Diferencias en tratamiento psicológico y farmacológico

Como se ha hablado en artículos anteriores, la población general está cada vez más familiarizada con el concepto de trastorno mental. Esto no quiere decir que se conozcan las diferencias entre tratamiento psicológico y farmacológico para ellos.

Hoy hablaremos de algo que es necesario para entender la importancia de los tratamientos de dos de los trastornos más comunes a día de hoy: depresión y ansiedad.

Haremos un breve repaso de la etiología de estos trastornos desde el punto de vista médico y psicológico con el objetivo de ayudar a decidir que tratamiento elegir tras un diagnóstico.

Origen de la depresión y ansiedad

Desde el modelo médico, se entiende que los trastornos mentales son originados por una descompensación (por exceso o defecto)  de neurotransmisores. Son los siguientes:

  • Depresión: serotonina, dopamina y noradrenalina (existen bajos niveles en todos)
  • Ansiedad: GABA, serotonina, glutamato, noradrenalina y CRF (altos niveles en unos y bajos en otros)

Hay que aclarar, que en depresión, ante la falta de neurotransmisores, las neuronas generan más receptores para intentar captar los pocos neurotransmisores que hay, lo que influye en el estado depresivo. Este dato es importante para entender el efecto clínico que figura más abajo.

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Desde el modelo psicológico, los trastornos mentales se originan por una desviación o descompensación de los niveles de procesamiento de la información.

En la depresión por ejemplo tendemos a experimentar sentimientos de tristeza, sentimientos de vacío, pesimismo o desesperanza.

Por otro lado, en ansiedad solemos anticipar eventos catastróficos, nerviosismo, agitación, somatización o tensión entre otros.

Tratamientos farmacológicos

Depresión: se administran inhibidores de la recaptación de los neurotransmisores nombrados (sobre todo serotonina). Esto hace que quede más neurotransmisor en el espacio sináptico y así se equilibren los niveles de neurotransmisión.

  • Ventajas:
  1. Rápido.
  2. Fácil de administrar.
  • Inconvenientes:
  1. Si un paciente responde mal al inicio del tratamiento existe alta probabilidad de fracaso.
  2. El efecto clínico no depende de que haya más neurotransmisor en sí, si no de la desaparición de los nuevos receptores generados anteriormente ante el déficit, por lo que el efecto clínico de mejoría suele darse a las 8 semanas.
  3. No actúa a nivel de procesamiento de la información.

Ansiedad: se administran benzodiazepinas que estimulan el sistema inhibitorio gabaérgico, disminuyendo los niveles excitatorios.

  • Ventajas:
  1. Rápido
  2. Fácil de administrar.
  3. Necesario en muchas ocasiones puntuales.
  • Inconvenientes:
  1. Ante un uso extendido en el tiempo (más de 6 semanas), se empieza a generar tolerancia y dependencia al fármaco, necesitando cada vez más dosis.
  2. No trabaja a nivel del procesamiento de la información.

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Tratamientos psicológicos

Al ser los trastornos más comunes que se puede ver en la psicología clínica, se han desarrollado diferentes técnicas con un buen bagaje empírico para tratarlos.

Depresión:

  • Reestructuración cognitiva
  • Identificación de patrones de pensamiento desadaptativos
  • Evaluación de fortalezas
  • Activación conductual
  • Mindfulness

Ansiedad:

  • Reestructuración
  • Técnicas de exposición
  • Desensibilización sistemática
  • Técnicas de relajación progresiva
  • Mindfulness

 

  • Ventajas:
  1. Efectos más duraderos en el tiempo.
  2. Se interviene a nivel de procesamiento de la información.
  3. Generación de pensamientos y conductas más adaptativas.
  • Inconvenientes:
  1. Proceso más lento. El paciente necesita estar concienciado con la terapia.

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Conclusiones

Para finalizar, para aclarar la diferencias entre tratamiento psicológico y farmacológico, como ya se ha dicho antes, no se trata de poner un tratamiento frente a otro para ver cual es mejor, pero si hay que tener en cuenta que mientras uno si ayuda a la generación de nuevos pensamientos y conductas, el otro no lo hace, y es algo que se debe de tener muy en cuenta tras un diagnóstico de un trastorno. Aún así, hay que tener en cuenta que los efectos de los fármacos son menos sostenidos en el tiempo que los efectos de psicoterapia tras la finalización del tratamiento, siendo la mejor opción muchas veces el tratamiento combinado.

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