La función ejecutiva se encarga de manejar los pensamientos, las emociones y las conductas. Examina y evalúa las circunstancias y los mensajes del entorno, busca prioridades, toma decisiones, programa y gestiona las acciones necesarias para resolver problemas y, en definitiva, alcanza los objetivos que nos ponemos.

Las funciones ejecutivas son, por tanto, el conjunto de habilidades y procesos mentales que nos permiten trazar una adecuada línea de actuación para alcanzar satisfactoriamente las metas que nos proponemos, y solucionar los problemas a partir de unificar toda la información de la que disponemos. Se considera que se encargan de controlar y autorregular la actividad mental, el procesamiento de la información, y los recursos cognitivos. A nivel cerebral hay que situar la función ejecutiva en el lóbulo frontal. Su funcionamiento esta interconectado con la memoria y las emociones.

   Si quieres saber más sobre el lóbulo frontal del cerebro, puedes leer nuestro artículo aquí.

Las funciones ejecutivas se han definido genéricamente como procesos que asocian ideas simples y las combinan hacia la resolución de problemas de gran complejidad.

 

Componentes implicados en el función ejecutiva

La memoria de trabajo

Es la encargada de mantener la información siempre actualizada, los recursos atencionales y la orientación de los mismos.

La inhibición de respuestas inapropiadas en determinadas circunstancias.

La monitorización de la conducta en relación a estados motivacionales y emocionales.

   Si quieres saber más sobre la memoria de trabajo, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Función ejecutiva e introspección

Otro componente implicado en nuestras funciones ejecutivas es la introspección.

El término introspección esta referido a la observación que hacemos de nosotros mismos con el deseo de entender nuestras conductas, nuestros pensamientos y emociones. Detrás de esa introspección esta el diálogo interno que cada uno tenemos con nosotros mismos, en ese intento que tenemos por comprendernos, por “revisarnos”. Esta observación interior es la que nos permite mejorar, analizar nuestros errores o valorar nuestros actos o expresiones, en muchos casos, actos mecánicos, reflejos. También nos sirve para reflexionar cuando tomamos decisiones. Gracias a todo ello avanzamos en el conocimiento de nosotros mismos, y podemos llegar a tener una visión más realista de nuestras fortalezas y recursos.

 

Función ejecutiva y autocontrol

El autocontrol es la aptitud para manejar adecuadamente nuestros impulsos, para saber postergar la recompensa con objeto de poder reunir adecuadamente todo lo necesario para alcanzarla con éxito, o conseguir un objetivo mejorado.

Gracias a esta estrategia podemos desarrollar acciones a más largo plazo.

Pero el autocontrol también requiere motivación y fuerza de voluntad, dos cualidades que requieren un alto coste, ya que manejar nuestros impulsos consume mucha energía mental. Por eso bajo ciertas circunstancias algunas personas se sienten vulnerables y se rinden ante los acontecimientos.

   Si quieres saber más sobre el autocontrol, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Daños en las funciones ejecutivas

Diferentes trastornos y daños en el cerebro, sobre todo los que se concentran en el lóbulo frontal, pueden impedir que las funciones ejecutivas se lleven a cabo correctamente. Estos pueden deberse a daños cerebrales producidos por infecciones, traumas, accidentes vasculares, tumores o demencias. Además, algunos trastornos de la personalidad, la ansiedad y los problemas de atención con hiperactividad también debilitan las funciones ejecutivas.

Por otro lado, algunos problemas de esta función pueden darse desde la infancia, como personas que padecen TDAH. Estos niños y niñas pueden presentar problemas como dificultades para iniciar una tarea, poca capacidad de autocontrol, inhibición o elaboración de planes y estrategias de actuación ordenadas y adecuadas. También puede ocurrir en las demencias, en las que produce un efecto sobre las capacidades cognitivas mas manifiestas.

Sustancias como el alcohol y algunas drogas también pueden llegar a afectar a las funciones ejecutivas.

   Si quieres saber más sobre cómo afectan las sustancias de consumo a las funciones ejecutivas, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Funciones ejecutivas mas importantes

Como hemos visto, la función ejecutiva es la capacidad para planificar, organizar y secuenciar una tarea, a la vez de ir monitorizándola, es decir, asegurándonos de que lo estamos haciendo bien o no. Es una de las funciones mas relacionadas con la capacidad de aprendizaje. Pero, ¿cuáles son las funciones ejecutivas más importantes?:

  • Iniciación de la tarea – Es la habilidad para dar comienzo una tarea e iniciar los pasos necesarios para alcanzar la meta.
  • Organización – Es la que permite establecer una organización y estructuración de los pasos previos a la realización de la tarea.
  • Planificación – Es la que lleva a cabo el trazado correcto, y la priorización de los pasos para conseguir el objetivo.
  • Control de impulsos – La que permite que una persona piense antes de actuar.
  • Control emocional – La habilidad para mantener el control de la emociones mientras se realiza la tarea.
  • Memoria de trabajo – Es la que recupera la información importante para la realización de la tarea.
  • Pensamiento flexible – Es la habilidad para buscar soluciones diferentes ante la aparición de un elemento o dificultad que no se había tenido en cuenta, o que aparece inesperadamente.

   Si quieres saber más sobre la flexibilidad cognitiva, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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