¿Qué son las fobias específicas?

Podemos definir fobia como una reacción de miedo intenso unido a una evitación de  la situación que lo provoca, real o anticipada, que no justifica tales respuestas.  En ocasiones puede no aparecer la evitación de la situación, pero implica que la persona la resiste con un nivel de ansiedad muy elevado. Es característico de las personas adultas que reconozcan que su miedo es irracional o excesivo para la situación o estímulo que lo provoca.  La respuesta de ansiedad que se produce es inmediata e intensa, incluso puede producirse un ataque de pánico.

Existen tres grandes categorías de fobias, entre las que encontramos la agorafobia, las fobias específicas y la fobia social.

Las fobias específicas suponen un miedo desproporcionado a una situación u objeto específico y bien delimitado, producen  gran interferencia en la vida de la persona y un gran malestar asociado.

De todas las fobias, las específicas,  son consideradas como el trastorno menos incapacitante para la persona que las sufre. En muchas ocasiones son de gravedad media o baja, bien porque la persona en su vida diaria no se tiene que exponer al  estímulo o situación que le produce ansiedad, o bien porque éste es fácilmente evitable.

El sistema de clasificación diagnostico DSM-IV-TR, clasifica las fobias específicas en cinco tipos en función de los objetos que producen ansiedad:

  • Fobia a los animales como serpientes, arañas, insectos, gatos, ratones y pájaros. Suelen comenzar en la infancia y son más frecuentes en las mujeres.
  • Fobia a los ambientes naturales, a situaciones como tormentas, viento, agua, las alturas o la oscuridad. Comienzan en la infancia y son más frecuentes en mujeres. La fobia a las alturas es la más frecuente entre los hombres.
  • Fobia a la sangre-inyecciones-daño. Estas fobias presentan un patrón de respuesta diferente a las demás, lo que se conoce como respuesta vasovagal. Primero se produce un aumento de la activación para seguidamente producirse una caída brusca de la tasa cardíaca y presión sanguínea que produce mareo y en ocasiones desmayo.
  • Fobias de tipo situacional, como miedo a los lugares cerrados, a conducir, a los ascensores o a los aviones. Estas situaciones se comparten con las situaciones temidas en la agorafobia. Si bien, la diferencia principal entre ambos trastornos es que mientras en la agorafobia existe un miedo desproporcionado a sufrir un ataque de pánico en alguna de estas situaciones, en la fobia el miedo lo produce el objeto o situación en sí misma.
  • Otros tipos: miedo a asfixiarse, a vomitar, a los globos a la suciedad o a las personas disfrazadas.

Los factores asociados a la aparición de las fobias pueden ser acontecimientos traumáticos asociados a las situaciones temidas, la observación de trauma o temores en otros y la transmisión de información, por ejemplo de padres a hijos.

El tratamiento mejor establecido para las fobias específicas es la exposición a la situación o estímulo temido. Muchos factores inciden en la eficacia de esta técnica, como la exposición gradual al objeto, la autoexposición en solitario o el uso de técnicas de imaginación de la situación temida. Se pueden utilizar técnicas de control de activación, como la relajación diafragmática, para facilitar el proceso de exposición, así como la reestructuración cognitiva para combatir los pensamientos negativos que paralizan y bloquean a la persona ante la situación fóbica.

En CIPSIA psicólogos disponemos de especialistas en el manejo de las fobias específicas, trabajamos con técnicas eficaces para disminuir el temor y  malestar asociado, ayudando a la persona a enfrentarse a las situaciones de forma más adaptada, sin manifestar respuestas de ansiedad.

Artículo escrito por Psicologo Ventas Cipsia Psicólogos: Patricia Palacios

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