Comparación con los demás y autoestima

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La comparación con otras personas es consustancial al ser humano. Si bien necesitamos la referencia de los demás para autoevaluarnos, la comparación se puede volver en nuestra contra

La comparación con otras personas es algo consustancial al ser humano. A la hora de mirar hacia nosotros mismos, muchas veces y sin darnos cuenta, miramos a quien tenemos al lado con objeto de compararnos. Una veces pensando que el otro puede ser mas inteligente, más elegante, más trabajador, más organizado, y así un sinfín de posibles comparaciones.

La comparación en ocasiones se puede convertir en una necesidad por tomar algún tipo de referencia, y para ello se puede realizar con iguales, es decir, con amigos, compañeros del trabajo, familiares, etc. También se puede realizar con modelos sociales como deportistas, famosos, ricos, triunfadores. Normalmente personas próximas a lo que son estándares sociales de ideales relacionados con el triunfo, el éxito, la belleza, la salud, el dinero, las creencias, la moral, etc. Paradigmas sociales que nos atrapan y que resulta difícil alejarse de ellos en busca de nuestro propio camino, alejado de tanta influencia externa, temporal e intencionada. La construcción de un auto-concepto propio y genuino en el que nos reconozcamos sin interferencias.

Si quieres saber más sobre la autoestima y el autoconcepto, puedes leer nuestro artículo aquí

Efectos
de la comparación

Las comparaciones pueden ser útiles en
alguna ocasión si consiguen con ello motivarnos a luchar por alcanzar algún
objetivo o mejorar en algún aspecto de nuestra vida. Ver a un amigo esforzarse
en realizar una tarea o desarrollar alguna afición que le hace sentirse bien, puede
estimularnos a seguir sus pasos.

Sin embargo, la mayoría de las veces no
resulta ser así. Prestar demasiada atención a lo que los otros hacen suele ser
negativo, perjudicial.

Compararnos “por arriba” (“tiene mejor sueldo”, “es más alta”, “es más guapa”, “su familia le apoya más”) provoca sentimientos de inferioridad, nos hace sentirnos más pequeños, y eso socava nuestra autoestima y auto-concepto. Cuantas más comparaciones sociales hagas, más probabilidad de encontrar comparaciones desfavorables, y cuanto más sensible seas a las comparaciones sociales, más probable que sufras sus consecuencias negativas.

La comparación social sigue una regla que pocas veces deja de cumplirse: independientemente de lo bien que lo hagas, el dinero que hayas conseguido, el puesto de trabajo o la casa que tengas, siempre habrá alguien que te supere.

Otro elemento a tener en cuenta es la envidia, que también ocupa un papel destacable. No se puede ser envidioso y feliz a la vez. Las personas que están demasiado obsesionadas con las comparaciones sociales se sienten muy a menudo demasiado frágiles e inseguras. Dicho de otro modo, a las personas más felices les importa muy poco la comparación con los demás, usan su propio estándar para juzgarse a sí mismas y se suelen alegrar de que a los demás les vaya bien. Cuanto más feliz es alguien , menos atención presta a cómo les va a los que están a su alrededor.

Compararnos con los demás puede suscitar nuestra envidia, y ello nos aleja del bienestar y la felicidad

Una idea muy certera respecto al ámbito de la comparación es seguramente la que defiende Jordan B. Peterson en su libro “12 reglas para vivir” en su regla 4; no te compares con otro, compárate con quien eras tú antes.

Si quieres saber más sobre la Psicología Positiva y el bienestar, puedes leer nuestro artículo aquí

Efectos de la comparación sobre la autoestima

La autoestima es la capacidad que tenemos
las personas de valorarnos, de sentirnos dignos, queridos y valorados por
nosotros mismos, sin necesidad de depender de los demás, del exterior.

Tener una buena o mala autoestima, está muy relacionado por tanto con los mensajes que nos mandamos a nosotros mismos, bien sean positivos o negativos. En el caso de que sean positivos nos sentiremos mejor, pero en el caso que sean negativos, a partir de una comparación con los demás inadecuada, nuestra autoestima se verá debilitada y arrastraremos una pesada carga continuamente, en la medida que la comparación sea más frecuente.

Cómo
evitar la comparación social

Normalmente es la crítica la que ataca cuando se ponen en juego las comparaciones. Suele elegir un ámbito único de comparación (por ejemplo el puesto de trabajo, el éxito, el dinero, el nivel social) que presupone como el más importante o el único. A partir de aquí, te compara negativamente con alguien muy por encima de ti en ese aspecto y puede generar o sentimiento de culpa, o la idea de injusticia de no poder optar o tener lo que otros sí tienen o consiguen. Esto se transforma en un golpe fuerte a la autoestima y la motivación individual.

Hay distintas estrategias para evitar la
comparación social y la tendencia a este tipo de crítica:

Parar el pensamiento

Librarse de la carga negativa del la rumiación (darle demasiadas vueltas al mismo pensamiento de forma recurrente) y por tanto dejar de pensar abandonando la comparación. Par ello suele ser útil realizar actividades que nos permitan distraernos y que además requieran algún tipo de esfuerzo intelectual. Otra estrategia en la misma dirección es la técnica del “Stop”, que consiste en decirnos, o incluso gritarnos a nosotros mismos “Stop”, en el momento de identificar ese pensamiento insidioso y recurrente.

Si quieres saber más sobre la técnica de parada del pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

Reservar 30 minutos al día

Precisamente para pensar en esas ideas que nos hacen compararnos y nos fustigan, debemos reservar un espacio limitado de tiempo para ellas. Se ha comprobado que utilizar esta técnica puede permitirte sentir la tranquilidad de no tener que pensar en eso que te preocupa en todo el día, ya que sabemos que vamos a tener 30 minutos reservados específicamente para ello.

Escribir tus elucubraciones

Este ejercicio te puede ayudar a entender las ideas negativas, a encontrar algún sentido, a organizarlas y caer en la cuenta de aspectos en los que no hayas reparado antes. Esto puede tranquilizarte y liberar malestar, gracias a plasmarlo en un papel consiguiendo con ello descargar tus pensamientos.

Practicar la meditación y mindfulness

Esta técnica ha mostrado grandes ventajas en relación a la estabilidad emocional, el autocontrol y niveles bajos de estrés.

Si quieres saber más sobre los beneficios del Mindfulness, puedes leer nuestro artículo aquí

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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