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Con la Navidad, llega el momento de decidir qué regalo escogeremos para cada ser querido, y de ultimar los preparativos y las compras. Si bien se podría calificar esta época del año de una de las que más incita al consumismo, el acto de regalar se ha mantenido a lo largo de la historia de la Humanidad, y posee un importante valor social.

¿Qué dice de nosotros un regalo?

Un regalo, al fin y al cabo, es una muestra de afecto y de consideración hacia la persona que lo recibe. Se puede interpretar como un símbolo de la calidad de la relación con la otra persona, y es un modo de estrechar el vínculo con la otra persona. Revela, desde luego, los sentimientos e intenciones hacia el otro. No obstante, lo que más se suele valorar de un regalo no es tanto su coste económico, sino su significado emocional y el esfuerzo y dedicación invertidos por el que regala.

Además, numerosos estudios muestran como el simple hecho de regalar puede revelar mucho acerca de nuestra propia personalidad.

Cabe destacar aquí que no podemos inferir con total seguridad cómo es una persona en base a estos datos. Esta información es insuficiente para tener clara la personalidad del que regala, pues depende en gran medida del contexto concreto y del tipo de relación con el receptor del regalo. Sí puede, sin embargo, proporcionarnos una estimación si analizamos el “patrón de regalo” de esa persona.

Perfeccionista

Un perfeccionista tenderá a cuidar mucho los detalles de la presentación, para que el presente muestre un aspecto pulcro e impecable. Normalmente planeará la adquisición del obsequio con tiempo de antelación para poder solucionar posibles imprevistos y mantener la situación bajo control.

– Si quieres saber más sobre el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Narcisista

Las personalidades narcisistas suelen hacer regalos fuera de lo común, sofisticados e impactantes, a veces con un costo económico elevado. Con esto buscan sorprender, destacar, y con ello alimentar su ego. Aun así, también podríamos plantearnos si el acto de regalar proviene puramente de nuestra generosidad y altruismo, pues el dar un regalo también puede ser muy satisfactorio.

– Si quieres saber más sobre el narcisismo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Baja empatía

Las personas con baja empatía normalmente harán regalos descuidados, rápidos, sencillos y todo el proceso se llevará a cabo sin mucho esmero. Usualmente no analizan los gustos de su receptor, sino que escogen lo primero que se les ocurre, y lo hacen en el último momento.

Afectuoso

Las personas afectuosas dedican, al igual que los perfeccionistas, mucho tiempo en el proceso de escoger el regalo. Para ellas, el valor sentimental del obsequio es esencial, ya que con él pretenden mostrar su cariño a la otra persona. Es común que hagan regalos especiales y personalizados.

Dar vs. recibir un regalo, ¿qué nos gusta más?

Como podemos intuir, el acto de regalar es muy especial para ambas partes. El “regalado” recibe una muestra del afecto de la otra persona, mientras que el que regala puede sentirse halagado ante la reacción positiva de la otra persona.

Algunos estudios muestran como regalar activa las áreas cerebrales de la generosidad, y ello nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. Por otro lado, parece que nos proporciona mayor felicidad el gastar nuestro dinero en otros que en nosotros mismos. De algún modo, pensamos que comprar cosas a los demás es más especial que invertir ese dinero en nosotros. Además de esto, como hemos comentado antes, la felicidad de la persona que recibe el regalo nos hace sentirnos satisfechos, por lo que seguiremos regalando.

La gratitud de la otra persona hace que se estrechen los lazos de la relación, y se fortalezca la confianza. Puede servir, además, para iniciar una cadena de actos positivos hacia la otra persona, que alimente y enriquezca la relación.

– Si quieres saber más sobre el refuerzo en la pareja, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

En estas fechas, es común, sin embargo, que regalar se convierta más en una obligación que en un momento especial dedicado a la otra persona. El tener que regalar, y más aún, el tener que hacerlo para muchas personas, se convierte en una carga, y ello “mata” la gracia y el sentido del acto de regalar. Puede ser un buen ejercicio el replantearse para qué hacemos regalos en esta época, y si necesitamos realmente comprar tantos. Una posible solución es hablar con nuestros seres queridos, y organizar un modo más viable y más especial de regalar estas Navidades; hacer menos regalos y de más calidad, especialmente cuando aparece el hartazgo y el agobio de la falta de tiempo

– Si quieres conocer algunas técnicas asertivas para estas Navidades, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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