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Aceptarse es quererse tal como uno es, aceptar la vida que nos ha tocado vivir y sus circunstancias; sentirnos bien con nuestras virtudes y defectos, nuestros aciertos y errores. Si una persona reniega de esto, si no se acepta, está abocada a sufrir, a sentirse en una continua lucha contra sí mismo que terminará consumiéndole energía y se traducirá en un malestar interno difícil de explicar. También es posible que aparezca la tristeza, la desesperanza o estados de ansiedad y falta de motivación.

– Si quieres saber más sobre la motivación, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Una de las principales características que diferencian al ser humano de los demás animales es la conciencia de sí mismo. Las personas somos capaces de establecer nuestra identidad y darle un valor; podemos definir quiénes somos (autoconcepto) y posteriormente decidir si nos gustamos o no (autoestima). Diría que aceptarnos es el elemento que une el autoconcepto con la autoestima.

– Si quieres saber más sobre la autoestima y el autoconcepto, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Autoaceptación y autoestima

Por tanto, la autoaceptación, está íntimamente relacionada con la autoestima. Una persona que no se acepta, es difícil que se quiera, que se cuide. Seguramente tendrá dificultades para hacerse valer, para hablar bien de sí mismo y aceptar elogios.

Un abordaje adecuado en esta dirección podría ser el siguiente:

  • En primer lugar, conocernos en profundidad, definir adecuadamente quiénes somos, ser capaces de hacer una autoevaluación precisa de nosotros mismos (Autoconcepto).
  • Posteriormente, aceptarnos tal como nos hemos reconocido en una valoración sincera, con nuestras fortalezas y con nuestros errores y defectos (Autoaceptación).
  • Por último, querernos (Autoestima).

Autoestima y asertividad

Si nos queremos vamos a ser capaces de respetarnos y esforzarnos en hacer que nos respeten. Así, intentaremos satisfacer nuestras necesidades, defender nuestros derechos y saber decir “no” si algo no nos gusta (asertividad). El no aceptarnos va a hacer difícil que podamos ser asertivos. Una persona tiene una conducta asertiva cuando defiende sus propios intereses, expresa sus opiniones libremente y no permite que los demás se aprovechen de ella. Una persona asertiva será capaz de defender lo suyo sin sentirse culpable por ello.

– Si quieres saber más sobre las consecuencias positivas de la asertividad, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Aceptación y cambio

Aceptarnos no quiere decir aceptar pasivamente lo que somos sin el deseo de mejorar o superarse. Como dice Nathaniel Branden,  “la autoaceptación es la condición previa al cambio. Si aceptamos lo que somos y lo que sentimos estamos en condición de poder cambiarlo. No nos sentimos inclinados a cambiar aquellas cosas cuya realidad negamos. Aceptar no significa necesariamente gustar, no significa no desear cambios o mejoras. Significa, aceptar lo que somos sin negación ni rechazo. Ese soy yo en este momento, y no lo niego, lo acepto”.

– Si quieres saber más sobre cómo adaptarse al cambio, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

La aceptación sincera, con el paso del tiempo, tiende a hacer desaparecer los sentimientos y las emociones mas negativas, como pueda ser el miedo, la ira, el dolor, la envidia, el resentimiento.

En el caso del dolor, por ejemplo, no es aconsejable tener una relación de lucha contra nuestra propia experiencia dolorosa. De ser así, es posible que el dolor intensifique sus efectos. El término focalización sensorial, alude a este fenómeno. Cuanto mas atentos estemos de nuestro dolor o molestia, es mas fácil que adquiera una mayor relevancia o intensidad.

La culpa

La autoaceptación y el sentimiento de culpabilidad guardan una relación muy estrecha. Algunos autores hablan de la culpa como la madre de todas las emociones. ¿Alguna vez te has sentido mal por denegar una petición a un amigo?

¿Te ha resultado incómodo pedir un favor? ¿Te has sentido frustrado por no cumplir con las expectativas que habías generado a tu familia?
Detrás de estas emociones se encuentra la culpa. La culpa nos hace sentirnos mal a la hora de reconocernos tal como somos, a la hora de aceptarnos. Por ese motivo algunas veces nos comportamos como no somos con el ánimo de agradar a los demás, pero traicionándonos a nosotros mismos. Este tipo de actuaciones pasan una factura muy alta en nuestra autoestima. El problema toma mas peso debido a que no somos capaces de aceptarnos.

– Si quieres saber más sobre cómo detectar un problema de autoestima, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos: Francisco Ortiz Gutiérrez

*Fuente – Nathaniel Branden. “Como mejorar su autoestima”. Ed:Paidós 

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