El estrés ha sido un mecanismo por el cual el ser humano ha sido capaz de perdurar a lo largo del tiempo. Hemos sido capaces de adaptarnos, sobrevivir y evolucionar gracias a respuestas muy sofisticadas, rápidas y resolutivas ante un gran número de situaciones. No es algo que tenemos que hacer desaparecer de nuestra vida, lo cual no sería posible, sino más bien es parte de ella.

La respuesta de estrés no es algo malo, ayuda a disponer de más recursos para hacer frente a situaciones que se valoran como excepcionales. Eso sí, al activarse muchos recursos supone un gran desgaste para el organismo. Cuando esto se produce de vez en cuando, el organismo tiene capacidad para recuperarse entre cada respuesta de estrés, pero si este hecho se repite con excesiva frecuencia, intensidad o duración, es posible que no le de tiempo a recuperarse y aparezcan problemas asociados al estrés o trastornos psicofisiológicos.

– Si quieres saber más sobre para qué sirven las emociones, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

– Si quieres saber más sobre los trastornos psicosomáticos, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Fuentes de estrés

Las experiencias de estrés provienen de 3
fuentes: el entorno, el cuerpo (fisiológica) y los pensamientos.

El entorno

El
entorno
nos apremia con exigencias que nos vemos
en la obligación de solventar. Trabajo, cuidado y atención de niños o
familiares, desplazamientos, tráfico, cumplimiento de horarios, relaciones
interpersonales, y un sin fin de situaciones que podemos percibir como
amenazantes.

El cuerpo

Una segunda fuente de estrés es la fisiológica o corporal. Las amenazas
que provienen del entorno, como se menciona en el párrafo anterior, producen
cambios en nuestro cuerpo a nivel fisiológico. Como el ser humano tiene una tendencia innata a luchar o huir, se
producen una serie de cambios físicos observables; las pupilas se dilatan para
mejorar la visión, los músculos se tensan para resolver la dificultad, la
sangre se bombea más rápido para que llegue más oxígeno a las células y al
corazón, la frecuencia cardiaca y la respiración aumentan, y la sangre se
desvía preferiblemente hacia la cabeza, el tronco, y las extremidades, sobre
todo hacia las manos y los pies. En este punto estamos preparados para actuar
con la mayor eficacia posible. Nuestro cuerpo esta listo para la acción, es
cuando nos brinda un mayor número de recursos.

– Si quieres saber más sobre la hormona del estrés, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Los pensamientos

La tercera fuente de estrés son nuestros pensamientos. Estos influirán en la
forma y manera que tenemos a la hora de valorar e interpretar los
acontecimientos. Esta parte es crucial de cara a la respuesta de estrés. Es
posible que ante un mismo acontecimiento dos personas tengan respuestas
fisiológicas distintas. La clave estriba en la forma de interpretar ese suceso.
Mientras que para una persona la pérdida de un trabajo puede ser una liberación,
para otra puede ser una gran fuente de estrés, y por tanto puede provocar que
desarrolle un gran número de respuestas fisiológicas.

– Si quieres saber más sobre la interpretación subjetiva de la realidad y las ideas irracionales, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Es importante señalar que la respuesta al
estrés es una respuesta automática del organismo ante cualquier cambio o
demanda ambiental, externa o interna,  ante la cual se prepara para hacer frente a
las posibles exigencias o problemas que se generen de situaciones nuevas.

Características de las situaciones de
estrés

Se pueden señalar algunas de las características que hacen de una situación más estresante:

1-. Cambio o novedad en la situación

Existencia de un cambio en la situación habitual o aparición de situaciones nuevas que genera nuevas demandas a las que hay que adaptarse.

2-. Falta de información

Se produce un cambio en la situación y no se tiene información sobre que puede ocurrir ahora, que aspectos nuevos se requieren, o qué hay que hacer para abordar la nueva situación.

3-. Predictibilidad

Es el grado en el que se puede predecir lo que va a ocurrir. Cuanto menos se pueda predecir la situación, más estresante será.

4.- Incertidumbre

El hecho de no saber con certeza si va a ocurrir un acontecimiento determinado, puede dar lugar a un complejo y prolongado proceso de evaluación y reevaluación que genere pensamientos, sentimientos y conductas conflictivas que, a su vez, crean sentimientos de desesperanza y confusión.

5-. Ambigüedad de la situación de estrés

Si hay información suficiente y necesaria para evaluar una situación.

6-. Inminencia

Cuanto más inminente es un acontecimiento más estresante resulta.

7-. Falta de habilidades para hacer frente a la situación

Enfrentarse a una situación ante la cual se considera que no se tienen las herramientas necesarias para resolverla la hace estresante pudiendo llegara a aparecer indefensión.

8-. Alteración de las condiciones biológicas del organismo que obligue al organismo a volver al equilibrio.

Situaciones de este tipo pueden venir dadas por el consumo de distintas sustancias (alcohol, tabaco, café, cocaína), condiciones ambientales extremas (frío, calor, ruido) o realización de ejercicio.

9.- Duración de la situación de estrés

Cuanto más duradera mayores consecuencias negativas para la persona.

Si crees que tú o alguna persona de tu entorno tiene un problema de estrés o ansiedad, no dudes en contactar con nosotros pinchando aquí. En CIPSIA Psicólogos contamos con un equipo de profesionales con experiencia en problemas de ansiedad.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos: Francisco Ortiz Gutiérrez

*Fuente: Francisco Javier Labrador. “El estrés”. Ed: Temas de hoy.

 

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