Propiedades musicales

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propiedades musicales

Cuando escuchamos música cantamos sus letras, seguimos el ritmo, bailamos, nos sumergimos en su melodía, tarareamos, lo compartimos con los amigos y se nos quedan tan grabadas que, incluso cuando han pasado diez años desde la última vez que escuchaste esa canción, eres capaz de recordar la letra sin apenas esfuerzo… pero nunca nos preguntamos qué ocurre en nuestro cerebro para que podamos realizar todas estas cosas ni de cómo somos capaces de descifrar tanta información (tono, volumen, melodía, timbre…). Hablamos de las propiedades musicales


Hoy en día, la música es objeto de estudio que nos permite saber más del cerebro, sobre todo se usa para estudiar las emociones del ser humano. Se sabe que no existe un área en el cerebro que sea específico para procesar la música, sino que hay toda una serie de conexiones entre diferentes regiones que se encuentran dentro del cerebro que permiten que podamos entender la música tal y como la entendemos.

Es curioso como algo tan banal como unas simples notas puedan influir tanto en nuestras emociones y en nuestro comportamiento, por ejemplo, cuánto más rápido es la música que escuchamos más alegres nos sentimos, más hiperactividad tenemos y por ejemplo, si vamos conduciendo, lo haremos más rápido.

Ante la música que nos encanta hay momentos en los que podemos llegar a sentir un placer sublime acompañado de unos escalofríos; ésta es una sensación que solemos definir expresando que “nos pone los pelos de punta”. Pero… ¿qué ocurre en ese momento en nuestro cerebro? Se observó que mientras se producían estos escalofríos musicales se producía un cambio en el flujo sanguíneo y, además, se producía una liberación extra de dopamina, que es conocida como la hormona del placer. Además, cuando la canción que escuchamos es nuestra favorita la descarga de dopamina es mucho mayor debido a la anticipación que hacemos del momento que más nos gusta y a la satisfacción que nos produce.

Comentar que escuchar música está plagada de beneficios. Algunos de ellos son:

  • Disminuye la ansiedad y el dolor
  • Ayuda a la recuperación de enfermos
  • Aumenta el optimismo y la creatividad
  • Contribuye a la liberación de hormonas que puede mejorar nuestro estado de ánimo
  • Es un excelente regulador emocional

Y practicar música también tiene más beneficios a parte de estos, como:

  • La formación musical desde la infancia mejora el funcionamiento del cerebro en la edad adulta porque aumenta el número de conexiones entre las neuronas, aumenta la memoria y la atención y está comprobado que los niños obtienen mejores resultados en la escuela.
  • La estimulación cerebral, ya que tocar demanda muchos recursos cognitivos y esto actúa como una gran capa de protección ante las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

Aprender a bailar cualquier estilo no sólo es bueno para nuestro cuerpo, sino también para el cerebro. Así como lo estás leyendo. Los movimientos que se requieren para las coreografías permiten que los músculos generales se impliquen, incluyendo los del lóbulo frontal. Pero atención que lo mismo ocurre cuando se nos da por bailar frente al espejo o cuando estamos solos en casa y en la radio pasan ese tema que tanto nos gusta.

En nuestro cerebro muchos son los acontecimientos que ocurren mientras estamos bailando. Por ejemplo, se evalúan señales de ubicación en el espacio, se deciden qué músculos estirar y cuáles contraer, se mantiene el equilibrio, se perfeccionan los movimientos, etc.

No hay dudas que bailar es bueno para la salud, seguramente eso lo sabías o lo habías leído antes. Pero se ha comprobado que contonearte al escuchar cierto tipo de música es la terapia perfecta para huir de los síntomas de ansiedad, depresión, tristeza y estrés. Pero además, sirve para mejorar la capacidad pulmonar y cardíaca, bajar de peso y quitarnos la vergüenza.

Así que ya lo sabes, para cada sensación, una canción. Y para entrenar el cerebro, un poco de baile.

Artículo escrito por Psicologos Madrid Cipsia Psicólogos: Alba Ortiz

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