Estimulación cognitiva en la tercera edad

Según varios estudios, a partir de los 45 años, es cuando pueden comenzar a deteriorarse las capacidades cognitivas. Estas son: la memoria, atención, percepción, funciones ejecutivas, entre otras.

El aumento de personas mayores con enfermedades neurodegenerativas, como las demencias tipo Alzheimer, han suscitado la necesidad de intervenir. Por eso en este artículo hablaremos de la importancia de la estimulación cognitiva en la tercera edad.

¿Cómo intervenir en personas con demencias?

Los distintos enfoques de intervención en personas con demencias, van desde terapia ocupacional, trabajo social, fisioterapeuta, hasta neuropsicología.

Desde la neuropsicología, se trabaja a través de la estimulación cognitiva. Este concepto hace referencia aquellas actividades que tiene por objetivo mejorar el rendimiento cognitivo general o de algunos procesos.

Por otro lado, la rehabilitación neuropsicológica, que supone restablecer la situación de cada paciente al grado funcional más alto posible en todos los ámbitos.

Este tipo de intervenciones a todos los niveles, supone adoptar un envejecimiento activo. Esto supone, el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación, seguridad y aprendizaje a lo largo de la vida. Con el fin de tener una mayor calidad de vida, de las personas a medida que envejecen.

¿Qué objetivo se persigue la estimulación cognitiva en la tercera edad?

Las personas mayores que presentan deterioros cognitivos, resulta necesario diferenciar entre:

  • Perdidas de memoria asociadas a la edad.
  • Deterioro cognitivo leve.
  • Demencia leve.
  • Demencia moderada.
  • Demencia grave.

Hay que tener claro, que la estimulación cognitiva aplicada en personas con dicha problemática o deterioro neurodegenerativo, es imposible revertir el deterioro, pero sí:

  1. Reducir las consecuencias de las alteraciones cognitiva en la vida diaria.
  2. Reducir el nivel de afectación asociado a la deficiencia, en el funcionamiento adecuado de la persona en su entorno social.
  3. Asegurar la autonomía personal y favorecer la socialización.
  4. Favorecer la estimulación de funciones cognitivas superiores.
  5. Orientación a la realidad.
  6. Mejorar la calidad de vida, reduciendo también la ansiedad y la confusión.

Aprende otros enfoques de estimulación cognitiva aquí.

Artículo escrito por Álvaro Castilla.

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