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Blog Psicólogos Madrid, es un blog escrito por psicólogos sanitarios que pretenden acercar los conocimientos de la psicología clínica, a personas que tienen problemas o dificultades , profesionales del área o público general. Con carácter divulgativo, el blog ofrece conocimiento sobre temas de interés actual en el ámbito de la psicología.

Internet es una herramienta con un gran potencial, que modifica el modo en el que funciona nuestra mente

A pesar de ser un invento muy reciente, el Internet se extiende ya a prácticamente todos los ámbitos de nuestras vidas. Desde modificar el modo en el que nos comunicamos, hasta darnos acceso a una cantidad inimaginable de información en sólo unos segundos, esta herramienta tan potente podría tener importantes efectos en nuestra psique.

– Si quieres leer más sobre el efecto de las redes sociales en nuestra salud mental, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Los efectos de las nuevas tecnologías sobre nuestra mente

Quizá el cambio más significativo que ha aportado Internet a la Historia de la Humanidad es el acceso casi ilimitado a la información. No en vano, a esta nueva era se la conoce como la Era de la Información.

Hasta la invención de Internet, la información tenía que almacenarse en libros, y su búsqueda era costosa, por lo que gran parte de los datos debían memorizarse para poder ser utilizados. Hoy día, sin embargo, toda la información está al alcance de nuestra mano, por lo que se reduce la necesidad de memorizar información. En el libro Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, el escritor Nicholas Carr habla sobre el efecto negativo que tienen las redes sobre nuestra atención y nuestra memoria.

Atención sostenida vs atención dividida

Por un lado, la atención sostenida se desarrolla mediante el uso de herramientas culturales como la lectura y la escritura, que son cognitivamente demandantes y que requieren de una larga instrucción. La atención sostenida permite el procesamiento profundo de la información, y posibilita procesos como la creatividad, al permitir la conexión de ideas.

Por otra parte, la llegada de Internet supone un modo de funcionamiento atencional muy distinto: la multitarea o atención dividida. Al navegar por Internet, estamos expuestos a información de múltiples fuentes (notificaciones, mensajes, anuncios, vínculos a otras páginas web, etc.). Dado que nuestro cerebro tiene tendencia a prestarle atención a la información nueva, todos estos estímulos nos distraen y dificultan la atención sostenida. Con un uso frecuente de Internet y con la exposición constante a estas múltiples distracciones, el modo atencional por defecto pasa a ser el de saltar de estímulo en estímulo, dificultando el procesamiento profundo.

Memoria y creatividad

La atención sostenida es fundamental en la conexión de ideas del proceso creativo

En cuanto a los procesos de memoria, el uso de internet y la dificultad de mantener el foco de atención, tiene también consecuencias. Este salto del foco atencional hace que sea muy difícil conectar la información que recibimos en un momento (Memoria a Corto Plazo) con la Memoria a Largo Plazo, que almacena nuestro conocimiento previo. Esta falta de conexión de ideas hace que la información no se retenga, y no se transfiera a nuestro almacén de conocimientos. Es por ello que este modo atencional basado en la distracción impide el proceso creativo, ya que no establecemos conexiones entre la información y de esta manera no podemos llegar al momento Eureka o insight que caracteriza el logro creativo.

El caso de la adicción a Internet

Un caso extremo a este respecto nos lo encontramos en la adicción a Internet. Al igual que en el resto de adicciones, la conducta problemática (en este caso, navegar en la web) reconfigura las redes neuronales, y “desactiva” la fuerza de voluntad y las funciones ejecutivas (planificación, atención, manejo emocional, etc.).

Navegar por Internet y encontrar información novedosa es reforzante por sí mismo, y constituye una forma de entretenimiento fácil y poco costosa, pues no requiere mucho esfuerzo mental. De esta forma, al igual que en el caso de las drogas, el Internet puede despertar el deseo de seguir “consumiendo”, y con el paso del tiempo, ello puede llevar a la adicción. Todo esto no significa que baste con usar Internet para volvernos adictos, pero sí nos da una pista sobre la magnitud del efecto de las redes sobre nuestro funcionamiento cognitivo.

– Si quieres saber más sobre el porqué de las adicciones, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Con la popularización de las casas de apuestas y la normalización del juego, cada vez es mayor el número de jugadores

Los juegos de azar se han convertido en una actividad cada vez más popular en los últimos años. Atrayendo a población de distintos grupos de edad, incluso a los más jóvenes. Además, la diversidad de formas de juegos de azar (ruleta, apuestas deportivas, juegos de cartas con dinero etc.), facilita la identificación con alguno de ellos. Por otra parte, la proliferación de casas de apuestas y la normalización en la sociedad de este tipo de juegos contribuye a que se incremente el número de jugadores.

El potencial adictivo de estos juegos es muy alto, lo que en interacción con ciertas características personales de los jugadores puede dar lugar a un trastorno del control de impulsos, conocido como ludopatía.

– Si quieres saber más sobre las nuevas adicciones, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Pese a lo inexplicable que puede resultar para algunas personas el enganche a este tipo de juego, hay una serie de razones que dan cuenta de su potencial adictivo y que conviene conocer.

Aprendizaje instrumental

Para dar cuenta del desarrollo de la conducta de adicción al juego, es necesario primero que entendamos cómo se aprende a realizar una conducta.

Para ello, empezaremos por definir qué es el aprendizaje instrumental.Es una forma de aprendizaje en base a las consecuencias que siguen a la conducta. Según sean estas, se incrementará o disminuirá la ocurrencia futura de la conducta.

Dentro de este tipo de aprendizaje por consecuencias, se encuentra el fenómeno del refuerzo positivo:

El refuerzo positivo es un procesopor el cual cuando a una conducta le sigue la obtención de una consecuencia positiva tiende a incrementar su frecuencia futura. Por ejemplo, si queremos beber agua, y al accionar el grifo, de este sale agua, esta consecuencia está reforzando nuestra acción de manipular el grifo.

Sin embargo, cuando a una conducta le deja de seguir la consecuencia deseada, esta deja de tener lugar. A esto se le llama extinción. Continuando con el caso anterior, si por algún motivo al abrir el grifo no obtenemos agua, y así en sucesivas ocasiones, dejaremos gradualmente de repetir la conducta y buscaremos otra forma de obtener agua.

Entonces, si habitualmente con los juegos de apuestas se pierde en más ocasiones de las que se gana ¿por qué no se extingue la conducta de juego?

En este punto entra en juego el refuerzo positivo intermitente.

¿Qué es el refuerzo intermitente o refuerzo parcial?

Consiste en un tipo de programa en el cual el refuerzo en lugar de obtenerse de manera continua (cada vez que se ejecuta una conducta se obtiene la consecuencia deseada) el refuerzo se obtiene de manera ocasional. Tan solo unas pocas veces, de todas aquellas en que se emite la conducta, se logra el ansiado reforzador.

La consecuencia de ser sometido a esta forma de refuerzo es el aprendizaje de la persistencia en la conducta.

Existen dos tipos de programas de refuerzo intermitente: programas de razón y programas de intervalo.

  • En los programas de razón es necesario la realización de un determinado número de respuestas para obtener el reforzador. Este sería el caso de los juegos de azar.
  • Los programas de intervalo, en cambio, requieren que pase un periodo de tiempo concreto para obtener el refuerzo.

Además, estos dos programas pueden seguir una razón o intervalo fijo o variable. Cuando es un programa fijo se puede predecir cuándo se obtendrá el reforzador. Cuando el programa es variable el tiempo o número de veces que hay que emitir la conducta hasta obtener el reforzador varía en cada ocasión.

El modo en que funcionan los juegos de azar tiene como base los programas de razón variable. Esto es, para obtener el reforzador es necesario realizar la conducta de apostar un número concreto de ocasiones, que varían cada vez. Por lo que se entrena la persistencia en la conducta de juego.

Vamos a verlo más detenidamente en el siguiente apartado.

¿Cómo influye en el jugador este programa de refuerzo?

Los programas de refuerzo intermitente son claves en la ludopatía, porque hacen que la persona persista a pesar de no obtener premio

La investigación demuestra cómo afectan los programas de refuerzo intermitente al desarrollo de la conducta. Algunas conclusiones relevantes son:

1. Los programas de razón generan tasas más altas de conducta que los programas en que hay refuerzo continuo.   

Si lo trasladamos al juego, esto explica por qué los jugadores desarrollan la conducta compulsiva. Una conducta compulsiva no es más que la realización repetitiva de un mismo patrón de conducta. Los jugadores juegan una y otra vez.

2. Los programas variables (cuando no puedes predecir cuándo obtendrás el refuerzo) no producen pausas post refuerzo. Tras obtener el reforzador no hay descanso.

Este fenómeno se observa en los jugadores, cuando, tras conseguir un premio no se dan por satisfechos y siguen jugando con la misma intensidad.

3. Los programas de refuerzo intermitente producen mayor resistencia a la extinción. Está demostrado que, aunque parezca paradójico, cuanto menor ha sido la frecuencia de refuerzo más resistente a la extinción es la conducta.

Es decir, cuantas menos veces gana una persona, si los premios están convenientemente “salteados”, ésta continuará insistiendo en jugar.

Estas son algunos de los mecanismos que explican por qué los juegos resultan tan adictivos. No obstante, hay muchas más razones que explican el enganche en los jugadores. Algunas de ellas tienen que ver con el estilo de pensamiento y las distorsiones cognitivas de los jugadores.

Más adelante, en futuras entradas del blog profundizaremos sobre estas cuestiones.

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en intervenir en este y en otro tipo de problemas. Si necesitas ayuda no dudes en contactarnos.

*Bibliografía consultada: Aprendizaje asociativo. Principios y aplicaciones. Manuel Froufe.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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La asertividad es la clave para una autoestima sana

En nuestra vida diaria y en las relaciones con otras personas, resulta inevitable encontrarnos con situaciones de conflicto o de desacuerdo. Nuestros derechos y nuestros intereses se ven restringidos por los de los demás, y la manera en la que nos comportemos va a determinar la calidad de las relaciones y el modo en el que nos percibimos y nos valoramos a nosotros mismos. En este punto es clave desarrollar la asertividad, que es la habilidad para defender nuestros límites, derechos e intereses, sin “pisotear” o invalidar los derechos de las otras personas. Tanto la agresividad como la pasividad en la respuesta a una situación son igualmente dañinas.

Pasividad, agresividad y asertividad

Ante cualquier situación de conflicto, existen tres formas posibles en las que podemos reaccionar. La respuesta agresiva consiste en atacar y tratar de quedar por encima de la otra persona. La respuesta pasiva consiste en evitar el conflicto y no hacer valer nuestra opinión e intereses. La respuesta asertiva se encontraría en el punto medio ideal entre defender nuestros derechos, y respetar a los demás.

La respuesta agresiva

Pongamos un ejemplo. Hacemos la compra en el supermercado, y al llegar a la caja pasa una señora delante de nosotros y se “cuela”. Si vemos este acto como un insulto hacia nuestra persona, ya que la mujer ha intentado “tomarnos el pelo”, reaccionaremos de manera violenta, probablemente empecemos a elevar el tono de voz y a soltar improperios. El resultado: la mujer cederá su espacio en la cola, se habrá creado una gran tensión en el ambiente, pero habremos logrado “defendernos”.

La comunicación agresiva se caracteriza, por tanto, por defender los propios derechos, normalmente insultando, intimidando o imponiendo nuestra presencia a la de los demás. Como consecuencia creamos indignación o enfado en la persona que recibe nuestra respuesta, que puede reaccionar de modo agresivo también, o asumir el ataque y sentirse peor. En las relaciones mantenidas en el tiempo (con amigos, familia, compañeros de trabajo…), este modo de comunicarse deteriora el trato, hace difícil llegar a un acuerdo y levanta resentimiento.

Respuesta pasiva

En la situación de la cola del supermercado, dejaremos a la señora que mantenga su sitio en la fila, y no le diremos nada. No habremos defendido nuestro derecho a ser atendidos antes por llegar primero, y posiblemente nos sintamos mal después con nosotros mismos.

Cuando nos comportamos de esta manera pasiva, no hacemos valer nuestras opiniones, deseos o límites. Es cierto que evitamos el enfrentamiento, y no “pisoteamos” los derechos de los demás. Pero, al mismo tiempo, podemos acumular con el paso del tiempo una gran frustración e ira, que puede llegar a explotar ante el más mínimo incidente. “Agachamos la cabeza” y tragamos con lo que nos sucede, lo que se traduce en una baja autoestima, ya que dejamos pasar todo con tal de no molestar.

– Si quieres saber más sobre cómo nuestras creencias dificultan la asertividad, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Respuesta asertiva

En el supermercado, podemos decirle educadamente a la mujer que quizá no se dio cuenta de que nosotros estábamos en la fila antes. Si abordamos la situación con calma y respetando a la otra persona, probablemente la señora se mueva y nos deje el puesto que nos correspondía.

Una persona asertiva defiende sus derechos y límites, al igual que en la respuesta agresiva. Pero también respeta el espacio de los demás y no intenta quedar por encima de nadie. Este tipo de comunicación favorece el llegar a acuerdos y a un consenso en estas situaciones de conflicto, y aumenta la autoestima y la percepción de control sobre la propia vida y sobre las situaciones.

Pautas para una comunicación asertiva

Una comunicación asertiva nos permite tomar las riendas de las situaciones problemáticas

Si bien el proceso de convertirnos en una persona asertiva no es sencillo, ni se da de la noche a la mañana, podemos implementar una serie de pautas que, mantenidas a largo plazo, nos ayudarán a construir una autoestima sana y un sentimiento de valía personal.

La pauta DEPA

Con esta regla mnemotécnica podemos mejorar nuestra comunicación y nuestras relaciones, especialmente en relaciones a largo plazo. Las siglas DEPA significan: Describir, Expresar, Pedir, Agradecer.

(D)escribir

Es importante que, cuando abordemos una situación en la que hay un desacuerdo o un conflicto de intereses, describamos la situación de la manera más neutra y objetiva posible. También es crucial en este punto no mostrarse agresivos, lo que producirá el rechazo de la otra persona, que se “cerrará en banda” muy probablemente. Debemos describir los hechos que nos han molestado, sin generalizaciones (ej.: “Es que siempre haces lo mismo”, “Nunca me ayudas”), y manteniendo la calma en la medida de lo posible. Si la situación se pone muy tensa, podemos retrasar la conversación para más tarde

– Si quieres saber más sobre cómo repartir la carga del trabajo de las tareas domésticas, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

(E)xpresar

Una vez dejamos claro qué es exactamente lo que nos molesta, debemos expresar cómo nos sentimos y por qué es importante para nosotros que la situación cambie. Esto hará que la otra persona empatice con nosotros, y que se involucre en el cambio.

(P)edir

Pedir un cambio concreto por parte de la otra persona, siendo flexibles e intentando llegar a acuerdos es el modo más “democrático” y pacífico de solventar el problema. Aquí entrarán en juego nuestras habilidades asertivas para lograr un equilibrio entre ceder y recibir. Dar alternativas y ser claros en aquellas acciones que puede realizar la otra persona es una buena forma de empezar.

(A)gradecer

Cuando la otra persona ha llevado a cabo el cambio que le pedimos, es importante mostrar nuestro agradecimiento, y no dar las cosas por sentadas. Elogiar el esfuerzo y el que la otra persona nos haya tenido en cuenta, y nos respete, es importante para que los cambios se mantengan, y para establecer una buena comunicación en ocasiones futuras.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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En los próximos días nos vamos a ver inmersos en un fenómeno muy bien urdido por la sociedad del consumo: las rebajas. Con las rebajas se desata en algunas personas el deseo de encontrar buenas ofertas y el consumo de bienes y servicios a los que después no sacará provecho. En el mejor de los casos, lo más probable es que compres por encima de lo que realmente deseas.

En este artículo queremos daros algunas ideas para ayudaros a no sucumbir ante la presión de las rebajas. De este modo estaréis en disposición de hacer unas compras más medidas y ajustadas a vuestras necesidades reales.

¿Por qué se caracteriza la compra compulsiva?

Queremos recordar en primer lugar el concepto de “oniomanía”. La oniomanía o la compra compulsiva consiste en un desorden del comportamiento, frecuentemente vinculado a los trastornos del estado de ánimo.

Se caracteriza por:

  • Experimentar sentimientos de euforia o excitación antes y durante la compra.
  • La adquisición de un elevado número de productos en un breve periodo de tiempo.
  • Las compras se realizan de manera impulsiva y poco meditada.

Este tipo de comportamiento tiene la función de alterar el estado de ánimo. La compra produce emociones de bienestar y satisfacción o elimina emociones displacenteras como la tristeza, soledad, etc., de forma momentánea.

Las personas que presentan oniomanía suelen albergar fuertes sentimientos de culpa o vergüenza tras realizar las compras. Incluso sentimientos de vacío e insatisfacción.

– Si quieres saber más sobre las nuevas adicciones, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

No obstante, hay muchos niveles de compra compulsiva que, sin llegar al trastorno, son problemáticos. Además, este tipo de comportamientos pasan más desapercibidos puesto que quedan normalizados.

Este tipo de compra compulsiva es promovida por las grandes superficies y comercios, quienes se valen de estrategias de marketing. La publicidad y el marketing se encargan de crear necesidades en los consumidores para incrementar la conducta de compra. Promoviendo en muchas ocasiones la impulsividad y la urgencia por comprar y “no dejar escapar las oportunidades”.

– Si quieres saber más sobre las técnicas de la Psicología Publicitaria, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Precisamente porque estos periodos de rebajas y descuentos están planteados para satisfacer las necesidades de los comercios, es por lo que debemos desarrollar estrategias que nos permitan realizar unas compras racionales.

¿Cómo acercarse de forma racional y provechosa a las rebajas?

Frente a la impulsividad introduce la reflexión:

Planifica las compras

Planificar las compras nos ayuda a evitar las compras compulsivas e innecesarias

Haz un listado de las cosas que necesitas antes de salir a comprar.  Si a ello le añadimos el precio que estamos dispuestos a pagar por cada cosa, permitirá hacer una valoración más completa. Además, anticipar el gasto total que supondrá la realización de diversas compras te permite tener una información más completa de cara a tomar mejores decisiones de compra.

Indaga acerca de los precios

Infórmate de los precios en distintas superficies comerciales. Esto permitirá no sucumbir ante los reclamos que apremian a realizar la compra bajo el lema “oferta” o la presión por las unidades o el tiempo limitado. Posiblemente descubras que hay muchas alternativas para conseguir lo que deseas a un precio similar, lo que reduce el impulso de compra.

Limita las posibilidades de “caer en la tentación”

Lleva el dinero justo para comprar, o limita la tarjeta a lo que puedas gastar. Reduce la exposición a mensajes publicitarios y a espacios comerciales. Como hemos comentado más arriba, hay todo un sector de profesionales interesados en hacerte caer en la tentación. Son expertos en activar los mecanismos psicológicos que te llevan a comprar. Por ello, una forma muy eficaz de resistir su influencia es reducir la exposición a este tipo de mensajes.

Conoce y gestiona tus emociones:

Sé consciente de las emociones que desencadenan las compras, poco racionales e innecesarias. Tal como hablábamos más arriba, las emociones de elevada excitación y de ansia, emociones de tristeza, soledad… nos pueden impulsar a realizar una compra para aliviar dicha sensación.

Si hemos detectado que estamos experimentando una emoción de este tipo, lo más probable es que realicemos una compra emocional que no tenga tanto que ver con la necesidad del producto que vamos a adquirir. Por ello, sería recomendable aplazar la compra a otro momento en que podamos realizar una valoración sopesada sobre los beneficios de la compra.

Buscar alternativas para satisfacer tus necesidades

Recodemos que la conducta de compra buscar satisfacer ciertas necesidades emocionales. En ese caso plantéate qué es lo que buscas: sentirte atractivo/a, sentirte satisfecho, realizado, mejorar tu estado de ánimo… Busca qué cosas puedes hacer para sentirte mejor y que no impliquen un gasto. Seguramente encuentres alternativas que no solo no implican consumir, sino que permiten lograr de forma mucho más duradera tus objetivos.

Desde CIPSIA psicólogos queremos ayudarte a sentirte mejor con tu vida, si detectas que tienes un problema en este o cualquiera otra área no dudes en contactarnos. Somos expertos en tratar distintos problemas psicológicos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Con la Navidad, llega el momento de decidir qué regalo escogeremos para cada ser querido, y de ultimar los preparativos y las compras. Si bien se podría calificar esta época del año de una de las que más incita al consumismo, el acto de regalar se ha mantenido a lo largo de la historia de la Humanidad, y posee un importante valor social.

¿Qué dice de nosotros un regalo?

Un regalo, al fin y al cabo, es una muestra de afecto y de consideración hacia la persona que lo recibe. Se puede interpretar como un símbolo de la calidad de la relación con la otra persona, y es un modo de estrechar el vínculo con la otra persona. Revela, desde luego, los sentimientos e intenciones hacia el otro. No obstante, lo que más se suele valorar de un regalo no es tanto su coste económico, sino su significado emocional y el esfuerzo y dedicación invertidos por el que regala.

Además, numerosos estudios muestran como el simple hecho de regalar puede revelar mucho acerca de nuestra propia personalidad.

Cabe destacar aquí que no podemos inferir con total seguridad cómo es una persona en base a estos datos. Esta información es insuficiente para tener clara la personalidad del que regala, pues depende en gran medida del contexto concreto y del tipo de relación con el receptor del regalo. Sí puede, sin embargo, proporcionarnos una estimación si analizamos el “patrón de regalo” de esa persona.

Perfeccionista

Un perfeccionista tenderá a cuidar mucho los detalles de la presentación, para que el presente muestre un aspecto pulcro e impecable. Normalmente planeará la adquisición del obsequio con tiempo de antelación para poder solucionar posibles imprevistos y mantener la situación bajo control.

– Si quieres saber más sobre el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Narcisista

Las personalidades narcisistas suelen hacer regalos fuera de lo común, sofisticados e impactantes, a veces con un costo económico elevado. Con esto buscan sorprender, destacar, y con ello alimentar su ego. Aun así, también podríamos plantearnos si el acto de regalar proviene puramente de nuestra generosidad y altruismo, pues el dar un regalo también puede ser muy satisfactorio.

– Si quieres saber más sobre el narcisismo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Baja empatía

Las personas con baja empatía normalmente harán regalos descuidados, rápidos, sencillos y todo el proceso se llevará a cabo sin mucho esmero. Usualmente no analizan los gustos de su receptor, sino que escogen lo primero que se les ocurre, y lo hacen en el último momento.

Afectuoso

Las personas afectuosas dedican, al igual que los perfeccionistas, mucho tiempo en el proceso de escoger el regalo. Para ellas, el valor sentimental del obsequio es esencial, ya que con él pretenden mostrar su cariño a la otra persona. Es común que hagan regalos especiales y personalizados.

Dar vs. recibir un regalo, ¿qué nos gusta más?

Como podemos intuir, el acto de regalar es muy especial para ambas partes. El “regalado” recibe una muestra del afecto de la otra persona, mientras que el que regala puede sentirse halagado ante la reacción positiva de la otra persona.

Algunos estudios muestran como regalar activa las áreas cerebrales de la generosidad, y ello nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. Por otro lado, parece que nos proporciona mayor felicidad el gastar nuestro dinero en otros que en nosotros mismos. De algún modo, pensamos que comprar cosas a los demás es más especial que invertir ese dinero en nosotros. Además de esto, como hemos comentado antes, la felicidad de la persona que recibe el regalo nos hace sentirnos satisfechos, por lo que seguiremos regalando.

La gratitud de la otra persona hace que se estrechen los lazos de la relación, y se fortalezca la confianza. Puede servir, además, para iniciar una cadena de actos positivos hacia la otra persona, que alimente y enriquezca la relación.

– Si quieres saber más sobre el refuerzo en la pareja, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

En estas fechas, es común, sin embargo, que regalar se convierta más en una obligación que en un momento especial dedicado a la otra persona. El tener que regalar, y más aún, el tener que hacerlo para muchas personas, se convierte en una carga, y ello “mata” la gracia y el sentido del acto de regalar. Puede ser un buen ejercicio el replantearse para qué hacemos regalos en esta época, y si necesitamos realmente comprar tantos. Una posible solución es hablar con nuestros seres queridos, y organizar un modo más viable y más especial de regalar estas Navidades; hacer menos regalos y de más calidad, especialmente cuando aparece el hartazgo y el agobio de la falta de tiempo

– Si quieres conocer algunas técnicas asertivas para estas Navidades, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Las vacaciones de Navidad se acercan, y con ellas las cenas con la familia

A estas alturas del mes ya estamos inmersos en la preparación y celebración de distintas reuniones navideñas. Muchas personas las disfrutan la Navidad, pero para otras, estas fechas les suponen un trámite a cumplir, en el que experimentan cierta incomodidad o malestar.

Sea como sea, las Navidades pueden ser una fuente de bienestar o insatisfacción proveniente de los encuentros y reuniones. Por ello, conviene desarrollar al máximo tus habilidades asertivas. Las habilidades asertivas suponen una herramienta fundamental, que te permitirá disfrutar más de tus encuentros con otros a la vez que reduces y sobrellevas mejor los conflictos.

Por ello, queremos repasar algunas técnicas asertivas para que puedas beneficiarte de ellas estas navidades. Estamos seguros de que, si las llevas a la práctica, disfrutarás de unas fiestas más armoniosas y llevaderas.

¿Cuál es tu escenario temido?

1. Cena/comida de Navidad llena de quejas y chantajes ya largamente escuchados

Algunas personas viven una relación de culpa en sus relaciones familiares, especialmente con alguno de sus padres o ascendentes. Estas relaciones están marcadas por el sentimiento de obligación. Además, acompaña la sensación permanente de que lo que hacen en la relación es insuficiente o deberían hacer más. Normalmente el familiar que realiza las críticas o chantajes suele interpretar un papel de “víctima” y se muestra profundamente dependiente.

Lo más esperable es que la reunión esté llena de quejas en las que se reclama más tiempo, atención y cuidados.

Técnica indicada: Extinción

Esta técnica, aplicada a las conversaciones, consiste en omitir la contestación a las quejas. El fundamento de esta estrategia es que, cuando entras a debatir, justificarte o aclarar el porqué del comportamiento que se te reclama, estás reforzando dicha queja.

Por ello, ignorar la queja e iniciar otro tema de conversación atractivo será tu mejor estrategia para reducir los momentos incómodos.

2. Los eventos y reuniones son gratificantes, pero recae gran parte de los preparativos sobre ti, y los demás no parecen preocuparse por echar una mano

Seguro que, si eres de los que disfrutas de las navidades, te sientes identificado con ello. Dedicas mucha energía e ilusión a preparar las fiestas, pero tras años con esta dinámica, comienza a convertirse en una obligación que resulta demasiado pesada en ocasiones.

El problema radica en que a los demás les resulta demasiado fácil desentenderse, ya que todo sale adelante igualmente. Y tú, que has asumido el papel de “organizador” te cuesta desprenderte de él.

Técnica indicada: Realizar peticiones

Para ello, asume en primer lugar que no tienes por qué poder con todo. Los resultados son mucho mejores cuando hay colaboración, y se consigue con mayor facilidad.

Plantea peticiones expresas a los demás de lo que te gustaría, y dales la oportunidad de hacer sugerencias sobre cómo hacer las cosas.

3. Las cenas o comidas comienzan de manera grata, pero siempre terminas debatiendo con alguno de los asistentes sobre los mismos temas

Muchas personas posiblemente se sientan identificadas con esta escena. Ya sea porque se ven inmersos en ella con frecuencia, o porque les sucede con alguna persona en particular. En estos casos las conversaciones, situaciones inicialmente inofensivas, terminan derivando en discusiones tediosas, por interminables.

Esto puede tener que ver con la dificultad para encontrar intereses en común sobre los que conversar.

Técnica indicada: Refuerzo diferencial

El refuerzo diferencial implica reforzar de manera prioritaria ciertas conductas frente a otras. Esto aplicado a las habilidades conversacionales, se traduce en atender especialmente a un determinado tipo de conversación o actitud frente a otro. De manera práctica: busca temas de conversación sobre los que sabes que podrá discurrir de manera armoniosa la velada.

4. Recibes numerosas críticas, poco relevantes, acerca de cómo hacer o dejar de hacer cualquier cosa

Recibes numerosas críticas, acerca de lo que haces o no haces

Probablemente este tipo de situaciones surjan con tus padres, tíos, hermanos mayores… o personas que tienen ascendencia sobre ti, aunque no solo.

Normalmente sueles enfrascarte en justificaciones de por qué haces o no haces una determinada cosa. La conversación suele prolongarse más de lo deseado, sin aportar conclusiones útiles.

Esta situación surge cuando el objetivo que rige la conversación es “llevar la razón”. Cuando esta actitud es adoptada por los participantes, cada nuevo argumento que se ofrece se convierte en una nueva oportunidad para cargar con nuevas razones para defender una postura determinada.

Técnica indicada: Banco de niebla

Está técnica consiste en admitir parte de la verdad contenida en el mensaje del emisor “es verdad que…” o admitir la posibilidad de que tenga razón “puede ser…”.  Esta actitud permite entender y respetar los puntos de vista externos con los que coincidamos, y al hacerlo no implica que renunciemos a nuestro propio punto de vista. Esta técnica junto con la salida progresiva de la situación permitirá salir airoso de estas críticas improductivas.

– Si quieres saber algunas técnicas más sobre cómo manejar momentos difíciles en navidades, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

– Si quieres saber más acerca de cómo disfrutar de la Navidad, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

En Cipsia Psicólogos somos expertos en el entrenamiento en habilidades sociales, entre otras habilidades. Si necesitas ayuda para este o cualquier otro problema, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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La idea del “amor como droga” tiene parte de razón, pues este genera una potente reacción en nuestro cerebro

La idea del “amor como droga” parece formar ya parte del imaginario colectivo, y en realidad tiene parte de razón. Al igual que en el caso de la drogadicción, el amor genera en el cerebro toda una serie de reacciones químicas que nos hacen sentir bien, y que mantienen la conducta de la búsqueda de contacto con la otra persona.

Hace unas semanas escribíamos en nuestro blog sobre por qué es tan difícil salir de una drogadicción. De modo resumido, podríamos decir que las drogas interfieren en el funcionamiento normal del cerebro, reconfigurándolo y aprovechándose de sus propios mecanismos, en un principio adaptativos, para potenciar (de manera artificial y mucho más intensa) las sensaciones positivas y de bienestar. El sistema sobre el que actúan las drogas (y el enamoramiento) es el sistema de recompensa o sistema de placer. Este sistema es el responsable de hacernos sentir bien ante conductas en un principio necesarias para la supervivencia, como son el sexo, la ingesta de alimentos y de bebida, el cuidado de las crías, etc. Las distintas sustancias, externas (como la droga) o internas (como las segregadas ante el enamoramiento) alteran el funcionamiento del sistema de recompensa, nos hacen sentir placer, y con ello favorecen un consumo continuado, o la búsqueda de la conducta placentera.

– Si quieres saber más sobre por qué es tan difícil salir de la drogadicción, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Cuando se acaba el amor

Las hormonas que parecen mediar en el subidón del enamoramiento son la dopamina, la oxitocina, la serotonina y la noradrenalina. Estas hormonas son las que nos producen la excitación, energía y felicidad propias de los primeros momentos del amor.

Tras las intensas sensaciones del inicio del amor, el cuerpo se acostumbra a los químicos segregados en el cerebro, e intenta volver a su estado de equilibrio original. Aparece la tolerancia o habituación, y ya no sentimos de modo tan intenso este enamoramiento. Este es el punto donde muchas parejas piensan que ya no están enamoradas, pues “ya no sienten lo mismo que antes”, y a menudo terminan la relación.

A este respecto, es importante señalar la diferencia entre amor y enamoramiento. A pesar de que ambos términos se usen de manera intercambiable, el amor designa un conjunto de creencias y valores, y para ser conservado requiere de esfuerzo por mantener la relación. Por otro lado, con enamoramiento nos referiríamos a este conjunto de reacciones químicas iniciales que nos dan ese “subidón” de felicidad y bienestar. Esto no quiere decir, por tanto, que el amor sólo exista a un plano bioquímico, sino que hay múltiples factores psicológicos de la persona que median en él.

– Si quieres saber más sobre por qué el amor no es suficiente, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Cuando se acaba una relación, aparece la “abstinencia”, la depresión y la obsesión

Ahora bien, ¿qué pasa cuando se termina una relación? Como ya hemos comentado, el cerebro se adapta a la liberación de un exceso de “hormonas del amor”, para mantener un nivel de activación medio. Cuando se acaba el amor, y ya no está presente la otra persona, se da una disminución en la liberación de sustancias químicas del bienestar, aparece una especie de “abstinencia” o mono, la depresión y la obsesión.

Las hormonas del amor

Oxitocina

La “hormona del apego” u oxitocina es la encargada de forjar lazos permanentes entre individuos. A diferencia de otros animales, los mamíferos segregan oxitocina de modo constante, y esto hace que el contacto físico se convierta en una necesidad. La oxitocina es esencial en el caso de la cuidado de las crías, que nacen inmaduras, dependientes y vulnerables, y que deben establecer lazos de apego con sus progenitores para poder sobrevivir. Por tanto, su segregación no es exclusiva del amor, sino que media en todas las relaciones sociales y cumple una importante función.

– Si quieres saber más sobre el apego, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

En la pareja, la oxitocina se libera en pequeñas cantidades con el contacto físico (como, por ejemplo, abrazarse o darse la mano), y en grandes cantidades en el orgasmo. La oxitocina no sólo se libera cuando la otra persona está presente, sino también ante la expectativa de estar con ella, o cuando nos imaginamos hacer algo juntos.

Esta hormona cumple también un papel importante en los celos, ya que la posible pérdida de la otra persona se concibe como una amenaza, que disminuye los niveles de oxitocina y aumenta los de cortisol (la hormona del estrés). La pérdida de confianza de la otra persona o las expectativas frustradas se ven como una amenaza, y ello genera esta reacción.

– Si quieres saber más sobre los celos en la pareja, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Serotonina

La “hormona de la felicidad”, como se la conoce coloquialmente, está relacionada con la regulación emocional y el estado de ánimo, con el optimismo, la sociabilidad y la calma. La liberación de serotonina se relaciona con la percepción que la otra persona nos respeta y nos presta atención. Una disminución de la serotonina asociada a la ruptura de la relación, se vincula con la depresión y la obsesión.

Dopamina

La dopamina es la sustancia responsable de la sensación de placer, mediada por el sistema de recompensa sobre el que hablábamos al principio. Esta es la razón de que el amor funcione del mismo modo que lo haría una droga, modificando el cerebro y causando algo parecido a una dependencia a nivel químico. Este neurotransmisor también es el responsable de que aparezca el “mono” o abstinencia cuando la relación se acaba, por la adecuación del organismo a los altos niveles de la misma.

Noradrenalina

La noradrenalina o norepinefrina se relaciona con los síntomas de euforia y excitación del principio de una relación. Su liberación se relaciona con un aumento de la tasa cardiaca y la tensión arterial, un aumento de la respiración (y una mayor entrada de oxígeno), y con los sudores y rubores que se experimentan ante la persona amada.

Podríamos decir que estamos “configurados biológicamente” para enamorarnos, probablemente porque ello nos ha ayudado a asegurar la reproducción y la supervivencia a lo largo de nuestra historia como especie. No obstante, más allá de este software con el que venimos de fábrica, existen múltiples aspectos de nuestra psicología y nuestra vida mental que median en la relación con la otra persona, especialmente en el mantenimiento de las relaciones a largo plazo.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Para rendir adecuadamente en el estudio, resulta imprescindible cultivar la seguridad y la confianza en las propias capacidades

Miles de alumnos en educación obligatoria y bachillerato se han enfrentado en estas últimas semanas al reto del estudio para pasar sus exámenes. Otros tantos estudiantes de estudios superiores se enfrentan en las venideras a los exámenes, en muchas ocasiones temidos.

Buena parte de los estudiantes vive con tensión y preocupación la obtención de buenas calificaciones. Especialmente aquellos que estudian bachillerato y anticipan la evaluación de acceso a la universidad. Sin embargo, no son los únicos. Muchos estudiantes consideran fundamental para su autoestima la calificación obtenida. Lo que acrecienta la preocupación ante el estudio y el rendimiento especialmente cuando se accede a estudios superiores.

¿Cómo influye la seguridad en tu rendimiento académico?

Si detectas que experimentas mucho estrés o ansiedad en esta área merece la pena dedicar un momento dentro de la vorágine del estudio a trabajar en la autoconfianza y automotivación.

Algunos estudiantes viven con inseguridad respecto a su rendimiento académico. Lo que se traduce en pensamientos negativos constantes, dudar de su propio aprendizaje y capacidades… Esta dinámica produce sentimientos de ansiedad y frustración. Ante ellos, dependiendo del perfil del estudiante, se puede dar el abandono del estudio, o la sobreimplicación para compensar el “déficit”. En cualquiera de los casos, el rendimiento se ve afectado negativamente.

La inseguridad y la ansiedad entorpecen la ejecución y el rendimiento, así que a continuación te damos algunas ideas para que aumentes tu seguridad en tí mismo.

– Si quieres saber más acerca de qué hacer ante el bloqueo en los exámenes, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

– Si quieres saber más acerca de cómo prepararse psicológicamente para los exámenes, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

4 claves para mejorar tu confianza e incrementar tu rendimiento académico

1. Recuerda cuáles son tus puntos fuertes en el estudio

Es posible que tengas muchas cosas por aprender, sin embargo, la conducta de estudio no es algo nuevo para ti. En tus años de estudiante seguramente has desarrollado estrategias y habilidades que te han permitido obtener resultados. Tómate un tiempo y piensa en qué eres bueno como estudiante: puede que tengas buena comprensión lectora, capacidad expresiva, buenas técnicas de estudio, sepas hacer buenos apuntes, afrontar exitosamente un examen…

Conocer cuáles son tus habilidades te dará mayor confianza y te animará a acudir más a ellas potenciando tu rendimiento.

2. Sé benevolente con tus fracasos: a estudiar también se aprende

Con cada cambio de curso, cambio de profesor o en el acceso a otra etapa educativa se incorporan novedades. Surgen nuevas exigencias, y los criterios de evaluación son distintos. Es posible que necesites adaptarte y generar nuevas estrategias. Es por ello que, si no obtienes los resultados a los que estabas acostumbrado, no debes angustiarte. Forma parte del proceso de aprendizaje. A través del ensayo y error irás aprendiendo cuál es la mejor forma de incrementar tu aprendizaje y rendimiento.

En este sentido, es fundamental que ajustes las expectativas de lo que quieres conseguir. Aspirar a tener resultados excepcionales, o ser siempre bueno y no cometer errores, no suspender nunca… solo te acarreará ansiedad. Plantéate si la meta que deseas conseguir es realista. Admitir que no es posible hacer las cosas perfectas te llevará a encajar mejor los pequeños fracasos.

3. Cambia el “tengo que” por “me gustaría”

El modo en el que nos planteamos nuestros objetivos académicos influye enormemente sobre la habilidad para afrontarlos

Muchos estudiantes viven durante todo el curso académico con la presión de rendir constantemente.

Pero el lenguaje lo es todo. Los mensajes que te das antes, durante y después de afrontar un reto cambian de forma significativa tus emociones y tus estrategias de afrontamiento. El pensamiento “tengo que” genera estrés y tensión mientras te preparas.  Culpa y frustración cuando la meta no es lograda. Además, cuando se consiguen logros significativos no produce especial satisfacción, dado que “tan solo” has cumplido con “tu deber”.

En cambio, formular una meta en términos de deseo incrementa la motivación y la satisfacción con lo que se hace. Cuando las metas no son alcanzadas no se vive como un fracaso personal. Esto hace que no afecte a la autoestima y permita seguir trabajando en tus metas con la misma energía.

4. Reconoce tus avances y valora tu aprendizaje

Es fundamental como estrategia de automotivación reconocer el progreso que realizas en cada esfuerzo. Ello te ayudará a seguir esforzándote y mantener una buena autoestima y sensación de competencia.

El progreso puedes centrarlo en la cantidad de materia asimilada, si has realizado una buena planificación podrás medirlo con facilidad. Pero también puedes enfocarte en la tarea. Centrarte en el aprendizaje, la utilidad que tiene todo aquello que haces, será mucho más motivador. Esto te permitirá mejorar tu sensación de autoeficacia.

Si crees que puedes necesitar ayuda para mejorar en los estudios, no dudes en contactarnos, en CIPSIA Psicólogos somos expertos en tratar este tipo de problemas.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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La ayuda (o su omisión) a un desconocido no depende tanto de nuestras características personales como de la influencia del grupo

El 13 de marzo de 1964 moría apuñalada la neoyorquina Kitty Genovese, mientras cerca de 40 personas observaban la escena desde sus casas, sin llamar a la policía. La joven estuvo gritando y pidiendo ayuda durante más de una hora hasta finalmente morir a manos de su atacante.

Este hecho, que conmocionó al mundo, fue retomado por la Psicología Social para su estudio. Desde esta rama de la Psicología, se pretendía buscar una explicación del comportamiento de este grupo de vecinos, en apariencia normales, más allá de sus características personales.

Cabe decir que, si bien este trágico hecho saltó las alarmas sobre los peligros de la deshumanización y la falta de cohesión social de la vida en la ciudad, los descubrimientos a raíz de él nos han ayudado en gran medida a diseñar programas y a entender cómo se comporta el ser humano en grupo.

Los factores que influyen en la realización (u omisión) de la conducta de ayuda

Difusión de la responsabilidad de la ayuda

Un fenómeno social comprobado en múltiples ocasiones es el de la difusión o reparto de la responsabilidad. Cuantas más personas observen una situación sin hacer nada, menos probable será que alguna de ellas ayude. Básicamente, la responsabilidad y la culpa se reparten entre el número de observadores, y cada uno de ellos no se siente lo suficientemente responsable como para actuar.

La difusión de la responsabilidad podría deberse también a la información que recibimos del grupo que nos rodea. Si nadie hace nada, habrá alguna razón para ello. Además, el actuar en contra de lo que hace el grupo bien puede costarnos una represalia por parte de este, bien podría dejarnos en ridículo frente a los demás. En relación con esto, la competencia autopercibida de cada persona también puede ser un factor que reduzca la probabilidad de ayuda; cuanto menos capaces y más abrumados nos sintamos ante la situación, menos actuaremos.

La prisa del donante de ayuda

En un estudio clásico de Darley y Batson, se comprobó como los seminaristas de un curso religioso ayudaban menos cuanto más prisa tuviesen. Este fenómeno, conocido como la “parábola del buen samaritano”, hacía que el compromiso adquirido por llegar a una hora determinada, así como la falta de atención, redujesen progresivamente la probabilidad de ayuda.

Empatía, altruismo y egoísmo en la conducta de ayuda

Desde la Psicología Social, un porcentaje significativo de los investigadores parten de modelos que niegan el altruismo puro. Por el contrario, la postura mayoritaria apunta a que siempre tenemos una razón más o menos egoísta para ayudar a los demás. Algunos modelos se centran en la empatía con la víctima que necesita de la ayuda, y otros dan otras razones por las que las personas ayudamos, relacionadas con un cálculo de costes y beneficios, o de un autorrefuerzo y aumento de la autoestima

La mayoría de los modelos explican la ayuda en base a razones egoístas en lugar de altruistas

Los modelos de empatía focalizada en la víctima son la excepción del paradigma dominante en la explicación de los motivos de la ayuda. Según autores como Batson, empatizar con la víctima y ponerse en su situación nos lleva a sentir compasión por ella, y esta es la razón detrás de las acciones altruistas.

Por otro lado, los modelos basados en la empatía hacia uno mismo explican la ayuda como una forma de reducir la ansiedad que nos provoca ver a alguien sufrir. En este caso, los motivos de la ayuda serían puramente egoístas, pues ayudamos con el fin de reducir una emoción negativa en nosotros mismos, no en la víctima.

En otros casos, la ayuda se entiende como una función de los costes y beneficios que la conducta de ayuda le reportará al donante de la ayuda. Uno de esos beneficios sería el reconocimiento por parte de los grupos, y el aumento de la autoestima. Desde que somos pequeños, ayudar a otras personas se asocia con un refuerzo social y una mejora del estado de ánimo. De hecho, ante un bajo estado de ánimo inducido experimentalmente, se ha visto como la probabilidad de ayudar disminuye.

Efecto de la cultura y de las normas sociales en la conducta de ayuda

Autores como Bandura entienden la conducta de ayuda como una construcción social y cultural, más que como manifestación de una moralidad inherente al ser humano. La norma social nos indica que ayudar está bien, y desde pequeños se nos inculcan estos valores.

Por ello, existen diferencias entre culturas en la probabilidad y la dirección de la ayuda. En sociedades colectivistas, en las que predomina la importancia del grupo y la cohesión social por encima de los intereses del individuo, la ayuda es la norma. Se ayuda a todo el mundo, y ello contribuye a reforzar la identidad grupal (universalismo). Por otra parte, las culturas individualistas, en las que se resalta la valía y la unicidad de cada persona, la ayuda se dirige sobre todo al propio grupo de pertenencia (benevolencia).

– Si quieres saber más sobre las culturas colectivistas e individualistas, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Las diferencias de género también parecen ser importantes a este respecto. Las mujeres ayudan más cuando la ayuda es de tipo empático, y los hombres, por su parte, son más proclives a ayudar en tareas físicas.

La conducta de ayuda se relaciona con la discriminación por parte de una sociedad hacia ciertos grupos. Este es el caso del racismo encubierto o racismo sutil, en el que la omisión de ayuda supone un modo de violencia y de discriminación. La omisión de ayuda y la culpabilización de la víctima son una clara señal de prejuicios negativos hacia ciertos grupos, y son mucho más indicativos que los cuestionarios sobre prejuicios, que intentan falsearse para mantener una imagen positiva de uno mismo. En estos casos, las personas con prejuicios negativos atribuyen la culpa de su situación a la víctima del grupo discriminado: piensan que su situación es merecida, y por ello se niegan a prestar su ayuda.

– Si quieres saber más sobre la Teoría de un Mundo Justo (“cada cual tiene lo que se merece”), puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

La similitud y la proximidad con la víctima

Aunque parece obvio, siempre solemos ayudar más a personas cercanas y a aquellas que nos caen mejor. Cuanto más se parezca una persona a nosotras (física y actitudinalmente), más ayuda le prestaremos. Esto ocurre del mismo modo dentro de grupos más o menos extensos: ayudamos más a las personas que, creemos, son de nuestro grupo-más parecidas, por tanto, a nosotros-, y ello refuerza la identidad grupal.

– Si quieres saber más sobre qué hace que una persona nos atraiga, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Desde una perspectiva más biológica, algunos trabajos encuentran una mayor probabilidad de ayuda entre individuos emparentados frente a los no relacionados genéticamente. Nuestro “gen egoísta” nos hace actuar de manera que se garantice la perdurabilidad de nuestros genes. Dicho de otro modo, ayudando a las personas con las que compartimos genes, estamos favoreciendo la propagación y mantenimiento de nuestro material genético en la especie.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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El miedo al rechazo consiste en la preocupación de que alguien importante para nosotros nos rechace

La naturaleza social del ser humano y ciertos estilos de crianza hacen que sea frecuente experimentar el temor al rechazo en cierto grado.

De hecho, este temor toma forma bajo múltiples síntomas como es la necesidad de aprobación, miedo a la opinión ajena, miedo a la crítica… En su grado más extremo da lugar a la fobia social.

El miedo al rechazo influye en el modo en que te relacionas en distintos ámbitos, sometiéndote a una ansiedad innecesaria e imponiendo límites a tus posibilidades.

¿En qué consiste el miedo al rechazo?

El temor al rechazo se define por la preocupación de que alguien significativo pueda desaprobarnos. Ya sean nuestros comportamientos, sentimientos, actitudes, intereses, forma de ser, etc.

Algunas de los comportamientos característicos son:

  • Mostrarse inhibido ante personas desconocidas.
  • Evitar hablar o actuar delante de otros
  • Pensar mucho lo que se va a decir antes de participar en un grupo con el que no se tiene suficiente confianza
  • Revelar poca información personal a no ser que se haya alcanzado mucha intimidad en una relación
  • Sentirse tenso o alerta cuando se manifiestan opiniones o sentimientos ante la incertidumbre de si el otro lo aprobará o no
  • Tolerar mal las críticas y sentirse hundido, triste o airado
  • Tras una interacción pensar o dar vueltas acerca de lo que se ha dicho o se podía haber dicho en su lugar. Pensar en las reacciones de los demás ante nuestra participación.
  • Preocupación por la valoración que puedan hacer en el ámbito laboral de nuestro trabajo

¿Por qué surge y cómo se mantiene el miedo al rechazo?

En muchas ocasiones, el miedo al rechazo tiene su origen en el tipo de relaciones familiares. Padres muy críticos o exigentes, pueden favorecer la ansiedad de su hijo ante las interacciones sociales. Este primer aprendizaje se puede dar también en otros entornos donde uno tenga poca implicación. Cuando abundan frecuentemente las críticas poco constructivas y los juicios de valor o el enfado ante los errores, se termina generando una asociación entre situaciones de evaluación externa y ansiedad. Por otra parte, se favorece la expectativa de que los demás van a reaccionar de modo negativo ante nuestras actuaciones.

Sin embargo, el motivo por el que se mantiene el miedo al rechazo es nuestra actuación en el presente. Los pensamientos y comportamientos que se dan ante situaciones sociales en el presente son sobre los que hay que intervenir. Ya sean emociones de malestar, creencias negativas o comportamientos de evitación. Normalmente este tipo de comportamientos están reforzados porque te permiten eliminar el malestar y obtener cierta aprobación y reconocimiento social. Que, paradójicamente, tienen el efecto de crearte mayor inseguridad a largo plazo.

¿Qué puedes hacer para superarlo?

Dale la vuelta a tus creencias

Puede que creas que “crítica es igual a rechazo personal”, o que “hay que ser perfecto y no tener defectos para ser querido”. Sin embargo, si lo piensas es muy posible que en muchas ocasiones tú mismo critiques conductas de otros, y no por ello les rechazas de manera global. Lo más seguro es que entre las personas que más aprecias haya un buen número de aspectos que no te gustan y que consideras criticables. ¿Dejas por ello de tenerles aprecio?, entonces ¿qué te hace pensar que los demás actuarían de ese modo?

Revisa actitudes perfeccionistas

Las personas muy perfeccionistas o exigentes consigo mismas se imponen metas muy altas también en términos de relaciones sociales. Tomar como baremo de las relaciones sociales el grado de aprobación social conseguido, y la creencia de que hay que conseguir siempre los mejores resultados en todas y cada una de las áreas, fomenta el temor al rechazo, pues este se relacionaría directamente con el logro personal.

– Si quieres saber más acerca del perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

– Si quieres saber más acerca de cómo superar el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Pon a prueba tus temores

Las “pruebas de realidad” pueden ayudarnos a darnos cuenta de nuestras ideas desadaptativas

Busca ejemplos en tu día a día en que valores las reacciones de los demás cuando hay discrepancias. Esto es a lo que los psicólogos llamamos “pruebas de realidad”. Puedes valorar las reacciones de los demás hacia ti o hacia otros. En cualquiera de los dos casos, es posible que aprecies que la gente no es tan crítica como esperas.

También puedes utilizar tus recuerdos para encontrar ejemplos de ocasiones en que hiciste algo que no cumplía con las expectativas de los demás y no sufriste rechazo. Seguramente tengas varios de estos ejemplos.

Enriquece tu autoestima y aprende a hacer cosas sin depender de los demás

Cuanto más fuerte sea tu autoestima menos te importará perder (hipotéticamente) el cariño o aprecio de otros. Y es que uno de los temores que mantienen el miedo al rechazo es tener miedo a estar solo o pensar que si se está solo se será desgraciado.

Arriésgate a hacer y decir cosas que sabes que no serán bien recibidas

Exponerte a ello te supondrá inicialmente una cierta dosis de ansiedad, pero tan solo se trata de eso. Una vez que pases “el mal trago” podrás comprobar por ti mismo lo liberado que te sientes. Además, verás que la mayor parte de la gente sigue viéndote y tratándote igual que antes.

En este artículo te damos algunas ideas para que puedas empezar a ponerte en marcha y superar tu miedo. Sin embargo, este es un proceso de cambio complejo.

Si crees que puedes necesitar ayuda para superar tu miedo, no dudes en contactarnos, en CIPSIA psicólogos somos expertos en tratar este tipo de problemas.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Una buena salud sexual es beneficiosa para uno mismo y en nuestras relaciones de pareja

Aunque cada día menos, todavía existe algo de tabú en hablar de sexo. Esto es importante ya que tener una buena salud sexual es beneficioso tanto para uno mismo como para las relaciones de pareja. En el artículo de hoy hablaremos, en primer lugar, de las respuestas fisiológicas comunes en ambos sexos, para después hablar de las diferencias en las respuestas fisiológicas sexuales existentes entre sexos. Con ello intentaremos que cada uno pueda comprender las necesidades del otro para mejorar sus relaciones íntimas si fuera necesario.

Fases de la respuesta sexual

Siguiendo las fases ya establecidas por Masters y Johnson, la respuesta sexual evoluciona como se expone a continuación:

  1. Deseo sexual: la estimulación de los impulsos sexuales es diferente para cada sexo, aunque en ambos tienen un origen psíquico. Durante esta fase, se hayan pensamientos inducidos por las percepciones sensoriales, y esto lleva a que se libere testosterona en los varones y hormona luteinizante en las mujeres, lo que incrementa el deseo sexual.
  2. Excitación: es el primer síntoma de la excitación sexual tras un estímulo erótico externo o interno.
  3. Meseta: fase de intensificación de la excitación. Esta fase ha de mantenerse en el tiempo para que puede generarse toda la respuesta sexual completa, sobre todo en las mujeres. Para ello pueden usarse diferentes tipos de juegos preliminares.
  4. Orgasmo: activación de una compleja serie de reflejos, tanto de los órganos sexuales como del resto del cuerpo, debidos a una vasodilatación y tonificación muscular lo suficientemente intensas producidos por la excitación. Una vez alcanzada esta fase, también se aceleran el ritmo cardíaco, la presión sanguínea  y la respiración.
  5. Resolución: se denomina así al retorno a las pautas del estado de no excitación, en el que se recobra la normalidad psíquica y física tras haber alcanzado el orgasmo.

Principales diferencias fisiológicas

Las principales diferencias fisiológicas entre sexos aparecen en las fases de meseta y resolución. El proceso que se establece en la meseta, es mucho más complejo en las mujeres que en los hombres. En esta fase de intensificación, en los hombres se produce una vasodilatación y tonificación muscular, que si se mantiene en el tiempo junto a la excitación, hará que se alcance el orgasmo.

Respuesta sexual masculina

La respuesta sexual masculina se caracteriza por un periodo refractario mayor

Cabe destacar una diferencia fisiológica reseñable es en la de resolución. Aquí, los varones experimentan un periodo refractario, en el cual son incapaces de excitarse o de hacerlo con la misma intensidad. En general suele ser más corto si no ha habido ninguna eyaculación durante los días anteriores, y en varones jóvenes. El tiempo de este periodo en los varones de edad media, oscila entre los 30 minutos y varias horas. Las mujeres en cambio no experimentan dicho periodo refractario, por lo cual, mediante el mantenimiento en el tiempo de la respuesta de excitación adecuada, están fisiológicamente preparadas para poder obtener respuestas multiogásmicas.

– Si quieres saber más acerca de los problemas sexuales más comunes, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Respuesta sexual femenina

Por otro lado, y como ya se ha mencionado, la fase de meseta es mucho más compleja en el sexo femenino, ya que las mujeres pueden generar distintos tipos de respuesta ante la excitación. Así pues se han de dar las siguientes características producidas en la fase de excitación para poder alcanzar el orgasmo:

  • Elevación del útero.
  • Lubricación vaginal.
  • Dilatación del tamaño de la vulva.
  • Tumescencia del clítoris y labios menores.
  • Aumento del aporte sanguíneo a los órganos genitales.
  • Erección del clítoris y posterior retraimiento bajo su membrana.

Las distintas respuestas en meseta son:

La respuesta sexual femenina se caracteriza por la posibilidad de distintas respuestas en la etapa de meseta
  • Línea negra: Se establece una meseta plana parecida a la respuesta sexual masculina, con uno o varios orgasmos marcados (recordemos que en la mujer no hay periodo refractario), seguido de una resolución.
  • Línea verde: tras la fase inicial de excitación, no existe orgasmo, solo diferentes picos de excitación en la fase de meseta, y posteriormente una resolución.
  • Línea rosa: se produce una excitación abrupta sin existencia de la fase de meseta hasta la consecución del orgasmo, después llega la resolución.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sergio García

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El ejercicio físico mejora nuestra salud mental, a la vez que previene problemas de salud física

Parece evidente que el ejercicio nos ayuda a mantenernos sanos y en forma, y a evitar enfermedades asociadas a la vida sedentaria, como la obesidad o las cardiovasculares. Por supuesto, los efectos físicos siempre son más evidentes que los psicológicos, pero el estudio de la Psicología del Deporte cada vez muestra más evidencias de los beneficios que tiene el ejercicio físico sobre la salud mental.

– Si quieres saber más sobre la Psicología del Deporte, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Los beneficios del ejercicio físico regular

Beneficios a nivel físico

Como seguramente hayamos escuchado numerosas veces, el ejercicio físico moderado tiene numerosas ventajas en la prevención de enfermedades y otros problemas de salud. Mantener unos hábitos de vida saludables evita problemas como los cardiovasculares, la obesidad y la diabetes, asociados a un estilo de vida cada vez menos activo. Más allá del ejercicio físico per se, normalmente las personas que adquieren el hábito de hacer deporte llevan a cabo otra serie de hábitos saludables, como la buena alimentación o una mayor concienciación sobre el cuidado de la salud.

Además de combatir los problemas asociados al sedentarismo, la realización de deporte influye en importantes funciones, lo que a la larga nos ayuda a sentirnos mejor.

  • Gracias a la disminución de la activación fisiológica causada por la tensión del día a día, nos ayuda a conciliar el sueño y a regular los horarios, con lo que combate el insomnio.
  • La segregación de endorfinas regula el dolor y potencia las defensas.
  • Permite una reducción de la medicación, debido a las sustancias que se liberan en el cerebro, y a un mejor estado corporal.
  • Aumenta los niveles de energía, porque produce la segregación de noradrenalina en el cerebro, una hormona que nos hace estar más activos. Por esta razón no es recomendable hacer deporte justo antes de irse a dormir.

– Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Beneficios psicológicos del ejercicio

Además de los evidentes beneficios físicos de realizar deporte, el hecho de mantener una rutina de ejercicio físico puede ser muy provechosa en la mejora y mantenimiento de una buena salud mental.

  • Ayuda a la regulación y la estabilidad emocional: al estabilizar los niveles de hormonas y de neurotransmisores, el deporte nos ayuda a tener un mejor estado anímico, y con ello, a gestionar mejor las emociones.
  • Nos ayuda a ser más constantes y a controlar nuestros hábitos. Gracias a la disciplina que nos exige la práctica de un deporte, somos capaces de organizar mejor nuestro tiempo. El establecimiento de rutinas contribuye a que seamos más constantes.
  • Aumenta la productividad: el deporte nos permite desconectar y evitar con ello el burnout (estar “quemados” o hartos). Esto, junto con el hecho de que aumenta el riego sanguíneo del cerebro, nos permite ser más productivos y estar más motivados.

El ejercicio físico puede servir muchas veces como vía de escape, mejora nuestra capacidad de superación, cultiva nuestra paciencia y optimismo, nos proporciona distracción y hábitos saludables… Gracias a todos estos factores, el ejercicio físico se recomienda muchas veces como parte del tratamiento de algunos problemas mentales, desde la depresión hasta las adicciones.

Disminución de la ansiedad y la depresión

El ejercicio se recomienda en el tratamiento de múltiples problemas de salud mental

Debido a la producción de endorfinas que mejoran el estado anímico, el deporte es idóneo para este tipo de terapias. La regulación y estabilización emocional producidas por la práctica periódica de ejercicio ayudan a que la persona aumente su bienestar. Asimismo, la regulación de los horarios del sueño y el establecimiento de rutinas resulta muy provechoso para que ña enfermedad no impida el funcionamiento normal en el día a día.

En el caso concreto de la ansiedad (que en muchas ocasiones aparece también en los trastornos depresivos), la reducción de la activación fisiológica es clave para lograr una mejora. Gracias a la liberación de tensiones con el ejercicio, la persona es capaz de mantenerse más estable, y ello contribuye a la mejora en el tratamiento.

Mejora de la autoestima y la imagen corporal

Hacer deporte regularmente constituye una forma de autocuidado, y ello contribuye a valorarse a uno mismo más positivamente. Además de la mejora en el aspecto físico y en cómo nos sentimos físicamente (menos dolores, más energía, etc.), hacer un deporte incrementa nuestra autoconfianza y sensación de logro. El poder superarse a uno mismo hace que la persona sea más proactiva en la búsqueda de sus metas, y aumenta su sensación interna de valía. Se desarrolla una imagen corporal positiva, se fomenta el autoconocimiento y la sensación de control sobre el propio cuerpo y sobre la propia vida.

Por otro lado, al realizar un deporte, contamos con una oportunidad magnífica para relacionarnos con los demás. En los deportes de equipo se cultivan la identidad de grupo y la cooperación, que pueden ser muy valiosas a la hora de desarrollarnos como personas. Es por ello que estas actividades pueden mejorar nuestras habilidades sociales y nuestra asertividad, al mismo tiempo que se hacen amistades.

Prevención y freno del deterioro cognitivo

Algunos estudios muestran cómo el ejercicio físico mejora funciones cognitivas como la memoria, disminuye la fatiga o la confusión; supone una vía de canalización de la agresividad y del estrés. Todo ello hace que el deporte resulte muy beneficioso en la prevención y tratamiento de enfermedades degenerativas como el Alzheimer, o del déficit cognitivo consecuencia de la edad.

Tratamiento de adicciones

Algunos expertos recomiendan la realización de deporte como un recurso eficaz en la superación de adicciones. Debido a la liberación de endorfinas y dopamina (la “hormona del placer”) asociada al deporte, este reduce los síntomas de abstinencia, lo que hace más llevadero el proceso de desintoxicación. A ello se le suma que el deporte puede ocupar el tiempo libre y distraer a la persona de recaer. Además, como el hábito de hacer deporte supone una mayor concienciación sobre la propia salud, puede ayudar a la permanencia en el tratamiento.

– Si quieres saber más sobre por qué es tan difícil salir de una adicción, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Hemos hablado en varias entradas de nuestro blog acerca del refuerzo positivo. Normalmente este concepto lo asociamos a la educación de los niños. Ya que suele verse muy fácil el poderoso efecto que tiene sobre el comportamiento.

Pues bien, los efectos del refuerzo positivo se dejan apreciar en multitud de conductas, de niños y mayores, en nuestro día a día. Multitud de conductas exitosas que detectemos a nuestro alrededor han sido establecidas a través del reforzamiento positivo. El uso del refuerzo positivo será nuestro aliado siempre que queramos fomentar comportamientos que son de nuestro interés.

¿Cómo cambia una relación en la que hay refuerzo positivo?

El “bucle” del refuerzo positivo

Como decíamos, se mantendrán e incrementarán aquellas conductas que van seguidas de refuerzo. Pero aún mejor, cuando una conducta es reforzada sistemáticamente, otras conductas similares se verán también incrementadas. Aunque no hayan recibido refuerzo directamente. Esta es la razón por la que hay parejas que parecen incansables en la dedicación de la pareja, y que buscan continuamente la forma de sorprender y cuidar al otro.

Tu pareja, por imitación, adopta el mismo modelo de interacción. Aquí es cuando entra en juego la reciprocidad. Se produce una dinámica de intercambio de refuerzos positivos en la pareja que cambia el signo de la relación. De manera más sencilla, que cuides a tu pareja se va a traducir en que ella te cuide más.

Ayuda a ver a la otra persona de un modo más positivo

La pareja que proporciona refuerzos ve incrementado su atractivo. Por un proceso de condicionamiento, o asociación de estímulos, la pareja adquiere una valencia positiva del calibre del reforzador que proporciona. Al igual que una persona que suele proporcionar castigo o protagonizar discusiones evoca emociones negativas, la persona que proporciona refuerzos evoca emociones positivas.

De esta forma, cambia la predisposición a ser receptivo ante las peticiones, críticas y las comunicaciones que efectúa la pareja. En general, cuando la relación está establecida en términos de refuerzo positivo, cualquier conflicto o problema se afronta mejor y no supone una amenaza para la relación.

– Si quieres saber más acerca de la comunicación en pareja, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

– Si quieres saber sobre otras formas de cuidar tus relaciones de pareja, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

¿Cómo puedes utilizar el refuerzo positivo en tu relación?

  • Haz un listado de todos aquellos comportamientos que valoras de tu pareja. Incluye desde los más accesorios a los relevantes. No des nada por sentado, da igual si forman parte de sus responsabilidades o de acuerdos previos. Prueba a imaginar cómo sería si ciertos aspectos de la relación desaparecieran de tu vida. Si crees que extrañarías algo, inclúyelo en el listado.
  • Piensa qué haces tú que le agrade o le podrían agradar. Esta tarea es muy interesante, porque permite que centres tu atención en el efecto de lo que haces por tu pareja. Puede ser muy reforzante apreciar tu influencia en su bienestar.
  •  Otra versión del punto anterior es elaborar una lista de deseos con la pareja. Consiste en preguntarle por aquellas cosas que le gustaría que hicieras por ella.
  • Sorprende a tu pareja haciendo algo que te gusta. Se trata de ir con los ojos muy abiertos y “a la caza” de aquellos comportamientos dignos de ser reforzados.

¿Qué impide que algunas parejas hagan uso de esta herramienta?

Más allá de términos técnicos, puede parecer obvio que el uso del agradecimiento o la reciprocidad son aspectos fundamentales para el desarrollo sano de la relación. Sin embargo, muchas parejas no hacen uso de esta estrategia. Podemos identificar varias causas que están bajo este mal hábito:

La creencia de que el amor es algo que nace y se mantiene solo. El amor “de verdad” dura eternamente.

Está muy extendida la idea romántica de que el amor es algo que surge solo, entre dos personas que están hechas la una para la otra. Y por ello, no es necesario hacer nada para que el amor siga en pie.

Nada más lejos de la realidad, el sentimiento de amor surge como respuesta a los momentos que comparte la pareja. Cuando se comparte intimidad, aficiones, placer sexual, proyectos, etc., la relación se contagia de estas emociones. Dando como resultado que el sentimiento de amor en la pareja aparezca. De modo que, si quieres mantener los sentimientos que te unieron a tu pareja, es momento de tomar responsabilidad y empezar a actuar.

Dar “por sentado” lo que nos dan. Creer que en una relación hay una serie de deberes que ha de cumplir nuestra pareja.

Esta creencia tiene grandes repercusiones en la relación. Las relaciones gobernadas por esta creencia son relaciones en las que hay muy bajo nivel de refuerzo positivo. No solo brilla por su ausencia el agradecimiento, reconocimiento o refuerzo, sino que se instala con mucha fuerza la exigencia.

El uso de estrategias coercitivas.

Este comportamiento es bastante frecuente en las parejas conflictivas. Los miembros de la pareja se valen de la coacción mutua para obtener lo que desean del otro miembro. De este modo, aunque aparentemente hay un intercambio de refuerzo, este no es gratificante, puesto que se hace bajo presión.

Estas actitudes tienen un efecto devastador sobre el cuidado de la relación de pareja. Por ello conviene revisarlas y cambiar el modo en que se entiende la relación.

Si consideras que tu relación de pareja ha entrado en una dinámica negativa de la que no sabéis salir, no dudes en contactarnos. En Cipsia Psicólogos somos expertos en tratar este y otros problemas.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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En nuestro blog, ya hemos hablado anteriormente sobre qué son las adicciones y cuáles son sus causas y sus consecuencias. A grandes rasgos, podríamos definir una adicción como la dependencia de una sustancia, actividad o situación, que tiene consecuencias perjudiciales para la persona. La funcionalidad del individuo se ve afectada, y su vida pasa a girar en torno a la adicción. Cada vez experimenta mayor ansiedad y necesidad compulsiva de consumir la sustancia o llevar a cabo la actividad, lo que comúnmente se conoce como “mono”.

¿Por qué es tan difícil superar una adicción?

Al desarrollar una adicción, se ven afectados prácticamente todos los ámbitos de la vida de la persona. Desde las actividades diarias, hasta la motivación y los objetivos vitales, esta dependencia se extiende, afectando gravemente al individuo y a los que le rodean.

La adicción a nivel cerebral

Tanto la drogadicción, como otro tipo de adicciones, generan modificaciones en las redes neuronales, que a su vez van acompañadas de cambios en la conducta. El sistema biológico que nos permite entender cómo operan las adicciones es el sistema de recompensa.

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El sistema de recompensa es el encargado de “premiar” o reforzar las conductas que en un principio son adaptativas y útiles para nuestra supervivencia, como el sexo, comer o dormir. Al realizar estas conductas se desencadena la respuesta de placer, mediada por la activación de este sistema de recompensa, a través de la dopamina, la “hormona del placer”.

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Es aquí donde intervienen las drogas, sustancias psicoactivas que son capaces de suplantar o potenciar los efectos de la dopamina, o que median en la respuesta de placer. Lo mismo sucede en el caso de las adicciones sin sustancia, como la ludopatía, en las que la conducta adictiva resulta placentera, y activa el sistema de recompensa. Cuanto más se vea reforzada la conducta adictiva en términos de producción de placer, mayor será su efecto sobre las redes cerebrales. Dicho de otro modo, la conducta adictiva “formatea” nuestro cerebro, y produce cambios físicos en él, lo que favorece que se mantenga dicha adicción.

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El sistema de recompensa conecta con múltiples áreas cerebrales, regulando así importantes funciones psíquicas, como la volición, las emociones o la formación de hábitos. El exceso de estimulación por dopamina en las adicciones se traduce en esta reconfiguración y alteración de las funciones, que a su vez va a generar cambios en la conducta de la persona con adicción.

La adicción a nivel conductual

Como hemos visto, las adicciones traen consigo cambios en el cerebro que mantienen el consumo o la conducta adictiva, valiéndose de los propios mecanismos cerebrales. Prácticamente en todas las adicciones, el mecanismo de “fidelización” a la sustancia es la producción de dopamina. Esta tiene importantes conexiones con otras áreas del cerebro, y regula funciones clave de la vida mental de la persona

1. Autocontrol y capacidad cognitiva

Una de las principales funciones que se ven afectadas por el consumo prolongado o por la realización de conductas adictivas, es la volición o fuerza de voluntad. Lo que suele suceder en el desarrollo de la adicción es que en un principio se empieza a realizar la conducta de forma controlada y voluntaria, hasta que llega un punto que la conducta se lleva a cabo de manera compulsiva. Otras facultades que se pueden ver afectadas, especialmente en el consumo de drogas, son la memoria, la atención, o el razonamiento.

La modificación de redes cerebrales mantiene la conducta, lo que hace especialmente difícil salir del círculo de la adicción. Un cerebro adicto depende de la sustancia (o la actividad) para su correcto funcionamiento, y el no obtenerla genera un desequilibrio en el organismo. Es aquí donde aparece el síndrome de abstinencia (o “mono”) al dejar de realizar la conducta adictiva.

– Si quieres saber más sobre el síndrome de abstinencia, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

La tolerancia a la sustancia, esto es, que cada vez se obtenga menos efecto con la misma dosis, también es un factor que mantiene el consumo o la actividad. El individuo busca la misma gratificación que obtenía al principio, pero no la consigue, por lo que repite la conducta con mayor frecuencia o aumenta progresivamente la dosis (en el caso de las drogas).

2. Emoción y motivación

El sistema de recompensa se conecta con las áreas cerebrales de regulación emocional. Esto tiene sentido, pues el realizar una conducta placentera nos produce emociones positivas. Ahora bien, cuando el efecto de la dopamina se ve alterado, el resto de cosas que antes nos hacían sentir bien pierden su interés. No se disfruta igual de hobbies o aficiones, las relaciones parecen carentes de sentido… Además de esta apatía, la persona con adicción desarrolla una especie de “dependencia emocional” hacia la conducta adictiva, que le previene de intentar salir de la adicción

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3. Formación de hábitos

La dopamina es un importante regulador de la automatización de conductas, así como del control motor. Esto lo podemos comprobar en el caso del Parkinson, en el que una falta de regulación de dopamina genera descoordinación del movimiento.

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Es por ello que la activación del sistema de recompensa es una pieza clave del desarrollo de rutinas de consumo o de realización de la conducta adictiva. La respuesta de placer generada por la conducta refuerza su realización, y esta pasa a convertirse en un hábito. Así, la persona seguirá realizando la conducta casi por inercia.

Si crees que necesitas ayuda con un problema de adicción, en CIPSIA disponemos de un equipo de psicólogos expertos en este área. Puedes contactarnos aquí.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Una vez se da el paso de acudir a terapia, y elegir el centro donde se va a realizar, surge la pregunta sobre las características idóneas del terapeuta. Si tenemos en cuenta que todo el trabajo va a ser realizado mano a mano con este profesional, esta cuestión tiene mucha relevancia.

Conscientes de esto, algunas personas dudan acerca de quién será mejor terapeuta en su caso, si un hombre o mujer.

Algunas expectativas erróneas sobre cómo condiciona el sexo del terapeuta

Algunas personas mantienen la creencia de que las mujeres son más comprensivas y empáticas que los hombres.

Pese al desarrollo de actitudes cada vez más igualitarias en la actualidad, se siguen manteniendo ciertas creencias erróneas, respecto a las capacidades de hombres y mujeres.

Recordemos que el psicólogo clínico es un profesional altamente especializado, en la comprensión del comportamiento humano y de sus causas. Además, si no como característica previa al estudio de esta disciplina, sí como consecuencia de la formación y experiencia, el terapeuta, al margen de su sexo, desarrolla una gran capacidad para entender las emociones, pensamientos y conductas de otros.

Algunas personas tienen temor a ser juzgados por el terapeuta debido a su problema.

Este es el caso de problemas en la relación de pareja, como celos, conflictos o violencia en la pareja. La persona cree que le entenderá mejor un terapeuta del mismo sexo, que se va a identificar con su problema. O al tratarse de un problema característico de un sexo creen que el psicólogo de su mismo sexo les entenderá mejor. Como problemas sexuales (disfunción eréctil, dispareunia, vaginismo). En cualquiera de los casos queremos aclarar que el psicólogo no ayuda nunca desde la identificación con su cliente, o desde su experiencia personal. Si esto fuera así, la ayuda que prestaría sería muy limitada. La ayuda que se presta es siempre desde el plano profesional, desde el conocimiento técnico y científico, y desde la evaluación rigurosa de las variables que mantienen el problema del cliente. Por ello, no es necesario que el profesional haya vivido las experiencias para ayudar mejor.

Otras personas creen que sentirán vergüenza al contar cierto problema a alguien del sexo opuesto.

Sobre todo, en lo que respecta a temas sexuales o de pareja. Queremos resaltar que algunos clientes experimentan cierta incomodidad al revelar su problema, sea del tipo que sea. Sin embargo, el terapeuta genera un marco de confianza y seguridad en el cual el cliente ve disipada su inseguridad. Encontrando la comprensión y profesionalidad que necesita.

Desvelando las características necesarias en un buen terapeuta

Hay algunas características básicas en la actuación de un buen terapeuta que determinan la calidad de la intervención. Esto está relacionado con lo que se ha dado en llamar habilidades del terapeuta dentro de la literatura científica. Las habilidades del terapeuta son un conjunto de conductas que responsables de que el cliente se sienta cómodo y en un clima de confianza. Estas características, y no el sexo del terapeuta, son las que van a condicionar en buena medida la calidad de la ayuda que recibas:

Empatía

Implica que el terapeuta comprende a la persona desde el marco de referencia de esta. El terapeuta no juzga las vivencias, emociones y pensamientos del cliente, sino que los entiende. Por ello, la terapia no se va a ver influida por las características personales del terapeuta, ni por ser hombre o mujer de manera distintiva.

Flexibilidad

Entendida como capacidad de adaptación al cliente. El terapeuta, es capaz de adaptar sus métodos y técnicas a los problemas y características peculiares de cada cliente. El terapeuta utiliza todos los recursos disponibles para adaptarse a las idiosincrasias del cliente.

Escucha activa

Definida como la capacidad para mantener una actitud despierta y receptiva ante las comunicaciones del cliente. Esto quiere decir, que el terapeuta sigue de manera activa el discurso del cliente. Lo que demuestra haciendo preguntas y comentarios pertinentes.

Habilidades comunicativas

El terapeuta hace uso de la comunicación verbal y no verbal para entender y hacerse entender por el cliente. Las habilidades comunicativas son un conjunto de conductas que realiza el terapeuta para mejorar la comunicación con el cliente. Esto no está vinculado con un sexo específico, sino que depende de su esfuerzo, experiencia, entrenamiento etc.

Otros aspectos importantes de un terapeuta, aunque no se encuentren englobados dentro de las habilidades terapéuticas son:

Formación cognitivo-conductual

Poseer una formación sólida es fundamental para garantizar la eficacia del terapeuta a la hora de proponer una intervención. Actualmente está demostrado que el modelo cognitivo conductual es especialmente efectivo en el tratamiento de distintos problemas psicológicos

– Si quieres saber más acerca de la terapia cognitivo-conductual, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Experiencia

Uno de los factores decisivos tiene que ver con el conocimiento práctico de los distintos problemas y de las vías más adecuadas de solución. Característica que, nuevamente, no está vinculada a ningún sexo en particular.

Si necesitas ayuda profesional por cualquier problema, no dudes en contactarnos, somos expertos en tratar muchos tipos de problemas.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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