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CELOS INFANTILES: entenderlos y manejarlos adecuadamente

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En esta entrada del blog queremos centrarnos en los más pequeños. Vamos a abordar una de las conductas más frecuentes en el desarrollo evolutivo infantil: los celos. Este es un escenario en que gran parte de los padres se van a encontrar si tienen más de un hijo. Por lo que consideramos fundamental entender por qué surgen los celos, qué lleva a que desaparezcan o se prolonguen en el tiempo y cómo manejarlos.

 

Los celos infantiles ¿siempre son patológicos?

La primera cuestión que nos gustaría aclarar es que los celos, al igual que otras conductas que producen malestar o incomodidad, no tienen por qué ser necesariamente malos. Podemos hablar de dos tipos de celos: los celos positivos y los celos negativos.

Según Juan Manuel Ortigosa, los celos son una reacción adaptativa transitoria, que surge como respuesta a una alteración en la dinámica familiar. Esto quiere decir que, fruto de los cambios en las relaciones familiares, por la llegada de un nuevo miembro, se producen cambios en las respuestas emocionales y comportamentales.

Los celos engloban ambos tipos de respuesta, la emocional y la motora. Por una parte, el niño experimenta estrés, y por otra, desarrolla conductas encaminadas a restablecer la situación pasada.

Podríamos decir entonces que los celos, al igual que todas las conductas cumplen una función. En el caso de los celos esta consiste en recuperar la atención cuidados y cariños que los padres dispensan. En este sentido, podríamos hablar de celos positivos.

 

¿Cuándo son patológicos los celos infantiles?

Uno de los principales factores para valorar cuando los celos son negativos o patológicos es la duración. Cuando los celos pasan de ser una reacción puntual y adaptativa a prolongarse en el tiempo.

Uno de los factores más determinantes para favorecer la duración de las conductas celotípicas tiene que ver con el comportamiento de los padres. Algunas de las conductas que realizan los padres que dificultan la superación de los celos son:

 

Comparaciones entre los hermanos

Lo que tiene una repercusión negativa sobre la autoestima del niño que sale perdiendo en la comparación. Ya que en lugar de valorar sus características e identidad únicas, se considera que hay un único modelo a seguir. Además, en lugar de entender las circunstancias que rodean a sus diferencias, se les juzga y etiqueta.

Todo esto va a influir negativamente en su autoestima

 

Atención al hermano menor muy acentuada

Esto no solo priva al hermano mayor de cariño, y cuidados, que son altamente satisfactorios. Sino que además tiene el efecto somete a un proceso de extinción de las conductas adecuadas que el niño realiza. En lugar de obtener reconocimiento por sus aprendizajes y esfuerzos es ignorado y ninguneado.

 

Mayor exigencia al hermano mayor

Se pasa de la permisividad y  tolerancia con que antes se trataba al niño, a exigir un funcionamiento más maduro de forma repentina.

 

Refuerzo de conductas celotípicas

Sumado a todo lo anterior, se presta atención únicamente a las conductas inadecuadas/celotípicas del niño. Las conductas de colaboración, avance en el proceso de autonomía y aprendizaje, etc., son ignoradas e incluso castigadas por los padres. Por lo que puede darse la aparición espontánea de conductas regresivas, agresivas, etc., que si son reforzadas por los padres con atención, contribuirá al mantenimiento de tales conductas.

 

Tipos de conductas celotípicas

En cada caso las conductas celotípicas variarán, pues depende de la interacción que se da entre el niño y los padres. Sin embargo, hay algunos patrones de conducta que suelen ser característicos en estas situaciones. Veamos algunos de ellos:

  • Desobediencia u oposición
  • Lo que suele estar relacionado con una bajada de autoestima.
  • Llanto
  • Cambios en el ritmo del sueño y de la conducta alimentaria
  • Conductas molestas hacia el bebé
  • Agresividad
  • Conductas evolutivamente inapropiadas. Como puede ser habla infantil, pérdida de control de esfínteres, volver a usar el chupete, pedir que se le dé de comer o se le coja en brazos…

 

Cómo ayudar a tu hijo a superar los celos

Una idea fundamental para ayudar a que los celos se produzcan de forma transitoria en el comportamiento de tu hijo, tiene que ver con ayudarle a encontrar un nuevo espacio dentro de la dinámica familiar.

  • Valora lo que aporta, su identidad, y continúa atendiendo sus necesidades.
  • Atiende a la relación que tienes con él y trata de mejorarla.
  • Ayúdale a pedir lo que necesita de forma adecuada. De modo que fomentarás también sus habilidades sociales
  • Refuerza aquellas conductas adecuadas que manifiesta y extingue aquellas celotípicas.

 

     Si quieres saber más sobre cómo manejarte con los celos que manifiesta tu hijo puedes leer también este otro artículo 

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudarte con los problemas que surgen en las relaciones familiares. Si deseas recibir ayuda por este u otro motivo, no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

 

*Bibliografía consultada: El niño celoso. Juan Manuel Ortigosa Quiles. Ediciones Pirámide.


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El confinamiento como reforzador de pensamientos automáticos

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Seguramente en este periodo tan excepcional que estamos viviendo de confinamiento, restricciones y mensajes políticos, todos hemos podido identificar de una u otra manera altibajos en nuestro humor, estado físico y sobre todo psicológico. Todo esto ha llevado a que también se vea afectado nuestro sistema de creencias, que es la parte de los pensamientos más arraigada de cada persona. Este sistema puede ser adaptativo, cuando facilita nuestra relación con el medio, o por el contrario puede estar compuesto de pensamientos automáticos desadaptativos o irracionales, que pueden desencadenar otro tipo de consecuencias como depresión, ansiedad o falta de autoestima. Es por esto que hoy trataremos de enseñar de manera breve cómo puede ayudar la reestructuración cognitiva a mejorar nuestro sistema de pensamientos y algunas técnicas conductuales asociadas a esta.

 

¿Qué es la reestructuración cognitiva?

La técnica de reestructuración cognitiva es una de las técnicas más usadas en consulta, sobre todo en la terapia cognitivo conductual aunque es puramente cognitiva. Su aplicación no es nada sencilla, pues es necesario tener un amplio conocimiento del problema que la persona tiene en ese momento y también depende de las habilidades del terapeuta para poder confrontar los pensamientos del paciente con la realidad.

No podemos olvidar que este sistema de creencias se suele caracterizar por ser rígido y en ocasiones ilógico. En su forma más extrema pueden generar consecuencias conductuales disfuncionales, creencias terroríficas y se puede llegar a menospreciar de la valía humana.

 

La técnica en sí consiste en la discusión de los pensamientos automáticos negativos que provocan ansiedad o malestar en el paciente, y ayudar a sustituirlos por pensamientos más adaptativos.

Si quieres saber más acerca de terapia cognitiva, puedes leer nuestro artículo aquí. 

 

Cómo trabajar sobre los pensamientos desadaptativos

Modelo A-B-C

  • A: Acontecimiento activador, suceso real y externo que se le presenta al sujeto (P. e. reunirse con amigos después de un periodo de confinamiento).
  • B: Creencia y valoración que hace el paciente sobre el evento acontecido (P. e. haber cogido un par de kilos durante ese periodo de confinamiento y por ello pensar que sus amigos van a juzgar su físico).
  • C: Consecuencia emocional o conductual del sujeto (P. e. disminución de la autoestima, ansiedad, no querer quedar con sus amigos)

Estas creencias pueden ser sometidas a:

  • Debate: método didáctico para instaurar procesos de pensamiento más objetivos a través de la lógica (P. e. no tiene ninguna lógica pensar que sus amigos van a juzgarle en sentido negativo por haber cogido peso)
  • Confrontación: confrontando al paciente con el problema que surge por pensar de esa forma (P. e. un pensamiento no es adaptativo si provoca ansiedad o baja autoestima)
  • Enfoque socrático: el psicólogo sirve al paciente de guía para el autodescubrimiento de alternativas racionales.

 

Terapia cognitiva de Beck:

La principal diferencia con el modelo A-B-C,  es la importancia que la terapia cognitiva de Beck le da a los esquemas conceptuales del sistema de creencias generados en la infancia, los cuales conllevan a tener pensamientos automáticos.

Los pensamientos automáticos son cogniciones negativas que suceden sin razonamiento previo, es decir, son involuntarias. Tienen apariencia de válidas para el paciente, pero suelen ser irracionales.

Estos pensamientos automáticos se pueden someter a una verificación con las siguientes técnicas:

  • Role playing
  • Registro de pensamientos
  • Imágenes mentales
  • Contabilizar el número de pensamiento automáticos
  • Elaboración de un diario

 

Técnicas conductuales:

Normalmente, de manera simultánea a la reestructuración cognitiva, se suele trabajar con técnicas conductuales que poco a poco pueden ayudar al paciente a mejorar su estado de ánimo y a mejorar los tiempos de la terapia.

Siguiendo con el ejemplo de arriba, algunas técnicas serían:

  • Asignación de tareas graduadas (P. e. animar al paciente a hacer más ejercicio o mejorar su dieta)
  • Pruebas de realidad (P. e. quedar con nuestros amigos para someter a prueba nuestros pensamientos)
  • Programación de actividades (P. e. incrementar el número de salidas o de horas de ejercicio)

Puedes saber más sobre como mejorar el estado de ánimo tras el confinamiento aquí

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sergio García

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¿Cómo identificar las amistades tóxicas?

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Las amistades pueden ser una gran fuente de felicidad y de apoyo en nuestras vidas. Con ellas compartimos los momentos buenos y los no tan buenos, pero sabemos que siempre están ahí cuando las necesitamos. Sin embargo, en algunos casos, las amistades parecen desgastarnos más que aportarnos, y sin darnos cuenta, podemos vernos inmersos en una de las llamadas amistades tóxicas.

 

Si quieres leer nuestro artículo acerca de las relaciones de pareja tóxicas, pincha aquí

 

Señales para detectar amistades tóxicas

Mucha gente coincidirá en que no todas las amistades son iguales. Hay personas con las que mantenemos un contacto más estrecho, y a las que realmente podemos considerar amigos, en las que sabemos que podemos confiar: con las que más a gusto nos sentimos. Otros amigos son más bien “conocidos”, con los que a veces coincidimos. Con ellos nos llevamos bien, y podemos tomar una cerveza y pasar un buen rato. Las amistades tóxicas son algo distinto de todo esto, pues se basan no en la apreciación sincera, sino en el interés o en lo que una de las partes pueda obtener de la otra. Este tipo de amistades son las que nos hacen sentir mal tras pasar el rato con ellas, muchas veces sin saber muy bien por qué.

 

  1. Falta de reciprocidad

Si suponemos que cualquier relación personal se basa en un balance entre dar y recibir, la reciprocidad es un valor imprescindible para la amistad. Ello no quiere decir que en todo momento cada persona deba dar-aportar el 50/50 a la relación, pero sí es importante que a lo largo del tiempo se mantenga cierta equidad. Como en el dicho, “Hoy por ti y mañana por mí”.

Cuando en una relación una de las partes intenta aprovechar la generosidad del otro para desequilibrar la balanza, empezamos a sentir que la relación es injusta. Quizá, una de las cosas que peor sabor de boca nos deja a este respecto es que la otra persona nos niegue su apoyo en momentos difíciles. Ello nos hace pensar que es poco confiable, y podemos sentir que ha abusado de nuestra amistad.

 

Si quieres leer más acerca de por qué nos cuesta tanto decir “NO”, pincha aquí

Si quieres saber más acerca de la comunicación asertiva, pincha aquí

 

  1. Descalificación y manipulación emocional

Otra de las banderas rojas más peligrosas en una relación interpersonal es la manipulación emocional. Valiéndose de la culpabilidad, de las amenazas o las promesas, la persona mantiene al otro a su merced. De nuevo, el chantaje emocional sirve para aprovecharse de las personas valiéndose del vínculo de afecto.

Si quieres saber más acerca del chantaje emocional, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Una forma común de manipulación en las amistades tóxicas es la descalificación, que consiste en manipular la realidad y la percepción del otro, para confundirle y hacerle dudar de su propio criterio. Estas “puyas” o faltas de respeto (más sutiles o más claras) minan nuestra autoestima y generan gran malestar.

 

  1. Faltar al respeto

En relación a los puntos anteriores, el no respetar a la otra parte condena cualquier relación interpersonal al fracaso. Cuando no se tienen en cuenta las propias peticiones, ideas o sentimientos, nos sentimos pisoteados e impotentes. La falta de respeto puede extenderse incluso a insultos o falta de cordialidad hacia seres queridos (familia, pareja, otros amigos, etc.)

 

  1. Negatividad y “drenado” emocional

En algunas amistades, el único tema que se trata es lo mal que le va a una o a ambas partes. Solo se habla del “todonegrismo”, la persona se queja constantemente por todo, y se instaura en el papel de víctima, desde la pasividad y no desde el intento de mejorar y lidiar con los problemas. Por supuesto, todo el mundo puede pasar por una mala racha y querer buscar apoyo en los amigos, pero el instaurarse en el victimismo no es productivo, y muchas veces puede resultar agotador para la otra parte.

Por otro lado, la negatividad en las amistades tóxicas puede traducirse también en que la relación se forje a partir de los cotilleos y en hablar mal de otras personas, en lugar de construir el vínculo en base al apoyo mutuo y el tiempo compartido.

 

  1. Amores no correspondidos

El hecho de que sólo se valore al supuesto “amigo” en base a un interés sexual o romántico corrompe el vínculo de amistad. Especialmente si la otra persona no sabe de las intenciones del otro, este tipo de amistades son realmente poco honestas. Las expectativas de la parte interesada en algo más que amistad no se corresponderán con la realidad, y pueden generar malentendidos. Por ejemplo, si dos personas mantienen una relación de este tipo, y la persona sobre la que se tiene interés encuentra pareja, pueden aparecer reproches del tipo “Yo te trato bien, ¿por qué sales con X persona y no conmigo?”.

En definitiva, si solo se valora al otro por un interés romántico-sexual, en vez de en base a una apreciación genuina y desinteresada, la amistad está condenada al fracaso. Por supuesto, pueden surgir relaciones de pareja de amistades, pero si alguna de las partes no está interesada, pueden surgir conflictos.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Cómo dejar de discutir por llevar la razón

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Los seres humanos somos seres sociales. Esto quiere decir que las relaciones son una parte definitoria de nuestra forma de vivir y desarrollarnos. Estamos destinados a vivir en sociedad. Es por ello que las relaciones sociales son fuente de bienestar y satisfacción pero también de grandes frustraciones. Esto hace necesario que trabajemos nuestras habilidades sociales, con el objetivo de minimizar y sobrellevar los conflictos lo mejor posible. Todos nos hemos visto en alguna ocasión en una conversación en la que nuestro interlocutor (o nosotros mismos) pretende llevar la razón a toda costa sobre algún tema. Cuando esta actitud se vuelve muy frecuente tiene el efecto de deteriorar las relaciones.

 

Si quieres saber más sobre las habilidades sociales y cómo mejorarlas, puedes leer nuestro artículo aquí

 

 

¿Qué razones se esconden bajo el deseo de llevar la razón?

El miedo al error

Altos estándares de exigencia y un estilo de pensamiento polarizado, derivan en la consideración del error como algo inaceptable. Por ello, cuanto más relevante sea el tema objeto de conversación, más difícil será que se asuma que la posición es errónea.

 

Si quieres saber más acerca de cómo afrontar el error puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Miedo al rechazo

Algunas personas consideran que si admiten un error, o muestran desconocimiento, perderán el reconocimiento del que gozaban.

 

Puedes saber más sobre el miedo al rechazo aquí 

 

Baja autoestima

La baja autoestima puede ser explicada por múltiples factores. Uno de ellos tiene que ver con la asociación de resultado y valía personal. Es decir, creer que los resultados, éxitos o fracasos, están relacionados con el valor como persona.

Según este razonamiento, cuando una persona consigue éxito en lo que se propone, sería indicativo de su alta valía personal. Y todo lo contrario, si fracasa o le salen mal las cosas sería reflejo de su ineptitud. Este tipo de juicios generalizadores van a afectar mucho a la autoestima, y van a predisponer a actitudes como la que abordamos en este artículo. No reconocer que se está equivocado, o que existen otras formas de ver una determinada cuestión, tendría el objetivo de preservar la autoestima, cuando está edificada sobre ideas irracionales.

 

Estilo agresivo en la comunicación

Este estilo de comunicación se caracteriza por la imposición de los propios puntos de vista, deseos y necesidades. Suelen entender las situaciones en términos de ganar o perder. Lo que lleva a que defiendan sus posiciones de manera más intensa.

 

Si quieres saber más sobre los estilos de comunicación puedes leer nuestro artículo aquí 

 

 

Cómo manejarse ante este tipo de situaciones

Cuando eres tú quien desea llevar la razón

 

  • Desdramatiza las consecuencias de asumir el error. Cuestiónate hasta qué punto va a cambiar tu valía como persona, y la percepción que tienen los demás sobre ti.

 

  • Aprende a restar importancia a las opiniones que puedan tener otros sobre ti, y trabaja en tu autoestima.

 

  • Valora los beneficios de aceptar otras opciones como válidas. Es posible que fruto de renunciar a defender tu posición te sientas mucho más cómodo y las conversaciones sean mucho más fluidas. Además descubrirás nuevos puntos de vista muy enriquecedores.

 

  • Exponte a asumir el error o tu desconocimiento sobre un tema. Solo de este modo podrás comprobar que los demás no tienen actitudes hostiles hacia ti.

 

  • Si te resulta muy difícil el punto anterior, concede el beneficio de la duda. Admitir que puede haber más puntos de vista válidos te permite abrir una puerta a la negociación, sin tener que renunciar a tu punto de vista.

 

Cuando te relacionas con personas que adoptan esta actitud:

Utiliza técnicas asertivas.

Existen técnicas asertivas que permiten discrepar de la opinión del otro sin tener que entrar en una confrontación directa. Por ejemplo, el “banco de niebla” es una estrategia muy útil ante este tipo de situaciones. Permite convenir con la parte con la que estemos de acuerdo, sin tener que confrontar con toda la opinión. Permite convenir con la posibilidad, otorgando el beneficio de la duda (“puede ser…” “puede que tengas razón…”, “es una forma de verlo…”).

 

Puedes saber más sobre técnicas asertivas aquí 

 

Renuncia al deseo de hacer cambiar a las otras personas

Asume que no es tu responsabilidad que otra persona cambie su forma de ser o su opinión. Hay muchas formas en que una persona puede cambiar sin depender de ti. Reconoce las capacidades de los demás para hacerlo, y redimensiona la gravedad de que no cambien.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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La crítica como herramienta de crecimiento

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La mayor parte de nosotros estaremos de acuerdo en el hecho de que no suele ser agradable recibir una crítica. Sin embargo, al mismo tiempo hemos de reconocer que no es posible librarse de las críticas de forma permanente.

Las críticas, en su vertiente positiva y constructiva están ligadas a la mejora de quien las recibe. Son por tanto, una gran herramienta de desarrollo personal. Aquel que, no reciba ningún tipo de crítica está desperdiciando la oportunidad de mejora y cambio.

 

¿Por qué es importante cuidar la forma de hacer críticas?

Como hemos visto en muchas ocasiones a lo largo del nuestro blog, el lenguaje que utilizamos con nosotros mismos y con los demás tiene una gran repercusión en el estado de ánimo y en la autoestima.

Según sea el modo en que hacemos críticas vamos a generar un tipo de emoción y de respuesta.

 

Crítica destructiva

Cuando la crítica se hace de forma destructiva suele generar fuertes sentimiento de culpabilidad. Normalmente este tipo de crítica se centra en lo que está mal hecho. Lo que genera mucho malestar. Este tipo de crítica suele emplearse cuando se considera inaceptable el error. Por tanto, se utiliza la crítica como forma de castigo.

Sin embargo, esta forma de crítica, aunque en ocasiones pueda parecer efectiva, termina generando un efecto totalmente contraproducente. Produciendo el inmovilismo de quien es objeto de la crítica.

A largo plazo, no solo tenderá a reducir la autoestima de quien es objeto de este tipo de críticas, sino que predispondrá una actitud defensiva ante las críticas en general.

     Si quieres saber más sobre cómo aceptar críticas puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Crítica constructiva

En cambio, cuando la crítica es constructiva se minimiza el malestar por el error cometido. Lo que hace más sencillo recibir la crítica y valorarla.

El mayor beneficio de la crítica constructiva es que moviliza a la acción, y genera expectativas de mejora. A largo plazo, favoreceremos una actitud receptiva a las mismas. Al tratarse de críticas que resultan útiles, y son formuladas desde el respeto.

 

     Si quieres saber acerca de cómo aceptar el error puedes leer nuestro artículo aquí 

 

¿En qué contexto surgen las críticas?

A nosotros mismos, o autocrítica

Este tipo de crítica es esencial para el crecimiento. Y para aprender a afrontar el error.

Algunas personas tienen pavor a cometer errores, y mucho de ello tiene que ver con el proceso de autocrítica que le acompaña. Tomando la forma en muchas ocasiones de crítica patológica

 

Críticas a familiares, pareja o amigos

Este suele ser un tipo de crítica muy frecuente. Las personas con las que convivimos y con las que tenemos más confianza son con las que más solemos realizar críticas. Pero no por ello más adecuadamente. Algunas personas creen que por tener confianza no es necesario cuidar las formas. Nada más erróneo que esto.

Si queremos que las relaciones que tenemos sigan siendo sólidas, y ayudar a cambiar actitudes que no nos son favorables, necesitaremos hacer buen uso de las críticas como la mejor herramienta para conseguir los cambios sin dañar la relación.

 

     Si quieres saber más sobre cómo mejorar tus discusiones en pareja puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Críticas en el contexto laboral o con conocidos

Normalmente en este tercer tipo de crítica la gente suele hacer gala de los mejores modos. Quizá por el miedo a desagradar o se rompa una relación poco consolidada. Lo cierto es que, en este ámbito también es importante formular las críticas de forma adecuada.

 

Cuáles son los pasos para hacer una crítica (o autocrítica) de forma constructiva:

  • En primer lugar es necesario que definas un único aspecto a criticar. Tómate un momento para delimitar qué conducta es objeto de crítica, y en qué momentos ha tenido lugar.
  • Busca un momento apropiado para plantear la crítica. Las personas implicadas debéis estar tranquilas y contar con un momento para conversar sin interrupciones.
  • Plantea la conducta objeto de crítica sin juzgar. Evita etiquetas, que tienen un impacto muy negativo sobre la autoestima, y elimina generalizaciones. Pon ejemplos de cuándo ha sucedido y cómo ha afectado. Poner ejemplos del perjuicio ayudará a redimensionar la gravedad.
  • Empatiza con los motivos que pueden haber dado lugar a que se haya producido el error. Se trata de activar la responsabilidad no de buscar culpables.
  • Propón alternativas de solución para futuras ocasiones. Esta es la parte más importante, puesto que sin ella, la crítica no tendrá sentido. Los errores sirven para aprender, y la única forma de extraer el aprendizaje es centrarse en este último paso, la búsqueda de soluciones.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en trabajar en entrenar las habilidades sociales y asertivas. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El sobrepeso y la obesidad son uno de los principales problemas de salud en el mundo occidental. Una combinación entre el sedentarismo, la creciente tecnologización, el estrés y la mala alimentación hacen que cada vez más personas lleven un estilo de vida poco saludable. Y es que, aunque la obesidad se entiende sobre todo en términos de salud física, también está muy ligada a factores psicológicos y a problemas de salud mental.

 

Los factores psicológicos relacionados con el sobrepeso y la obesidad

Una parte considerable de las personas con problemas de sobrepeso presentan también problemas psicológicos, ya sean emocionales, cognitivos o comportamentales. Estos problemas pueden ser tanto causa como consecuencia del problema de salud física. Además, el sobrepeso y la visión negativa del mismo pueden estar relacionados con trastornos de ansiedad, depresión, o con los Trastornos de la Conducta Alimentaria, entre otros. Es por ello que, desde la Psicología, se propone un abordaje integral, que implique la colaboración de distintos profesionales, como nutricionistas, psicólogos y psiquiatras, en el tratamiento de las causas de base de la obesidad y el sobrepeso.

 

  1. Imagen corporal y estigma

Los constantes mensajes negativos a los que estamos sometidos, junto con el elevado valor social de la delgadez, hacen difícil mantener una autoimagen sana y ajustada a la realidad, tanto en personas con sobrepeso como sin él. Aquí es donde entran en escena los complejos por la propia imagen corporal, la búsqueda de soluciones inmediatas como las dietas milagro y un gran mercado destinado a obtener beneficios de los cambios en el aspecto físico.

 

     Si quieres saber más sobre la relación de la imagen corporal con las “dietas milagro”, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres leer nuestro artículo sobre cómo mejorar la imagen corporal, pincha aquí

 

Si, en la mayoría de personas, la presión por conformarse a unos estándares de belleza ya es alta, puede serlo aún más en personas con sobrepeso. No es poco común que estas personas tengan una imagen corporal distorsionada y tremendamente negativa, que les provoque gran malestar y rechazo del propio cuerpo.

 

  1. Autoestima y autoeficacia

En relación al punto anterior, la pobre imagen corporal de algunas personas con sobrepeso puede mermar su autoestima y su valía personal. Aspectos como el rechazo de uno mismo, la sensación de escaso control sobre lo que pasa en sus vidas o la subestimación de sus habilidades, puede, asimismo, jugar en su contra.

La baja autoestima está muy ligada, por tanto, a una pobre autoeficacia; esto es, a falta de confianza en las propias capacidades. Cuando hablamos de un proceso de cambio como es la pérdida de peso, la autoeficacia tiene un papel importantísimo en la motivación y la consecución de objetivos.

     Si quieres saber más sobre la autoeficacia, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Problemas emocionales relacionados con la comida

La comida tiene un efecto calmante de la ansiedad. Por ello, es fácil establecer una relación poco saludable con ella, usándola para la evitación emocional. La sensación placentera que nos produce puede servirnos para paliar momentáneamente emociones negativas, pero no soluciona nuestros problemas. Una relación insana con la comida puede llevarnos no solo a la evitación, sino a comer de forma compulsiva, a asociar la comida con la culpabilidad, o a la provocación del vómito en casos como la bulimia.

Los hábitos alimentarios poco saludables están asociados, además, con un pobre autocuidado en otros ámbitos como el descanso, el ejercicio, o el cuidado de la salud en general. Estos hábitos se aprenden a través de la alimentación familiar y de la experiencia personal con la comida. Aquí la psicología puede ayudar en el aprendizaje de nuevas formas de comer y de preparar los alimentos, por ejemplo.

 

     Si quieres saber más sobre cómo incorporar un hábito, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Habilidades de afrontamiento

Si la persona carece de las herramientas que le ayuden a superar una situación difícil, puede recurrir, como veíamos, a la comida como forma de gestión del malestar. Por tanto, para abordar y romper la relación insana con la comida, es esencial que la persona adquiera recursos y habilidades. Entre estas habilidades podríamos señalar las sociales, las de resolución de problemas, entrenamiento en relajación, etc.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Aceptación vs. resignación en tiempos de COVID-1

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Con el paso de los meses y la prolongación de las dificultades surgidas debido a la pandemia causada por el COVID-19, va extendiéndose un estado de ánimo pesimista.

El cansancio y el desánimo causados por la situación van acompañados de pasividad y apatía en muchas ocasiones. Bien es cierto que no son pocas las dificultades que se suman en esta situación. Tanto de índole económica, como social, política, afectando a aspectos clave como las relaciones sociales y la forma de relacionarnos.

Como en todo, no hay soluciones mágicas. Menos aún en una situación, como decimos, muy compleja. Sin embargo, queremos rescatar los conceptos de aceptación y resignación para ayudar a empoderarnos y pasar a la acción.

 

Resignación vs aceptación

Resignación y aceptación son dos conceptos ampliamente estudiados en la literatura psicológica. Aunque en el lenguaje cotidiano a veces se confundan y se utilicen indistintamente, implican actitudes completamente distintas.  Ambas tienen que ver con el estilo de afrontamiento que emplea una persona frente ante una situación indeseada o negativa. Sin embargo, los pensamientos, sentimientos y actuaciones que se van a desprender en uno y otro caso son muy distintos.

La resignación

En la resignación, a  nivel cognitivo, se dan pensamientos sobre los aspectos negativos de la situación. La forma en que se piensa sobre estos aspectos es improductiva. Ya que tiene que ver más con la queja o lamento, que con la búsqueda de soluciones.  En otras ocasiones son pensamientos como “no se puede hacer nada”, “ya pasará”, etc.

Hay sentimientos  de desesperanza e impotencia. Se experimenta bajo estado de ánimo de manera generalizada y falta de energía.

A nivel motor se caracteriza por la evitación de cambios. Lo que conduce a entrar en una dinámica muy reforzante a corto plazo, donde se elimina esfuerzo, pero se mantiene una situación incómoda y poco favorable.

 

La aceptación

En lo que respecta a la aceptación, el comportamiento es completamente distinto. Si bien se experimenta malestar fruto de las circunstancias negativas que se han producido, la atención se vuelve sobre las acciones o soluciones que se pueden plantear. Es decir, no se centra la atención sobre la situación en sí misma, ya que muchas veces no se puede cambiar lo que ha sucedido. Sino que se centra en lo que la persona puede hacer frente a la situación.

A nivel cognitivo, se da un pensamiento posibilista en que se generan ideas de solución ante la situación. Se trata de un pensamiento optimista, que parte de la base de que hay capacidad de control. Esto está muy relacionado con una buena autoestima . La persona es consciente de que puede hacer muchas cosas para mejorar su situación o intentar adaptarse paliando algunos aspectos negativos.

A nivel emocional, se experimenta mayor energía, esperanza, sensación de fortaleza y control.

A nivel motor hay mayor activación, cambiando rutinas y desarrollando un nuevo estilo de vida. Esto está muy relacionado con salir de la zona de confort. Pese a que a corto plazo, supone una buena dosis de esfuerzo, esto es recompensado a medio plazo. Esta actitud ofrece nuevas formas de vida más adaptativas y devuelve a la persona a un rol de responsabilidad sobre su vida y bienestar.

 

     Si quieres saber cómo mejorar tu autoestima puedes leer nuestro artículo aquí 

 

La aceptación es una forma de afrontamiento característica de las personas resilientes. Esto es, las personas que tienen la capacidad de salir fortalecidas de las situaciones difíciles.

 

 

5 pasos que te ayudarán a pasar de la resignación a la aceptación

 

  1. Permítete sentir la pérdida por los cambios

Es natural que cuando se producen cambios, y sobre todo si estos son negativos, sintamos malestar. Reconocer cómo te afecta la nueva situación es necesario para tu aprendizaje. Sin embargo, ponle límite para que no se convierta en una queja improductiva.

 

  1. Asume que la vida es cambio

Si echas la vista hacia atrás, seguramente podrás apreciar que has pasado por todo tipo de épocas en tu vida. Tu vida no ha sido estable desde que naciste.

Los cambios suceden, queramos o no. Negarnos a aceptarlos no será de ayuda para seguir progresando.

 

  1. Detecta aquellos aspectos o áreas concretas en que tu vida ha empeorado

Empieza a ser concreto. Es hora de detectar exactamente qué áreas están afectadas en tu vida. Y cómo te están afectando los cambios en cada una de ellas. Que tenías antes que has perdido, a qué has tenido que renunciar, qué nuevas cargas asumes…

 

  1. Genera una lluvia de ideas de soluciones que podrías adoptar para mejorar esas áreas concretas

Coge papel y boli. Escribe las ideas que te vengan a la cabeza para mejorar tu situación. De primeras no descartes ninguna por descabellada que te parezca. Todo pensamiento que vaya en la línea de movilizarte es bienvenido.

 

  1. Incorpora actividades reforzantes

Cuando tu vida se trastoca muchas veces disminuye el nivel de reforzamiento que tenías. Por ello, es recomendable buscar nuevas formas de acceder a actividades reforzantes para mantener un buen estado de ánimo. Además te ayudará a enfrentar de mejor ánimo la adversidad.

 

     Pues leer nuestro artículo acerca de los beneficios de tener un hobby aquí 

 

 


Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Perfeccionismo y salud mental

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El perfeccionismo puede llegar a estar bien visto en una sociedad competitiva como la actual. A pesar de que sabemos que la perfección es un ideal inalcanzable, no vemos como algo negativo el que una persona dedique una cantidad ingente de tiempo y esfuerzo en una determinada tarea. Y, no obstante, el perfeccionismo puede convertirse en un gran obstáculo cuando la búsqueda de superación y las expectativas irreales se vuelven en nuestra contra y nos impiden funcionar.

     Si quieres saber más sobre el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo aquí

Perfeccionismo y miedo al error

La perfección es un ideal que todos sabemos inalcanzable. Etimológicamente, el verbo perfeccionar implica la acción de dejar algo terminado. En este sentido, podríamos entender a los perfeccionistas en base a su dificultad para dar las cosas por terminadas, intentando incesantemente pulirlas y hacerlas mejor. Esto puede resultar tremendamente desadaptativo, pues nunca nada será lo suficientemente bueno, y cada pequeño fallo será visto como una catástrofe. En estos casos, es crucial que la persona aprenda a distinguir cuándo el trabajo está lo suficientemente bien para darlo por terminado, en vez de demorarse en intentar hacerlo todo perfecto.

Tolerancia a la frustración

En este punto, las expectativas irreales y el miedo al error serán dificultades con las que el perfeccionista tendrá que lidiar. Las personas muy perfeccionistas se caracterizan, como comentábamos, por sentir una gran aversión al error. En términos psicológicos, decimos que tienen una baja tolerancia a la frustración. Ello les lleva a la autocrítica y a la anticipación y comprobación de posibles fallos para sentir que controlan la situación. Paradójicamente, esta comprobación constante del error produce en estas personas una gran sobrecarga, niveles elevados de estrés y mayor probabilidad de fallar.

Por tanto, la persona perfeccionista debe aprender también a integrar y aceptar el error. El error es la forma en la que aprendemos, y en la que crecemos como personas. La habilidad de la tolerancia a la frustración nos ayuda a mantenernos motivados a pesar de los fallos, y a no condicionar nuestra valía personal en base a ellos.

     Si quieres saber más sobre cómo superar el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Perfeccionismo adaptativo y desadaptativo

Como en cualquier característica humana, las personas varían en su grado de perfeccionismo. Podríamos decir que el perfeccionismo problemático surgiría de la combinación de unas expectativas de desempeño muy altas, de una autoevaluación crítica del error (real o percibido), y todo ello daría lugar a la preocupación por la comisión de errores.

 

     Si quieres saber más sobre las ideas desadaptativas que acompañan al perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Cuando el perfeccionismo es adaptativo, la persona tiene estándares altos, pero también mantiene una visión realista de la realidad y de sus propias capacidades, y es capaz de ser flexible y aprender del error. Por el contrario, el perfeccionismo desadaptativo se caracteriza por una autoexigencia muy por encima del desempeño posible, y por una gran preocupación y temor ante el error.

Con esto podemos entender que una persona que no haya aprendido a “manejar” su perfeccionismo, experimentará grandes y frecuentes dosis de malestar y frustración. Es por ello que el perfeccionismo está asociado a múltiples problemas de salud mental, y a trastornos como los de ansiedad, de alimentación (ej.: anorexia), depresión, obsesiones, etc.

 

Cómo identificar el perfeccionismo

Aparte de las manifestaciones más obvias del perfeccionismo, como la comprobación del trabajo hecho y de los posibles errores, o de la necesidad de que todo quede perfecto, existen otras formas menos claras, pero igual de problemáticas. Un ejemplo de ello puede ser la procrastinación, que muchas veces se debe al miedo a fallar o a la ansiedad de empezar una tarea que no sabemos cómo abordar. En este caso, posponer la tarea puede suponer un alivio inmediato del malestar y la incertidumbre, pero a la larga seguramente supondrá más problemas, más estrés y más trabajo acumulado.

En línea con lo que comentábamos sobre el miedo al error y la baja tolerancia a la frustración, es frecuente que las personas perfeccionistas se desmotiven ante los fallos, aunque estos sean pequeños. La autocrítica y la habitual comparación negativa con los demás también pueden ser signos de un problema de perfeccionismo

 

     Si quieres saber más sobre el efecto de la comparación con los demás sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

En Cipsia Psicólogos somos expertos en el tratamiento de problemas de perfeccionismo, entre muchos otros. Si sientes que el perfeccionismo te está causando gran malestar, e influye de manera negativa en tu vida, no dudes en contactarnos

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Observamos en los últimos meses un incremento en los problemas de pareja. El nuevo entorno impuesto por el COVID-19, con mayor tiempo de convivencia en casa y mayor carga de responsabilidad en la vida doméstica, ha supuesto para aquellas parejas que ya tenían problemas, la gota que ha colmado el vaso. Las reacciones ante el problema son distintas: muchas personas se replantean la continuidad buscando soluciones, y, otras, deciden ponerle fin a la relación. Ante una ruptura, hay ciertas actitudes que nos impiden pasar página, y que hacen más mal que bien.

     Puedes saber más acerca de cómo mejorar tu relación de pareja, puedes leer nuestros artículos sobre cómo cuidar la pareja, y sobre cómo el refuerzo nos ayuda a impulsar la relación 

 

4 errores clásicos que no te ayudarán a superar la ruptura

Entrar en el bucle de los “por qué”

Reflexionar sobre las razones que han llevado a romper la relación puede ser útil, si lo hacemos de forma constructiva. Sin embargo, darle vueltas de manera incesante, posiblemente no arroje más luz sobre lo que ya sabes. “Rumiar” sobre un tema, puede producir la falsa sensación de que se está descubriendo o consiguiendo algo. Como contrapartida, las obsesiones producen un incremento de la intensidad emocional, en este caso, de emociones displacenteras.

 

      Puedes conocer  más acerca de las rumiaciones y del trastorno obsesivo compulsivo aquí 

 

Comprobar si tu ex pareja ya ha pasado página

Con la existencia de RRSS se hace más fácil enterarse de cada paso en la vida de otros, entre ellos de tu ex pareja. Meterse en redes sociales, mirar la foto o estados de WhatsApp para comprobar si hay cambios en su vida, es una forma de no aceptar la ruptura. Este juego te mantiene buscando incesantemente datos que mantengan tu esperanza de que existen posibilidades de retomar la relación.

 

 

Recrearte en los buenos momentos vividos

Como decíamos más arriba, las rumiaciones tienen la capacidad de producir emociones de elevada intensidad. En este caso, estarás reavivando las emociones de enamoramiento hacia tu anterior pareja. La consecuencia de esto es avivar los sentimientos por una relación ya extinta, y dificultar tu capacidad para fijarte en otras personas. Además acrecentará el sentimiento de soledad y tristeza, del que, precisamente, tratas de huir.

 

Intentar ser amigos antes de haber superado la ruptura

En este caso, no queremos decir que no sea posible ser amigos tras finalizar la relación. El peligro que vemos en esta actitud reside en que suele consistir en una estrategia para recuperar la relación ya finalizada.

 

 

Cómo vencer estas actitudes de manera inteligente y salir airoso de la ruptura

  1. Delimita un tiempo para pensar sobre la relación pasada, si así lo crees necesario.

No se trata de no reflexionar sobre qué ha podido salir mal, sino de poner un límite y hacer de esta práctica algo funcional. Tener capacidad de autocrítica para aprender de los posibles errores cometidos es una buena herramienta de crecimiento.

 

  1. Acepta que hay cosas que escapan a nuestro control

No todo lo que sucede en nuestra vida tiene una relación directa con nuestros actos. Puede que el hecho de que la relación haya acabado no tenga que ver contigo, ni con nada que has hecho. Así que deja de culparte.

 

  1. Trabaja tu autoestima tras la ruptura

Cuando una relación termina, a veces es vivido como un fracaso. Cuando se da una identificación excesiva entre valía personal y resultados, este fracaso amoroso repercutirá en la autoestima.

Por ello, te recomendamos que intentes recuperar aquellas aspectos positivos que creas que has aportado a la relación. Y valorar qué has aprendido y en qué has crecido en tu experiencia en pareja.

Centrarte en un discurso positivo te ayudará a mejorar tu autoconcepto y autoestima.

     Si quieres saber más sobre autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí 

     Si quieres saber más sobre el autorrefuerzo y su efecto sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Toma conciencia del efecto negativo de recrearte en los buenos momentos y trabaja en parar estos pensamientos de inmediato

Por recordar la relación esta no volverá, además alimentas un enamoramiento ficticio. Pues el presente de tu relación es muy distinto. Más realista y efectivo, será recordarte tu situación actual cuando veas que aparecen los primeros indicios de entregarse a ensoñaciones.

 

  1. Interrumpe temporalmente el contacto con tu ex después de una ruptura

Si crees que no serás capaz de dejar de mirar las redes, puedes optar por eliminar su contacto temporalmente.

Existen otro tipo de opciones que tienen la misma función de dificultarte acceder a sus perfiles. Por ejemplo, puedes seleccionar que no te aparezcan notificaciones, “dejar de seguir”, archivar la conversación de Whatsapp. En definitiva, se trata de no tener accesible su contacto. Ya que de lo contrario es mucho más sencillo que efectúes la conducta de vigilar su actividad.

     También te damos otras ideas sobre cómo manejar una ruptura en este artículo

 

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en ayudarte si estás pasando el duelo de una relación de pareja. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Operación bikini e imagen corporal

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Aunque este año de forma algo tardía e inusual, los planes de playa y piscina siguen estando en nuestra lista veraniega. Como todos los veranos, enseñar el cuerpo se convierte en una preocupación para muchas mujeres y algunos hombres, con lo que ponemos en marcha la conocida “operación bikini”. Las “dietas milagro”, empezar a hacer deporte excesivo, o los múltiples tratamientos estéticos forman parte del proceso, que normalmente acaba en fracaso y genera gran frustración.

Ahora bien, ¿alguna vez te has preguntado por qué tienes que someterte a una estricta operación bikini? ¿Te has parado a pensar en lo que supone la operación bikini respecto a la forma en la que valoras tu cuerpo?

 

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar los problemas de imagen corporal en verano, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Posibles problemas emocionales que nos llevan a la operación bikini y las “dietas milagro”

Con el calor y el buen tiempo, la exposición del propio cuerpo trae mayor atención a nuestro físico. Ello puede realzar inseguridades que se encuentran presentes todo el año, pero que dejamos “aparcadas”. El ideal social de belleza joven y esbelta, inalcanzable y realmente poco usual en la realidad, nos hace marcarnos objetivos inalcanzables y poco realistas, lo que puede ir asociado a una gran cantidad de malestar.

En la base de todo esto están las creencias erróneas sobre el valor de la delgadez, como sinónimo del éxito y la belleza. Llegamos a creer que nuestro aspecto físico determina en gran parte nuestro éxito laboral y amoroso, nuestras amistades, nuestras experiencias vitales y nuestra satisfacción general. Si bien esta puede ser la idea que se muestra en los medios, el aspecto físico no lo es todo en la felicidad de una persona, sino que también son necesarias habilidades y recursos para poder navegar por la vida.

Todos estos mensajes de lo que es aceptable y deseable en cuanto a aspecto físico se refiere, lleva a muchas personas, y en especial muchas mujeres, a dedicarle una gran cantidad de tiempo, dinero y espacio mental a construir un aspecto físico socialmente aceptable. Surge así la obligación percibida de empezar una dieta para solventar todos nuestros problemas. Sin embargo, muchas veces no nos damos cuenta de que detrás de ese anhelo de poseer el cuerpo perfecto se encuentran los problemas emocionales, de autoestima, de percepción distorsionada de la figura, de perfeccionismo, baja tolerancia a la frustración, etc.

 

El peligro de las “dietas milagro”

No son saludables para el cuerpo

Dado que muchas veces se empiezan sin control de un profesional en nutrición, no es poco frecuente que este tipo de dietas tenga efectos adversos sobre la salud. Cuando llevamos a cabo una de estas dietas restrictivas, nuestro organismo entra en una especie de “modo de supervivencia”, por lo que se ralentiza el metabolismo para preservar las reservas de energía y se queman menos calorías, produciendo el efecto contrario al esperado. Más allá de eso, a largo plazo este tipo de dietas hace ganar peso.

Los profesionales de la nutrición suelen abogar más bien por un cambio permanente en la alimentación para que esta sea más equilibrada, por encima de las dietas cortas, que producen efecto rebote. Esta es una forma más saludable de perder peso, y no genera la espiral de frustración y pensamientos negativos asociados al aspecto corporal. Cabe decir también que la simple pérdida de peso no solucionará realmente los problemas psicológicos, por lo que muchas veces se recomienda asistencia psicológica paralela a la nutricional.

 

Emociones negativas

Las expectativas irreales de alcanzar el canon de belleza de la delgadez, los mitos y creencias sobre la belleza física y la salud, hacen daño a nuestra imagen corporal. Además de ello, el fracaso previsible de esta forma de perder peso puede aumentar la sensación de frustración y la mala imagen corporal, y hacernos sentir culpables o incompetentes.

La imagen corporal, o forma en la que valoramos nuestro aspecto físico, constituye una parte importante de nuestra autoestima y nuestra satisfacción vital. La percepción distorsionada del propio cuerpo y la valoración negativa del mismo generan gran insatisfacción, y nos llevan a pensamientos sesgados y desadaptativos. Es por ello que debemos cuidar los mensajes que nos decimos, porque muchas veces nos juegan una mala pasada.

 

     Si quieres saber más sobre los pensamientos desadaptativos, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre las distorsiones en el pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

 

El vínculo emocional con la comida

Desde nuestra infancia, aprendemos a relacionar las emociones con la comida. La comida tiene un efecto calmante de la ansiedad, especialmente los alimentos con alta densidad calórica, lo que la puede hacer una forma de evitación del malestar y de las emociones complicadas, y dar lugar a los “atracones” o al “comer emocional”. En otras ocasiones, se puede asociar la comida con el escaso atractivo corporal o con la falta de autocontrol, haciendo que la persona ayune y haga dietas para solventar los problemas o demostrarse a una misma la propia valía. En ambos casos, que pueden darse juntos en la persona, se establece una relación peligrosa y poco saludable con la comida, que puede llevar a un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

 

     Si quieres saber más sobre la relación emocional que establecemos con la comida, puedes leer nuestro artículo aquí

 

La relación entre salud física y salud mental

La salud física y la salud mental están estrechamente unidas entre sí. En el caso que nos ocupa, la salud mental y el bienestar psicológico promueven la salud física favoreciendo el autocuidado y un estilo de vida saludable, y además nos ayuda a sentirnos más a gusto con nuestro cuerpo. En el caso de que se quiera perder peso, es importante valorar las razones para ello, revisar los mensajes y creencias sobre el valor de la delgadez y el cuerpo perfecto, y también reflexionar sobre qué problemas psicológicos pueden estar detrás del deseo de modificar el físico.

 

     Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre la importancia del autocuidado, puedes leer nuestro artículo aquí

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en tratar problemas de imagen corporal y de Trastornos Alimentarios. Si sientes que necesitas ayuda con este u otro problema psicológico, no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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El verano supone para todos un cambio en los hábitos y en las actividades a las que nos dedicamos. Esta desconexión de las rutinas cotidianas es sana y necesaria, ya que nos permite distanciarnos de nuestra realidad y valorarla de otra forma. Para los estudiantes y los trabajadores, las vacaciones suponen un alivio que permitirá tomar en perspectiva cómo afrontan sus obligaciones. La forma en que vivan el error va a repercutir grandemente en la relación con estas actividades. Además, de cara a cualquier proyecto que se quiera emprender será muy útil igualmente tener una concepción positiva y constructiva del error.

Por otra parte, reflexionar sobre el error va a ayudar a personas con distintos problemas psicológicos. Entre ellos, personas muy tendentes al perfeccionismo o con niveles elevados de ansiedad y TOC, personas profundamente indecisas, o inseguras que buscan la aprobación y la confirmación de otros.

 

Los errores son para “los valientes”

El error surge en muchas ocasiones cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas y que no dominamos. Es decir, cuando salimos de nuestra zona de confort.

Al contrario de lo que pueda pensarse, el error no tiene que ver con personas fracasadas o poco competentes. Sino que es sinónimo de estar asumiendo retos, descubriendo y rompiendo límites.

 

Del error se sale fortalecido y con mayor conocimiento

Como decíamos en el anterior punto, el error surge cuando nos enfrentamos a algo desconocido. Por más que queramos y razonemos a posteriori, muchas veces es imposible determinar qué es lo acertado o dará mejor resultado.

     Si tiendes a caer en razonamientos culpabilizadores sobre otras decisiones que hubieran sido mejores, te recomendamos leer el siguiente artículo

Al actuar estamos aprendiendo más acerca de ese nuevo contexto en el que nos movemos. Aprender qué no funciona, qué no sirve, es tremendamente útil, pues nos sitúa en una nueva posición de conocimiento. Lo que nos permitirá encaminar nuestros pasos en otras direcciones más provechosas. Además, mientras intentas resolver una situación vas perfeccionando tus habilidades con respecto a la misma.

 

El error no habla de la persona, sino de un conjunto de acciones y circunstancias

Una de las creencias que resultan lesivas para la autoestima de una persona, es entender que el error habla de él. Pensar que refleja su totalidad, y que si ha cometido un error es que es “torpe”, “fracasado”, “poco inteligente”, etc. Estas etiquetas no solo no son ciertas, sino que no ayudan en nada.

     Si quieres saber más sobre autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí 

Pensemos que lo define a una persona es el conjunto de comportamientos que realiza, no las acciones particulares.

Por otra parte, muchas veces los resultados que obtenemos, a nuestro pesar, no dependen exclusivamente de nosotros. El entorno influye mucho en lo que logramos o no, y hay muchas cuestiones que no podemos controlar.

 

Todos tenemos derecho a equivocarnos

Date permiso para cometer errores y para ser imperfecto. Nadie está libre de error. Piensa en aquellas personas a las que más admires, y reflexiona si siempre actúan del modo más acertado. Es muy posible que recuerdes anécdotas en las que han cometido errores, y no por ello les juzgaste duramente. Seguramente encontraste el modo de entender ese error ajeno de una forma más amable.

Intenta ser tan benevolente contigo mismo, como lo eres con los demás. No hay nadie, excepto tú, que exija que estés por encima de los demás y seas excepcional. Date permiso para cometer errores y ser humano

 

A la larga es más productivo, y más útil, asumir un error

Tener como requisito para actuar que todo salga bien es una barrera para cualquier iniciativa. Aquellas personas que temen cometer errores tienden a evitar a enfrentarse a situaciones que no dominan. Por otra parte, invertirán mucho más tiempo en cualquier actividad para eliminar posibles errores. Todo ello, repercute en que les cunda mucho menos el tiempo y sean menos productivos. Además de potenciar la insatisfacción constante con todo aquello que hagan.

Asumir un margen de error en nuestras actuaciones nos permitirá tomar decisiones más rápidamente, trabajar mejor y ser más productivos. Por lo que, si hacemos balance de los aspectos negativos de cometer errores y los beneficios, a la larga nos compensará adoptar una actitud más benevolente ante los errores propios.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar en distintos problemas psicológicos. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El síndrome del impostor

El síndrome del impostor fue descrito por P.Chance y S. Imes en 1978. Se trata de la creencia y el convencimiento de que uno no es capaz, o no está preparado para realizar las tareas del puesto de trabajo que desempeña.

Seguramente un elemento fundamental en su aparición es el perfeccionismo y la gran auto-exigencia que el individuo desarrolla consigo mismo. Paradójicamente, las personas que sufren este síndrome suelen ser grandes profesionales con unas estupendas capacidades para desarrollar sus labores. Estas personas piensan y sienten que pese a poder alcanzar éxitos y reconocimiento por sus capacidades, no son merecedores de ellas.

En su primer estudio las autoras revisaron varios casos de mujeres que, a pesar de su gran expediente universitario, preparación, y trayectoria profesional, consideraban no estar suficientemente preparadas y formadas para desarrollar su cargo, se sentían impostoras, y tenían la sensación de estar engañando por el desarrollo de sus funciones. Posteriormente también se apreció este síndrome en hombres. Todas estas personas perciben que las metas que han conseguido son producto de la suerte o la casualidad, y se perciben con importantes carencias en las competencias que han de poner en juego. Temen por tanto, que en cualquier momento puedan ser descubiertas en sus limitaciones, y eso les produce una gran preocupación y nerviosismo. La idea de ser un fraude les atormenta. Estos componentes pueden aparecer de forma temporal, aunque también se pueden hacer crónicos.

El síndrome suele ser más común en mujeres. En casos muy acentuados pueden terminar forzando una pausa laboral o una baja. El tratamiento psicológico se hace en muchos casos necesario. También es muy importante para la mejoría el apoyo social de grupos de iguales, compañer@s de trabajo que se motiven y permitan la expresión emocional de sus dificultades, sentimientos y miedos.

 

Síntomas del síndrome del impostor

Pensar demasiado (“overthinking”)

Son personas que dan demasiadas vueltas a pensamientos relativos a sus capacidades para desarrollar su trabajo. Se cuestionan con demasiada frecuencia su valía. No quedan satisfechas de todo lo que hacen (sus logros), y acentúan sus pensamientos en lo que deberían haber hecho y no han hecho.

    Si quieres saber más sobre las consecuencias de pensar demasiado, puedes leer nuestro artículo aquí

Compararse habitualmente

Es difícil que las personas con síndrome del impostor queden satisfechas con su rendimiento porque están continuamente comparándose con los demás. Tienen una capacidad muy alta para ver sus debilidades y les cuesta mucho ver sus méritos. Creen que los demás consiguen más cosas que ellos y que rinden mejor.

    Si quieres saber más sobre el efecto negativo de la comparación con los demás sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

No aceptan bien los elogios

Al no sentirse bien con el trabajo que realizan cualquier refuerzo externo o elogio lo creen inmerecido y pueden incluso llegar a tomárselo mal o directamente no reconocerlo.

    Si quieres saber más sobre cómo responder a los elogios, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Sobrecarga de trabajo

Su necesidad por sentirse bien con la realización de sus tareas les hace sobrecargarse de trabajo con objeto de llegar a unas cotas de exigencia muy altas. Existe continuamente una necesidad de sentirse mejor que los demás como forma de compensar sus inseguridades. Todo ello se termina por convertir en una lucha permanente consigo mismo que en algunos casos termina por se extenuante.

 

Efecto Dunning-Kruger

Este efecto podría resumirse con la expresión; “el incompetente que se considera competente”. Hace referencia a personas que realmente han demostrado su incompetencia, y que por el contrario piensan todo lo contrario. Se creen muy competentes. Por lo tanto, en este cuadro se pone en relevancia una gran incapacidad de autocrítica y reconocimiento de la realidad.

A las personas nos cuesta evaluar de forma objetiva nuestras habilidades, a menos que tengamos la capacidad de reconsiderar nuestras valoraciones, conocimientos o acciones. Por este motivo, algunas personas cuanto menos saben de algo más creen tener conocimiento al respecto. Es muy común en nuestra sociedad escuchar a personas que dan lecciones o muestras de conocimiento de todas las materias, sin que esto sea así. Se trata de un error cognitivo descubierto por Justin Kruger y David Dunning en los 90. En sus estudios observaron que los participantes  más sobresalientes en sus pruebas se percibían por debajo del resto, mientras que los menos brillantes y mas incapaces, creían ser mejores de lo que realmente eran. Su forma de pensar no saca conclusiones y valoraciones adecuadas, se dejan más bien llevar por prejuicios y sus propias teorías e ilusiones relativas a su capacidad y conocimiento.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en problemas de autoestima y perfeccionismo excesivo. Si a menudo te sientes un impostor ante tus propios logros, y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Aceptar la crítica

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La palabra crítica se refiere a la acción de discernir, referida a la idea de discernir la verdad. Etimológicamente se deriva de la palabra criterio.

Aunque tengamos la intención de realizar las cosas correctamente va a ser muy difícil que quedemos al margen de la crítica de los demás. Siempre van a producirse situaciones en que seamos criticados, es algo imposible de evitar. Unas veces nos criticaran con razón, y otras tantas sin ella.

La crítica, cuando es con respeto y está bien formulada, es una herramienta muy útil para mejorar, para poder superarnos y corregir nuestros errores. Va a tener una función importante a la hora de tomar referencia sobre cómo hemos hecho algo tomando en cuenta el punto de vista de los demás. Mirar las cosas únicamente desde nuestra óptica va a impedir que reparemos en aspectos que por nosotros mismos no vemos. La crítica va a servirnos para alimentar y mejorar nuestras capacidades y puntos de vista. Tomar referencia a partir de las valoraciones de los demás suele ser un buen aprendizaje. También puede ser el caso de que seamos criticados injustamente, de mala manera, y por tanto es posible que la crítica no sea realmente productiva.

 

Tendencia a rechazar la crítica

Las personas solemos tener dificultades a la hora de recibir críticas, en muchos casos nos suele molestar que nos digan que hemos cometido un error, que no nos hemos comportado adecuadamente o que tenemos un defecto. Las críticas producen reacciones o emociones negativas porque tendemos a interpretarlas de forma inadecuada, las rechazamos y las sentimos muchas veces como si fueran un ataque directo contra nuestra persona.

Cuando una crítica se percibe como un ataque es habitual que quien la recibe responda defendiéndose, y normalmente la forma de defensa más habitual es mostrando una conducta agresiva u hostil. Este hecho es posible que genere un conflicto, ya que impide una comunicación adecuada, y esto se puede traducir en un enfrentamiento directo.

   Si quieres saber más sobre cómo superar el miedo al rechazo, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Crítica y autoestima

También es frecuente que la crítica hiera nuestra autoestima, sobre todo cuando la hacemos depender de la aprobación de los demás.

Lo deseable es tener una autoestima incondicional en nosotros mismos que empiece, y termine, en lo que confiamos a partir de nuestra valía personal, de nuestras cualidades, y en dignificarnos solo por el hecho de ser personas.

La autoestima verdadera no debe depender de resultados obtenidos en determinados acontecimientos que hemos abordado en la vida diaria, social, familiar o profesional. Evidentemente se obtiene satisfacción si algo sale bien, pero uno no deja de valorarse si los resultados no son los esperables. La autoestima verdadera se relaciona con la autoaceptación incondicional, se fundamenta de forma más sólida que la autoestima contingente o condicionada. Esta “otra autoestima” depende más de conseguir o alcanzar unos objetivos concretos, de recibir la aprobación de otras personas, de tener determinadas características corporales o personales. Las personas que tienen esta autoestima condicionada, solo se sienten valiosas cuando alcanzan determinadas metas, consiguen objetivos concretos o reciben refuerzo de los demás. Estas personas necesitan confirmación continuada de su propio valor como persona, y con frecuencia aceptan mal una critica por bien intencionada que sea.

   Si quieres saber más sobre la autoestima y el autoconcepto, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Formas negativas de reaccionar ante la crítica

Las formas mas comunes de reaccionar negativamente ante la crítica son:

  • Evitar a la persona que la hace.
  • Escuchar la crítica pero no hacer nada por cambiar aquello que se nos esta señalando.
  • Mostar cierto interés inicialmente ante la crítica pero rechazándola posteriormente sin reconocer la parte de utilidad o razón que pueda tener.
  • Negar su validez sin analizarla adecuadamente.

 

Tipos de crítica y forma de actuar

Existen distintos tipos de critica que vamos a revisar, así como la mejor opción de actuación ante cada una de ellas:

 

Críticas intrascendentes o sin importancia

Son muy comunes, posiblemente las más habituales. Son comentarios u observaciones irrelevantes. Ejemplo de este tipo sería: “llevas el botón desabrochado”. En este caso lo mejor es quitarle importancia al hecho.

 

Críticas que no son críticas

Son cuestiones que en ningún caso tienen intención de criticar o hacer daño. Son críticas solo para la persona que se las toma como tal. Hay personas que son muy susceptibles y se sienten criticadas por cualquier cosa.

 

Críticas constructivas

Son las que tratan de ayudar a la persona que las recibe con el ánimo de que le puedan servir para mejorar o modificar un error. Además este tipo de criticas se realizan con educación y respeto. Son, por tanto, útiles para el que las recibe y sería adecuado agradecerlas.

 

Críticas difusas

En este caso son críticas demasiado generales y confusas. Suele ser necesario aclarar los términos y preguntar para estar seguro del objeto y fin. Si posteriormente se entiende que son constructivas lo procedente sería agradecerla, si no es así, ignorarlas.

 

Críticas destructivas

En realidad habría que considerarlas como un ataque directo y agresivo a la otra persona realizadas con poco fundamento y objetividad. Este tipo de críticas dejan en peor lugar al que las hace, que al que las recibe. Reflejan algún problema del emisor y no es adecuada tenerlas en cuenta. La mejor forma de manejarlas es mantener el control, no perder las formas y mostrarle al otro mejor dominio de la situación gracias a no alimentar la actuación inadecuada. La otra persona se descalifica por sí misma de cara a ella, y a los demás. A veces es difícil, pero es preciso poner en juego un buen autocontrol ya que responder o tomarlas en serio sería alimentar o premiar al autor e invitarle a que continúe.

   Si quieres saber más sobre cómo responder a las críticas asertivamente, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Cómo hacer frente al malestar que genera la incertidumbre

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El panorama actual de incertidumbre debido a la crisis generada por el COVID-19, nos sitúa en escenarios para los que no estamos entrenados. Supone todo un reto mantener una buena gestión emocional ante el malestar, y es fundamental para salir fortalecido de la experiencia y mantener un buen estado de ánimo

Las dificultades que viva una persona en esta situación dependen de sus circunstancias concretas y de sus habilidades de afrontamiento. Sin embargo, hay características de la situación comunes para todos, que tienen impacto psicológico. Hablamos, entre otras del aislamiento y la incertidumbre.

Sobre los efectos del aislamiento y cómo hacerles frente hablamos detalladamente en un artículo anterior

En este artículo queremos centrarnos en cómo afrontar la incertidumbre y paliar las emociones negativas que puede generar.

¿Cómo afecta la incertidumbre al estado de ánimo?

Hay muchos momentos en la vida de una persona en los que está expuesta a la incertidumbre. De hecho, si nos paramos a pensarlo, la gran mayoría de situaciones en las que se ve inmersa una persona, no están garantizadas. Sin embargo, el hecho de contar con unas rutinas establecidas y un entorno estable, genera sensación de control. Esta sensación de control surge al poder anticipar lo que va a suceder, y poder prever la forma de hacer frente a la situación.

En cambio, cuando no se conoce el curso que van a tomar los acontecimientos, tampoco se pueden tomar decisiones ni actuar. Por ello, anticipar un desenlace negativo en situaciones de ambigüedad o incertidumbre genera un elevado nivel de malestar. Especialmente cuando no se es capaz de concretar exactamente a qué escenario negativo se tendrá que hacer frente. Ya que verse sin herramientas para hacer frente a una situación temida genera fuertes sensaciones de ansiedad y temor.

Cuando se trata de hacer frente a la incertidumbre, el estilo de afrontamiento de la persona va a ser una variable moduladora de la ansiedad. Esto es, la incertidumbre es vivida con cierta inquietud, y ello es normal. Sin embargo, esta puede acrecentarse y transformarse en ansiedad en función de varios aspectos:

1. Estilo de pensamiento negativo

Hay personas cuya forma de tomarse las situaciones suele ser negativa de manera general. Esto sucede cuando incurren en sesgos de pensamiento, que llevan a distorsionar la realidad percibiendo únicamente los aspectos negativos. Este estilo de pensamiento se aplica a las situaciones de incertidumbre igualmente. Por ello, hay personas que van a
experimentar mayor malestar que los demás y van a tolerar mucho peor la incertidumbre.

Si quieres leer más acerca de los sesgos del pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

2. Estilo de pensamiento rumiativo

Cuando hablamos de “rumiaciones” nos referimos a pensamientos repetitivos y obsesivos sobre un tema. Esto es, “darle muchas vueltas a la cabeza”. Hay personas que se han malacostumbrado a reaccionar ante los problemas generando pensamientos con mucha intensidad y frecuencia sobre el tema en cuestión. El problema que genera es que inicialmente puede parecer productivo, pero es infructuoso y lógicamente acarreará grandes dosis de malestar.

3. Baja autoestima

La autoestima tiene que ver con el sentimiento de autoconfianza para hacer frente a distintas situaciones. Por tanto, cuanto menor sea la autoestima y la confianza de una persona en sus capacidades, mayor será la ansiedad que experimentará cuando prevé un desenlace inesperado para el que no se puede preparar.

Si quieres leer más acerca de la autoestima puedes leer nuestro artículo aquí

Cómo hacer frente a la incertidumbre

Definir qué temes que pase

Precisamente una de las cuestiones que más ansiedad genera es no saber a qué nos enfrentamos. Por tanto, tómate tu tiempo para valorar qué es lo que más te afecta que pase. Es posible que, fruto de esta deliberación, veas que se trata de un tema muy definido. En cualquier caso, ya sabes cuál es el enemigo al que te enfrentas.

Cuestionarte otros posibles desenlaces

Replantearse las creencias negativas acerca del futuro, buscar soluciones alternativas y dedicarse tiempo a uno mismo puede ayudarnos a hacer frente a la incertidumbre

Plantéate si hay otras formas de que evolucione la situación. Entrenar tu pensamiento en generar pensamientos alternativos es una de las técnicas más eficaces para relativizar los temores. Por tanto, ensaya otros posibles escenarios que puedan ser plausibles. Pueden ser escenarios, neutros, negativos o incluso positivos, lo importante es aprender a pensar de otra manera.

Plantear alternativas de solución

En caso de que valores que el desenlace que temes es altamente probable, ya estás en disposición de hacerle frente. Si lo que te preocupa es lo que suceda con tu trabajo, puedes empezar a plantear cómo conseguir otro, si necesitarás formación adicional, en qué sector podrás trabajar…

Planificar un momento para pensar en preocupaciones

Cuando las preocupaciones son muy intensas, en ocasiones, es difícil dejar de pensar sobre ellas. Una forma eficaz de dar espacio a la preocupación, sin que invada el resto del tiempo es planificar un momento al día para preocuparse. De modo que, fuera de ese tiempo puedas centrarte en otras cosas.

Potenciar tu autoestima

Toma un tiempo para valorar tus cualidades y habilidades. De esta deliberación puedes concluir cuáles son tus herramientas para hacer frente a las situaciones, y si detectas que tienes carencias o áreas a mejorar podrás trabajar sobre ellas.

Si quieres saber cómo potenciar tu autoestima puedes leer nuestros artículos aquí

Aceptar el malestar que produce la situación

Potenciar la aceptación de situaciones y emociones displacenteras es fundamental para mantener un buen estado de ánimo. Dado que esta situación plantea una serie de cambios repentinos en nuestros hábitos de vida, y la incertidumbre y restricciones pueden suponen un estresor, es esencial aceptar las emociones negativas. Normaliza los momentos de desánimo, estrés o preocupación. Intenta reducirlos, pero concédeles un espacio, cuando son moderados son compatibles con un buen estado de ánimo.

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudarte a afrontar situaciones que te generan ansiedad y malestar. Sea cual sea tu necesidad podemos ayudarte, no dudes en contactarnos

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Cómo utilizar la comunicación como herramienta para mejorar la autoestima de tus hijos:

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Como posiblemente hayas reflexionado, la autoestima es esencial para el desarrollo pleno de una persona y el logro del bienestar. La autoestima influye en todas las áreas vitales de una persona. A nivel académico, de relaciones personales, desarrollo personal, etc. Por lo que, todo lo que se haga por fomentarla ayudará a enriquecer y mejorar la trayectoria vital del individuo.

¿Qué es autoestima?

La autoestima de una persona se forja a través de múltiples experiencias y relaciones a lo largo de su vida. La autoestima se refiere a cómo se siente la persona respecto a sí misma. La autoestima se configura, entre otros aspectos, a través del tipo del discurso que tiene sobre sí mismo, sus capacidades, y su entorno.

Este discurso o diálogo interno no es algo innato, no venimos al mundo con un discurso incorporado
genéticamente. Por tanto, nadie nace con mala autoestima. Pensemos que, al
igual que el habla es aprendida en nuestra especie, y el idioma que hacemos
propio viene condicionado por el entorno, el discurso que una persona
desarrolla sobre sí misma es aprendido también.

– Si quieres saber más sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Hay muchas formas de ir aprendido una forma de hablarse y pensar sobre uno. Sin embargo, un factor
fundamental tiene que ver con cómo le hablan las personas de su entorno a lo
largo de su vida.

¿Cómo aprende tu hijo a través de tu lenguaje?

A través del aprendizaje por modelado o imitación.
Este tipo de aprendizaje es básico para el desarrollo de distintas habilidades
en los seres humanos, e incluso en algunos animales.

Podríamos poner cientos de ejemplos de cómo se aprende imitando lo que hacen otros. Pero vamos a utilizar
el más cercano a nuestro caso: Pensemos en el idioma, ya que para alcanzar una
buena destreza oral basta con la imitación. Un niño es capaz de, en pocos años,
adquirir gran cantidad de vocabulario y una gramática correcta sin necesidad de
escolarización. Todo esto gracias a la exposición a modelos que utilizan
un determinado idioma.

Por tanto, si utilizas un lenguaje negativo respecto a él, es de esperar que lo imite y utilice para
hablar y pensar sobre sí mismo.

4 sugerencias para
cambiar el lenguaje que utilizas con tu hijo

Utiliza un lenguaje positivo

Elogia las cosas que hace bien, y utiliza diferentes palabras para aludir a sus capacidades. Siempre habrá alguna cosa digna de ser reforzada. Escuchar las cualidades o conductas que valoran de él le llevará a desarrollar un autoconcepto positivo, basado en destrezas y méritos.

Elimina los deberías y las exigencias, y sustitúyelos por información veraz

Una educación plagada de mensajes exigentes y normas morales estrictas provoca que este tipo de lenguaje exigente y moralizador se termine utilizando de manera generalizada. Cuando se es muy autoexigente y hay un gran sentido del deber, no alcanzar los estándares marcados conllevará altas dosis de culpa e insatisfacción. Lo que inevitablemente repercute en la autoestima, atacando el sentimiento de dignidad.

En lugar de exigir u obligar, informa de las razones para cambiar su
comportamiento. Explica cuáles son los beneficios y perjuicios de cada acción.
Es por ellos, y no por una normal moral aislada de la realidad, por los que cobra
sentido el comportamiento.

No generalices o pongas etiquetas

Cuando tu hijo cometa errores o haga cosas que no te gustan, no le etiquetes “eres un egoísta”, “no se te dan bien las matemáticas” etc.

Las etiquetas transmiten la idea de que esa característica es interna y estable, y,
por tanto, no puede cambiar. Esto deteriorará su autoestima, y le desmotivará a
intentar cambiar.

En su lugar utiliza frases como “no está bien que no quieras compartir con tu
hermano” o “en esta ocasión el examen de matemáticas no te ha salido bien,
habrá que prepararlo mejor la próxima vez”.

Refuerza aquellas cosas que hace bien sin “peros”

Es importante resaltar los aspectos positivos y los logros de nuestros hijos sin “peros”

Para que a una persona le llegue realmente el refuerzo y la valoración positiva que se hace de su esfuerzo, es necesario que el mensaje no incluya de manera constante referencias a las cosas que podría haber hecho mejor.

Esto a la larga, termina resultando en una minimización de los logros. Lo que
se consigue es transmitir que nunca se es suficiente, y desarrollar actitudes
perfeccionistas.

Estas son tan solo algunas sugerencias sobre cómo repercutir positivamente sobre la autoestima de tus
hijos En definitiva se trata de transmitir a través de tu lenguaje y tu actitud
que crees en tu hijo, y en sus posibilidades.

En Cipsia Psicólogos somos expertos en trabajar sobre cómo mejorar las relaciones familiares. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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