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El ejercicio físico mejora nuestra salud mental, a la vez que previene problemas de salud física

Parece evidente que el ejercicio nos ayuda a mantenernos sanos y en forma, y a evitar enfermedades asociadas a la vida sedentaria, como la obesidad o las cardiovasculares. Por supuesto, los efectos físicos siempre son más evidentes que los psicológicos, pero el estudio de la Psicología del Deporte cada vez muestra más evidencias de los beneficios que tiene el ejercicio físico sobre la salud mental.

– Si quieres saber más sobre la Psicología del Deporte, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Los beneficios del ejercicio físico regular

Beneficios a nivel físico

Como seguramente hayamos escuchado numerosas veces, el ejercicio físico moderado tiene numerosas ventajas en la prevención de enfermedades y otros problemas de salud. Mantener unos hábitos de vida saludables evita problemas como los cardiovasculares, la obesidad y la diabetes, asociados a un estilo de vida cada vez menos activo. Más allá del ejercicio físico per se, normalmente las personas que adquieren el hábito de hacer deporte llevan a cabo otra serie de hábitos saludables, como la buena alimentación o una mayor concienciación sobre el cuidado de la salud.

Además de combatir los problemas asociados al sedentarismo, la realización de deporte influye en importantes funciones, lo que a la larga nos ayuda a sentirnos mejor.

  • Gracias a la disminución de la activación fisiológica causada por la tensión del día a día, nos ayuda a conciliar el sueño y a regular los horarios, con lo que combate el insomnio.
  • La segregación de endorfinas regula el dolor y potencia las defensas.
  • Permite una reducción de la medicación, debido a las sustancias que se liberan en el cerebro, y a un mejor estado corporal.
  • Aumenta los niveles de energía, porque produce la segregación de noradrenalina en el cerebro, una hormona que nos hace estar más activos. Por esta razón no es recomendable hacer deporte justo antes de irse a dormir.

– Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Beneficios psicológicos del ejercicio

Además de los evidentes beneficios físicos de realizar deporte, el hecho de mantener una rutina de ejercicio físico puede ser muy provechosa en la mejora y mantenimiento de una buena salud mental.

  • Ayuda a la regulación y la estabilidad emocional: al estabilizar los niveles de hormonas y de neurotransmisores, el deporte nos ayuda a tener un mejor estado anímico, y con ello, a gestionar mejor las emociones.
  • Nos ayuda a ser más constantes y a controlar nuestros hábitos. Gracias a la disciplina que nos exige la práctica de un deporte, somos capaces de organizar mejor nuestro tiempo. El establecimiento de rutinas contribuye a que seamos más constantes.
  • Aumenta la productividad: el deporte nos permite desconectar y evitar con ello el burnout (estar “quemados” o hartos). Esto, junto con el hecho de que aumenta el riego sanguíneo del cerebro, nos permite ser más productivos y estar más motivados.

El ejercicio físico puede servir muchas veces como vía de escape, mejora nuestra capacidad de superación, cultiva nuestra paciencia y optimismo, nos proporciona distracción y hábitos saludables… Gracias a todos estos factores, el ejercicio físico se recomienda muchas veces como parte del tratamiento de algunos problemas mentales, desde la depresión hasta las adicciones.

Disminución de la ansiedad y la depresión

El ejercicio se recomienda en el tratamiento de múltiples problemas de salud mental

Debido a la producción de endorfinas que mejoran el estado anímico, el deporte es idóneo para este tipo de terapias. La regulación y estabilización emocional producidas por la práctica periódica de ejercicio ayudan a que la persona aumente su bienestar. Asimismo, la regulación de los horarios del sueño y el establecimiento de rutinas resulta muy provechoso para que ña enfermedad no impida el funcionamiento normal en el día a día.

En el caso concreto de la ansiedad (que en muchas ocasiones aparece también en los trastornos depresivos), la reducción de la activación fisiológica es clave para lograr una mejora. Gracias a la liberación de tensiones con el ejercicio, la persona es capaz de mantenerse más estable, y ello contribuye a la mejora en el tratamiento.

Mejora de la autoestima y la imagen corporal

Hacer deporte regularmente constituye una forma de autocuidado, y ello contribuye a valorarse a uno mismo más positivamente. Además de la mejora en el aspecto físico y en cómo nos sentimos físicamente (menos dolores, más energía, etc.), hacer un deporte incrementa nuestra autoconfianza y sensación de logro. El poder superarse a uno mismo hace que la persona sea más proactiva en la búsqueda de sus metas, y aumenta su sensación interna de valía. Se desarrolla una imagen corporal positiva, se fomenta el autoconocimiento y la sensación de control sobre el propio cuerpo y sobre la propia vida.

Por otro lado, al realizar un deporte, contamos con una oportunidad magnífica para relacionarnos con los demás. En los deportes de equipo se cultivan la identidad de grupo y la cooperación, que pueden ser muy valiosas a la hora de desarrollarnos como personas. Es por ello que estas actividades pueden mejorar nuestras habilidades sociales y nuestra asertividad, al mismo tiempo que se hacen amistades.

Prevención y freno del deterioro cognitivo

Algunos estudios muestran cómo el ejercicio físico mejora funciones cognitivas como la memoria, disminuye la fatiga o la confusión; supone una vía de canalización de la agresividad y del estrés. Todo ello hace que el deporte resulte muy beneficioso en la prevención y tratamiento de enfermedades degenerativas como el Alzheimer, o del déficit cognitivo consecuencia de la edad.

Tratamiento de adicciones

Algunos expertos recomiendan la realización de deporte como un recurso eficaz en la superación de adicciones. Debido a la liberación de endorfinas y dopamina (la “hormona del placer”) asociada al deporte, este reduce los síntomas de abstinencia, lo que hace más llevadero el proceso de desintoxicación. A ello se le suma que el deporte puede ocupar el tiempo libre y distraer a la persona de recaer. Además, como el hábito de hacer deporte supone una mayor concienciación sobre la propia salud, puede ayudar a la permanencia en el tratamiento.

– Si quieres saber más sobre por qué es tan difícil salir de una adicción, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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