¿Por qué aplicar la estimulación temprana?

En las últimas décadas se han realizado avances extraordinarios en el ámbito de la psicología del desarrollo. Sin duda todos hemos oído hablar de la estimulación infantil temprana. Hoy intentaremos dar respuesta a la pregunta ¿Por qué aplicar la estimulación temprana?

¿Cuál es la base de este propósito?

Actualmente se sabe que el cerebro de un niño difiere mucho del de un adulto.

Las principales peculiaridades de este es su plasticidad, facilitando la capacidad de aprendizaje de funciones cognitivas básicas y superiores a lo largo del tiempo.

El cerebro del niño presenta una predisposición a adquirir nuevos conocimientos ya que está repleto de sinapsis que están esperando ́ ́ a ser utilizadas. 

Aprende sobre que es la neuroplasticidad aquí.

El siguiente paso es el de la poda neuronal, por el cual los procesos cognitivos emergentes van consolidando algunas de estas sinapsis e inhabilitando otras, con la finalidad de ser más eficiente en los procesos cognitivos.

Todo esto se ve sometido a unos periodos sensibles en los cuales la carga genética y factores ambientales deben surgir para el buen desarrollo de las funciones.

¿Por qué aplicar la estimulación temprana?

El principal objetivo de ello es entrenar y estimular el cerebro en el momento adecuado. 

En la estimulación temprana se intenta que el niño extraiga el máximo rendimiento de las facultades que va adquiriendo.

Dicha estimulación debe de ser a 3 niveles: 

  • Psicomotor y autonomía
  • Desarrollo del lenguaje y comunicación
  • Desarrollo de habilidades para relacionarse con su entorno físico y social

Todo esto debe hacerse siempre de la manera más correcta y coherente. Para ello se debe de saber en qué estadio evolutivo se encuentra el niño/a.

¿Qué beneficios aporta la aplicación de la estimulación temprana?

Además de los beneficios generales a nivel neurológico, la estimulación también aporta los siguientes:

  • Mejora la concentración, memoria y creatividad. Tres procesos básicos del aprendizaje.
  • Impulsa competencias y destrezas psicomotoras. Entre ella algunas destrezas ‘finas’ como la mejora de la articulación del habla.
  • Facilita la adquisición del lenguaje.
  • Promueve la autonomía del niño. Esto ayuda mucho a que aprenda a establecer rutinas de trabajo.
  • Favorece las habilidades sociales.
  • Refuerza la autoestima.
  • Sirve como método de rehabilitación tras daño cerebral.

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Todo lo explicado en este artículo ha de hacerse o plantearse en base a las necesidades del niño y no del adulto. 

Siempre que se pueda hay que llevar a cabo la estimulación de la manera menos monótona y rutinaria, ya que la forma preferida de aprendizaje de los niños es mediante el juego.

Artículo escrito por: Sergio García.

 

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