Comparación y perfeccionismo

La comparación y el perfeccionismo son dos rasgos de personalidad que pueden tener aspectos positivos, como la autoevaluación, la motivación y la superación personal. Sin embargo, cuando se llevan al extremo, pueden convertirse en un problema que nos genera estrés, ansiedad y frustración.

¿Qué es y cómo usamos la comparación?

La comparación es un proceso social, natural y adaptativo que nos ayuda a evaluar nuestras capacidades y opiniones en relación con los demás. Sin embargo, cuando la comparación se vuelve excesiva, frecuente y negativa, puede afectar a nuestra autoestima y bienestar. Algunas de las causas que nos llevan a caer en comparaciones son:

– La influencia de los medios de comunicación y las redes sociales, que nos muestran imágenes idealizadas y distorsionadas de la realidad, y nos hacen sentir insatisfechos con nosotros mismos o con nuestra vida.

– La presión social y familiar, que nos impone unos estándares de éxito y belleza que pueden ser difíciles de alcanzar o mantener, y nos hacen sentir inferiores o fracasados si no los cumplimos.

– La falta de autoconocimiento y autoaceptación, que nos impide reconocer y valorar nuestras fortalezas y debilidades, y nos hace depender de la opinión o la aprobación de los demás.

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¿Qué es el perfeccionismo?

El perfeccionismo es la tendencia a exigirse a uno mismo unos niveles de excelencia muy altos o inalcanzables, y a no tolerar los errores o las imperfecciones. Algunas de las consecuencias negativas del perfeccionismo son:

– La insatisfacción crónica, que nos impide disfrutar de nuestros logros y reconocer nuestros avances, porque siempre pensamos que podríamos haber hecho más o mejor.

– La procrastinación, que es el hábito de posponer o evitar las tareas que nos resultan difíciles o desagradables, porque tememos no cumplir con nuestras expectativas o las de los demás.

– La baja autoestima, que se produce cuando nos juzgamos de forma severa y nos comparamos constantemente con los demás, sin valorar nuestras cualidades y capacidades.

– El miedo al fracaso, que nos paraliza y nos impide afrontar nuevos retos o salir de nuestra zona de confort, porque pensamos que no estamos preparados o que no vamos a conseguirlo.

 

¿Cómo influye el perfeccionismo en nuestra salud mental?

Como vemos, ambas partes tienen puntos completamente diferentes y pueden afectar en aspectos muy dispares, pero guardan un núcleo común. La comparación nos sirve para crear autoevaluaciones, que necesitarán ser más altas cuando más alto sea mi perfeccionismo, por lo que la comparación social puede ser una herramienta para comprobar y mantener ese nivel de perfeccionismo, que puede desencadenar en una autoexigencia muy poco adaptativa.

Consejos para manejar los problemas de la comparación y perfeccionismo

Para evitar estos problemas, es importante aprender a regular nuestra comparación social y nuestro perfeccionismo, y adaptarlos a la realidad y a nuestras posibilidades. Algunas estrategias para lograrlo son:

 

– Establecer objetivos realistas y alcanzables, que se ajusten a nuestras circunstancias y recursos, y que nos permitan avanzar sin agobiarnos ni frustrarnos.

– Flexibilizar nuestros criterios de éxito y aceptar que no podemos hacerlo todo perfecto ni controlar todos los factores que influyen en los resultados.

– Celebrar nuestros logros y reconocer nuestros esfuerzos, sin minimizarlos ni desvalorizarlos, y sin olvidarnos de disfrutar del proceso y no solo del resultado.

– Aprender de nuestros errores y verlos como oportunidades de mejora y aprendizaje, sin castigarnos ni culpabilizarnos por ellos.

– Desarrollar una actitud crítica frente a las fuentes de información que nos rodean, y filtrar aquellas que nos transmiten mensajes falsos o irreales.

– Cultivar una autoestima sana, basada en el respeto y el cuidado de uno mismo, y en el reconocimiento de nuestro valor único e irrepetible.

– Fomentar una comparación positiva, que nos motive a mejorar y aprender de los demás, sin perder de vista nuestros objetivos y necesidades personales.

Para evitar caer en autoevaluaciones dañinas, es importante desarrollar una actitud crítica frente a las fuentes de información que nos rodean, y filtrar aquellas que nos transmiten mensajes falsos o irreales. Por último, es conveniente fomentar una comparación positiva, que nos motive a mejorar y aprender de los demás, sin perder de vista nuestros objetivos y necesidades personales.

Artículo escrito por: Pedro Urbina.