Trastorno de ansiedad agorafóbico

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Podemos definir el trastorno de ansiedad agorafóbico o la agorafobia como miedo extremo a estar en lugares o situaciones de los cuales es difícil escapar o en los cuales no se dispone de ayuda en caso de sufrir un ataque de pánico. Cuando la persona se enfrenta a una situación en la que le resultad difícil escapar puede reaccionar de dos formas, evitando  la situación o si esta opción no es viable, soportando la situación pero a costa de un gran malestar o ansiedad.

Algunos ejemplos de situaciones que potencialmente pueden resultar agorafóbicas son: estar solo fuera de casa, estar en lugares concurridos, estar en teatros, restaurantes, centros comerciales o iglesias, viajar en transporte público, conducir (especialmente en autopista o en un atasco), estar en un puente, hacer cola o estar sentado en el dentista o peluquería.

Las personas con agorafobia lo que presentan es  miedo a la aparición de algún síntoma relacionado con un ataque de pánico, es decir, desmayarse, sufrir relajación de esfínteres, sufrir vértigos…, en situaciones donde es difícil escapar o donde no se puede recibir ayuda,  y no al ataque de pánico en sí mismo, como ocurre en el trastorno de angustia.

En cuanto al curso de este trastorno se puede afirmar que la agorafobia es poco común que aparezca en la infancia. Existen dos periodos críticos para el inicio, el final de la adolescencia y entorno a las 20-30 años.

Se considera que la agorafobia es el trastorno fóbico más incapacitante y no remite de forma espontánea con el tiempo, sino que necesita de ayuda profesional para su buena evolución.  Su curso es fluctuante y variable, con remisiones y agudizaciones de los síntomas, muchas veces relacionadas con la aparición de sucesos estresantes.

La agorafobia es tres veces más frecuente en las mujeres que en los varones. Este hecho se ha relacionado con factores educacionales y culturales  como una mayor dependencia de las mujeres.

En CIPSIA psicólogos aplicamos técnicas cognitivo-conductuales para ayudar a disminuir los síntomas y aumentar el bienestar de la personas, así como a disminuir su alto nivel de activación.

Artículo escrito por Psicologos Madrid Cipsia Psicólogos: Patricia Palacios

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