Category Archives: Crecimiento personal

Las personas estamos siempre en constante cambio puesto que necesitamos ser capaces de adaptarnos a las características dinámicas del entorno en el que vivimos para poder vivir adecuadamente y sobrevivir. Cambiar significa aprender, y el aprendizaje implica crecimiento, por lo que aprender y mejorar características propias es crecer como personas. Desde la psicología se tiene la idea de que cualquier persona es capaz de aprender y mejorar a lo largo de toda su vida, de hecho está demostrado científicamente que incluso las personas con la Enfermedad de Alzheimer son capaces de cambiar. Aún así y siendo conscientes de la capacidad de aprendizaje que tenemos todos los seres humanos, es cierto y también está demostrado, que unos aprendizajes resultarán más costosos que otros. Por ejemplo, a algunas personas les resultará más fácil aprender que a otras a cambiar hábitos, otras personas mostrarán una mayor agilidad en el estudio de nuevos idiomas, etc.

Sin embargo, dejando de lado las características personales y de lo que se quiere aprender o mejorar de nosotros mismos, lo más importante es la motivación y las ganas que tengamos de llevarlo a cabo. Aprender y cambiar requiere tiempo y esfuerzo y por ello es de vital importancia que contemos con una motivación elevada que impida que nos rindamos y que nos ayude a alcanzar nuestro objetivo. Por ello, si queremos realmente generar un cambio en nuestra vida, que sea permanente y que nos ayude a crecer como personas es imprescindible que ese cambio haya sido elegido por nosotros y estemos convencidos de querer lograrlo.

En esta categoría de nuestro blog encontrarás artículos en los que te ayudaremos a comprender aspectos de cómo funcionamos psicológicamente los seres humanos ante determinadas situaciones y te ofreceremos diversos consejos para mejorar nuestra forma de ser. Si estás interesado en crecer como persona y en cambiar aspectos de tí mismo para ser y sentirte mejor, aquí encontrarás lo que necesitas para ello.

¿Cómo identificar las amistades tóxicas?

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Las amistades pueden ser una gran fuente de felicidad y de apoyo en nuestras vidas. Con ellas compartimos los momentos buenos y los no tan buenos, pero sabemos que siempre están ahí cuando las necesitamos. Sin embargo, en algunos casos, las amistades parecen desgastarnos más que aportarnos, y sin darnos cuenta, podemos vernos inmersos en una de las llamadas amistades tóxicas.

 

Si quieres leer nuestro artículo acerca de las relaciones de pareja tóxicas, pincha aquí

 

Señales para detectar amistades tóxicas

Mucha gente coincidirá en que no todas las amistades son iguales. Hay personas con las que mantenemos un contacto más estrecho, y a las que realmente podemos considerar amigos, en las que sabemos que podemos confiar: con las que más a gusto nos sentimos. Otros amigos son más bien “conocidos”, con los que a veces coincidimos. Con ellos nos llevamos bien, y podemos tomar una cerveza y pasar un buen rato. Las amistades tóxicas son algo distinto de todo esto, pues se basan no en la apreciación sincera, sino en el interés o en lo que una de las partes pueda obtener de la otra. Este tipo de amistades son las que nos hacen sentir mal tras pasar el rato con ellas, muchas veces sin saber muy bien por qué.

 

  1. Falta de reciprocidad

Si suponemos que cualquier relación personal se basa en un balance entre dar y recibir, la reciprocidad es un valor imprescindible para la amistad. Ello no quiere decir que en todo momento cada persona deba dar-aportar el 50/50 a la relación, pero sí es importante que a lo largo del tiempo se mantenga cierta equidad. Como en el dicho, “Hoy por ti y mañana por mí”.

Cuando en una relación una de las partes intenta aprovechar la generosidad del otro para desequilibrar la balanza, empezamos a sentir que la relación es injusta. Quizá, una de las cosas que peor sabor de boca nos deja a este respecto es que la otra persona nos niegue su apoyo en momentos difíciles. Ello nos hace pensar que es poco confiable, y podemos sentir que ha abusado de nuestra amistad.

 

Si quieres leer más acerca de por qué nos cuesta tanto decir “NO”, pincha aquí

Si quieres saber más acerca de la comunicación asertiva, pincha aquí

 

  1. Descalificación y manipulación emocional

Otra de las banderas rojas más peligrosas en una relación interpersonal es la manipulación emocional. Valiéndose de la culpabilidad, de las amenazas o las promesas, la persona mantiene al otro a su merced. De nuevo, el chantaje emocional sirve para aprovecharse de las personas valiéndose del vínculo de afecto.

Si quieres saber más acerca del chantaje emocional, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Una forma común de manipulación en las amistades tóxicas es la descalificación, que consiste en manipular la realidad y la percepción del otro, para confundirle y hacerle dudar de su propio criterio. Estas “puyas” o faltas de respeto (más sutiles o más claras) minan nuestra autoestima y generan gran malestar.

 

  1. Faltar al respeto

En relación a los puntos anteriores, el no respetar a la otra parte condena cualquier relación interpersonal al fracaso. Cuando no se tienen en cuenta las propias peticiones, ideas o sentimientos, nos sentimos pisoteados e impotentes. La falta de respeto puede extenderse incluso a insultos o falta de cordialidad hacia seres queridos (familia, pareja, otros amigos, etc.)

 

  1. Negatividad y “drenado” emocional

En algunas amistades, el único tema que se trata es lo mal que le va a una o a ambas partes. Solo se habla del “todonegrismo”, la persona se queja constantemente por todo, y se instaura en el papel de víctima, desde la pasividad y no desde el intento de mejorar y lidiar con los problemas. Por supuesto, todo el mundo puede pasar por una mala racha y querer buscar apoyo en los amigos, pero el instaurarse en el victimismo no es productivo, y muchas veces puede resultar agotador para la otra parte.

Por otro lado, la negatividad en las amistades tóxicas puede traducirse también en que la relación se forje a partir de los cotilleos y en hablar mal de otras personas, en lugar de construir el vínculo en base al apoyo mutuo y el tiempo compartido.

 

  1. Amores no correspondidos

El hecho de que sólo se valore al supuesto “amigo” en base a un interés sexual o romántico corrompe el vínculo de amistad. Especialmente si la otra persona no sabe de las intenciones del otro, este tipo de amistades son realmente poco honestas. Las expectativas de la parte interesada en algo más que amistad no se corresponderán con la realidad, y pueden generar malentendidos. Por ejemplo, si dos personas mantienen una relación de este tipo, y la persona sobre la que se tiene interés encuentra pareja, pueden aparecer reproches del tipo “Yo te trato bien, ¿por qué sales con X persona y no conmigo?”.

En definitiva, si solo se valora al otro por un interés romántico-sexual, en vez de en base a una apreciación genuina y desinteresada, la amistad está condenada al fracaso. Por supuesto, pueden surgir relaciones de pareja de amistades, pero si alguna de las partes no está interesada, pueden surgir conflictos.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Cómo dejar de discutir por llevar la razón

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Los seres humanos somos seres sociales. Esto quiere decir que las relaciones son una parte definitoria de nuestra forma de vivir y desarrollarnos. Estamos destinados a vivir en sociedad. Es por ello que las relaciones sociales son fuente de bienestar y satisfacción pero también de grandes frustraciones. Esto hace necesario que trabajemos nuestras habilidades sociales, con el objetivo de minimizar y sobrellevar los conflictos lo mejor posible. Todos nos hemos visto en alguna ocasión en una conversación en la que nuestro interlocutor (o nosotros mismos) pretende llevar la razón a toda costa sobre algún tema. Cuando esta actitud se vuelve muy frecuente tiene el efecto de deteriorar las relaciones.

 

Si quieres saber más sobre las habilidades sociales y cómo mejorarlas, puedes leer nuestro artículo aquí

 

 

¿Qué razones se esconden bajo el deseo de llevar la razón?

El miedo al error

Altos estándares de exigencia y un estilo de pensamiento polarizado, derivan en la consideración del error como algo inaceptable. Por ello, cuanto más relevante sea el tema objeto de conversación, más difícil será que se asuma que la posición es errónea.

 

Si quieres saber más acerca de cómo afrontar el error puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Miedo al rechazo

Algunas personas consideran que si admiten un error, o muestran desconocimiento, perderán el reconocimiento del que gozaban.

 

Puedes saber más sobre el miedo al rechazo aquí 

 

Baja autoestima

La baja autoestima puede ser explicada por múltiples factores. Uno de ellos tiene que ver con la asociación de resultado y valía personal. Es decir, creer que los resultados, éxitos o fracasos, están relacionados con el valor como persona.

Según este razonamiento, cuando una persona consigue éxito en lo que se propone, sería indicativo de su alta valía personal. Y todo lo contrario, si fracasa o le salen mal las cosas sería reflejo de su ineptitud. Este tipo de juicios generalizadores van a afectar mucho a la autoestima, y van a predisponer a actitudes como la que abordamos en este artículo. No reconocer que se está equivocado, o que existen otras formas de ver una determinada cuestión, tendría el objetivo de preservar la autoestima, cuando está edificada sobre ideas irracionales.

 

Estilo agresivo en la comunicación

Este estilo de comunicación se caracteriza por la imposición de los propios puntos de vista, deseos y necesidades. Suelen entender las situaciones en términos de ganar o perder. Lo que lleva a que defiendan sus posiciones de manera más intensa.

 

Si quieres saber más sobre los estilos de comunicación puedes leer nuestro artículo aquí 

 

 

Cómo manejarse ante este tipo de situaciones

Cuando eres tú quien desea llevar la razón

 

  • Desdramatiza las consecuencias de asumir el error. Cuestiónate hasta qué punto va a cambiar tu valía como persona, y la percepción que tienen los demás sobre ti.

 

  • Aprende a restar importancia a las opiniones que puedan tener otros sobre ti, y trabaja en tu autoestima.

 

  • Valora los beneficios de aceptar otras opciones como válidas. Es posible que fruto de renunciar a defender tu posición te sientas mucho más cómodo y las conversaciones sean mucho más fluidas. Además descubrirás nuevos puntos de vista muy enriquecedores.

 

  • Exponte a asumir el error o tu desconocimiento sobre un tema. Solo de este modo podrás comprobar que los demás no tienen actitudes hostiles hacia ti.

 

  • Si te resulta muy difícil el punto anterior, concede el beneficio de la duda. Admitir que puede haber más puntos de vista válidos te permite abrir una puerta a la negociación, sin tener que renunciar a tu punto de vista.

 

Cuando te relacionas con personas que adoptan esta actitud:

Utiliza técnicas asertivas.

Existen técnicas asertivas que permiten discrepar de la opinión del otro sin tener que entrar en una confrontación directa. Por ejemplo, el “banco de niebla” es una estrategia muy útil ante este tipo de situaciones. Permite convenir con la parte con la que estemos de acuerdo, sin tener que confrontar con toda la opinión. Permite convenir con la posibilidad, otorgando el beneficio de la duda (“puede ser…” “puede que tengas razón…”, “es una forma de verlo…”).

 

Puedes saber más sobre técnicas asertivas aquí 

 

Renuncia al deseo de hacer cambiar a las otras personas

Asume que no es tu responsabilidad que otra persona cambie su forma de ser o su opinión. Hay muchas formas en que una persona puede cambiar sin depender de ti. Reconoce las capacidades de los demás para hacerlo, y redimensiona la gravedad de que no cambien.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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La crítica como herramienta de crecimiento

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La mayor parte de nosotros estaremos de acuerdo en el hecho de que no suele ser agradable recibir una crítica. Sin embargo, al mismo tiempo hemos de reconocer que no es posible librarse de las críticas de forma permanente.

Las críticas, en su vertiente positiva y constructiva están ligadas a la mejora de quien las recibe. Son por tanto, una gran herramienta de desarrollo personal. Aquel que, no reciba ningún tipo de crítica está desperdiciando la oportunidad de mejora y cambio.

 

¿Por qué es importante cuidar la forma de hacer críticas?

Como hemos visto en muchas ocasiones a lo largo del nuestro blog, el lenguaje que utilizamos con nosotros mismos y con los demás tiene una gran repercusión en el estado de ánimo y en la autoestima.

Según sea el modo en que hacemos críticas vamos a generar un tipo de emoción y de respuesta.

 

Crítica destructiva

Cuando la crítica se hace de forma destructiva suele generar fuertes sentimiento de culpabilidad. Normalmente este tipo de crítica se centra en lo que está mal hecho. Lo que genera mucho malestar. Este tipo de crítica suele emplearse cuando se considera inaceptable el error. Por tanto, se utiliza la crítica como forma de castigo.

Sin embargo, esta forma de crítica, aunque en ocasiones pueda parecer efectiva, termina generando un efecto totalmente contraproducente. Produciendo el inmovilismo de quien es objeto de la crítica.

A largo plazo, no solo tenderá a reducir la autoestima de quien es objeto de este tipo de críticas, sino que predispondrá una actitud defensiva ante las críticas en general.

     Si quieres saber más sobre cómo aceptar críticas puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Crítica constructiva

En cambio, cuando la crítica es constructiva se minimiza el malestar por el error cometido. Lo que hace más sencillo recibir la crítica y valorarla.

El mayor beneficio de la crítica constructiva es que moviliza a la acción, y genera expectativas de mejora. A largo plazo, favoreceremos una actitud receptiva a las mismas. Al tratarse de críticas que resultan útiles, y son formuladas desde el respeto.

 

     Si quieres saber acerca de cómo aceptar el error puedes leer nuestro artículo aquí 

 

¿En qué contexto surgen las críticas?

A nosotros mismos, o autocrítica

Este tipo de crítica es esencial para el crecimiento. Y para aprender a afrontar el error.

Algunas personas tienen pavor a cometer errores, y mucho de ello tiene que ver con el proceso de autocrítica que le acompaña. Tomando la forma en muchas ocasiones de crítica patológica

 

Críticas a familiares, pareja o amigos

Este suele ser un tipo de crítica muy frecuente. Las personas con las que convivimos y con las que tenemos más confianza son con las que más solemos realizar críticas. Pero no por ello más adecuadamente. Algunas personas creen que por tener confianza no es necesario cuidar las formas. Nada más erróneo que esto.

Si queremos que las relaciones que tenemos sigan siendo sólidas, y ayudar a cambiar actitudes que no nos son favorables, necesitaremos hacer buen uso de las críticas como la mejor herramienta para conseguir los cambios sin dañar la relación.

 

     Si quieres saber más sobre cómo mejorar tus discusiones en pareja puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Críticas en el contexto laboral o con conocidos

Normalmente en este tercer tipo de crítica la gente suele hacer gala de los mejores modos. Quizá por el miedo a desagradar o se rompa una relación poco consolidada. Lo cierto es que, en este ámbito también es importante formular las críticas de forma adecuada.

 

Cuáles son los pasos para hacer una crítica (o autocrítica) de forma constructiva:

  • En primer lugar es necesario que definas un único aspecto a criticar. Tómate un momento para delimitar qué conducta es objeto de crítica, y en qué momentos ha tenido lugar.
  • Busca un momento apropiado para plantear la crítica. Las personas implicadas debéis estar tranquilas y contar con un momento para conversar sin interrupciones.
  • Plantea la conducta objeto de crítica sin juzgar. Evita etiquetas, que tienen un impacto muy negativo sobre la autoestima, y elimina generalizaciones. Pon ejemplos de cuándo ha sucedido y cómo ha afectado. Poner ejemplos del perjuicio ayudará a redimensionar la gravedad.
  • Empatiza con los motivos que pueden haber dado lugar a que se haya producido el error. Se trata de activar la responsabilidad no de buscar culpables.
  • Propón alternativas de solución para futuras ocasiones. Esta es la parte más importante, puesto que sin ella, la crítica no tendrá sentido. Los errores sirven para aprender, y la única forma de extraer el aprendizaje es centrarse en este último paso, la búsqueda de soluciones.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en trabajar en entrenar las habilidades sociales y asertivas. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El sobrepeso y la obesidad son uno de los principales problemas de salud en el mundo occidental. Una combinación entre el sedentarismo, la creciente tecnologización, el estrés y la mala alimentación hacen que cada vez más personas lleven un estilo de vida poco saludable. Y es que, aunque la obesidad se entiende sobre todo en términos de salud física, también está muy ligada a factores psicológicos y a problemas de salud mental.

 

Los factores psicológicos relacionados con el sobrepeso y la obesidad

Una parte considerable de las personas con problemas de sobrepeso presentan también problemas psicológicos, ya sean emocionales, cognitivos o comportamentales. Estos problemas pueden ser tanto causa como consecuencia del problema de salud física. Además, el sobrepeso y la visión negativa del mismo pueden estar relacionados con trastornos de ansiedad, depresión, o con los Trastornos de la Conducta Alimentaria, entre otros. Es por ello que, desde la Psicología, se propone un abordaje integral, que implique la colaboración de distintos profesionales, como nutricionistas, psicólogos y psiquiatras, en el tratamiento de las causas de base de la obesidad y el sobrepeso.

 

  1. Imagen corporal y estigma

Los constantes mensajes negativos a los que estamos sometidos, junto con el elevado valor social de la delgadez, hacen difícil mantener una autoimagen sana y ajustada a la realidad, tanto en personas con sobrepeso como sin él. Aquí es donde entran en escena los complejos por la propia imagen corporal, la búsqueda de soluciones inmediatas como las dietas milagro y un gran mercado destinado a obtener beneficios de los cambios en el aspecto físico.

 

     Si quieres saber más sobre la relación de la imagen corporal con las “dietas milagro”, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres leer nuestro artículo sobre cómo mejorar la imagen corporal, pincha aquí

 

Si, en la mayoría de personas, la presión por conformarse a unos estándares de belleza ya es alta, puede serlo aún más en personas con sobrepeso. No es poco común que estas personas tengan una imagen corporal distorsionada y tremendamente negativa, que les provoque gran malestar y rechazo del propio cuerpo.

 

  1. Autoestima y autoeficacia

En relación al punto anterior, la pobre imagen corporal de algunas personas con sobrepeso puede mermar su autoestima y su valía personal. Aspectos como el rechazo de uno mismo, la sensación de escaso control sobre lo que pasa en sus vidas o la subestimación de sus habilidades, puede, asimismo, jugar en su contra.

La baja autoestima está muy ligada, por tanto, a una pobre autoeficacia; esto es, a falta de confianza en las propias capacidades. Cuando hablamos de un proceso de cambio como es la pérdida de peso, la autoeficacia tiene un papel importantísimo en la motivación y la consecución de objetivos.

     Si quieres saber más sobre la autoeficacia, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Problemas emocionales relacionados con la comida

La comida tiene un efecto calmante de la ansiedad. Por ello, es fácil establecer una relación poco saludable con ella, usándola para la evitación emocional. La sensación placentera que nos produce puede servirnos para paliar momentáneamente emociones negativas, pero no soluciona nuestros problemas. Una relación insana con la comida puede llevarnos no solo a la evitación, sino a comer de forma compulsiva, a asociar la comida con la culpabilidad, o a la provocación del vómito en casos como la bulimia.

Los hábitos alimentarios poco saludables están asociados, además, con un pobre autocuidado en otros ámbitos como el descanso, el ejercicio, o el cuidado de la salud en general. Estos hábitos se aprenden a través de la alimentación familiar y de la experiencia personal con la comida. Aquí la psicología puede ayudar en el aprendizaje de nuevas formas de comer y de preparar los alimentos, por ejemplo.

 

     Si quieres saber más sobre cómo incorporar un hábito, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Habilidades de afrontamiento

Si la persona carece de las herramientas que le ayuden a superar una situación difícil, puede recurrir, como veíamos, a la comida como forma de gestión del malestar. Por tanto, para abordar y romper la relación insana con la comida, es esencial que la persona adquiera recursos y habilidades. Entre estas habilidades podríamos señalar las sociales, las de resolución de problemas, entrenamiento en relajación, etc.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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El perfeccionismo puede llegar a estar bien visto en una sociedad competitiva como la actual. A pesar de que sabemos que la perfección es un ideal inalcanzable, no vemos como algo negativo el que una persona dedique una cantidad ingente de tiempo y esfuerzo en una determinada tarea. Y, no obstante, el perfeccionismo puede convertirse en un gran obstáculo cuando la búsqueda de superación y las expectativas irreales se vuelven en nuestra contra y nos impiden funcionar.

     Si quieres saber más sobre el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo aquí

Perfeccionismo y miedo al error

La perfección es un ideal que todos sabemos inalcanzable. Etimológicamente, el verbo perfeccionar implica la acción de dejar algo terminado. En este sentido, podríamos entender a los perfeccionistas en base a su dificultad para dar las cosas por terminadas, intentando incesantemente pulirlas y hacerlas mejor. Esto puede resultar tremendamente desadaptativo, pues nunca nada será lo suficientemente bueno, y cada pequeño fallo será visto como una catástrofe. En estos casos, es crucial que la persona aprenda a distinguir cuándo el trabajo está lo suficientemente bien para darlo por terminado, en vez de demorarse en intentar hacerlo todo perfecto.

Tolerancia a la frustración

En este punto, las expectativas irreales y el miedo al error serán dificultades con las que el perfeccionista tendrá que lidiar. Las personas muy perfeccionistas se caracterizan, como comentábamos, por sentir una gran aversión al error. En términos psicológicos, decimos que tienen una baja tolerancia a la frustración. Ello les lleva a la autocrítica y a la anticipación y comprobación de posibles fallos para sentir que controlan la situación. Paradójicamente, esta comprobación constante del error produce en estas personas una gran sobrecarga, niveles elevados de estrés y mayor probabilidad de fallar.

Por tanto, la persona perfeccionista debe aprender también a integrar y aceptar el error. El error es la forma en la que aprendemos, y en la que crecemos como personas. La habilidad de la tolerancia a la frustración nos ayuda a mantenernos motivados a pesar de los fallos, y a no condicionar nuestra valía personal en base a ellos.

     Si quieres saber más sobre cómo superar el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Perfeccionismo adaptativo y desadaptativo

Como en cualquier característica humana, las personas varían en su grado de perfeccionismo. Podríamos decir que el perfeccionismo problemático surgiría de la combinación de unas expectativas de desempeño muy altas, de una autoevaluación crítica del error (real o percibido), y todo ello daría lugar a la preocupación por la comisión de errores.

 

     Si quieres saber más sobre las ideas desadaptativas que acompañan al perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Cuando el perfeccionismo es adaptativo, la persona tiene estándares altos, pero también mantiene una visión realista de la realidad y de sus propias capacidades, y es capaz de ser flexible y aprender del error. Por el contrario, el perfeccionismo desadaptativo se caracteriza por una autoexigencia muy por encima del desempeño posible, y por una gran preocupación y temor ante el error.

Con esto podemos entender que una persona que no haya aprendido a “manejar” su perfeccionismo, experimentará grandes y frecuentes dosis de malestar y frustración. Es por ello que el perfeccionismo está asociado a múltiples problemas de salud mental, y a trastornos como los de ansiedad, de alimentación (ej.: anorexia), depresión, obsesiones, etc.

 

Cómo identificar el perfeccionismo

Aparte de las manifestaciones más obvias del perfeccionismo, como la comprobación del trabajo hecho y de los posibles errores, o de la necesidad de que todo quede perfecto, existen otras formas menos claras, pero igual de problemáticas. Un ejemplo de ello puede ser la procrastinación, que muchas veces se debe al miedo a fallar o a la ansiedad de empezar una tarea que no sabemos cómo abordar. En este caso, posponer la tarea puede suponer un alivio inmediato del malestar y la incertidumbre, pero a la larga seguramente supondrá más problemas, más estrés y más trabajo acumulado.

En línea con lo que comentábamos sobre el miedo al error y la baja tolerancia a la frustración, es frecuente que las personas perfeccionistas se desmotiven ante los fallos, aunque estos sean pequeños. La autocrítica y la habitual comparación negativa con los demás también pueden ser signos de un problema de perfeccionismo

 

     Si quieres saber más sobre el efecto de la comparación con los demás sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

En Cipsia Psicólogos somos expertos en el tratamiento de problemas de perfeccionismo, entre muchos otros. Si sientes que el perfeccionismo te está causando gran malestar, e influye de manera negativa en tu vida, no dudes en contactarnos

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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No es novedoso para nadie que las vacaciones y el descanso son algo necesario para el estado de ánimo y el rendimiento. No en vano, es un derecho reconocido para los trabajadores. No cabe duda de que, sin tener que cumplir grandes requisitos, los periodos de descanso tienen gran beneficio para quien los disfruta.

No obstante, queremos aportar algunas ideas que permiten maximizar los beneficios de las vacaciones. Para que supongan una oportunidad de verdadero descanso, desarrollo y crecimiento personal.

 

6 Ideas para sacar más provecho de tus vacaciones

  1. El verdadero descanso viene del cambio de actividad

Algunas personas tienen la idea errónea de que descansar es parar todo tipo de actividad y entrar en reposo. Pero, si bien es necesario reponer energías y recuperar las horas de sueño atrasadas, esto se consigue con pocas horas de reposo. El verdadero descanso viene del abandono de ciertas tareas que se han vuelto rutinarias y que, por mucho que nos agraden, puede que estemos saciados de ellas.

De este modo, cuando cambiamos de actividad, no solo estamos disfrutando de otras actividades, sino que recuperaremos el interés por aquellas que forman parte de nuestro día a día.

 

     Si quieres saber más sobre por qué es importante hacer cosas diferentes, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Deja cerrados todos los temas que tengan que ver con trabajo o estudios

En línea de lo anterior, procura dejar al margen cualquier asunto laboral durante tu periodo de vacaciones. De modo que puedas desconectar completamente de esta actividad, y las vacaciones supongan un punto y aparte.

En caso de tener que realizar alguna actividad laboral o de estudios, acota muy bien los tiempos que le dedicas. De modo que no tengas que estar pendiente de ello y se convierta en una cuestión omnipresente.

 

  1. Utiliza las vacaciones para tener experiencias nuevas

Durante todo el año tenemos horarios marcados en torno a una o varias ocupaciones. Ya sea estudiar, trabajar o buscar trabajo, estos ocupan buena+ parte de nuestro día a día. Por lo que las oportunidades para implicarse en otras actividades disminuyen.

Por ello, disponer de mayor tiempo libre es una oportunidad para implicarse, sin expectativas, en experiencias nuevas. Salir de la rutina y del modo habitual en que hacemos las cosas.

Experimentar supone salir de la zona de confort. Arriesgarte a que haya cosas que no salgan como esperas o que no te gusten. Aunque inicialmente no es cómodo, pero va a suponer una fuente de descubrimientos. Lo que además incrementará tu tolerancia a la frustración y te permitirá aprender habilidades nuevas.

 

     Si quieres saber más acerca de la zona de confort puedes leer nuestro artículo aquí 

 

  1. No es necesario ser productivo

Está muy extendido en la sociedad la creencia de que hay que estar siempre ocupado y haciendo “check” en una larga lista de propósitos. Ciertas actitudes exigentes llevan a buscar que cada minuto esté optimizado, por lo que las vacaciones se convierten en una maratón de tareas que hacer. Cuando estas expectativas van en contra del disfrute o generan preocupación, será mejor replantearse los planes iniciales.

Por tanto, ajusta tus expectativas de lo que quieres hacer en el tiempo de vacaciones, y sobre todo se flexible y readapta tus planes.

 

  1. Aprovecha para darte algunos caprichos y comenzar a cuidarte

Puede que durante todo el año te plantees que hay cosas que te gustaría hacer por ti, darte caprichos o cuidarte más. Sin embargo, no encuentras el momento para empezar a hacerlo. Por ejemplo, recibir un masaje, cuidar más de tu cuerpo, arreglarte el pelo etc. Por otra parte, puedes comenzar alguna actividad de tipo deportivo, o que combine técnicas de relajación y para el control de la activación. Este tipo de actividades forman parte de los hábitos de autocuidado. Nunca es mal momento para comenzar a disfrutar de sus beneficios.

 

  1. Dedica tiempo de calidad para estar con aquellos que de verdad quieres

Disfrutar de las vacaciones en familiaLas relaciones humanas son tremendamente reforzantes, y un pilar fundamental del estado de ánimo y la autoestima. Quizá, durante el resto del año no tengas todo el tiempo que quieres para relacionarte e implicarte del modo que te gustaría con tus amigos o familia.

Aprovecha para hacer algunas de las cosas que más deseas, rodeado de las personas importantes para ti. Compartir momentos gratificantes con ellos, reforzará más vuestros lazos.

 

     Puedes saber más acerca de cómo mejorar las relaciones leyendo nuestros artículos sobre cómo fomentar las relaciones positivas durante las vacaciones y sobre cómo impulsar tu relación de pareja mediante el refuerzo

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Aunque este año de forma algo tardía e inusual, los planes de playa y piscina siguen estando en nuestra lista veraniega. Como todos los veranos, enseñar el cuerpo se convierte en una preocupación para muchas mujeres y algunos hombres, con lo que ponemos en marcha la conocida “operación bikini”. Las “dietas milagro”, empezar a hacer deporte excesivo, o los múltiples tratamientos estéticos forman parte del proceso, que normalmente acaba en fracaso y genera gran frustración.

Ahora bien, ¿alguna vez te has preguntado por qué tienes que someterte a una estricta operación bikini? ¿Te has parado a pensar en lo que supone la operación bikini respecto a la forma en la que valoras tu cuerpo?

 

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar los problemas de imagen corporal en verano, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Posibles problemas emocionales que nos llevan a la operación bikini y las “dietas milagro”

Con el calor y el buen tiempo, la exposición del propio cuerpo trae mayor atención a nuestro físico. Ello puede realzar inseguridades que se encuentran presentes todo el año, pero que dejamos “aparcadas”. El ideal social de belleza joven y esbelta, inalcanzable y realmente poco usual en la realidad, nos hace marcarnos objetivos inalcanzables y poco realistas, lo que puede ir asociado a una gran cantidad de malestar.

En la base de todo esto están las creencias erróneas sobre el valor de la delgadez, como sinónimo del éxito y la belleza. Llegamos a creer que nuestro aspecto físico determina en gran parte nuestro éxito laboral y amoroso, nuestras amistades, nuestras experiencias vitales y nuestra satisfacción general. Si bien esta puede ser la idea que se muestra en los medios, el aspecto físico no lo es todo en la felicidad de una persona, sino que también son necesarias habilidades y recursos para poder navegar por la vida.

Todos estos mensajes de lo que es aceptable y deseable en cuanto a aspecto físico se refiere, lleva a muchas personas, y en especial muchas mujeres, a dedicarle una gran cantidad de tiempo, dinero y espacio mental a construir un aspecto físico socialmente aceptable. Surge así la obligación percibida de empezar una dieta para solventar todos nuestros problemas. Sin embargo, muchas veces no nos damos cuenta de que detrás de ese anhelo de poseer el cuerpo perfecto se encuentran los problemas emocionales, de autoestima, de percepción distorsionada de la figura, de perfeccionismo, baja tolerancia a la frustración, etc.

 

El peligro de las “dietas milagro”

No son saludables para el cuerpo

Dado que muchas veces se empiezan sin control de un profesional en nutrición, no es poco frecuente que este tipo de dietas tenga efectos adversos sobre la salud. Cuando llevamos a cabo una de estas dietas restrictivas, nuestro organismo entra en una especie de “modo de supervivencia”, por lo que se ralentiza el metabolismo para preservar las reservas de energía y se queman menos calorías, produciendo el efecto contrario al esperado. Más allá de eso, a largo plazo este tipo de dietas hace ganar peso.

Los profesionales de la nutrición suelen abogar más bien por un cambio permanente en la alimentación para que esta sea más equilibrada, por encima de las dietas cortas, que producen efecto rebote. Esta es una forma más saludable de perder peso, y no genera la espiral de frustración y pensamientos negativos asociados al aspecto corporal. Cabe decir también que la simple pérdida de peso no solucionará realmente los problemas psicológicos, por lo que muchas veces se recomienda asistencia psicológica paralela a la nutricional.

 

Emociones negativas

Las expectativas irreales de alcanzar el canon de belleza de la delgadez, los mitos y creencias sobre la belleza física y la salud, hacen daño a nuestra imagen corporal. Además de ello, el fracaso previsible de esta forma de perder peso puede aumentar la sensación de frustración y la mala imagen corporal, y hacernos sentir culpables o incompetentes.

La imagen corporal, o forma en la que valoramos nuestro aspecto físico, constituye una parte importante de nuestra autoestima y nuestra satisfacción vital. La percepción distorsionada del propio cuerpo y la valoración negativa del mismo generan gran insatisfacción, y nos llevan a pensamientos sesgados y desadaptativos. Es por ello que debemos cuidar los mensajes que nos decimos, porque muchas veces nos juegan una mala pasada.

 

     Si quieres saber más sobre los pensamientos desadaptativos, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre las distorsiones en el pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

 

El vínculo emocional con la comida

Desde nuestra infancia, aprendemos a relacionar las emociones con la comida. La comida tiene un efecto calmante de la ansiedad, especialmente los alimentos con alta densidad calórica, lo que la puede hacer una forma de evitación del malestar y de las emociones complicadas, y dar lugar a los “atracones” o al “comer emocional”. En otras ocasiones, se puede asociar la comida con el escaso atractivo corporal o con la falta de autocontrol, haciendo que la persona ayune y haga dietas para solventar los problemas o demostrarse a una misma la propia valía. En ambos casos, que pueden darse juntos en la persona, se establece una relación peligrosa y poco saludable con la comida, que puede llevar a un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

 

     Si quieres saber más sobre la relación emocional que establecemos con la comida, puedes leer nuestro artículo aquí

 

La relación entre salud física y salud mental

La salud física y la salud mental están estrechamente unidas entre sí. En el caso que nos ocupa, la salud mental y el bienestar psicológico promueven la salud física favoreciendo el autocuidado y un estilo de vida saludable, y además nos ayuda a sentirnos más a gusto con nuestro cuerpo. En el caso de que se quiera perder peso, es importante valorar las razones para ello, revisar los mensajes y creencias sobre el valor de la delgadez y el cuerpo perfecto, y también reflexionar sobre qué problemas psicológicos pueden estar detrás del deseo de modificar el físico.

 

     Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre la importancia del autocuidado, puedes leer nuestro artículo aquí

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en tratar problemas de imagen corporal y de Trastornos Alimentarios. Si sientes que necesitas ayuda con este u otro problema psicológico, no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Cómo fomentar relaciones positivas con la familia y pareja durante las vacaciones

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Las vacaciones son una oportunidad para el descanso y para el cambio. Dejar de lado los horarios llenos de obligaciones y responsabilidades nos permite experimentar y replantearnos cómo queremos disfrutar de nuestra vida. En vacaciones, al igual que el resto del año, nuestras actividades están entrelazadas con las relaciones personales. La calidad de las relaciones que establecemos tiene un impacto importante en el bienestar y satisfacción personal en cualquier ámbito donde se den dichas relaciones. Por ello, durante estos meses el mayor tiempo de ocio compartido con otras personas es una excelente oportunidad para intentar cambiar aquello que no nos guste de nuestras relaciones

 

Cómo mejorar las relaciones durante las vacaciones

Comparte tiempo en torno a actividades que sean gratificantes para todos

Ten en cuenta que realizar una actividad gratificante produce emociones positivas en quien la realiza. Por ello, cambiar el foco de la relación de aquellas actividades que se realizan por obligación, o ante las que surgen problemas o disputas, por aquellas otras que son meramente de disfrute, va a cambiar las sensaciones que se asocian a la relación. Ayudando a fortalecer los lazos afectivos entre las personas implicadas.

 

Negocia cómo llevar a cabo las distintas actividades y cede

Muchas veces es difícil realizar planes que sean completamente satisfactorios para todos. Sin embargo, es muy importante que todas las personas en una relación se sientan tenidas en cuenta.

Por otra parte, en las relaciones es muy difícil que las cosas salgan completamente como a uno le gustaría. Esto necesario ejercitar la tolerancia y ceder en algunos aspectos. De modo que, todos tengan que ceder algo y todos se vean representados por los planes que se realizan.

 

Elimina las exigencias sobre los demás

En línea con lo anterior, plantéate la imposibilidad de estar siempre de acuerdo y que las cosas salgan del modo en que deseas. Tienes derecho a pedir, y plantear tus intereses, pero no a exigir a los demás que los atiendan.

A veces, cuando se adopta una actitud exigente, tiene que ver con un estilo de creencias rígido sobre cómo deben ser las cosas. Por otra parte, es posible que, cuando planteas una exigencia a los demás, sea porque se trate de una necesidad que no sabes cubrir de otro modo. De forma que, tendrás que valorar cómo satisfacer tus necesidades sin que generen malestar en el resto.

     Si quieres saber más sobre por qué es importante cuidar la relación de pareja, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Respeta la necesidad ajena de espacio individual

Quererse y estar unidos, no implica estar todo el tiempo juntos y hacer todo juntos. Las personas tienen distintas necesidades y no todas se pueden satisfacer a través de la familia o la pareja. Es necesario cultivar otros intereses, aficiones y relaciones.

De hecho, las relaciones que mejor funcionan son aquellas que no son dependientes. Sino que, estando unidas y disfrutando de la relación, disponen de otras fuentes para estar bien.

 

    Si quieres saber más acerca de la dependencia emocional puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Valora lo positivo que tienen y hacen las personas que te rodean

Un aspecto que daña mucho las relaciones, sucede cuando estas empiezan a girar en torno a los aspectos negativos. Los defectos o fallos que cometen los otros.

Sin duda que cada persona tiene una o varios talentos, varias características valiosas que nos pueden beneficiar. Cambiar el foco de atención viendo lo valioso que hacen los demás generará un estado de ánimo positivo. Además repercutirá en la predisposición que tenemos hacia el otro. Por otra parte, si además de verlo lo reconocemos explícitamente. Cuando reforzamos a una persona la relación empieza a cambiar de modo mucho más rápido.

 

     Puedes leer nuestro artículo sobre como utilizar el refuerzo positivo en las relaciones aquí 

 

Cuida el lenguaje que utilizas a la hora de comunicarte.

Cuidar el lenguaje es cuidar la relación. A través de las palabras transmitimos nuestras percepciones sobre los demás. La forma de hacer críticas, o manifestar molestia por ciertos comportamientos va a repercutir de manera importante en cómo se sienten los demás consigo mismos y con nosotros.

 

     Si quieres saber más acerca de la influencia del lenguaje en la autoestima de las personas que te rodean, lee nuestro artículo aquí 

 

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar a las parejas y familias a mejorar sus relaciones y solucionar sus problemas. Si necesitas ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El verano supone para todos un cambio en los hábitos y en las actividades a las que nos dedicamos. Esta desconexión de las rutinas cotidianas es sana y necesaria, ya que nos permite distanciarnos de nuestra realidad y valorarla de otra forma. Para los estudiantes y los trabajadores, las vacaciones suponen un alivio que permitirá tomar en perspectiva cómo afrontan sus obligaciones. La forma en que vivan el error va a repercutir grandemente en la relación con estas actividades. Además, de cara a cualquier proyecto que se quiera emprender será muy útil igualmente tener una concepción positiva y constructiva del error.

Por otra parte, reflexionar sobre el error va a ayudar a personas con distintos problemas psicológicos. Entre ellos, personas muy tendentes al perfeccionismo o con niveles elevados de ansiedad y TOC, personas profundamente indecisas, o inseguras que buscan la aprobación y la confirmación de otros.

 

Los errores son para “los valientes”

El error surge en muchas ocasiones cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas y que no dominamos. Es decir, cuando salimos de nuestra zona de confort.

Al contrario de lo que pueda pensarse, el error no tiene que ver con personas fracasadas o poco competentes. Sino que es sinónimo de estar asumiendo retos, descubriendo y rompiendo límites.

 

Del error se sale fortalecido y con mayor conocimiento

Como decíamos en el anterior punto, el error surge cuando nos enfrentamos a algo desconocido. Por más que queramos y razonemos a posteriori, muchas veces es imposible determinar qué es lo acertado o dará mejor resultado.

     Si tiendes a caer en razonamientos culpabilizadores sobre otras decisiones que hubieran sido mejores, te recomendamos leer el siguiente artículo

Al actuar estamos aprendiendo más acerca de ese nuevo contexto en el que nos movemos. Aprender qué no funciona, qué no sirve, es tremendamente útil, pues nos sitúa en una nueva posición de conocimiento. Lo que nos permitirá encaminar nuestros pasos en otras direcciones más provechosas. Además, mientras intentas resolver una situación vas perfeccionando tus habilidades con respecto a la misma.

 

El error no habla de la persona, sino de un conjunto de acciones y circunstancias

Una de las creencias que resultan lesivas para la autoestima de una persona, es entender que el error habla de él. Pensar que refleja su totalidad, y que si ha cometido un error es que es “torpe”, “fracasado”, “poco inteligente”, etc. Estas etiquetas no solo no son ciertas, sino que no ayudan en nada.

     Si quieres saber más sobre autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí 

Pensemos que lo define a una persona es el conjunto de comportamientos que realiza, no las acciones particulares.

Por otra parte, muchas veces los resultados que obtenemos, a nuestro pesar, no dependen exclusivamente de nosotros. El entorno influye mucho en lo que logramos o no, y hay muchas cuestiones que no podemos controlar.

 

Todos tenemos derecho a equivocarnos

Date permiso para cometer errores y para ser imperfecto. Nadie está libre de error. Piensa en aquellas personas a las que más admires, y reflexiona si siempre actúan del modo más acertado. Es muy posible que recuerdes anécdotas en las que han cometido errores, y no por ello les juzgaste duramente. Seguramente encontraste el modo de entender ese error ajeno de una forma más amable.

Intenta ser tan benevolente contigo mismo, como lo eres con los demás. No hay nadie, excepto tú, que exija que estés por encima de los demás y seas excepcional. Date permiso para cometer errores y ser humano

 

A la larga es más productivo, y más útil, asumir un error

Tener como requisito para actuar que todo salga bien es una barrera para cualquier iniciativa. Aquellas personas que temen cometer errores tienden a evitar a enfrentarse a situaciones que no dominan. Por otra parte, invertirán mucho más tiempo en cualquier actividad para eliminar posibles errores. Todo ello, repercute en que les cunda mucho menos el tiempo y sean menos productivos. Además de potenciar la insatisfacción constante con todo aquello que hagan.

Asumir un margen de error en nuestras actuaciones nos permitirá tomar decisiones más rápidamente, trabajar mejor y ser más productivos. Por lo que, si hacemos balance de los aspectos negativos de cometer errores y los beneficios, a la larga nos compensará adoptar una actitud más benevolente ante los errores propios.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar en distintos problemas psicológicos. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El síndrome del impostor y el efecto Dunning-Kruger

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El síndrome del impostor

El síndrome del impostor fue descrito por P.Chance y S. Imes en 1978. Se trata de la creencia y el convencimiento de que uno no es capaz, o no está preparado para realizar las tareas del puesto de trabajo que desempeña.

Seguramente un elemento fundamental en su aparición es el perfeccionismo y la gran auto-exigencia que el individuo desarrolla consigo mismo. Paradójicamente, las personas que sufren este síndrome suelen ser grandes profesionales con unas estupendas capacidades para desarrollar sus labores. Estas personas piensan y sienten que pese a poder alcanzar éxitos y reconocimiento por sus capacidades, no son merecedores de ellas.

En su primer estudio las autoras revisaron varios casos de mujeres que, a pesar de su gran expediente universitario, preparación, y trayectoria profesional, consideraban no estar suficientemente preparadas y formadas para desarrollar su cargo, se sentían impostoras, y tenían la sensación de estar engañando por el desarrollo de sus funciones. Posteriormente también se apreció este síndrome en hombres. Todas estas personas perciben que las metas que han conseguido son producto de la suerte o la casualidad, y se perciben con importantes carencias en las competencias que han de poner en juego. Temen por tanto, que en cualquier momento puedan ser descubiertas en sus limitaciones, y eso les produce una gran preocupación y nerviosismo. La idea de ser un fraude les atormenta. Estos componentes pueden aparecer de forma temporal, aunque también se pueden hacer crónicos.

El síndrome suele ser más común en mujeres. En casos muy acentuados pueden terminar forzando una pausa laboral o una baja. El tratamiento psicológico se hace en muchos casos necesario. También es muy importante para la mejoría el apoyo social de grupos de iguales, compañer@s de trabajo que se motiven y permitan la expresión emocional de sus dificultades, sentimientos y miedos.

 

Síntomas del síndrome del impostor

Pensar demasiado (“overthinking”)

Son personas que dan demasiadas vueltas a pensamientos relativos a sus capacidades para desarrollar su trabajo. Se cuestionan con demasiada frecuencia su valía. No quedan satisfechas de todo lo que hacen (sus logros), y acentúan sus pensamientos en lo que deberían haber hecho y no han hecho.

    Si quieres saber más sobre las consecuencias de pensar demasiado, puedes leer nuestro artículo aquí

Compararse habitualmente

Es difícil que las personas con síndrome del impostor queden satisfechas con su rendimiento porque están continuamente comparándose con los demás. Tienen una capacidad muy alta para ver sus debilidades y les cuesta mucho ver sus méritos. Creen que los demás consiguen más cosas que ellos y que rinden mejor.

    Si quieres saber más sobre el efecto negativo de la comparación con los demás sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

No aceptan bien los elogios

Al no sentirse bien con el trabajo que realizan cualquier refuerzo externo o elogio lo creen inmerecido y pueden incluso llegar a tomárselo mal o directamente no reconocerlo.

    Si quieres saber más sobre cómo responder a los elogios, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Sobrecarga de trabajo

Su necesidad por sentirse bien con la realización de sus tareas les hace sobrecargarse de trabajo con objeto de llegar a unas cotas de exigencia muy altas. Existe continuamente una necesidad de sentirse mejor que los demás como forma de compensar sus inseguridades. Todo ello se termina por convertir en una lucha permanente consigo mismo que en algunos casos termina por se extenuante.

 

Efecto Dunning-Kruger

Este efecto podría resumirse con la expresión; “el incompetente que se considera competente”. Hace referencia a personas que realmente han demostrado su incompetencia, y que por el contrario piensan todo lo contrario. Se creen muy competentes. Por lo tanto, en este cuadro se pone en relevancia una gran incapacidad de autocrítica y reconocimiento de la realidad.

A las personas nos cuesta evaluar de forma objetiva nuestras habilidades, a menos que tengamos la capacidad de reconsiderar nuestras valoraciones, conocimientos o acciones. Por este motivo, algunas personas cuanto menos saben de algo más creen tener conocimiento al respecto. Es muy común en nuestra sociedad escuchar a personas que dan lecciones o muestras de conocimiento de todas las materias, sin que esto sea así. Se trata de un error cognitivo descubierto por Justin Kruger y David Dunning en los 90. En sus estudios observaron que los participantes  más sobresalientes en sus pruebas se percibían por debajo del resto, mientras que los menos brillantes y mas incapaces, creían ser mejores de lo que realmente eran. Su forma de pensar no saca conclusiones y valoraciones adecuadas, se dejan más bien llevar por prejuicios y sus propias teorías e ilusiones relativas a su capacidad y conocimiento.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en problemas de autoestima y perfeccionismo excesivo. Si a menudo te sientes un impostor ante tus propios logros, y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Agresividad vs. Asertividad

Aceptar la crítica

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La palabra crítica se refiere a la acción de discernir, referida a la idea de discernir la verdad. Etimológicamente se deriva de la palabra criterio.

Aunque tengamos la intención de realizar las cosas correctamente va a ser muy difícil que quedemos al margen de la crítica de los demás. Siempre van a producirse situaciones en que seamos criticados, es algo imposible de evitar. Unas veces nos criticaran con razón, y otras tantas sin ella.

La crítica, cuando es con respeto y está bien formulada, es una herramienta muy útil para mejorar, para poder superarnos y corregir nuestros errores. Va a tener una función importante a la hora de tomar referencia sobre cómo hemos hecho algo tomando en cuenta el punto de vista de los demás. Mirar las cosas únicamente desde nuestra óptica va a impedir que reparemos en aspectos que por nosotros mismos no vemos. La crítica va a servirnos para alimentar y mejorar nuestras capacidades y puntos de vista. Tomar referencia a partir de las valoraciones de los demás suele ser un buen aprendizaje. También puede ser el caso de que seamos criticados injustamente, de mala manera, y por tanto es posible que la crítica no sea realmente productiva.

 

Tendencia a rechazar la crítica

Las personas solemos tener dificultades a la hora de recibir críticas, en muchos casos nos suele molestar que nos digan que hemos cometido un error, que no nos hemos comportado adecuadamente o que tenemos un defecto. Las críticas producen reacciones o emociones negativas porque tendemos a interpretarlas de forma inadecuada, las rechazamos y las sentimos muchas veces como si fueran un ataque directo contra nuestra persona.

Cuando una crítica se percibe como un ataque es habitual que quien la recibe responda defendiéndose, y normalmente la forma de defensa más habitual es mostrando una conducta agresiva u hostil. Este hecho es posible que genere un conflicto, ya que impide una comunicación adecuada, y esto se puede traducir en un enfrentamiento directo.

   Si quieres saber más sobre cómo superar el miedo al rechazo, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Crítica y autoestima

También es frecuente que la crítica hiera nuestra autoestima, sobre todo cuando la hacemos depender de la aprobación de los demás.

Lo deseable es tener una autoestima incondicional en nosotros mismos que empiece, y termine, en lo que confiamos a partir de nuestra valía personal, de nuestras cualidades, y en dignificarnos solo por el hecho de ser personas.

La autoestima verdadera no debe depender de resultados obtenidos en determinados acontecimientos que hemos abordado en la vida diaria, social, familiar o profesional. Evidentemente se obtiene satisfacción si algo sale bien, pero uno no deja de valorarse si los resultados no son los esperables. La autoestima verdadera se relaciona con la autoaceptación incondicional, se fundamenta de forma más sólida que la autoestima contingente o condicionada. Esta “otra autoestima” depende más de conseguir o alcanzar unos objetivos concretos, de recibir la aprobación de otras personas, de tener determinadas características corporales o personales. Las personas que tienen esta autoestima condicionada, solo se sienten valiosas cuando alcanzan determinadas metas, consiguen objetivos concretos o reciben refuerzo de los demás. Estas personas necesitan confirmación continuada de su propio valor como persona, y con frecuencia aceptan mal una critica por bien intencionada que sea.

   Si quieres saber más sobre la autoestima y el autoconcepto, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Formas negativas de reaccionar ante la crítica

Las formas mas comunes de reaccionar negativamente ante la crítica son:

  • Evitar a la persona que la hace.
  • Escuchar la crítica pero no hacer nada por cambiar aquello que se nos esta señalando.
  • Mostar cierto interés inicialmente ante la crítica pero rechazándola posteriormente sin reconocer la parte de utilidad o razón que pueda tener.
  • Negar su validez sin analizarla adecuadamente.

 

Tipos de crítica y forma de actuar

Existen distintos tipos de critica que vamos a revisar, así como la mejor opción de actuación ante cada una de ellas:

 

Críticas intrascendentes o sin importancia

Son muy comunes, posiblemente las más habituales. Son comentarios u observaciones irrelevantes. Ejemplo de este tipo sería: “llevas el botón desabrochado”. En este caso lo mejor es quitarle importancia al hecho.

 

Críticas que no son críticas

Son cuestiones que en ningún caso tienen intención de criticar o hacer daño. Son críticas solo para la persona que se las toma como tal. Hay personas que son muy susceptibles y se sienten criticadas por cualquier cosa.

 

Críticas constructivas

Son las que tratan de ayudar a la persona que las recibe con el ánimo de que le puedan servir para mejorar o modificar un error. Además este tipo de criticas se realizan con educación y respeto. Son, por tanto, útiles para el que las recibe y sería adecuado agradecerlas.

 

Críticas difusas

En este caso son críticas demasiado generales y confusas. Suele ser necesario aclarar los términos y preguntar para estar seguro del objeto y fin. Si posteriormente se entiende que son constructivas lo procedente sería agradecerla, si no es así, ignorarlas.

 

Críticas destructivas

En realidad habría que considerarlas como un ataque directo y agresivo a la otra persona realizadas con poco fundamento y objetividad. Este tipo de críticas dejan en peor lugar al que las hace, que al que las recibe. Reflejan algún problema del emisor y no es adecuada tenerlas en cuenta. La mejor forma de manejarlas es mantener el control, no perder las formas y mostrarle al otro mejor dominio de la situación gracias a no alimentar la actuación inadecuada. La otra persona se descalifica por sí misma de cara a ella, y a los demás. A veces es difícil, pero es preciso poner en juego un buen autocontrol ya que responder o tomarlas en serio sería alimentar o premiar al autor e invitarle a que continúe.

   Si quieres saber más sobre cómo responder a las críticas asertivamente, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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¿Cuáles serán las consecuencias psicológicas tras la cuarentena?

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En estas últimas semanas empezamos a vislumbrar el fin del confinamiento, después de casi dos meses en cuarentena. Aunque todavía faltan varias semanas para que culmine la desescalada y todo vuelva a la normalidad, hemos de saber que el final de este periodo puede traer consecuencias a nivel psicológico. Todo el sacrificio y la pérdida de libertad (aunque esto sea necesario para evitar un mal mayor) pasarán factura, y es esperable que aparezcan problemas de salud mental, o que empeoren los anteriores.

¿Qué consecuencias tendrá el fin del confinamiento?

Agotamiento del estrés

Como hablábamos en un artículo anterior, al estar sometidos a periodos prolongados de estrés, nuestro cuerpo y nuestra mente son capaces de resistir por un tiempo limitado. Cuando desaparezca el estresor y se acabe el confinamiento, es probable que algunas personas se “derrumben”. Esto será especialmente acusado en los casos de mayor estrés, como son los sanitarios y personal de reparto o de mantenimiento de servicios básicos, las personas que han pasado largos periodos en soledad, el duelo por la pérdida de seres queridos, o la convivencia con el maltratador.

Si quieres saber más sobre cómo nos afecta el estrés durante el confinamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

Dado que el aislamiento social es de por sí un estresor, nos afectará psicológicamente a prácticamente todas las personas, en mayor o menor medida. No por nada el confinamiento es una medida de castigo penal, y los expertos dicen que ya a partir de los 10 días sus efectos son notables. A todo esto, se le suma la sensación de incertidumbre, tanto económica y laboral como debida al hecho de no saber cuánto durará esta situación.

Si quieres saber más sobre cómo afrontar la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

Sensación de irrealidad

El aislamiento social y el cambio brusco que han supuesto estos últimos meses contrasta radicalmente con nuestra forma de vida anterior, usualmente rápida y ajetreada. Por ello, tras la vuelta a la normalidad, se puede pensar sobre este periodo como si se tratase de un sueño. La desconexión emocional y el embotamiento que ello puede traer impediría procesar lo ocurrido e integrarlo adecuadamente.

Si quieres saber más sobre cómo recuperar los refuerzos perdidos durante el confinamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

Si quieres conocer algunas claves para sobrellevar el confinamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

Nueva situación

Aunque se termine el confinamiento, probablemente las cosas no vuelvan a su estado inicial, incluso pasado el tiempo. El coste en vidas, económico y psicológico de estos meses tendrá que ser asumido de la mejor manera posible. Nos tendremos que ir adaptando a la nueva realidad posconfinamiento, de manera gradual, junto con la desescalada de las medidas.

A nivel psicológico, el miedo al contagio o a contagiar puede persistir, aun cuando ya no exista el peligro inminente al que hemos estado expuestos. Los problemas económicos y personales pueden sumar una buena dosis de incertidumbre, fuente de malestar.

Si quieres saber más sobre el miedo al contagio y el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, puedes leer nuestro artículo aquí

¿Cómo afrontar la salida del confinamiento?

No exigirse demasiado

Al igual que en estos momentos no podemos exigirnos a nosotros mismos el nivel de productividad de antes de la cuarentena, tampoco es razonable hacerlo en el periodo posterior al confinamiento. Es importante ser permisivos con nosotros mismos, dedicar tiempo al autocuidado y darnos tiempo para adaptarnos poco a poco.

Si quieres saber más sobre el autocuidado, puedes leer nuestro artículo aquí

No “enterrar” la experiencia

Es posible que la sensación de irrealidad y las consecuencias psicológicas que conlleva, nos hagan ignorar posibles síntomas de malestar tras el confinamiento. En esta línea, procesar e integrar la experiencia, dándole un sentido positivo en la medida de lo posible, es necesario para seguir adelante sin esa “mochila emocional”. Interpretar este tiempo en términos de sacrificio de la sociedad en beneficio de la sociedad puede ayudarnos

Buscar apoyo

La gran mayoría de las personas hemos sufrido en alguna medida los efectos del confinamiento. Por ello es importante hablar del malestar y buscar el apoyo de nuestros allegados para poder procesar todo lo que ha pasado. Esta conexión con los demás nos ayuda, de nuevo, a darle sentido a esta experiencia, y a no sentirnos solos.

En el caso de aparición o empeoramiento de problemas psicológicos, es importante buscar ayuda profesional, cuanto antes mejor. Ello nos ayudará a que el problema no vaya a más ni se cronifique.

En CIPSIA psicólogos somos expertos en trabajar con problemas del estado de ánimo y otros problemas derivados de la adaptación a los cambios, por lo que si necesitas ayuda en relación a este u otros temas, no dudes en contactarnos

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Pensar demasiado

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Todos alguna vez hemos tenido la sensación de dar demasiadas vueltas a un problema o asunto concreto, pensar demasiado sobre él. Ocupar mucho tiempo para no llegar a una conclusión satisfactoria y sentirnos nerviosos en todo ese proceso. El término “pensar demasiado”, también llamado “overthinking” o “rumiación” ha sido descrito por la psicóloga Susan Nolen-Hoeksema.

Se podría definir como dar muchas vueltas innecesarias, excesivas e infinitas al sentido, las causas y las consecuencias de un pequeño problema o idea, que pasa a generar más dudas, y a su vez mas pensamientos pesimistas que se van extendiendo hasta tomar total protagonismo de nuestra mente.

Preguntas del tipo; “¿debería haberme callado?”, “¿para este problema voy a necesitar ayuda de alguien?”, “¿tengo que buscar otro trabajo o es mejor seguir en este?”, “¿Mi relación de pareja es un fracaso?”, etc.

Ser una persona reflexiva que intenta pensar antes que actuar con objeto de tomar una decisión de la forma más racional e inteligente, es una buena forma de proceder. De ese modo se evita resoluciones improvisadas, viscerales, reactivas. Pero todo dentro de unos límites adecuados, en un término medio que no llegue al extremo de la rumiación. Existe la creencia que hay que forzarnos a tener un tiempo para “pensar en nuestras cosas”, de mirar hacia dentro invirtiendo tiempo en ello hasta llegar a la solución. “La solución” que resuelva nuestros problemas y nos haga sentirnos felices. Esta idea no esta respaldada científicamente, más bien lo contrario. Pensar demasiado puede producir consecuencias adversas.

Causas del pensamiento excesivo

Posiblemente haya muchas causas del overthinking, a continuación vamos a señalar las mas destacadas:

-La ausencia de valores claros. Actualmente tenemos muchas opciones, pero no hay valores claros que nos ayuden a elegir entre ellos.

-La necesidad de encontrar soluciones rápidas para todo.

-La tendencia a buscar una causa y explicación a todo lo que nos ocurre.

-Obsesión de que merecemos tenerlo todo, de controlarlo todo, de conseguirlo todo.

¿Qué consecuencias tiene el “overthinking”?

  • Empeora los estados de tristeza
  • Promueve sentimientos negativos
  • Reduce la capacidad para resolver problemas
  • Perjudica la motivación
  • Disminuye la concentración
  • Se pierde iniciativa para tomar decisiones

En términos generales, hace la vida mas complicada. Las dificultades a las que nos enfrentamos nos resultan mayores, es más difícil que encontremos las soluciones adecuadas. Además nuestras reacciones ante los hechos puede que sean más viscerales, más reactivas y vehementes. Perjudica también a nuestras relaciones sociales.

Pensar demasiado merma nuestra capacidad de solución de problemas y empeora el estado de ánimo

Aunque las personas tengan la sensación de que reflexionando uno se conoce mejor a sí mismo y a sus problemas, esto no es así. Se consigue todo lo contrario, es decir, un enfoque distorsionado y pesimista de su vida. La clave para entenderlo es darse cuenta de que la reflexión junto con un estado de ánimo decaído o ansioso es mala. Todos los estudios apuntan a que el pensamiento con estados de ánimo bajos o con angustia generan distorsiones cognitivas en la línea de verlo todo peor,  con mayor pesimismo, sin expectativas ilusionantes.

Si quieres saber más sobre las distorsiones cognitivas, puedes leer nuestro artículo aquí


Qué hacer para evitar pensar demasiado

Si tienes la costumbre de pensar demasiado necesitas aplacar ese pensamiento obsesivo, esas rumiaciones y desviarlas hacia otros pesamientos con un contenido que no te genere tensión. Las personas más felices son las que tienen mayor capacidad de distraerse y no centrar su atención en pensamientos ansiosos y negativos.


  1. Utiliza la técnica de respiración diafrágmatica.
  2. Entiende que pensar demasiado te agota y va a consumir tu energía.
  3. Haz ejercicio físico. El deporte genera en tu cuerpo serotonina que mejora tu estado de ánimo y tu modo de pensar.
  4. No te dejes vencer por tus pensamientos. Utiliza la técnica de detención de pensamiento y entiende que no eres tus pensamientos, y que puedes coger el timón.
  5. Escribe. Anota tus preocupaciones. También puedes escribir un diario, eso tu ayudará a canalizar tu malestar.
  6. Las cosas muchas veces son más sencillas de lo que crees. No siempre las causas de tus problemas son profundas y complicadas.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Comparación con los demás y autoestima

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La comparación con otras personas es consustancial al ser humano. Si bien necesitamos la referencia de los demás para autoevaluarnos, la comparación se puede volver en nuestra contra

La comparación con otras personas es algo consustancial al ser humano. A la hora de mirar hacia nosotros mismos, muchas veces y sin darnos cuenta, miramos a quien tenemos al lado con objeto de compararnos. Una veces pensando que el otro puede ser mas inteligente, más elegante, más trabajador, más organizado, y así un sinfín de posibles comparaciones.

La comparación en ocasiones se puede convertir en una necesidad por tomar algún tipo de referencia, y para ello se puede realizar con iguales, es decir, con amigos, compañeros del trabajo, familiares, etc. También se puede realizar con modelos sociales como deportistas, famosos, ricos, triunfadores. Normalmente personas próximas a lo que son estándares sociales de ideales relacionados con el triunfo, el éxito, la belleza, la salud, el dinero, las creencias, la moral, etc. Paradigmas sociales que nos atrapan y que resulta difícil alejarse de ellos en busca de nuestro propio camino, alejado de tanta influencia externa, temporal e intencionada. La construcción de un auto-concepto propio y genuino en el que nos reconozcamos sin interferencias.

Si quieres saber más sobre la autoestima y el autoconcepto, puedes leer nuestro artículo aquí

Efectos
de la comparación

Las comparaciones pueden ser útiles en
alguna ocasión si consiguen con ello motivarnos a luchar por alcanzar algún
objetivo o mejorar en algún aspecto de nuestra vida. Ver a un amigo esforzarse
en realizar una tarea o desarrollar alguna afición que le hace sentirse bien, puede
estimularnos a seguir sus pasos.

Sin embargo, la mayoría de las veces no
resulta ser así. Prestar demasiada atención a lo que los otros hacen suele ser
negativo, perjudicial.

Compararnos “por arriba” (“tiene mejor sueldo”, “es más alta”, “es más guapa”, “su familia le apoya más”) provoca sentimientos de inferioridad, nos hace sentirnos más pequeños, y eso socava nuestra autoestima y auto-concepto. Cuantas más comparaciones sociales hagas, más probabilidad de encontrar comparaciones desfavorables, y cuanto más sensible seas a las comparaciones sociales, más probable que sufras sus consecuencias negativas.

La comparación social sigue una regla que pocas veces deja de cumplirse: independientemente de lo bien que lo hagas, el dinero que hayas conseguido, el puesto de trabajo o la casa que tengas, siempre habrá alguien que te supere.

Otro elemento a tener en cuenta es la envidia, que también ocupa un papel destacable. No se puede ser envidioso y feliz a la vez. Las personas que están demasiado obsesionadas con las comparaciones sociales se sienten muy a menudo demasiado frágiles e inseguras. Dicho de otro modo, a las personas más felices les importa muy poco la comparación con los demás, usan su propio estándar para juzgarse a sí mismas y se suelen alegrar de que a los demás les vaya bien. Cuanto más feliz es alguien , menos atención presta a cómo les va a los que están a su alrededor.

Compararnos con los demás puede suscitar nuestra envidia, y ello nos aleja del bienestar y la felicidad

Una idea muy certera respecto al ámbito de la comparación es seguramente la que defiende Jordan B. Peterson en su libro “12 reglas para vivir” en su regla 4; no te compares con otro, compárate con quien eras tú antes.

Si quieres saber más sobre la Psicología Positiva y el bienestar, puedes leer nuestro artículo aquí

Efectos de la comparación sobre la autoestima

La autoestima es la capacidad que tenemos
las personas de valorarnos, de sentirnos dignos, queridos y valorados por
nosotros mismos, sin necesidad de depender de los demás, del exterior.

Tener una buena o mala autoestima, está muy relacionado por tanto con los mensajes que nos mandamos a nosotros mismos, bien sean positivos o negativos. En el caso de que sean positivos nos sentiremos mejor, pero en el caso que sean negativos, a partir de una comparación con los demás inadecuada, nuestra autoestima se verá debilitada y arrastraremos una pesada carga continuamente, en la medida que la comparación sea más frecuente.

Cómo
evitar la comparación social

Normalmente es la crítica la que ataca cuando se ponen en juego las comparaciones. Suele elegir un ámbito único de comparación (por ejemplo el puesto de trabajo, el éxito, el dinero, el nivel social) que presupone como el más importante o el único. A partir de aquí, te compara negativamente con alguien muy por encima de ti en ese aspecto y puede generar o sentimiento de culpa, o la idea de injusticia de no poder optar o tener lo que otros sí tienen o consiguen. Esto se transforma en un golpe fuerte a la autoestima y la motivación individual.

Hay distintas estrategias para evitar la
comparación social y la tendencia a este tipo de crítica:

Parar el pensamiento

Librarse de la carga negativa del la rumiación (darle demasiadas vueltas al mismo pensamiento de forma recurrente) y por tanto dejar de pensar abandonando la comparación. Par ello suele ser útil realizar actividades que nos permitan distraernos y que además requieran algún tipo de esfuerzo intelectual. Otra estrategia en la misma dirección es la técnica del “Stop”, que consiste en decirnos, o incluso gritarnos a nosotros mismos “Stop”, en el momento de identificar ese pensamiento insidioso y recurrente.

Si quieres saber más sobre la técnica de parada del pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

Reservar 30 minutos al día

Precisamente para pensar en esas ideas que nos hacen compararnos y nos fustigan, debemos reservar un espacio limitado de tiempo para ellas. Se ha comprobado que utilizar esta técnica puede permitirte sentir la tranquilidad de no tener que pensar en eso que te preocupa en todo el día, ya que sabemos que vamos a tener 30 minutos reservados específicamente para ello.

Escribir tus elucubraciones

Este ejercicio te puede ayudar a entender las ideas negativas, a encontrar algún sentido, a organizarlas y caer en la cuenta de aspectos en los que no hayas reparado antes. Esto puede tranquilizarte y liberar malestar, gracias a plasmarlo en un papel consiguiendo con ello descargar tus pensamientos.

Practicar la meditación y mindfulness

Esta técnica ha mostrado grandes ventajas en relación a la estabilidad emocional, el autocontrol y niveles bajos de estrés.

Si quieres saber más sobre los beneficios del Mindfulness, puedes leer nuestro artículo aquí

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Nuestro tiempo vital se reparte entre varios ámbitos, y cómo distribuimos dicho tiempo influye en nuestro bienestar

Uno de los factores que más influye en nuestra calidad de vida es el que tiene que ver con cómo repartimos nuestro tiempo y cómo nos sentimos acerca de las cosas que hacemos.

Diferentes tipos de actividades afectan a
la calidad de las experiencias que obtenemos por la realización de las mismas.
Si normalmente hacemos cosas monótonas, rutinarias, aburridas, poco atractivas,
es fácil que no obtengamos satisfacción por ellas, no nos permitirá por tanto
sentirnos muy satisfechos. Si por el contrario realizamos actividades que nos
interesan, que disfrutamos con ellas, que nos sorprenden, la satisfacción
aumentará. Cada actividad suele tener cualidades tanto positivas como
negativas.

¿En que tareas ocupamos nuestra vida?

Las tareas en las que mayoritariamente ocupamos más tiempo en nuestras vidas sobre todo tienen que ver con el trabajo, las tareas de mantenimiento y el ocio.

Trabajo

Se considera trabajo todas aquellas tareas productivas. Es una categoría muy amplia, difícil de definir. Según el tipo de tarea, nos resultará más o menos reforzante, aunque esto a su vez variará en función de la personalidad y los gustos de cada persona. Cuanto más atraídos o interesados nos sintamos por lo que hacemos trabajando mayor satisfacción. Por tanto, podemos encontrar personas a las que no les gusta nada su trabajo, o por el contrario a personas que les apasiona; incluso personas adictas al trabajo (workaholic).

– Si quieres saber más sobre el Workaholismo o adicción al trabajo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Mantenimiento

También este tipo de tareas son muy variadas (tareas domésticas, comer, arreglarse, conducir, transporte). Es difícil encontrar personas que, por ejemplo, disfruten de la realización de las tareas domésticas; suelen ser definidas como negativas y aburridas. Por el contrario cocinar es valorada por muchas personas como una actividad placentera en detrimento de limpiar. Por ese motivo sería interesante identificar qué tipo de tareas dentro de este ámbito nos pueden resultar mas agradables y no hacer generalizaciones.

Otras tareas dentro del mantenimiento
podrían ser la relativas al aseo personal, comer (que es de las que generan mas
satisfacción), y por último todo lo relacionado con el transporte, como pueda
ser conducir.

Actividades de ocio

En estas tareas podríamos reunir las que
tienen que ver con los medios de comunicación, como pueden ser internet,
televisión, plataformas de series y películas, lectura; y por otro lado,
aficiones, deportes, cine, hablar, relacionarse, sexo, descanso o directamente
no hacer nada.

Los hobbies o aficiones tienen múltiples beneficios: aumentan la motivación, nos ayudan a desconectar, e incluso a conocer gente

El ocio, como bien es sabido, reúne las experiencias mas atractivas e ilusionantes del día. Pero no es oro todo lo que reluce. El ocio pasivo, es decir, el pasar demasiadas horas delante de la televisión o un dispositivo móvil no se traduce generalmente en una actividad reforzante. Por el contrario el ocio activo constituye una fuente de experiencias muy positivas. Es el caso de personas que desarrollan una afición que les motiva, cuando se realiza ejercicio, si se toca un instrumento musical y todo lo que tiene que ver con socializar.

– Si quieres saber más sobre los beneficios de tener un hobby, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

– Si quieres saber más sobre cómo el ejercicio mejora la salud mental, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Es importante destacar que el ocio activo, también llamado ocio de calidad, sólo ocupa entre una cuarta y una quinta parte del tiempo de cada persona, y que para muchas personas esta demasiado ensombrecido por la cantidad de tiempo que se destina en actividades de ocio pasivo, por ejemplo mirar la televisión o estar continuamente con dispositivos móviles.

Quizás en este tiempo que vivimos, donde el COVID-19 ha copado nuestras vidas, tener en cuenta estos aspecto e intentar diversificar las cosas que podemos hacer durante el confinamiento puede ser de utilidad. Retomar antiguas aficiones que podemos realizar en casa o emprender nuevas puede resultar de gran ayuda.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz