¿Cómo y por qué nos ayuda el perdón?

Todos hemos experimentado y hecho alguna vez en nuestra vida daño a alguien. Este pudo ser a propósito o sin querer, pero ambos tienen como respuestas dos posibles procesos; uno relacionado con la hostilidad y las ganas de venganza generadas por este daño y otro con el perdón. Respecto a este segundo ha habido una creciente investigación en la psicología en los últimos años. En este artículo explicaremos de manera breve qué es el perdón y por qué y cómo practicarlo.

 

¿Qué es el perdón?

El perdón es un proceso voluntario que implica un cambio en las emociones y actitudes hacia un ofensor. La definición que se usa en psicología, es mucho más amplia, y realza la importancia de no confundir o relacionar el proceso de perdón con los siguientes:

 

  • Reconciliación: el perdón no implica necesariamente el restablecimiento de las relaciones con el transgresor.
  • Indulto: absolver a una persona del daño que ha realizado.
  • Condonación: justificar, minimizar o tolerar la victimización o el daño, eliminando por completo la necesidad de perdón.
  • Excusar: implica tomar la decisión de no responsabilizar a una persona por una o varias acciones.
  • Negación del daño: que connota con el concepto de represión, negarse a aceptar lo ocurrido.
  • Olvidar: personar no implica que desaparezca el recuerdo del daño. Perdonar a alguien implica observar el daño desde cierta distancia, y olvidarlo dificultaría bastante este proceso.

Dicho de otra manera y aludiendo al proverbio popular ‘perdonar es poder visitar el  pasado y volver sin heridas’.

 

Por qué perdonar

Las investigaciones empíricas confirman que las personas que llevan a cabo el proceso de perdón tienen menos probabilidades de padecer depresión, ansiedad y problemas de ira. Además, son personas que puntúan alto en las herramientas de evaluación para determinar el grado de felicidad y bienestar psicológico, ya que este proceso concede a la víctima las siguientes ventajas:

 

  • Una mejora de la salud física y mental.
  • Restauración del sentido de empoderamiento
    personal.
  • Cambios positivos en el sistema afectivo.
  • Sensación de esperanza por la resolución de un
    conflicto.

 

https://www.cipsiapsicologos.com/blog/sentido-de-la-coherencia-como-ver-la-vida-de-modo-mas-adaptativo/

 

¿Quiénes están implicados en este proceso?

 

Perdonar tiene mucho más valor para el que perdona, pues promueve su propio bienestar

Como es obvio, perdonar suele implicar a más de una persona. Sin embargo, al contrario de lo que solemos pensar, perdonar tiene mucha más relevacia para quien perdona que para quien es perdonado, ya que ha de ser una proceso autodirigido destinado a otorgar beneficios internos, no externos, para quien lo lleva a cabo. No podemos olvidar que el perdón es una estrategia para promover la felicidad, pero no por ello ha de ser obligatorio, pero si aconsejable. Tenemos que ser realistas y entender que hay actos que se pueden considerar imperdonables.

 

¿Cómo practicar el perdón?

 

1. Apreciar ser perdonado

Antes de ser capaz de perdonar, un buen ejercicio consiste en ser capaz de apreciar un caso en el que hayas sido perdonado tú.

 

2. Imaginar el perdón

Imaginar a la persona a perdonar e intentar ponerse en su situación. Como ya hemos dicho, conceder el perdón no significa tolerar o excusar su comportamiento, pero si desprenderte de tu dolor y hostilidad.

 

3. Escribir una carta de perdón (no hay que enviarla)

Este ejercicio ayuda a que nos deshagamos mediante la escritura de la hostilidad y rabia sufridos por el daño recibido. En ella podemos reflexionar sobre el daño recibido y aprender a plasmar el comportamiento de la persona que nos hizo daño.

 

4. Practicar la empatía

La empatía es la capacidad para entender de forma indirecta los sentimientos del otro. Aquí hay que tener especial cuidado y no confundir este proceso con el de simpatía, que alude al hecho de sentir, más que entender, los sentimientos del otro.

 

5. Realizar atribuciones generosas

Atribuir bondad o  generosidad al trangresor, de tal manera que consigamos ponernos en su lugar para entender que le llevó a actuar de esa manera, humanizando así sus actos.

 

6. Establecer contacto

Al contrario que lo dicho en el punto tres, siempre y cuando la persona sienta que es conveniente, el establecer contacto ya sea de manera escrita o verbal puede mejorar mucho el bienestar personal y de la relación con la otra persona.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sergio García

 

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