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Blog Psicólogos Madrid, es un blog escrito por psicólogos sanitarios que pretenden acercar los conocimientos de la psicología clínica, a personas que tienen problemas o dificultades , profesionales del área o público general. Con carácter divulgativo, el blog ofrece conocimiento sobre temas de interés actual en el ámbito de la psicología.

4 Actitudes tóxicas que te impiden superar una ruptura y cómo superarlas de manera inteligente

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Observamos en los últimos meses un incremento en los problemas de pareja. El nuevo entorno impuesto por el COVID-19, con mayor tiempo de convivencia en casa y mayor carga de responsabilidad en la vida doméstica, ha supuesto para aquellas parejas que ya tenían problemas, la gota que ha colmado el vaso. Las reacciones ante el problema son distintas: muchas personas se replantean la continuidad buscando soluciones, y, otras, deciden ponerle fin a la relación. Ante una ruptura, hay ciertas actitudes que nos impiden pasar página, y que hacen más mal que bien.

     Puedes saber más acerca de cómo mejorar tu relación de pareja, puedes leer nuestros artículos sobre cómo cuidar la pareja, y sobre cómo el refuerzo nos ayuda a impulsar la relación 

 

4 errores clásicos que no te ayudarán a superar la ruptura

Entrar en el bucle de los “por qué”

Reflexionar sobre las razones que han llevado a romper la relación puede ser útil, si lo hacemos de forma constructiva. Sin embargo, darle vueltas de manera incesante, posiblemente no arroje más luz sobre lo que ya sabes. “Rumiar” sobre un tema, puede producir la falsa sensación de que se está descubriendo o consiguiendo algo. Como contrapartida, las obsesiones producen un incremento de la intensidad emocional, en este caso, de emociones displacenteras.

 

      Puedes conocer  más acerca de las rumiaciones y del trastorno obsesivo compulsivo aquí 

 

Comprobar si tu ex pareja ya ha pasado página

Con la existencia de RRSS se hace más fácil enterarse de cada paso en la vida de otros, entre ellos de tu ex pareja. Meterse en redes sociales, mirar la foto o estados de WhatsApp para comprobar si hay cambios en su vida, es una forma de no aceptar la ruptura. Este juego te mantiene buscando incesantemente datos que mantengan tu esperanza de que existen posibilidades de retomar la relación.

 

 

Recrearte en los buenos momentos vividos

Como decíamos más arriba, las rumiaciones tienen la capacidad de producir emociones de elevada intensidad. En este caso, estarás reavivando las emociones de enamoramiento hacia tu anterior pareja. La consecuencia de esto es avivar los sentimientos por una relación ya extinta, y dificultar tu capacidad para fijarte en otras personas. Además acrecentará el sentimiento de soledad y tristeza, del que, precisamente, tratas de huir.

 

Intentar ser amigos antes de haber superado la ruptura

En este caso, no queremos decir que no sea posible ser amigos tras finalizar la relación. El peligro que vemos en esta actitud reside en que suele consistir en una estrategia para recuperar la relación ya finalizada.

 

 

Cómo vencer estas actitudes de manera inteligente y salir airoso de la ruptura

  1. Delimita un tiempo para pensar sobre la relación pasada, si así lo crees necesario.

No se trata de no reflexionar sobre qué ha podido salir mal, sino de poner un límite y hacer de esta práctica algo funcional. Tener capacidad de autocrítica para aprender de los posibles errores cometidos es una buena herramienta de crecimiento.

 

  1. Acepta que hay cosas que escapan a nuestro control

No todo lo que sucede en nuestra vida tiene una relación directa con nuestros actos. Puede que el hecho de que la relación haya acabado no tenga que ver contigo, ni con nada que has hecho. Así que deja de culparte.

 

  1. Trabaja tu autoestima tras la ruptura

Cuando una relación termina, a veces es vivido como un fracaso. Cuando se da una identificación excesiva entre valía personal y resultados, este fracaso amoroso repercutirá en la autoestima.

Por ello, te recomendamos que intentes recuperar aquellas aspectos positivos que creas que has aportado a la relación. Y valorar qué has aprendido y en qué has crecido en tu experiencia en pareja.

Centrarte en un discurso positivo te ayudará a mejorar tu autoconcepto y autoestima.

     Si quieres saber más sobre autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí 

     Si quieres saber más sobre el autorrefuerzo y su efecto sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Toma conciencia del efecto negativo de recrearte en los buenos momentos y trabaja en parar estos pensamientos de inmediato

Por recordar la relación esta no volverá, además alimentas un enamoramiento ficticio. Pues el presente de tu relación es muy distinto. Más realista y efectivo, será recordarte tu situación actual cuando veas que aparecen los primeros indicios de entregarse a ensoñaciones.

 

  1. Interrumpe temporalmente el contacto con tu ex después de una ruptura

Si crees que no serás capaz de dejar de mirar las redes, puedes optar por eliminar su contacto temporalmente.

Existen otro tipo de opciones que tienen la misma función de dificultarte acceder a sus perfiles. Por ejemplo, puedes seleccionar que no te aparezcan notificaciones, “dejar de seguir”, archivar la conversación de Whatsapp. En definitiva, se trata de no tener accesible su contacto. Ya que de lo contrario es mucho más sencillo que efectúes la conducta de vigilar su actividad.

     También te damos otras ideas sobre cómo manejar una ruptura en este artículo

 

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en ayudarte si estás pasando el duelo de una relación de pareja. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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La vuelta al trabajo en tiempos de COVID-19

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A pesar de haber vivido un verano atípico, muchas personas se reincorporan en estas fechas al trabajo y a la rutina después de las vacaciones. Como otros años, aunque con algunas particularidades, la vuelta al trabajo se puede hacer pesada.

El popular Síndrome Postvacacional sería una sensación de tristeza, apatía o desmotivación ante esta vuelta a la rutina después del periodo vacacional. Se trata de algo perfectamente normal y comprensible, ya que hemos de adaptarnos de nuevo a los horarios y a la vida cotidiana. Durante las vacaciones, podemos recargar las pilas, alejarnos de los problemas del día a día y relajarnos. No obstante, también es importante disfrutar de la cotidianeidad, que al fin y al cabo ocupa la mayor parte de nuestro tiempo.

A la vuelta al trabajo este año se le suma un nuevo elemento, el de la pandemia de COVID-19. Aunque ya hayamos pasado en España las fases más duras del confinamiento, la incertidumbre y los cambios laborales son un añadido al proceso de adaptación. Algunas personas vuelven a la oficina o a sus trabajos presenciales, otras retoman el teletrabajo; la “nueva normalidad” y las medidas de seguridad no dejan a nadie indiferente.

 

Cómo afrontar la vuelta al trabajo tiempos de COVID-19

  1. Planifica, pero no anticipes

Tras las vacaciones, no es poco común que se nos acumulen las tareas y nos encontremos confusos y abrumados ante el caos al que nos enfrentamos. Por eso es importante que, antes de empezar, organicemos nuestras tareas y planeemos, de manera realista, cómo y cuándo las vamos a abordar. Reajustarse y coger de nuevo el ritmo nos llevará unos días, por eso es importante tener claras las ideas a corto plazo, para empezar con buen pie y evitar agobiarnos.

Por otro lado, anticipar lo dura que será la vuelta, y la cantidad de trabajo a la que nos tendremos que enfrentar, no ayuda mucho. Darle vueltas a las cosas antes de que sucedan no suele ayudar mucho, es preferible establecer para ellas un espacio y un tiempo, para así organizarnos y abordar la situación de la mejor manera posible.

     Si quieres saber más sobre la anticipación, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres conocer la técnica de Parada del Pensamiento para combatir preocupaciones y anticipaciones, pincha aquí

 

  1. Empieza gradualmente, en la medida de lo posible

Como decíamos, es normal tardar un poco en volver a la rutina, por lo que, si podemos hacer la vuelta al trabajo de manera gradual, mejor que mejor. No es realista esperar dar el 100% desde el primer momento, así que es importante darnos a nosotros mismos un margen.

Empezar el trabajo a mediados de semana, o planear tareas más sencillas al principio, puede ayudarnos a retomar la rutina con más tranquilidad, si nos lo permite nuestro empleo. Combinar estas primeras semanas con actividades de ocio y con el descanso también puede hacernos la vuelta al trabajo más llevadera

 

  1. Ante la incertidumbre y el miedo

La situación de “nueva normalidad” y la posibilidad de nuevos rebrotes de COVID-19 suma una buena dosis de incertidumbre e inquietud a nuestro día a día, y también a la vuelta al trabajo. Algunas personas se incorporan al trabajo presencial o semipresencial, otras tienen que desplazarse en transporte público o trabajar con clientes. La posibilidad de contagio y de que se impongan nuevas medidas de confinamiento pueden ser fuente de miedo y ansiedad, y por ello también es importante tener las herramientas para combatir la incertidumbre.

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

Los ejercicios de relajación, el autocuidado y las actividades gratificantes, pueden reducir nuestro malestar. En todo caso, es importante saber detectar y parar el círculo vicioso entre la ansiedad y los pensamientos negativos o irreales. Informarse es importante también, sin llegar a la sobreinformación. Es necesario mantener un balance, para poder desconectar y que nuestras preocupaciones no ocupen todo nuestro espacio mental.

 

  1. Intenta buscar el lado positivo a la vuelta al trabajo

La rutina y la cotidianeidad conforman la mayoría de nuestro tiempo, así que pensar que sólo podemos ser felices durante las vacaciones puede jugar en nuestra contra. Siempre podemos incorporar a nuestro día a día hobbies, dedicar tiempo a la gente que queremos, cambiar pequeñas cosas que nos hagan la vida más amena. En resumen, hacer más agradable nuestra rutina, y saber valorar y disfrutar de los pequeños placeres. Por el contrario, hacer una separación drástica entre vacaciones y rutina, añorando las primeras y aborreciendo la segunda, no sólo nos hará infelices la mayor parte del tiempo, sino que dificultará aún más la vuelta al trabajo.

Centrarnos en las cosas que nos motivan, como ver a los compañeros de trabajo, o volver a la comodidad de la oficina tras el teletrabajo, nos hará más fáciles esos primeros días de cambio y adaptación.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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¿Cómo ha cambiado el COVID-19 nuestra psicología?

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Si bien es cierto que en muchos lugares del mundo se van controlando los rebrotes de COVID-19 y reduciendo el número de contagios, nos queda aún un largo camino para recuperar el ritmo normal de nuestras vidas. En anteriores artículos, hablábamos de cuáles serían las consecuencias psicológicas del confinamiento en términos de salud mental y adaptación a los cambios en estos tiempos de incertidumbre. Ahora bien, a un nivel más global, podríamos esperar un cambio en las actitudes sociales como consecuencia de la pandemia.

 

     Si quieres saber más sobre las consecuencias psicológicas del confinamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Y es que el sentimiento de amenaza y el miedo al contagio pueden cambiar nuestra psicología a corto y largo plazo. Concretamente, el miedo al contagio nos llevaría a ser más conformistas y menos receptivos a la excentricidad, a la novedad y al cambio. Adoptaríamos así actitudes más conservadoras, juicios morales más estrictos y rígidos, incluso en temas tan aparentemente alejados del miedo al contagio como es la afiliación política, y un aumento de actitudes discriminatorias como el racismo y la xenofobia.

 

     Si quieres saber más sobre el miedo al contagio, puedes leer nuestro artículo aquí

 

El conservadurismo psicológico ante el COVID-19

Para explicar esta tendencia al conservadurismo y el conformismo, la psicología propone la teoría del Sistema Inmunológico Conductual. Al igual que nuestro Sistema Inmune nos previene de sufrir enfermedades mediante diversos mecanismos para eliminar patógenos, el Sistema Inmune Conductual se encargaría de modificar nuestro comportamiento para evitar el contacto con estos patógenos en primer lugar.

Según psicólogos como Schaller, dicho sistema desencadenaría una serie de respuestas psicológicas inconscientes, que actuarían como una primera línea de defensa para reducir el contacto con elementos potencialmente peligrosos para la salud. Por ejemplo, este Sistema Inmune Conductual sería el que nos llevaría a evitar comer alimentos en mal estado o que nos sentaron mal en ocasiones anteriores, mediante la emoción de asco, y de esta manera evitaríamos enfermar. De esta forma, en la crisis del COVID-19 evitaríamos el contacto con otras personas para reducir el riesgo de infección, aunque aquello no tenga una razón lógica y razonable. Actuaríamos siguiendo una filosofía de “mejor prevenir que curar”, que evolutivamente nos habría servido para sobrevivir como especie.

Este Sistema Inmune Conductual sería, por tanto, el que nos llevaría a actuar de forma más conservadora y menos arriesgada durante estos tiempos difíciles. La idea es que tenderíamos a seguir al grupo en mayor medida y a ser más precavidos a la hora de actuar por libre, todo ello como resultado del miedo a la enfermedad.

 

Distanciamiento social instintivo

Como decíamos, el distanciamiento social respecto a otras personas sería en gran parte instintivo, como respuesta al miedo y ansiedad ante el contagio. Aun sin comprender las causas o la forma de propagación de las enfermedades, esta tendencia aparecería como un modo de evitar aquellas. Especialmente en el caso de personas que muestran síntomas o signos de mala salud, se produciría un rechazo y una reticencia al contacto.

De nuevo, esta respuesta sería automática y primitiva, muchas veces irracional y no necesariamente respondería a un peligro significativo. Y, sin embargo, ello no alteraría la conducta de rechazo, nuestras decisiones y nuestros juicios morales.

 

Conformismo con el grupo

En tiempos de miedo y amenaza, las personas tienden a dar más importancia y ser más respetuosos con las normas sociales. En un estudio de Schaller, se observó cómo los participantes que se sentían amenazados por una infección eran menos inconformistas en la toma de decisiones, y por el contrario, seguían en mayor medida lo que hace el resto. El miedo también les hizo valorar de forma más positiva a las personas tradicionales y conservadoras, obedientes a las normas, por encima de las innovadoras o inconformistas.

 

     Si quieres saber más sobre el conformismo con el grupo y la presión psicológica, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Vemos aquí cómo el sentimiento de amenaza ante la crisis del COVID-19 haría a las personas más sensibles a las posibles consecuencias del incumplimiento de las normas. Ello supondría que se valoren menos la individualidad, el inconformismo, la rebeldía y la innovación.

 

Juicios morales más estrictos

Como veíamos en el punto anterior, el miedo y la amenaza hacen que se valore más negativamente a aquellas personas que transgreden las normas sociales (escritas o no). Si tenemos en cuenta que muchas normas sociales reducen el riesgo de contagio o contaminación (por ejemplo, la higiene personal, la distancia o el contacto social aceptables, etc.), podemos entender la lógica de este planteamiento. Si alguien es propenso a quebrantar las normas, aunque estas no se relacionen con la prevención de enfermedades, pensaremos que es más probable que esa persona incumpla también las normas relativas a la salubridad y seguridad. Además de ello, la idea de que a estas personas no les importe ponerse en riesgo a sí mismos y a los demás, alimenta el rechazo.

 

     Si quieres saber más sobre cómo se crean y modifican las normas sociales, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Ante una situaciones de crisis como la actual, las personas se convierten en estrictos jueces morales de las personas transgresoras. Un ejemplo aplicable al momento actual sería el valorar negativamente a una persona que no se pone la mascarilla por la calle, llegando incluso a llamarle la atención por el incumplimiento de la norma en tiempos de COVID-19.

Este juicio moral más severo en tiempos de amenaza se extiende también a otros ámbitos, aunque no estén relacionados con la enfermedad. Algunos estudios muestran cómo sólo con recordar a las personas el peligro de contagio sus actitudes se vuelven más conformistas y tradicionales, por ejemplo, respecto a la libertad sexual o la inmigración.

 

Miedo a los extraños

El miedo a la enfermedad no sólo nos hace alejarnos de los demás, sino también temer a las personas desconocidas. En un estudio realizado en Canadá se observó cómo el temor al contagio nos hace ser más desconfiados con las personas que no conocemos. Por ejemplo, se observó como los perfiles de las redes sociales causaban una peor primera impresión cuando se sentía miedo al contagio.

En páginas de citas o de contactos, las implicaciones del miedo a lo extraño nos harían valorar más negativamente la belleza menos convencional (piercings, tatuajes). Algunos estudiosos teorizan que el tipo de atractivo de estas personas se pueda asociar a una posible mala salud.

El rechazo a lo desconocido también aumentaría el racismo y xenofobia entre la población. Ello explicaría el aumento de casos de discriminación hacia personas con rasgos del sureste asiático, a las que se culpa de la pandemia de COVID-19 y se margina.

 

¿Todo el mundo experimentará estos cambios psicológicos?

Hemos visto que el temor a la enfermedad nos puede llevar a ser más conformistas en nuestras decisiones y actitudes sociales. Ello puede tener consecuencias sobre la discriminación de ciertos grupos, y producir el rechazo de la innovación y el cambio.

Sin embargo, estos cambios psicológicos variarán enormemente entre persona y persona, dependiendo del nivel de amenaza percibida y de su personalidad. Las diferencias en cómo se afronta la situación de crisis actual y qué tan fuerte sea la respuesta del Sistema Inmune Conductual determinará el comportamiento y el cambio psicológico.

Algunos científicos como Lene Aarøe defienden que las personas más sensibles al miedo y las represalias serían las que reaccionarían de manera más notable a la crisis sanitaria. Estas personas normalmente son más proclives a seguir las normas y a conformarse con lo que dice la mayoría, son más desconfiadas y menos innovadoras. La situación de amenaza no haría más que realzar este temor o aprensión al que ya tendían de manera usual.

Todavía queda por ver cuáles han sido y serán las consecuencias psicológicas y sociales de la crisis del COVID-19. Dentro de un tiempo podremos estudiar cuáles han sido los cambios más notables que la pandemia ha ocasionado sobre la forma en la que vemos el mundo. Aunque es arriesgado llegar a conclusiones, es posible que nuestra psicología cambie de modo sutil pero duradero, haciéndonos más aprensivos y menos tolerantes de la diferencia.

 

*Fuente: Artículo “Coronavirus: cómo el miedo a la enfermedad covid-19 está cambiando nuestra psicología” en BBC Mundo

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Con la mayor disposición de tiempo libre algunas personas, especialmente niños y jóvenes, invierten buena parte de su tiempo en las redes sociales e internet.

Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea tienen grandes beneficios y son uno de los avances más definitivos de la era digital. Ya que permiten conectar personas, facilitan la participación y la libre expresión, son un medio para obtener información, entretenerse, etc.

Sin embargo, cuentan con una doble cara para muchas personas. Que tiene que ver con la dependencia de las mismas en el día a día. Pues invertir mucho tiempo en redes sociales, puede implicar el abandono de otras áreas vitales importantes.

Esto hace necesario poner límite al tiempo dedicado a las redes sociales, y a la forma de relación con las mismas.

 

Por qué se da el uso abusivo de las redes

Como ya hemos visto en otros artículos de nuestro blog, conectarse a las redes sociales e internet produce un refuerzo inmediato y con un efecto potente sobre nuestra conducta. Las redes están configuradas de tal modo, que se produce fácilmente “enganche”.

 

     Si quieres saber más acerca de los mecanismos por los que funcionan las redes sociales y sus efectos negativos puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Como está demostrado en el campo de la psicología, cualquier conducta que sea reforzante de manera inmediata tiene potencial para convertirse en una conducta adictiva. Por tanto, en función de las circunstancias y recursos de cada persona, la conexión a las redes sociales puede tornarse una conducta adictiva.

Conectarse a las redes sociales cumple una función que hemos de detectar si queremos cambiarla satisfactoriamente. En cada persona el consumo de redes sociales, internet o móvil, puede tener una función distinta. Y estar rodeado de unas circunstancias peculiares. Por lo que te animamos a continuar leyendo la siguiente sección. Te ayudará a detectar la función que cumple el abuso de redes sociales en tu caso o de tu familia.

 

Cómo reducir el uso excesivo de redes sociales

1. ¿Qué función tienen para ti las redes sociales?

En primer lugar observa en qué momentos se intensifica esta conducta.

Mal manejo de las emociones

Si sucede cuando se está aislado de relaciones sociales, cuando se acaba de tener una discusión, si toca enfrentarse a una tarea poco grata, ante el aburrimiento…

De acuerdo al tipo de situación estimular antecedente, y las emociones que provoca, podemos entender la naturaleza del uso.

Por ejemplo, a veces cumplen la función de evitación. Esto es, que mientras se está inmerso en las redes sociales no se están enfrentando otras situaciones aversivas. Por ejemplo, relaciones conflictivas o tareas/actividades poco gratificantes, aburrimiento etc.

 

Hábito automático

También puede tener que ver con un hábito automatizado, que no tiene que ver con el mal manejo de emociones. Sino con la simple asociación entre ciertos estímulos físicos o externos y la conducta de acceder a las redes.

 

2. Busca alternativas al problema detectado

Genera recursos para afrontar las situaciones que estás intentando evitar a través del uso de redes.

Como decíamos más arriba, el enganche a las redes sociales se mantiene porque ayuda, temporalmente, a evitar los problemas. Pero con ello, estos mismos problemas de mantienen intactos y sin resolver.

Problemas con el entorno

Por ejemplo, si lo que está afectada es la relación con tu entorno, en lugar de guarecerte en el móvil, será interesante revisar los patrones de comunicación y relación que mantienes.

 

     Si quieres saber más acerca de cómo mejorar la relación con las personas de tu entorno puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre por qué es importante la comunicación en la relación de pareja, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Evitación de otras tareas difíciles

Es muy frecuente que el uso de las nuevas tecnologías esté implicado en la evitación de otras actividades o responsabilidades. Precisamente por el fácil acceso a ellas y el bajo esfuerzo que requiere. Por ello, si detectas que esta es la razón de tu abuso, te recomendamos que te plantees la forma en que haces frente a tus ocupaciones diarias. Dejar de evitar requiere el desarrollo de la inteligencia emocional en distintas vertientes. Puedes empezar por cambiar la exigencia que te planteas, aumentar tu autocontrol y mejorar tu organización para dejar de procrastinar ante tus responsabilidades

 

     Puedes leer más acerca de cómo planificar tu tiempo aquí 

 

Falta de refuerzos en tu día a día

Otra opción es que sea tu única vía de reforzamiento positivo. Es decir, la única forma en que accedes a emociones positivas y a disfrute.

En este caso plantéate, que por entretenido que pueda resultar el uso de las redes, la magnitud del refuerzo que proporciona va a ser infinitamente menor al de cualquier otra actividad de ocio. Mantener relaciones sociales cara a cara, realizar actividad física o deporte, dar un paseo, hacer actividades manuales, tocar un instrumento… son actividades que no solo van a proporcionar un nivel de refuerzo mayor, sino que te ayudarán a desarrollar habilidades muy útiles para el día a día.

Te recomendamos que revises otras opciones de reforzadores que puedas introducir en tu día a día.

 

Puedes leer nuestros artículos sobre cómo diversificar el tiempo  y por qué disfrutar de un hobby 

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en ayudar a superar conductas adictivas. Si tienes algún problema de abuso o dependencia, no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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¿Qué es ser normal en términos de salud mental?

La etiquetas diagnósticas en salud mental

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Hace un tiempo hablábamos en nuestro blog de los conceptos de normalidad y anormalidad en salud mental. Como veíamos en ese artículo, no existe una definición clara y unívoca de qué es normal o anormal, qué es un trastorno mental y qué no lo es. Las etiquetas diagnósticas tienen un valor relativo, pues si bien nos ayudan a clasificar, estudiar y predecir lo que le sucede a una persona, la realidad es mucho más compleja.

 

     Si quieres leer nuestro artículo de reflexión sobre qué es ser normal en términos de salud mental, pincha aquí

 

Las etiquetas diagnósticas en salud mental

Como decíamos, las etiquetas diagnósticas no dejan de ser construcciones teóricas que parten del consenso experto, y que dependen enormemente del contexto sociocultural de la época. Por supuesto, ello no quiere decir que un diagnóstico de trastorno mental no tenga ningún valor científico o clínico, ni tampoco que niegue el sufrimiento y la pérdida de funcionalidad en el día a día de la persona.

 

La aproximación actual a la psicopatología

Si bien a lo largo de la Historia, los problemas de salud mental se han enfocado desde un punto de vista moral y no necesariamente científico, la Psicología actual entiende los trastornos y problemas de salud mental desde una perspectiva más holística y basada en la evidencia. El modelo biopsicosocial o integral pretende abarcar todos los factores de predisposición biológica, personalidad, creencias y actitudes, así como la adaptación al entorno, que a su vez interaccionan entre sí para determinar el nivel de salud mental (o la falta de ella).

Según el modelo vigente, no existiría una causa única ni elementos que determinasen un trastorno psicológico. Por el contrario, se toman en cuenta múltiples factores, como la personalidad previa a la pérdida de salud mental, el apoyo social, los estresores, el consumo de sustancias o de medicamentos, el funcionamiento cerebral, etc. En este panorama, las etiquetas diagnósticas tienen un valor limitado, pues no agotan las causas y consecuencias que tiene el trastorno para la persona.

 

El enfoque dimensional y el enfoque categorial

En la Psicología actual, por tanto, se utilizan las etiquetas diagnósticas, pero estas cobran una importancia relativa, ya que existen múltiples causas para la pérdida de salud mental. Desde el plano psicológico, sobre el que podemos intervenir en terapia (ya que no podemos modificar la biología ni el ambiente del individuo), distinguimos dos enfoques que se complementan, a la vez que dan un tipo de información distinta.

 

Enfoque categorial o de etiquetas diagnósticas

Desde este enfoque se intenta trazar la línea entre lo que es normal en términos de salud mental, y lo que no lo es. Los manuales diagnósticos como el DSM (algo así como el Vademécum en Psicología) y el CIE (elaborado por la OMS) establecen una serie de criterios a modo de lista, de manera que el individuo debe cumplir un número determinado de estos criterios para ser diagnosticado de una enfermedad y de la gravedad de la misma.

El enfoque categorial se basa en el concepto de síndrome, que sería el conjunto de signos observables/objetivos (ej.: pérdida de peso, insomnio, inactividad) y de síntomas subjetivos (e.: sufrimiento, sensación de vacío, angustia) que tienden a mostrarse juntos. Por ejemplo, si una persona pierde repentinamente mucho peso, le cuesta dormir y tiene sensación de vacío, también es probable que pierda el interés por las actividades que antes le gustaban y se sienta cansada todo el día. A esta persona le pondríamos la etiqueta diagnóstica de depresión, pero el trastorno no es más que el nombre que se le da al síndrome, cuando a este se le otorga un significado clínico; es decir, cuando existe un consenso entre los expertos sobre eso que es la depresión.

Más allá de los problemas que presenta este enfoque, que no son pocos, la creación de etiquetas diagnósticas y el enfoque categorial nos ayudan a economizar la información, a la comunicación entre profesionales y a poder investigar los problemas de salud mental.

 

     Si quieres saber más sobre el estigma en psicopatología, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Enfoque dimensional o de procesos psicológicos alterados

Frente al enfoque categorial, este enfoque pretende ahondar en los procesos psicológicos que no funcionan correctamente ante un problema de salud mental. Un ejemplo sería la atención o la memoria selectiva de comentarios o eventos negativos en el caso de la depresión, que harían a la persona pensar que su vida entera ha sido y es tremendamente negativa y está llena de sufrimiento. Esto nos da mucha información valiosa, porque nos permite conocer cuáles son los mecanismos que previenen a la persona de sentirse bien.

Desde el enfoque dimensional, se entiende que las características psicológicas adaptativas y desadaptativas se distribuyen en un continuo en la población. Por ejemplo, cada persona sentiría normalmente un determinado grado de ansiedad: unos pocos prácticamente no sentirían ansiedad ante ninguna situación, muchas personas la sentirían cuando la situación requiere algo de ansiedad para funcionar correctamente, y un grupo pequeño sentiría una ansiedad incapacitante que le impida realizar las actividades del día a día. Al contrario que en el enfoque anterior, en este caso no habría una línea clara entre lo que constituye un trastorno y lo que no.

 

     Si quieres saber más sobre para qué sirven las emociones, puedes leer nuestro artículo aquí

 

A pesar de ser un enfoque más complejo de manejar y que no nos da una respuesta clara, nos da mucha más información. Y es que la realidad de la salud mental es mucho más compleja que una etiqueta, y todas las personas en nuestra vida podemos perder salud mental según lo que vivimos.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Cómo sacar más provecho de las vacaciones

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No es novedoso para nadie que las vacaciones y el descanso son algo necesario para el estado de ánimo y el rendimiento. No en vano, es un derecho reconocido para los trabajadores. No cabe duda de que, sin tener que cumplir grandes requisitos, los periodos de descanso tienen gran beneficio para quien los disfruta.

No obstante, queremos aportar algunas ideas que permiten maximizar los beneficios de las vacaciones. Para que supongan una oportunidad de verdadero descanso, desarrollo y crecimiento personal.

 

6 Ideas para sacar más provecho de tus vacaciones

  1. El verdadero descanso viene del cambio de actividad

Algunas personas tienen la idea errónea de que descansar es parar todo tipo de actividad y entrar en reposo. Pero, si bien es necesario reponer energías y recuperar las horas de sueño atrasadas, esto se consigue con pocas horas de reposo. El verdadero descanso viene del abandono de ciertas tareas que se han vuelto rutinarias y que, por mucho que nos agraden, puede que estemos saciados de ellas.

De este modo, cuando cambiamos de actividad, no solo estamos disfrutando de otras actividades, sino que recuperaremos el interés por aquellas que forman parte de nuestro día a día.

 

     Si quieres saber más sobre por qué es importante hacer cosas diferentes, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Deja cerrados todos los temas que tengan que ver con trabajo o estudios

En línea de lo anterior, procura dejar al margen cualquier asunto laboral durante tu periodo de vacaciones. De modo que puedas desconectar completamente de esta actividad, y las vacaciones supongan un punto y aparte.

En caso de tener que realizar alguna actividad laboral o de estudios, acota muy bien los tiempos que le dedicas. De modo que no tengas que estar pendiente de ello y se convierta en una cuestión omnipresente.

 

  1. Utiliza las vacaciones para tener experiencias nuevas

Durante todo el año tenemos horarios marcados en torno a una o varias ocupaciones. Ya sea estudiar, trabajar o buscar trabajo, estos ocupan buena+ parte de nuestro día a día. Por lo que las oportunidades para implicarse en otras actividades disminuyen.

Por ello, disponer de mayor tiempo libre es una oportunidad para implicarse, sin expectativas, en experiencias nuevas. Salir de la rutina y del modo habitual en que hacemos las cosas.

Experimentar supone salir de la zona de confort. Arriesgarte a que haya cosas que no salgan como esperas o que no te gusten. Aunque inicialmente no es cómodo, pero va a suponer una fuente de descubrimientos. Lo que además incrementará tu tolerancia a la frustración y te permitirá aprender habilidades nuevas.

 

     Si quieres saber más acerca de la zona de confort puedes leer nuestro artículo aquí 

 

  1. No es necesario ser productivo

Está muy extendido en la sociedad la creencia de que hay que estar siempre ocupado y haciendo “check” en una larga lista de propósitos. Ciertas actitudes exigentes llevan a buscar que cada minuto esté optimizado, por lo que las vacaciones se convierten en una maratón de tareas que hacer. Cuando estas expectativas van en contra del disfrute o generan preocupación, será mejor replantearse los planes iniciales.

Por tanto, ajusta tus expectativas de lo que quieres hacer en el tiempo de vacaciones, y sobre todo se flexible y readapta tus planes.

 

  1. Aprovecha para darte algunos caprichos y comenzar a cuidarte

Puede que durante todo el año te plantees que hay cosas que te gustaría hacer por ti, darte caprichos o cuidarte más. Sin embargo, no encuentras el momento para empezar a hacerlo. Por ejemplo, recibir un masaje, cuidar más de tu cuerpo, arreglarte el pelo etc. Por otra parte, puedes comenzar alguna actividad de tipo deportivo, o que combine técnicas de relajación y para el control de la activación. Este tipo de actividades forman parte de los hábitos de autocuidado. Nunca es mal momento para comenzar a disfrutar de sus beneficios.

 

  1. Dedica tiempo de calidad para estar con aquellos que de verdad quieres

Disfrutar de las vacaciones en familiaLas relaciones humanas son tremendamente reforzantes, y un pilar fundamental del estado de ánimo y la autoestima. Quizá, durante el resto del año no tengas todo el tiempo que quieres para relacionarte e implicarte del modo que te gustaría con tus amigos o familia.

Aprovecha para hacer algunas de las cosas que más deseas, rodeado de las personas importantes para ti. Compartir momentos gratificantes con ellos, reforzará más vuestros lazos.

 

     Puedes saber más acerca de cómo mejorar las relaciones leyendo nuestros artículos sobre cómo fomentar las relaciones positivas durante las vacaciones y sobre cómo impulsar tu relación de pareja mediante el refuerzo

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Aunque este año de forma algo tardía e inusual, los planes de playa y piscina siguen estando en nuestra lista veraniega. Como todos los veranos, enseñar el cuerpo se convierte en una preocupación para muchas mujeres y algunos hombres, con lo que ponemos en marcha la conocida “operación bikini”. Las “dietas milagro”, empezar a hacer deporte excesivo, o los múltiples tratamientos estéticos forman parte del proceso, que normalmente acaba en fracaso y genera gran frustración.

Ahora bien, ¿alguna vez te has preguntado por qué tienes que someterte a una estricta operación bikini? ¿Te has parado a pensar en lo que supone la operación bikini respecto a la forma en la que valoras tu cuerpo?

 

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar los problemas de imagen corporal en verano, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Posibles problemas emocionales que nos llevan a la operación bikini y las “dietas milagro”

Con el calor y el buen tiempo, la exposición del propio cuerpo trae mayor atención a nuestro físico. Ello puede realzar inseguridades que se encuentran presentes todo el año, pero que dejamos “aparcadas”. El ideal social de belleza joven y esbelta, inalcanzable y realmente poco usual en la realidad, nos hace marcarnos objetivos inalcanzables y poco realistas, lo que puede ir asociado a una gran cantidad de malestar.

En la base de todo esto están las creencias erróneas sobre el valor de la delgadez, como sinónimo del éxito y la belleza. Llegamos a creer que nuestro aspecto físico determina en gran parte nuestro éxito laboral y amoroso, nuestras amistades, nuestras experiencias vitales y nuestra satisfacción general. Si bien esta puede ser la idea que se muestra en los medios, el aspecto físico no lo es todo en la felicidad de una persona, sino que también son necesarias habilidades y recursos para poder navegar por la vida.

Todos estos mensajes de lo que es aceptable y deseable en cuanto a aspecto físico se refiere, lleva a muchas personas, y en especial muchas mujeres, a dedicarle una gran cantidad de tiempo, dinero y espacio mental a construir un aspecto físico socialmente aceptable. Surge así la obligación percibida de empezar una dieta para solventar todos nuestros problemas. Sin embargo, muchas veces no nos damos cuenta de que detrás de ese anhelo de poseer el cuerpo perfecto se encuentran los problemas emocionales, de autoestima, de percepción distorsionada de la figura, de perfeccionismo, baja tolerancia a la frustración, etc.

 

El peligro de las “dietas milagro”

No son saludables para el cuerpo

Dado que muchas veces se empiezan sin control de un profesional en nutrición, no es poco frecuente que este tipo de dietas tenga efectos adversos sobre la salud. Cuando llevamos a cabo una de estas dietas restrictivas, nuestro organismo entra en una especie de “modo de supervivencia”, por lo que se ralentiza el metabolismo para preservar las reservas de energía y se queman menos calorías, produciendo el efecto contrario al esperado. Más allá de eso, a largo plazo este tipo de dietas hace ganar peso.

Los profesionales de la nutrición suelen abogar más bien por un cambio permanente en la alimentación para que esta sea más equilibrada, por encima de las dietas cortas, que producen efecto rebote. Esta es una forma más saludable de perder peso, y no genera la espiral de frustración y pensamientos negativos asociados al aspecto corporal. Cabe decir también que la simple pérdida de peso no solucionará realmente los problemas psicológicos, por lo que muchas veces se recomienda asistencia psicológica paralela a la nutricional.

 

Emociones negativas

Las expectativas irreales de alcanzar el canon de belleza de la delgadez, los mitos y creencias sobre la belleza física y la salud, hacen daño a nuestra imagen corporal. Además de ello, el fracaso previsible de esta forma de perder peso puede aumentar la sensación de frustración y la mala imagen corporal, y hacernos sentir culpables o incompetentes.

La imagen corporal, o forma en la que valoramos nuestro aspecto físico, constituye una parte importante de nuestra autoestima y nuestra satisfacción vital. La percepción distorsionada del propio cuerpo y la valoración negativa del mismo generan gran insatisfacción, y nos llevan a pensamientos sesgados y desadaptativos. Es por ello que debemos cuidar los mensajes que nos decimos, porque muchas veces nos juegan una mala pasada.

 

     Si quieres saber más sobre los pensamientos desadaptativos, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre las distorsiones en el pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

 

El vínculo emocional con la comida

Desde nuestra infancia, aprendemos a relacionar las emociones con la comida. La comida tiene un efecto calmante de la ansiedad, especialmente los alimentos con alta densidad calórica, lo que la puede hacer una forma de evitación del malestar y de las emociones complicadas, y dar lugar a los “atracones” o al “comer emocional”. En otras ocasiones, se puede asociar la comida con el escaso atractivo corporal o con la falta de autocontrol, haciendo que la persona ayune y haga dietas para solventar los problemas o demostrarse a una misma la propia valía. En ambos casos, que pueden darse juntos en la persona, se establece una relación peligrosa y poco saludable con la comida, que puede llevar a un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

 

     Si quieres saber más sobre la relación emocional que establecemos con la comida, puedes leer nuestro artículo aquí

 

La relación entre salud física y salud mental

La salud física y la salud mental están estrechamente unidas entre sí. En el caso que nos ocupa, la salud mental y el bienestar psicológico promueven la salud física favoreciendo el autocuidado y un estilo de vida saludable, y además nos ayuda a sentirnos más a gusto con nuestro cuerpo. En el caso de que se quiera perder peso, es importante valorar las razones para ello, revisar los mensajes y creencias sobre el valor de la delgadez y el cuerpo perfecto, y también reflexionar sobre qué problemas psicológicos pueden estar detrás del deseo de modificar el físico.

 

     Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre la importancia del autocuidado, puedes leer nuestro artículo aquí

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en tratar problemas de imagen corporal y de Trastornos Alimentarios. Si sientes que necesitas ayuda con este u otro problema psicológico, no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Cómo fomentar relaciones positivas con la familia y pareja durante las vacaciones

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Las vacaciones son una oportunidad para el descanso y para el cambio. Dejar de lado los horarios llenos de obligaciones y responsabilidades nos permite experimentar y replantearnos cómo queremos disfrutar de nuestra vida. En vacaciones, al igual que el resto del año, nuestras actividades están entrelazadas con las relaciones personales. La calidad de las relaciones que establecemos tiene un impacto importante en el bienestar y satisfacción personal en cualquier ámbito donde se den dichas relaciones. Por ello, durante estos meses el mayor tiempo de ocio compartido con otras personas es una excelente oportunidad para intentar cambiar aquello que no nos guste de nuestras relaciones

 

Cómo mejorar las relaciones durante las vacaciones

Comparte tiempo en torno a actividades que sean gratificantes para todos

Ten en cuenta que realizar una actividad gratificante produce emociones positivas en quien la realiza. Por ello, cambiar el foco de la relación de aquellas actividades que se realizan por obligación, o ante las que surgen problemas o disputas, por aquellas otras que son meramente de disfrute, va a cambiar las sensaciones que se asocian a la relación. Ayudando a fortalecer los lazos afectivos entre las personas implicadas.

 

Negocia cómo llevar a cabo las distintas actividades y cede

Muchas veces es difícil realizar planes que sean completamente satisfactorios para todos. Sin embargo, es muy importante que todas las personas en una relación se sientan tenidas en cuenta.

Por otra parte, en las relaciones es muy difícil que las cosas salgan completamente como a uno le gustaría. Esto necesario ejercitar la tolerancia y ceder en algunos aspectos. De modo que, todos tengan que ceder algo y todos se vean representados por los planes que se realizan.

 

Elimina las exigencias sobre los demás

En línea con lo anterior, plantéate la imposibilidad de estar siempre de acuerdo y que las cosas salgan del modo en que deseas. Tienes derecho a pedir, y plantear tus intereses, pero no a exigir a los demás que los atiendan.

A veces, cuando se adopta una actitud exigente, tiene que ver con un estilo de creencias rígido sobre cómo deben ser las cosas. Por otra parte, es posible que, cuando planteas una exigencia a los demás, sea porque se trate de una necesidad que no sabes cubrir de otro modo. De forma que, tendrás que valorar cómo satisfacer tus necesidades sin que generen malestar en el resto.

     Si quieres saber más sobre por qué es importante cuidar la relación de pareja, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Respeta la necesidad ajena de espacio individual

Quererse y estar unidos, no implica estar todo el tiempo juntos y hacer todo juntos. Las personas tienen distintas necesidades y no todas se pueden satisfacer a través de la familia o la pareja. Es necesario cultivar otros intereses, aficiones y relaciones.

De hecho, las relaciones que mejor funcionan son aquellas que no son dependientes. Sino que, estando unidas y disfrutando de la relación, disponen de otras fuentes para estar bien.

 

    Si quieres saber más acerca de la dependencia emocional puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Valora lo positivo que tienen y hacen las personas que te rodean

Un aspecto que daña mucho las relaciones, sucede cuando estas empiezan a girar en torno a los aspectos negativos. Los defectos o fallos que cometen los otros.

Sin duda que cada persona tiene una o varios talentos, varias características valiosas que nos pueden beneficiar. Cambiar el foco de atención viendo lo valioso que hacen los demás generará un estado de ánimo positivo. Además repercutirá en la predisposición que tenemos hacia el otro. Por otra parte, si además de verlo lo reconocemos explícitamente. Cuando reforzamos a una persona la relación empieza a cambiar de modo mucho más rápido.

 

     Puedes leer nuestro artículo sobre como utilizar el refuerzo positivo en las relaciones aquí 

 

Cuida el lenguaje que utilizas a la hora de comunicarte.

Cuidar el lenguaje es cuidar la relación. A través de las palabras transmitimos nuestras percepciones sobre los demás. La forma de hacer críticas, o manifestar molestia por ciertos comportamientos va a repercutir de manera importante en cómo se sienten los demás consigo mismos y con nosotros.

 

     Si quieres saber más acerca de la influencia del lenguaje en la autoestima de las personas que te rodean, lee nuestro artículo aquí 

 

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar a las parejas y familias a mejorar sus relaciones y solucionar sus problemas. Si necesitas ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Trastorno Obsesivo Compulsivo y COVID-19

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Después de varias semanas del final del confinamiento por la crisis del COVID-19, en España las cosas van retornando a una “nueva normalidad”, en la que, si bien con medidas para prevenir rebrotes, empezamos a retomar actividades y a salir al exterior. Como hablábamos en algunos artículos anteriores, el final de la situación de aislamiento puede dejar “secuelas” tras estos meses de estrés e incertidumbre. Aunque la situación ha sido dura para todos, las personas con problemas de salud mental han acusado especialmente este momento crítico. En el caso de las personas con Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), especialmente el relacionado con la limpieza, las características de la crisis sanitaria han sido especialmente desafiantes.

     Si quieres saber más sobre cuáles serán las consecuencias psicológicas del confinamiento, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar la incertidumbre y la ansiedad, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

¿Cómo ha afectado el confinamiento a las personas con Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

Como decíamos, la situación de crisis originada por el COVID-19 ha supuesto un gran reto para todas las personas más susceptibles o que padecen un problema de salud mental. Debido a la necesidad de tomar medidas de higiene y al peligro que supone la enfermedad, las personas con TOC de limpieza ha acusado en mayor medida el confinamiento.

 

¿Qué es el Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

Ahora bien, ¿qué es exactamente el TOC? ¿Y el TOC de limpieza? El Trastorno Obsesivo- Compulsivo es un tipo de trastorno de ansiedad, que consiste en la presencia de pensamientos intrusivos (las obsesiones), a los que la persona otorga gran relevancia y validez, percibiéndolos como una amenaza (ej.: “si sujeto un cuchillo y pienso que puedo matar a alguien, realmente lo haré”). La ansiedad que generan las obsesiones se palía con las conductas compulsivas, como pueden ser contar, lavarse las manos en una secuencia concreta o determinado número de veces, comprobar que el gas está apagado o la puerta cerrada, etc. Los comportamientos compulsivos reducen la ansiedad de manera momentánea, pero a la larga empeoran la situación, pues fortalecen el proceso de aparición de pensamientos intrusivos, de la compulsión, y así sucesivamente.

     Si quieres saber más sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Trastorno Obsesivo-Compulsivo de limpieza y COVID-19

En el TOC de limpieza, la preocupación de la persona se centra en el miedo a contaminarse o contagiarse, o bien a contagiar a personas de su entorno. Los pensamientos intrusivos del tipo “Voy a contagiarme y será terrible”, “Contaminaré a mi familia y les pondré en peligro” elevan la ansiedad y llevan a la persona a realizar conductas de comprobación y compulsivas. Entre ellas pueden estar la de lavarse las manos repetidas veces o con gran frecuencia, lavar toda la casa varias veces al día, etc. Aunque en situaciones normales este tipo de conductas no responda a un peligro significativo, en el caso de una pandemia global la situación cambia.

No es poco común ver en estos tiempos a personas realmente preocupadas por su salud y por contraer el virus. A pesar de haber superado la fase de Estado de Alarma, muchas personas se muestran reticentes a retomar actividades o a salir a la calle, y la limpieza y la evitación de virus ocupan gran parte de su pensamiento. Pues bien, este miedo afecta en sumo grado a las personas que ya padecían un TOC de limpieza, e incluso podría incrementar el número de casos de personas que padecen el trastorno.

     Si quieres leer nuestro artículo sobre qué es ser normal en términos de salud mental, pincha aquí

Para una persona con TOC, la crisis sanitaria supone en cierto modo confirmar sus miedos y avivarlos. La ansiedad ante el peligro real de la enfermedad puede volverse severa y aumentar la presencia de pensamientos intrusivos y de compulsiones. Vigilar constantemente la temperatura corporal, comprobar síntomas o buscar información en exceso sobre el virus pueden ser algunas de las conductas derivadas de la preocupación y la ansiedad. En casos más graves, las intoxicaciones por mezcla de productos de limpieza o el daño físico por limpieza excesiva pueden ir acompañados del deterioro social y psicológico de la persona y la pérdida de funcionalidad en la vida cotidiana.

 

Cómo afrontar la preocupación obsesiva por la limpieza o el contagio

Tanto para personas con TOC como para aquellos que experimentan gran preocupación ante la posibilidad de contagio, es importante tomar partido para manejar el malestar. Esta es una época difícil, y la posibilidad de contraer la enfermedad sigue presente, pero es necesario relativizar el peligro al tiempo que seguimos las recomendaciones de las autoridades sanitarias, e ir exponiéndonos poco a poco a las situaciones fuera del hogar cuando sea necesario o deseable.

     Si quieres saber más sobre cómo afrontar la actual situación de confinamiento y crisis sanitaria, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Aunque una persona no sufra TOC o algún otro problema de salud mental, pueden aparecer en estos momentos la ansiedad y el malestar. Si sientes que necesitas ayuda profesional con este o algún otro problema, en CIPSIA Psicólogos somos expertos en el tratamiento de la ansiedad y la adaptación al cambio.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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El verano supone para todos un cambio en los hábitos y en las actividades a las que nos dedicamos. Esta desconexión de las rutinas cotidianas es sana y necesaria, ya que nos permite distanciarnos de nuestra realidad y valorarla de otra forma. Para los estudiantes y los trabajadores, las vacaciones suponen un alivio que permitirá tomar en perspectiva cómo afrontan sus obligaciones. La forma en que vivan el error va a repercutir grandemente en la relación con estas actividades. Además, de cara a cualquier proyecto que se quiera emprender será muy útil igualmente tener una concepción positiva y constructiva del error.

Por otra parte, reflexionar sobre el error va a ayudar a personas con distintos problemas psicológicos. Entre ellos, personas muy tendentes al perfeccionismo o con niveles elevados de ansiedad y TOC, personas profundamente indecisas, o inseguras que buscan la aprobación y la confirmación de otros.

 

Los errores son para “los valientes”

El error surge en muchas ocasiones cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas y que no dominamos. Es decir, cuando salimos de nuestra zona de confort.

Al contrario de lo que pueda pensarse, el error no tiene que ver con personas fracasadas o poco competentes. Sino que es sinónimo de estar asumiendo retos, descubriendo y rompiendo límites.

 

Del error se sale fortalecido y con mayor conocimiento

Como decíamos en el anterior punto, el error surge cuando nos enfrentamos a algo desconocido. Por más que queramos y razonemos a posteriori, muchas veces es imposible determinar qué es lo acertado o dará mejor resultado.

     Si tiendes a caer en razonamientos culpabilizadores sobre otras decisiones que hubieran sido mejores, te recomendamos leer el siguiente artículo

Al actuar estamos aprendiendo más acerca de ese nuevo contexto en el que nos movemos. Aprender qué no funciona, qué no sirve, es tremendamente útil, pues nos sitúa en una nueva posición de conocimiento. Lo que nos permitirá encaminar nuestros pasos en otras direcciones más provechosas. Además, mientras intentas resolver una situación vas perfeccionando tus habilidades con respecto a la misma.

 

El error no habla de la persona, sino de un conjunto de acciones y circunstancias

Una de las creencias que resultan lesivas para la autoestima de una persona, es entender que el error habla de él. Pensar que refleja su totalidad, y que si ha cometido un error es que es “torpe”, “fracasado”, “poco inteligente”, etc. Estas etiquetas no solo no son ciertas, sino que no ayudan en nada.

     Si quieres saber más sobre autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí 

Pensemos que lo define a una persona es el conjunto de comportamientos que realiza, no las acciones particulares.

Por otra parte, muchas veces los resultados que obtenemos, a nuestro pesar, no dependen exclusivamente de nosotros. El entorno influye mucho en lo que logramos o no, y hay muchas cuestiones que no podemos controlar.

 

Todos tenemos derecho a equivocarnos

Date permiso para cometer errores y para ser imperfecto. Nadie está libre de error. Piensa en aquellas personas a las que más admires, y reflexiona si siempre actúan del modo más acertado. Es muy posible que recuerdes anécdotas en las que han cometido errores, y no por ello les juzgaste duramente. Seguramente encontraste el modo de entender ese error ajeno de una forma más amable.

Intenta ser tan benevolente contigo mismo, como lo eres con los demás. No hay nadie, excepto tú, que exija que estés por encima de los demás y seas excepcional. Date permiso para cometer errores y ser humano

 

A la larga es más productivo, y más útil, asumir un error

Tener como requisito para actuar que todo salga bien es una barrera para cualquier iniciativa. Aquellas personas que temen cometer errores tienden a evitar a enfrentarse a situaciones que no dominan. Por otra parte, invertirán mucho más tiempo en cualquier actividad para eliminar posibles errores. Todo ello, repercute en que les cunda mucho menos el tiempo y sean menos productivos. Además de potenciar la insatisfacción constante con todo aquello que hagan.

Asumir un margen de error en nuestras actuaciones nos permitirá tomar decisiones más rápidamente, trabajar mejor y ser más productivos. Por lo que, si hacemos balance de los aspectos negativos de cometer errores y los beneficios, a la larga nos compensará adoptar una actitud más benevolente ante los errores propios.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar en distintos problemas psicológicos. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El lenguaje corporal y la autoestima

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No sorprende a nadie el hecho probado de que el lenguaje corporal es una parte importante de cómo nos comunicamos en interacción con los demás. Con nuestros gestos, nuestra postura y nuestro tono de voz decimos mucho más de lo que hablamos.

Parece claro que nuestro lenguaje corporal dice mucho sobre nosotros a otras personas, pero lo más curioso es que nuestro propio lenguaje corporal también parece influir en cómo nos sentimos y valoramos a nosotros mismos.

 

El lenguaje corporal

A través de la comunicación no verbal mostramos cómo nos sentimos, cómo percibimos y valoramos a los demás y la forma en la que nos desenvolvemos en el mundo. Además de ello, los seres humanos, como animales sociales, somos tremendamente sensibles a este tipo de información más allá de las palabras. Ello nos ayuda a formarnos rápidamente, incluso en segundos, una opinión sobre los demás, que normalmente suele ser acertada. Esta especie de “intuición social” es la que nos lleva por ejemplo a contratar a unas personas frente a otras, a elegir a una persona con la que queremos salir, e incluso a votar a un candidato político frente a otro.

 

Las dinámicas de poder expresadas a través del lenguaje corporal

Al igual que en la naturaleza, los seres humanos expresamos el poder sentido u otorgado por el grupo a través de nuestra postura y nuestro comportamiento. Las “posiciones de poder” consisten en la expansión y la exposición al mundo. Las personas que sienten poder de manera permanente o situacional se muestran usualmente erguidas, ocupan más espacio con su cuerpo, se nota su presencia. Expresiones como la de victoria, consistente en elevar los brazos al aire y levantar la cabeza, son tan universales que no sólo se comparten con otros animales, sino que aparecen incluso en personas ciegas, que no han podido imitar el comportamiento.

Por el contrario, las “posiciones de indefensión” son aquellas en las que el individuo se retrae hacia sí mismo, se cubre y se protege para evitar la amenaza. Este tipo de lenguaje corporal aparece ante la impotencia y el miedo. Encorvar la espalda, caminar mirando al suelo o ocupar el menor espacio posible son ejemplos de posiciones de indefensión. No es de extrañar el hecho de que estas se dan en mayor medida en mujeres que en hombres, que han aprendido a sentirse menos poderosas de manera crónica, y ello se traduce en una menor ocupación del espacio y menos comportamientos asertivos y de participación.

     Si quieres saber más sobre la indefensión aprendida, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Si quieres saber más sobre la percepción de poder o agencialidad sobre el medio, puedes leer nuestro artículo sobre la Teoría de la Atribución pinchando aquí

 

Cómo influye el lenguaje corporal de poder en nuestra mente

Resulta curioso el hecho de que las posiciones de dominancia o indefensión no sólo influyen en la manera en la que nos ven los otros, sino que también median en la forma en la que nos sentimos y nos vemos a nosotros mismos, y con ello, en cómo nos relacionamos con el ambiente.

Según los estudios de la doctora Amy Cuddy y su equipo de la Universidad de Princeton, el simple hecho de “falsear” una posición de poder puede tener un efecto significativo en nuestros niveles hormonales y en cómo nos sentimos. A partir de los estudios en jerarquías de primates, se ha podido observar cómo en los individuos que en breve ocuparán un puesto de liderazgo, aumentan sus niveles de testosterona (la hormona de la dominancia) y disminuyen los niveles de cortisol (la hormona del estrés). Esto tiene sentido a nivel biológico, pues un buen líder debe saber guiar al grupo, y al mismo tiempo, manejar correctamente el estrés.

Volviendo a los humanos, existen múltiples diferencias en cómo se comportan las personas según su percepción del propio poder. Las personas que se sienten poderosas son más asertivas, muestran mayor confianza en sí mismas y son más optimistas, toman más riesgos y son capaces de realizar razonamientos más abstractos y complejos. En el experimento del grupo de Princeton, se pide a los participantes que tomen posiciones de dominancia o indefensión, respectivamente, durante dos minutos, y después se les pide que apuesten. El grupo que tomó la postura de poder asumió más riesgos a la hora de apostar, mostró niveles más elevados de testosterona respecto a su línea base, y más bajos de cortisol respecto al punto de partida. En un segundo experimento en el que se sometía a los participantes a una entrevista estresante, el grupo de posición de poder obtuvo una mayor probabilidad de ser contratado para el supuesto trabajo.

Como conclusión de estos interesantes hallazgos, cabe destacar el hecho de que la postura corporal no sólo influye en cómo nos ven los demás, sino también en cómo nos sentimos y cómo somos capaces de afrontar las situaciones. Parece, por tanto, que el simple hecho de adoptar esta posición de poder antes de una situación estresante o retante, podría ayudarnos a sentirnos más confiados y tener un mejor desempeño. Más allá de ello, los pequeños cambios en la postura podrían ayudarnos a ganar autoconfianza a lo largo del tiempo.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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La necesidad de trabajar la empatía tras el confinamiento

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Hoy nos centraremos en desarrollar qué es y para qué sirve la empatía. Antes de nada, creemos conveniente hacer una distinción entre los términos de simpatía y empatía, ya que pueden dar lugar a equivocación por ser parecidos.

  • Simpatía: es la expresión subjetiva de pensamientos y emociones, así como de poder sentir lo que el otro siente en comparación con los sentimientos de uno mismo, pero no incluye la comprensión de ello.
  • Empatía: es una competencia clave de la inteligencia emocional. Tiene que ver con la capacidad de comprender los sentimientos del otro de una manera más objetiva, incluyendo la capacidad de ponerse en su lugar.

    Si quieres saber más sobre la inteligencia emocional, puedes leer nuestro artículo aquí

Siempre ha habido personas con mayor o menor empatía, pero que mejor que los tiempos de incertidumbre y de nuevas normas sociales que corren, la cuales traerán efectos psicológicos múltiples, para intentar comprender y aprender que es la empatía y cómo poder trabajarla para mejorar el bienestar común.

    Si quieres leer nuestro artículo sobre cuáles será las consecuencias psicológicas tras el confinamiento, pincha aquí

 

Tipos de empatía

Principalmente existen dos tipos, los cuales trataremos de relacionar con el estado social actual.

 

Empatía afectiva

Es la capacidad para responder con un sentimiento a los estados mentales del otro. Es decir, cuando somos capaces de comprender lo que le pasa al otro solo con verlo.

Ejemplo: cuando vemos a un amigo que ha perdido un familiar por el Covid-19 y somos capaces de comprender su situación

 

Empatía cognitiva

Capacidad de comprender el estado mental del otro a través de los signos que emite o por lo que siente. Esto quiere decir que se es capaz de comprender lo que el otro siente, aunque nosotros no sintamos lo mismo.

Ejemplo: cuando vemos a alguien que se inquieta porque reducimos la distancia social, aunque nosotros creamos que es suficiente. En este caso deberíamos reaccionar comprendiendo y respetando sus sentimientos y preocupaciones.

 

Cómo trabajar la empatía

Como hemos dicho hasta ahora, qué mejor momento para intentar desarrollar nuestra empatía que el momento actual en el que debemos estar unidos. Para ello dejamos los siguientes consejos y algunas estrategias/ejercicios para intentarlo:

2. Consejos prácticos

  • Intentar no ser prejuicioso (ninguno sabemos de antemano que le ha podido pasar a la persona que tenemos enfrente)
  • Adaptarnos al ritmo de las nuevas normas y de los demás (todo lleva su tiempo y la situación ha sido muy extraordinaria)
  • Trabajar nuestro optimismo de manera inteligente.
  • No culpabilizar a nadie.
  • Tomar perspectiva de lo que sucede a nuestro alrededor preguntando e intentando estar lo mejor informados posible. Esto nos aportará una visión más amplia y con más puntos de vista.

 

2. Estrategias/ejercicios:

  • Dejar de escuchar y centrar la atención en el lenguaje no verbal durante unos minutos.
  • Elegir una persona al azar e intentar imaginar qué le motiva a hacer lo que hace.
  • Intenta ponerte en el lugar del otro.
  • Lectura comprensiva. Por ejemplo, intentando sacar en una novela todas las intenciones sentimientos y emociones que hay detrás de las palabras de cada personaje.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sergio García

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Verano, niños y redes sociales

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Con la llegada de las vacaciones escolares cobra gran importancia el tiempo libre. Los niños y adolescentes pasan a disponer de muchas horas libres de ocupaciones. Este tiempo puede ser muy productivo y enriquecedor, todo dependerá del uso que se haga de él. Es por ello por lo que queremos realizar una reflexión sobre el valor de las redes sociales y la influencia que pueden tener sobre el comportamiento de nuestros hijos. Lo que ayudará a tomar mejores decisiones sobre cómo acotar el tiempo dedicado a las mismas.

 

Funcionamiento de las redes sociales

En primer lugar, queremos enfatizar que las redes sociales funcionan premiando el acceso y permanencia en la propia red. Ya que ofrecen contenidos novedosos, llamativos y que resultan muy estimulantes. Si el usuario no encuentra contenido que capte su interés, tan solo ha de actualizar o volver a entrar pasados unos minutos para encontrar contenidos de su agrado. Esto provoca que el uso de redes sea muy adictivo. Especialmente para los niños y adolescentes, que no han desarrollado todavía el autocontrol.

    Si quieres saber más sobre la adicción a nuevas tecnologías en jóvenes puedes leer nuestro artículo aquí

Por otra parte, al interactuar con el contenido a través de los “likes”, se van seleccionando las publicaciones que más interesan al usuario. Lo que favorece que se muestren las publicaciones de su agrado. La red se configura de manera muy atractiva y personalizada. Muestra solo una parte limitada de todo el contenido existente, y, además, una parte aún más limitada de la realidad. Esto, sumado a una capacidad crítica de pensamiento todavía en desarrollo en nuestros menores, les hace más vulnerables al impacto de los contenidos que consumen.

El contenido que se publica y comparte es aquel que es capaz de llamar la atención. Precisamente porque el objetivo es conseguir “likes” o que se compartan las publicaciones, el contenido es llamativo y/o excepcional. Comportamientos funcionales, que forman parte de la rutina de cualquier persona, van a carecer de interés y reconocimiento. Esto se traduce en que difícilmente tus hijos van a encontrar en las redes modelos que les estimulen a hacer cosas tales como estudiar, leer o colaborar en casa, por muy provechoso que sea para ellos.

 

Efectos perjudiciales de las redes sociales en el comportamiento de tus hijos

Las redes sociales son un contexto más donde comportarse. Y donde hay comportamiento hay aprendizaje. Esto quiere decir que los niños están aprendiendo multitud de cosas en su interacción con la red.

 

Uso excesivo y adictivo de las redes sociales

En primer lugar, y como decíamos en el párrafo anterior, aprenden a conectarse a las redes sociales de manera masiva y, a veces, adictiva.

Esto es problemático, porque si nos paramos a pensarlo, el papel que se desempeña en las redes sociales muchas veces es poco creativo y activo. Se trata de un ocio pasivo y no constructivo basado en el consumo de publicaciones que muchas veces carecen de interés o profundidad.

 

Tristeza, frustración y vacío

Hay muchas razones por la cuales una alta dedicación a las redes sociales puede disminuir la satisfacción personal y el estado de ánimo.

Cuando las redes sociales empiezan a ocupar una parte importante del tiempo que dispone una persona lo que favorecen es un empobrecimiento de sus intereses y sus actividades. Es decir, a largo plazo favorecen una reducción del acceso a reforzadores verdaderamente potentes para elevar el estado de ánimo. La renuncia a las relaciones sociales cara a cara, la actividad física, la creatividad y otras actividades que estimulan la inteligencia y el pensamiento.

    Puedes leer nuestro artículo sobre la importancia de disfrutar de distintas actividades de ocio aquí 

Sin entrar a profundizar en la temida comparación con otras vidas “idílicas”. En las redes se exponen modelos de vida poco realistas como ejemplo a seguir. Lo que favorece la insatisfacción.

 

Deterioro en las habilidades comunicativas, aislamiento y soledad

En la interacción a través de las redes sociales se dejan de poner en juego muchas habilidades que son necesarias en el cara a cara. Las habilidades comunicativas se aprenden con la práctica y el uso. Por tanto, la ausencia de práctica conducirá a un deterioro en habilidades sociales, y favorecerá un mayor aislamiento y soledad.

    Si quieres saber cómo potenciar las habilidades sociales de tus hijos, puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Confundir atención y admiración con importancia o afecto

En las redes sociales todo se reduce a la búsqueda de aprobación. Parece que una publicación careciera de interés o importancia si no ha obtenido reconocimiento. Y, al contrario, publicaciones carentes de interés o profundidad cobraran relevancia o valor por el mero hecho de que muchas personas muestren su aprobación.

 

Las redes sociales, haciendo un buen uso, y sobre todo con moderación, pueden tener beneficios. Pero se hace necesario una reflexión sobre cuánto aportan las redes sociales al desarrollo y satisfacción de una persona. Ya que, posiblemente, ello nos ayude a ver que no está justificado el tiempo tan desmesurado que se les dedica.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en tratar diversos problemas psicológicos y de conducta. Si necesitas ayuda para sentirte bien, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El humor y la salud mental

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Podría definirse el humor como cualquier estímulo que pueda provocar la reacción de la risa. De tal manera, el sentido del humor sería la capacidad de estimular la risa. Tanto la risa, como el humor, han sido estudiados a lo largo del tiempo por muchos autores y científicos. Han sido muchas las disciplinas que se han centrado en su estudio, pasando desde la psicología, sociología, antropología, medicina, etc.

No existe un acuerdo entre todas las disciplinas sobre cuales son los contenidos humorísticos que pueden causar la risa, posiblemente esté relacionado con la personalidad de cada individuo, las claves de lenguaje verbal y no verbal, la actitud, la temática tratada, y otras variables más que puedan incidir.
Todos tenemos la capacidad de la risa, pero no todos tenemos la capacidad de reírnos de la misma manera de todo lo que nos rodea. Para ello debemos dar juego al sentido del humor que cada uno hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida. Es preciso activar ese sentido del humor que nos hace sentir una emoción positiva muy placentera que viene acompañada de un gran alboroto sonoro y gestual al que denominamos risa. Por tanto, el sentido del humor es una cualidad con la que nacemos tanto a nivel somático como cerebral, sólo nos queda utilizarlo.

 

La risa

La risa es una emoción positiva que lleva pareja una sensación subjetiva de placer además de expresiones faciales, corporales y vocales muy idiosincráticas de cada persona que ponen en juego distintos músculos de la cara y del resto del cuerpo activando diferentes circuitos neuroquímicos. El gesto de la risa es algo involuntario, difícilmente controlable. Es una emoción innata y universal.

 

Carácter social

Normalmente solemos reír en compañía. Es raro hacerlo si estamos solos. Suele hacer falta para poder reírse rodearse de personas. Hay una serie de factores que facilitan la risa, como pueden ser la cercanía física, el cara a cara con otra persona, la idea de pertenencia a algo común, la cultura, los intereses. Es muy habitual el deseo de compartir cosas que nos han resultado graciosas o que han suscitado nuestra risa. Necesitamos hasta cierto punto compartir ese momento. La risa de una persona puede animar fácilmente a otra a reírse. Muchas veces nos damos cuenta que la risa puede ser contagiosa.

 

Efectos de la risa

Se han realizado numerosos estudios sobre los efectos que provoca la risa y el sentido del humor en las personas. Se han barajado efectos tanto a nivel fisiológico, como psicológico y social. Existe la creencia extendida socialmente de que la risa es sana, y que siempre es buena para rebajar tensión o situaciones hostiles.

Si tuviéramos que destacar los efectos mas positivos de la risa remarcaríamos los siguientes:

 

Placer

La risa genera una de las experiencias mas agradables que puede tener una persona. La risa activa el sistema mesolímbico dopaminérgico (igual que el orgasmo sexual). Se trata de un sistema de recompensas relativo al placer.

 

Superación de las dificultades

El humor es una de las mejores formas de afrontar las dificultades y superarlas. Ejerce efecto de amortiguación del dolor, de relativización de los males y las dificultades que nos ayuda a continuar adelante.

Esta comprobado que el humor es efectivo, y por tanto una herramienta eficaz para afrontar los problemas. Se relaciona con la resiliencia y es una de las 26 fortalezas (según la psicología positiva) del ser humano. Incluso se ha desarrollado una escala psicológica para evaluar el humor de las personas. La escala es el Coping Humor Scale o escala de afrontamiento con humor. Esta escala es auto-evaluativa y da como resultado una puntuación que tiene por objeto medir la capacidad de afrontar situaciones estresantes, en las cuales el humor puede tener un papel determinante.

   Si quieres saber más sobre la Psicología Positiva, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Salud

El sentido del humor tiene efectos de cara a mejorar el estado de ánimo y por tanto puede ayudarnos a mejorar en algunos cuadros psicológicos y superar los problemas. También puede favorecer la prevención de problemas psicológicos o incluso la capacidad de combatirlos. Desde el punto de vista psicoterapéutico no es efectivo cualquier tipo de humor, sólo resulta adecuado el estilo humorístico positivo. Es importante señalar el papel de la risa en el control del estrés crónico.

 

Analgésico

Se ha comprobado que el humor aumenta la tolerancia al dolor físico y tiene un efecto analgésico.

 

Motivación

Cualquier actividad o aprendizaje que incluya el humor va a mejorar la motivación de la persona, por tanto es probable que también mejore el rendimiento.

 

Creatividad

El humor aumenta y mejora la creatividad, ya que fomenta una mayor flexibilidad mental.

   Si quieres saber más sobre la flexibilidad mental, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Comunicación

El humor desempeña un importante papel en la comunicación entre las personas. Permite ganarse la atención del público, acorta las distancias, estimula la memoria y reduce el impacto negativo de las dificultades y los problemas.

 

Defensa

En ocasiones el humor puede ser muy útil para defenderse de personas agresivas que atentan contra nuestros derechos o contra nuestra expresión de ideas o emociones.

 

El sentido del humor como fortaleza

Como hemos dicho en la introducción, el humor es una de las 26 fortalezas que poseemos las personas. Todas estas fortalezas las podemos tener demasiado presentes, presentes de manera equilibrada (lo recomendable), o poco presentes. Tener la fortaleza del humor presente, y equilibrada, va a ayudarnos a reforzar nuestra autoestima. Se puede conocer el estado de nuestras fortalezas a partir de la realización de test de fortalezas.
Las personas que tienen equilibrada la fortaleza del humor intentan, en la medida de lo posible, quedarse con el lado divertido de las cosas y buscan sentirse alegres y con ilusión ante las circunstancias que se le presentan. Las personas con esta fortaleza poco presente no dan importancia al humor o piensan que no les sirve para nada ponerlo en práctica, por lo que suelen mostrarse con seriedad. También pueden sentirse incómodos si se sienten forzados a poner en juego el humor por considerar que no es adecuado, o que no disponen de las habilidades suficientes.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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El Trastorno de Ansiedad Generalizada

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La ansiedad y la preocupación forman parte de nuestras vidas, y cumplen la función de alertarnos y prevenirnos de un posible peligro. Son adaptativas, por tanto, mientras nos sirvan para poder ajustarnos y reaccionar de manera adecuada. No obstante, cuando alcanzan niveles excesivos, que no se corresponden con una amenaza real o suficientemente grave, y además suponen un problema en la vida de la persona, en algunos casos podemos hablar de un Trastorno de Ansiedad Generalizada.

    Si quieres saber más sobre para qué sirven las emociones, puedes leer nuestro artículo aquí

 

¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada o TAG estaría definido por una preocupación excesiva, incontrolable e incapacitante, que afecta a múltiples ámbitos de la vida de la persona. Al igual que en otros trastornos mentales, este diagnóstico se trata simplemente de una etiqueta descriptiva, ya que existiría un continuo entre los niveles de preocupación y ansiedad adaptativos, y los desadaptativos y problemáticos para la persona.

    Si quieres leer nuestro artículo sobre qué es ser “normal” en términos de salud mental, pincha aquí

 

Las características del Trastorno de Ansiedad Generalizada

Según los estudios desde el modelo cognitivo-conductual de la Psicología, el TAG y las preocupaciones y la ansiedad propias de él se entenderían a partir de ciertas características cognitivas que predisponen a sufrir dichos problemas de salud mental. Desde dicho modelo, se tratarían estos aspectos cognitivos “disfuncionales”, que están en el origen de la problemática.

 

Intolerancia a la incertidumbre

Se trata de una tendencia comportamental que hace que las personas sientan aversión a la ambigüedad y a las situaciones inciertas o fuera de su control. Esta característica se relaciona directamente con la intensidad y frecuencia de los pensamientos de preocupación, e interviene en la interpretación de la información del medio; esto es, la ambigüedad se ve como una amenaza. Afecta también a la toma de decisiones y la seguridad y confianza en las propias acciones, las cuales a su vez están influidas por el estado de ánimo, confirmando las creencias negativas y disfuncionales. Por ejemplo, si hacer un examen genera gran preocupación para una persona con TAG, la ansiedad podría jugarle una mala pasada y hacerle suspender, confirmando sus creencias de que la situación impredecible del examen es altamente aversiva e insoportable.

    Si quieres saber más sobre la intolerancia a la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

    Si quieres saber más sobre cómo desarrollar la tolerancia a la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Creencias positivas sobre las preocupaciones

El mantenimiento de creencias acerca de la utilidad de las preocupaciones parece ser un punto común en las personas, con o sin trastorno clínico, que sufren de ansiedad. Es usual que las personas que tienden a preocuparse justifiquen dicho comportamiento en base a la evitación de problemas futuros (p.e. “Preocuparme sirve para evitar un daño en el futuro”), o como ayuda para encontrar soluciones (p.e. “Preocuparme significa que las cosas me importan, y la ansiedad me ayuda a moverme para encontrar soluciones”).

 

Orientación negativa a los problemas

Es común en personas con un nivel elevado de ansiedad el “bloquearse” ante un problema. A pesar de poseer las habilidades para resolver una cuestión, no se sienten capaces de afrontarla, por lo que su desempeño final es bajo. Los problemas se ven con desesperanza y temor, en lugar de como un reto o una oportunidad para mejorar. Esto es especialmente notable en los problemas de la vida cotidiana, que además de tener una carga emocional para la persona, presentan un alto grado de incertidumbre. El bloqueo puede ser muy incapacitante para las personas con TAG, pudiendo afectar incluso a las tareas más sencillas.

    Si quieres saber más sobre la autoeficacia o confianza en las propias habilidades, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Evitación cognitiva

El mantenimiento de los síntomas del TAG se relaciona con la evitación de las situaciones de incertidumbre y de las emociones negativas, como la ansiedad, asociadas al trastorno. Por ejemplo, en el caso de que el área académica sea fuente de preocupación, procrastinar las tareas sería una forma de evitar momentáneamente el malestar y la ansiedad. Esta evitación, paradójicamente, contribuye al comportamiento disfuncional y la ansiedad, dado que la persona no afronta, sino que evita sus problemas. Además de ello, la evitación genera en la persona una concepción negativa de la propia ansiedad, que se ve como algo incontrolable e indeseable, lo que refuerza este patrón evitativo, y así sucesivamente.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en problemas de ansiedad y preocupación. Si este o algún otro problema de salud mental te preocupa y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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