Aceptación vs. resignación en tiempos de COVID-1

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Con el paso de los meses y la prolongación de las dificultades surgidas debido a la pandemia causada por el COVID-19, va extendiéndose un estado de ánimo pesimista.

El cansancio y el desánimo causados por la situación van acompañados de pasividad y apatía en muchas ocasiones. Bien es cierto que no son pocas las dificultades que se suman en esta situación. Tanto de índole económica, como social, política, afectando a aspectos clave como las relaciones sociales y la forma de relacionarnos.

Como en todo, no hay soluciones mágicas. Menos aún en una situación, como decimos, muy compleja. Sin embargo, queremos rescatar los conceptos de aceptación y resignación para ayudar a empoderarnos y pasar a la acción.

 

Resignación vs aceptación

Resignación y aceptación son dos conceptos ampliamente estudiados en la literatura psicológica. Aunque en el lenguaje cotidiano a veces se confundan y se utilicen indistintamente, implican actitudes completamente distintas.  Ambas tienen que ver con el estilo de afrontamiento que emplea una persona frente ante una situación indeseada o negativa. Sin embargo, los pensamientos, sentimientos y actuaciones que se van a desprender en uno y otro caso son muy distintos.

La resignación

En la resignación, a  nivel cognitivo, se dan pensamientos sobre los aspectos negativos de la situación. La forma en que se piensa sobre estos aspectos es improductiva. Ya que tiene que ver más con la queja o lamento, que con la búsqueda de soluciones.  En otras ocasiones son pensamientos como “no se puede hacer nada”, “ya pasará”, etc.

Hay sentimientos  de desesperanza e impotencia. Se experimenta bajo estado de ánimo de manera generalizada y falta de energía.

A nivel motor se caracteriza por la evitación de cambios. Lo que conduce a entrar en una dinámica muy reforzante a corto plazo, donde se elimina esfuerzo, pero se mantiene una situación incómoda y poco favorable.

 

La aceptación

En lo que respecta a la aceptación, el comportamiento es completamente distinto. Si bien se experimenta malestar fruto de las circunstancias negativas que se han producido, la atención se vuelve sobre las acciones o soluciones que se pueden plantear. Es decir, no se centra la atención sobre la situación en sí misma, ya que muchas veces no se puede cambiar lo que ha sucedido. Sino que se centra en lo que la persona puede hacer frente a la situación.

A nivel cognitivo, se da un pensamiento posibilista en que se generan ideas de solución ante la situación. Se trata de un pensamiento optimista, que parte de la base de que hay capacidad de control. Esto está muy relacionado con una buena autoestima . La persona es consciente de que puede hacer muchas cosas para mejorar su situación o intentar adaptarse paliando algunos aspectos negativos.

A nivel emocional, se experimenta mayor energía, esperanza, sensación de fortaleza y control.

A nivel motor hay mayor activación, cambiando rutinas y desarrollando un nuevo estilo de vida. Esto está muy relacionado con salir de la zona de confort. Pese a que a corto plazo, supone una buena dosis de esfuerzo, esto es recompensado a medio plazo. Esta actitud ofrece nuevas formas de vida más adaptativas y devuelve a la persona a un rol de responsabilidad sobre su vida y bienestar.

 

     Si quieres saber cómo mejorar tu autoestima puedes leer nuestro artículo aquí 

 

La aceptación es una forma de afrontamiento característica de las personas resilientes. Esto es, las personas que tienen la capacidad de salir fortalecidas de las situaciones difíciles.

 

 

5 pasos que te ayudarán a pasar de la resignación a la aceptación

 

  1. Permítete sentir la pérdida por los cambios

Es natural que cuando se producen cambios, y sobre todo si estos son negativos, sintamos malestar. Reconocer cómo te afecta la nueva situación es necesario para tu aprendizaje. Sin embargo, ponle límite para que no se convierta en una queja improductiva.

 

  1. Asume que la vida es cambio

Si echas la vista hacia atrás, seguramente podrás apreciar que has pasado por todo tipo de épocas en tu vida. Tu vida no ha sido estable desde que naciste.

Los cambios suceden, queramos o no. Negarnos a aceptarlos no será de ayuda para seguir progresando.

 

  1. Detecta aquellos aspectos o áreas concretas en que tu vida ha empeorado

Empieza a ser concreto. Es hora de detectar exactamente qué áreas están afectadas en tu vida. Y cómo te están afectando los cambios en cada una de ellas. Que tenías antes que has perdido, a qué has tenido que renunciar, qué nuevas cargas asumes…

 

  1. Genera una lluvia de ideas de soluciones que podrías adoptar para mejorar esas áreas concretas

Coge papel y boli. Escribe las ideas que te vengan a la cabeza para mejorar tu situación. De primeras no descartes ninguna por descabellada que te parezca. Todo pensamiento que vaya en la línea de movilizarte es bienvenido.

 

  1. Incorpora actividades reforzantes

Cuando tu vida se trastoca muchas veces disminuye el nivel de reforzamiento que tenías. Por ello, es recomendable buscar nuevas formas de acceder a actividades reforzantes para mantener un buen estado de ánimo. Además te ayudará a enfrentar de mejor ánimo la adversidad.

 

     Pues leer nuestro artículo acerca de los beneficios de tener un hobby aquí 

 

 


Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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