El Trastorno de Ansiedad Generalizada

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La ansiedad y la preocupación forman parte de nuestras vidas, y cumplen la función de alertarnos y prevenirnos de un posible peligro. Son adaptativas, por tanto, mientras nos sirvan para poder ajustarnos y reaccionar de manera adecuada. No obstante, cuando alcanzan niveles excesivos, que no se corresponden con una amenaza real o suficientemente grave, y además suponen un problema en la vida de la persona, en algunos casos podemos hablar de un Trastorno de Ansiedad Generalizada.

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¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada o TAG estaría definido por una preocupación excesiva, incontrolable e incapacitante, que afecta a múltiples ámbitos de la vida de la persona. Al igual que en otros trastornos mentales, este diagnóstico se trata simplemente de una etiqueta descriptiva, ya que existiría un continuo entre los niveles de preocupación y ansiedad adaptativos, y los desadaptativos y problemáticos para la persona.

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Las características del Trastorno de Ansiedad Generalizada

Según los estudios desde el modelo cognitivo-conductual de la Psicología, el TAG y las preocupaciones y la ansiedad propias de él se entenderían a partir de ciertas características cognitivas que predisponen a sufrir dichos problemas de salud mental. Desde dicho modelo, se tratarían estos aspectos cognitivos “disfuncionales”, que están en el origen de la problemática.

 

Intolerancia a la incertidumbre

Se trata de una tendencia comportamental que hace que las personas sientan aversión a la ambigüedad y a las situaciones inciertas o fuera de su control. Esta característica se relaciona directamente con la intensidad y frecuencia de los pensamientos de preocupación, e interviene en la interpretación de la información del medio; esto es, la ambigüedad se ve como una amenaza. Afecta también a la toma de decisiones y la seguridad y confianza en las propias acciones, las cuales a su vez están influidas por el estado de ánimo, confirmando las creencias negativas y disfuncionales. Por ejemplo, si hacer un examen genera gran preocupación para una persona con TAG, la ansiedad podría jugarle una mala pasada y hacerle suspender, confirmando sus creencias de que la situación impredecible del examen es altamente aversiva e insoportable.

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Creencias positivas sobre las preocupaciones

El mantenimiento de creencias acerca de la utilidad de las preocupaciones parece ser un punto común en las personas, con o sin trastorno clínico, que sufren de ansiedad. Es usual que las personas que tienden a preocuparse justifiquen dicho comportamiento en base a la evitación de problemas futuros (p.e. “Preocuparme sirve para evitar un daño en el futuro”), o como ayuda para encontrar soluciones (p.e. “Preocuparme significa que las cosas me importan, y la ansiedad me ayuda a moverme para encontrar soluciones”).

 

Orientación negativa a los problemas

Es común en personas con un nivel elevado de ansiedad el “bloquearse” ante un problema. A pesar de poseer las habilidades para resolver una cuestión, no se sienten capaces de afrontarla, por lo que su desempeño final es bajo. Los problemas se ven con desesperanza y temor, en lugar de como un reto o una oportunidad para mejorar. Esto es especialmente notable en los problemas de la vida cotidiana, que además de tener una carga emocional para la persona, presentan un alto grado de incertidumbre. El bloqueo puede ser muy incapacitante para las personas con TAG, pudiendo afectar incluso a las tareas más sencillas.

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Evitación cognitiva

El mantenimiento de los síntomas del TAG se relaciona con la evitación de las situaciones de incertidumbre y de las emociones negativas, como la ansiedad, asociadas al trastorno. Por ejemplo, en el caso de que el área académica sea fuente de preocupación, procrastinar las tareas sería una forma de evitar momentáneamente el malestar y la ansiedad. Esta evitación, paradójicamente, contribuye al comportamiento disfuncional y la ansiedad, dado que la persona no afronta, sino que evita sus problemas. Además de ello, la evitación genera en la persona una concepción negativa de la propia ansiedad, que se ve como algo incontrolable e indeseable, lo que refuerza este patrón evitativo, y así sucesivamente.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en problemas de ansiedad y preocupación. Si este o algún otro problema de salud mental te preocupa y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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