con la capacidad de aprendizaje. Pero, ¿cuáles son las funciones ejecutivas más importantes?:

  • Iniciación de la tarea – Es la habilidad para dar comienzo una tarea e iniciar los pasos necesarios para alcanzar la meta.
  • Organización – Es la que permite establecer una organización y estructuración de los pasos previos a la realización de la tarea.
  • Planificación – Es la que lleva a cabo el trazado correcto, y la priorización de los pasos para conseguir el objetivo.
  • Control de impulsos – La que permite que una persona piense antes de actuar.
  • Control emocional – La habilidad para mantener el control de la emociones mientras se realiza la tarea.
  • Memoria de trabajo – Es la que recupera la información importante para la realización de la tarea.
  • Pensamiento flexible – Es la habilidad para buscar soluciones diferentes ante la aparición de un elemento o dificultad que no se había tenido en cuenta, o que aparece inesperadamente.

   Si quieres saber más sobre la flexibilidad cognitiva, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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