inteligencia emocional

Inteligencia emocional. Seguro que conoce a alguien que ha sacado muy buenas notas en los exámenes pero que no ha llegado a ser una persona exitosa. O por el contrario,  triunfadores que no han sido brillantes académicamente.

Esto se debe a la inteligencia emocional, es decir, habilidades psicológicas que nos dan la capacidad para reconocer, comprender y regular nuestras emociones y las de los demás. Es una forma de interactuar con el mundo que engloba conceptos como el control de impulsos, motivación, entusiasmo, autoconciencia, perseverancia, empatía, etc.

En un principio, se consideraba que un niño era inteligente cuando dominaba las lenguas clásicas, las matemáticas o el álgebra. Posteriormente se creyó que el niño inteligente era el que obtenía puntuaciones altas en los test de inteligencia. Es cierto, que los alumnos que mayor puntuación obtienen en estos test son los que mejores calificaciones obtienen. Pero la inteligencia académica no lo es todo para conseguir el éxito profesional y tampoco nos garantiza el éxito en nuestra vida, no nos facilita la felicidad. 

Los médicos más prestigiosos, los abogados que ganan más casos o los empresarios con más éxito no son necesariamente los más inteligentes de su promoción. Éstos gracias a su inteligencia emocional supieron conocer sus emociones y como gobernarlas de forma apropiada para que colaboraran con su “inteligencia”, supieron como cultivar las relaciones humanas, se interesaron más por las personas que por las cosas y entendieron que la mayor riqueza se encuentra en el valor humano.

Popularmente, como ya he dicho, se ha pensado que un predictor del éxito de la vida eran los test de inteligencia, o cociente intelectual (CI). A grandes rasgos parece que hay cierta relación entre el CI y las circunstancias por las que transcurre nuestra vida. Parece ser que, personas con un bajo CI suelen acabar desempeñando trabajos peor remunerados, mientras quien tiene un elevado CI tienden a estar mejor remunerados. Pero esto realmente no siempre es así, existen muchas excepciones a la regla de que el CI predice el éxito en la vida. Se sabe que en el mejor de los casos, el CI adopta un 20% de los factores determinantes del éxito, lo que quiere decir que el otro 80% restante depende de otra clase de factores, donde nos encontraríamos la inteligencia emocional, la clase social o, incluso la suerte, entre otros.

El factor de principal interés es la inteligencia emocional, engloba varias características que además podemos entrenar y mejorar con la ayuda de un profesional como la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestro propio estado de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás.

El equipo de CIPSIApsicólogos te ofrece la oportunidad de aprender y desarrollar estas habilidades emocionales, personales e interpersonales.

Artículo escrito por Psicologos Madrid Cipsia Psicólogos: Anna Cadafalch

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