La importancia de dormir bien

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¿Quién no ha oído alguna vez a su pareja, un amigo, familiar o conocido quejarse por no haber conseguido dormir bien alguna noche? Además de los problemas que le ha conllevado al día siguiente. Todos hemos sufrido en nuestras carnes una noche en vela, por ese motivo rápidamente empatizamos ante esa circunstancia. Es sabido que no descansar bien una noche nos va a hacer más difícil llevar adecuadamente el día siguiente, estar al cien por cien, por ejemplo, en el trabajo. Un gran número de personas no duermen adecuadamente por la noches, en algunos casos de forma sistemática. Varios estudios han revelado que una mala noche puede ser un factor determinante para estar bajo de ánimo. Por el contrario, otros estudios demuestran que dormir una hora más cada noche fomentaría más la felicidad diaria que incluso un aumento de sueldo. Datos tan significativos no hacen más que poner de relevancia el hecho de la importancia de dormir bien. Un sueño reparador es necesario para el buen estado físico y mental de las personas. Existe una relación muy directa entre el sueño y la salud. El insomnio es un trastorno muy frecuente en la sociedad actual que puede estar provocado por distintos factores como puede ser el estrés, una mala alimentación, malos hábitos en la organización y programación de los días, abuso de sustancias, asma, diabetes, enfermedades cardíacas.

 

Insomnio

Hablamos de insomnio cuando una persona tiene problemas para iniciar y/o mantener el sueño, o tiene la sensación de no haber tenido un sueño reparador por la noche. Se trata por tanto de un problema tanto de cantidad, como de calidad del sueño. Mas de 4 millones de adultos españoles sufren de insomnio crónico, y entre un 25-35% de la población adulta padece insomnio transitorio según datos de la Sociedad Española de Neurología. Este trastorno es más frecuente en ancianos, mujeres y personas con enfermedades psiquiátricas. La mayoría de los casos tienen un inicio agudo, coincidiendo con situaciones de estrés, y tienen tendencia a quedarse cronificados en un porcentaje alto. El insomnio no sólo va acompañado de dificultades para conciliar el sueño, también provoca irritabilidad, somnolencia diurna, falta de concentración, apatía, tristeza. En estudiantes este problema está muy relacionado con bajo rendimiento en los resultados académicos.

   Si quieres saber más sobre el insomnio, puedes leer nuestro artículo aquí.

   Si quieres saber más sobre qué hacer cuando se tiene insomnio, puedes leer nuestro artículo aquí.

Los adultos dormimos como término medio aproximadamente 7 horas entre semana, y casi 8 los fines de semana, un 20% menos que en el año 1900.

Aunque nos adaptemos a vivir con sueño, la falta de este incide también en problemas como el debilitamiento en los procesos memorísticos y el sistema inmunitario. También ralentiza el metabolismo y, según algunos estudios, puede incidir en el aumento de peso.

   Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Qué puede ayudar a dormir mejor

Mantener una rutina horaria

Es muy importante respetar los ciclos circadianos, para ello hay que intentar acostarse y levantarse a la misma hora. Esto ayuda a que nuestro cuerpo se acostumbre a un ritmo de actividad horaria que le permitirá rendir mejor gracias a el establecimiento de una rutina. Por este motivo, no es recomendable la siesta, ni dar cabezadas a lo largo del día. De esta forma tendremos mas capacidad para dormir por la noche. Si no lo consigues la primera noche no desesperes, necesitarás un tiempo. No alargues las noches para realizar tareas que requieran tu atención hasta tarde, ni utilices dispositivos móviles, tablets, ordenadores. Necesitas irte a la cama tranquil@.

 

Hacer ejercicio

El ejercicio te ayudará a salir de una vida sedentaria y con ello realizarás un desgaste energético y calórico que te permitirá ir mas cansado a la cama y por tanto dormirás mejor.

   Si quieres leer más sobre por qué el ejercicio es bueno para la salud mental, pincha aquí.

 

Combatir el estrés

El estrés y la ansiedad son uno de los factores que mas interfieren en nuestra capacidad para dormir. Meternos en la cama con sensación de estar nerviosos, y a su vez empezar a darle vueltas a la cabeza con preocupaciones, nos hace entrar en un círculo vicioso que dificulta conciliar el sueño. Las técnicas de relajación y respiración diafragmática han demostrado su eficacia para reducir o hacer desaparecer la ansiedad y el estrés.

   Si quieres poner en práctica las técnicas de relajación, pincha aquí.

 

Algunos cuidados más

  • Utilice la habitación para dormir, no como lugar de trabajo o para ver la TV.
  • Evitar beber mucho liquido en horas próximas a irse a la cama.
  • Tener un buen colchón y una buena almohada.
  • Habitación sin ruidos, con temperaturas templadas a ser posible, y en la oscuridad.

 

Mejor postura para dormir

Además de tener una buena higiene del sueño, también es preciso mantener una buena higiene postural para favorecer algunas funciones vitales y evitar posibles dolencias musculares. Como idea fundamental decir que no existe la mejor postura, entre otras cosas porque cada persona buscará la que más le haga sentirse bien, esto no se puede pasar por alto. Pero una vez que este aspecto queda claro, si que hay unas recomendaciones relativas a cuáles son las posturas mas favorables para nuestro cuerpo y para nuestro descanso. Las dos posturas reconocidas como mejores son decúbito supino (boca arriba) y decúbito lateral (de lado).

 

Dormir de lado es la más utilizada por la población general. Evita los dolores cervicales y de espalda, minimiza los ronquidos, favorece la respiración y reduce el reflujo gástrico. La almohada para esta postura es recomendable que tenga un mayor grosor y densidad para dar soporte a la cabeza consiguiendo rellenar el espacio que queda hasta el colchón sin que se genere curvatura, y por tanto quede en línea horizontal. El problema de esta postura es que el cuerpo reposa sobre los brazos y puede provocar presión en sus músculos, sobre todo a la altura de los hombros.

 

Dormir boca arriba es la segunda posición más utilizada. Es muy buena para prevenir el dolor de cuello y espalda ya que la columna reposa recta en una posición muy normal para el cuerpo. La almohada en este caso debe de tener la altura necesaria para evitar que la cabeza caiga hacia hacia atrás, intentando que se mantenga en una posición cómoda para el cuello. Los brazos deberían quedar estirado a los lados del tronco. El mayor problema de esta postura es que favorece los ronquidos.

 

En CIPSIA psicólogos tenemos amplia experiencia en el insomnio. Si necesitas ayuda por este o cualquier otro motivo no dudes en contactarnos

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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