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Blog Psicólogos Madrid, es un blog escrito por psicólogos sanitarios que pretenden acercar los conocimientos de la psicología clínica, a personas que tienen problemas o dificultades , profesionales del área o público general. Con carácter divulgativo, el blog ofrece conocimiento sobre temas de interés actual en el ámbito de la psicología.

Cómo adoptar una actitud deportiva ante el error

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El verano supone para todos un cambio en los hábitos y en las actividades a las que nos dedicamos. Esta desconexión de las rutinas cotidianas es sana y necesaria, ya que nos permite distanciarnos de nuestra realidad y valorarla de otra forma. Para los estudiantes y los trabajadores, las vacaciones suponen un alivio que permitirá tomar en perspectiva cómo afrontan sus obligaciones. La forma en que vivan el error va a repercutir grandemente en la relación con estas actividades. Además, de cara a cualquier proyecto que se quiera emprender será muy útil igualmente tener una concepción positiva y constructiva del error.

Por otra parte, reflexionar sobre el error va a ayudar a personas con distintos problemas psicológicos. Entre ellos, personas muy tendentes al perfeccionismo o con niveles elevados de ansiedad y TOC, personas profundamente indecisas, o inseguras que buscan la aprobación y la confirmación de otros.

 

Los errores son para “los valientes”

El error surge en muchas ocasiones cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas y que no dominamos. Es decir, cuando salimos de nuestra zona de confort.

Al contrario de lo que pueda pensarse, el error no tiene que ver con personas fracasadas o poco competentes. Sino que es sinónimo de estar asumiendo retos, descubriendo y rompiendo límites.

 

Del error se sale fortalecido y con mayor conocimiento

Como decíamos en el anterior punto, el error surge cuando nos enfrentamos a algo desconocido. Por más que queramos y razonemos a posteriori, muchas veces es imposible determinar qué es lo acertado o dará mejor resultado.

     Si tiendes a caer en razonamientos culpabilizadores sobre otras decisiones que hubieran sido mejores, te recomendamos leer el siguiente artículo

Al actuar estamos aprendiendo más acerca de ese nuevo contexto en el que nos movemos. Aprender qué no funciona, qué no sirve, es tremendamente útil, pues nos sitúa en una nueva posición de conocimiento. Lo que nos permitirá encaminar nuestros pasos en otras direcciones más provechosas. Además, mientras intentas resolver una situación vas perfeccionando tus habilidades con respecto a la misma.

 

El error no habla de la persona, sino de un conjunto de acciones y circunstancias

Una de las creencias que resultan lesivas para la autoestima de una persona, es entender que el error habla de él. Pensar que refleja su totalidad, y que si ha cometido un error es que es “torpe”, “fracasado”, “poco inteligente”, etc. Estas etiquetas no solo no son ciertas, sino que no ayudan en nada.

     Si quieres saber más sobre autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí 

Pensemos que lo define a una persona es el conjunto de comportamientos que realiza, no las acciones particulares.

Por otra parte, muchas veces los resultados que obtenemos, a nuestro pesar, no dependen exclusivamente de nosotros. El entorno influye mucho en lo que logramos o no, y hay muchas cuestiones que no podemos controlar.

 

Todos tenemos derecho a equivocarnos

Date permiso para cometer errores y para ser imperfecto. Nadie está libre de error. Piensa en aquellas personas a las que más admires, y reflexiona si siempre actúan del modo más acertado. Es muy posible que recuerdes anécdotas en las que han cometido errores, y no por ello les juzgaste duramente. Seguramente encontraste el modo de entender ese error ajeno de una forma más amable.

Intenta ser tan benevolente contigo mismo, como lo eres con los demás. No hay nadie, excepto tú, que exija que estés por encima de los demás y seas excepcional. Date permiso para cometer errores y ser humano

 

A la larga es más productivo, y más útil, asumir un error

Tener como requisito para actuar que todo salga bien es una barrera para cualquier iniciativa. Aquellas personas que temen cometer errores tienden a evitar a enfrentarse a situaciones que no dominan. Por otra parte, invertirán mucho más tiempo en cualquier actividad para eliminar posibles errores. Todo ello, repercute en que les cunda mucho menos el tiempo y sean menos productivos. Además de potenciar la insatisfacción constante con todo aquello que hagan.

Asumir un margen de error en nuestras actuaciones nos permitirá tomar decisiones más rápidamente, trabajar mejor y ser más productivos. Por lo que, si hacemos balance de los aspectos negativos de cometer errores y los beneficios, a la larga nos compensará adoptar una actitud más benevolente ante los errores propios.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar en distintos problemas psicológicos. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El lenguaje corporal y la autoestima

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No sorprende a nadie el hecho probado de que el lenguaje corporal es una parte importante de cómo nos comunicamos en interacción con los demás. Con nuestros gestos, nuestra postura y nuestro tono de voz decimos mucho más de lo que hablamos.

Parece claro que nuestro lenguaje corporal dice mucho sobre nosotros a otras personas, pero lo más curioso es que nuestro propio lenguaje corporal también parece influir en cómo nos sentimos y valoramos a nosotros mismos.

 

El lenguaje corporal

A través de la comunicación no verbal mostramos cómo nos sentimos, cómo percibimos y valoramos a los demás y la forma en la que nos desenvolvemos en el mundo. Además de ello, los seres humanos, como animales sociales, somos tremendamente sensibles a este tipo de información más allá de las palabras. Ello nos ayuda a formarnos rápidamente, incluso en segundos, una opinión sobre los demás, que normalmente suele ser acertada. Esta especie de “intuición social” es la que nos lleva por ejemplo a contratar a unas personas frente a otras, a elegir a una persona con la que queremos salir, e incluso a votar a un candidato político frente a otro.

 

Las dinámicas de poder expresadas a través del lenguaje corporal

Al igual que en la naturaleza, los seres humanos expresamos el poder sentido u otorgado por el grupo a través de nuestra postura y nuestro comportamiento. Las “posiciones de poder” consisten en la expansión y la exposición al mundo. Las personas que sienten poder de manera permanente o situacional se muestran usualmente erguidas, ocupan más espacio con su cuerpo, se nota su presencia. Expresiones como la de victoria, consistente en elevar los brazos al aire y levantar la cabeza, son tan universales que no sólo se comparten con otros animales, sino que aparecen incluso en personas ciegas, que no han podido imitar el comportamiento.

Por el contrario, las “posiciones de indefensión” son aquellas en las que el individuo se retrae hacia sí mismo, se cubre y se protege para evitar la amenaza. Este tipo de lenguaje corporal aparece ante la impotencia y el miedo. Encorvar la espalda, caminar mirando al suelo o ocupar el menor espacio posible son ejemplos de posiciones de indefensión. No es de extrañar el hecho de que estas se dan en mayor medida en mujeres que en hombres, que han aprendido a sentirse menos poderosas de manera crónica, y ello se traduce en una menor ocupación del espacio y menos comportamientos asertivos y de participación.

     Si quieres saber más sobre la indefensión aprendida, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Si quieres saber más sobre la percepción de poder o agencialidad sobre el medio, puedes leer nuestro artículo sobre la Teoría de la Atribución pinchando aquí

 

Cómo influye el lenguaje corporal de poder en nuestra mente

Resulta curioso el hecho de que las posiciones de dominancia o indefensión no sólo influyen en la manera en la que nos ven los otros, sino que también median en la forma en la que nos sentimos y nos vemos a nosotros mismos, y con ello, en cómo nos relacionamos con el ambiente.

Según los estudios de la doctora Amy Cuddy y su equipo de la Universidad de Princeton, el simple hecho de “falsear” una posición de poder puede tener un efecto significativo en nuestros niveles hormonales y en cómo nos sentimos. A partir de los estudios en jerarquías de primates, se ha podido observar cómo en los individuos que en breve ocuparán un puesto de liderazgo, aumentan sus niveles de testosterona (la hormona de la dominancia) y disminuyen los niveles de cortisol (la hormona del estrés). Esto tiene sentido a nivel biológico, pues un buen líder debe saber guiar al grupo, y al mismo tiempo, manejar correctamente el estrés.

Volviendo a los humanos, existen múltiples diferencias en cómo se comportan las personas según su percepción del propio poder. Las personas que se sienten poderosas son más asertivas, muestran mayor confianza en sí mismas y son más optimistas, toman más riesgos y son capaces de realizar razonamientos más abstractos y complejos. En el experimento del grupo de Princeton, se pide a los participantes que tomen posiciones de dominancia o indefensión, respectivamente, durante dos minutos, y después se les pide que apuesten. El grupo que tomó la postura de poder asumió más riesgos a la hora de apostar, mostró niveles más elevados de testosterona respecto a su línea base, y más bajos de cortisol respecto al punto de partida. En un segundo experimento en el que se sometía a los participantes a una entrevista estresante, el grupo de posición de poder obtuvo una mayor probabilidad de ser contratado para el supuesto trabajo.

Como conclusión de estos interesantes hallazgos, cabe destacar el hecho de que la postura corporal no sólo influye en cómo nos ven los demás, sino también en cómo nos sentimos y cómo somos capaces de afrontar las situaciones. Parece, por tanto, que el simple hecho de adoptar esta posición de poder antes de una situación estresante o retante, podría ayudarnos a sentirnos más confiados y tener un mejor desempeño. Más allá de ello, los pequeños cambios en la postura podrían ayudarnos a ganar autoconfianza a lo largo del tiempo.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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La necesidad de trabajar la empatía tras el confinamiento

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Hoy nos centraremos en desarrollar qué es y para qué sirve la empatía. Antes de nada, creemos conveniente hacer una distinción entre los términos de simpatía y empatía, ya que pueden dar lugar a equivocación por ser parecidos.

  • Simpatía: es la expresión subjetiva de pensamientos y emociones, así como de poder sentir lo que el otro siente en comparación con los sentimientos de uno mismo, pero no incluye la comprensión de ello.
  • Empatía: es una competencia clave de la inteligencia emocional. Tiene que ver con la capacidad de comprender los sentimientos del otro de una manera más objetiva, incluyendo la capacidad de ponerse en su lugar.

    Si quieres saber más sobre la inteligencia emocional, puedes leer nuestro artículo aquí

Siempre ha habido personas con mayor o menor empatía, pero que mejor que los tiempos de incertidumbre y de nuevas normas sociales que corren, la cuales traerán efectos psicológicos múltiples, para intentar comprender y aprender que es la empatía y cómo poder trabajarla para mejorar el bienestar común.

    Si quieres leer nuestro artículo sobre cuáles será las consecuencias psicológicas tras el confinamiento, pincha aquí

 

Tipos de empatía

Principalmente existen dos tipos, los cuales trataremos de relacionar con el estado social actual.

 

Empatía afectiva

Es la capacidad para responder con un sentimiento a los estados mentales del otro. Es decir, cuando somos capaces de comprender lo que le pasa al otro solo con verlo.

Ejemplo: cuando vemos a un amigo que ha perdido un familiar por el Covid-19 y somos capaces de comprender su situación

 

Empatía cognitiva

Capacidad de comprender el estado mental del otro a través de los signos que emite o por lo que siente. Esto quiere decir que se es capaz de comprender lo que el otro siente, aunque nosotros no sintamos lo mismo.

Ejemplo: cuando vemos a alguien que se inquieta porque reducimos la distancia social, aunque nosotros creamos que es suficiente. En este caso deberíamos reaccionar comprendiendo y respetando sus sentimientos y preocupaciones.

 

Cómo trabajar la empatía

Como hemos dicho hasta ahora, qué mejor momento para intentar desarrollar nuestra empatía que el momento actual en el que debemos estar unidos. Para ello dejamos los siguientes consejos y algunas estrategias/ejercicios para intentarlo:

2. Consejos prácticos

  • Intentar no ser prejuicioso (ninguno sabemos de antemano que le ha podido pasar a la persona que tenemos enfrente)
  • Adaptarnos al ritmo de las nuevas normas y de los demás (todo lleva su tiempo y la situación ha sido muy extraordinaria)
  • Trabajar nuestro optimismo de manera inteligente.
  • No culpabilizar a nadie.
  • Tomar perspectiva de lo que sucede a nuestro alrededor preguntando e intentando estar lo mejor informados posible. Esto nos aportará una visión más amplia y con más puntos de vista.

 

2. Estrategias/ejercicios:

  • Dejar de escuchar y centrar la atención en el lenguaje no verbal durante unos minutos.
  • Elegir una persona al azar e intentar imaginar qué le motiva a hacer lo que hace.
  • Intenta ponerte en el lugar del otro.
  • Lectura comprensiva. Por ejemplo, intentando sacar en una novela todas las intenciones sentimientos y emociones que hay detrás de las palabras de cada personaje.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sergio García

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Verano, niños y redes sociales

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Con la llegada de las vacaciones escolares cobra gran importancia el tiempo libre. Los niños y adolescentes pasan a disponer de muchas horas libres de ocupaciones. Este tiempo puede ser muy productivo y enriquecedor, todo dependerá del uso que se haga de él. Es por ello por lo que queremos realizar una reflexión sobre el valor de las redes sociales y la influencia que pueden tener sobre el comportamiento de nuestros hijos. Lo que ayudará a tomar mejores decisiones sobre cómo acotar el tiempo dedicado a las mismas.

 

Funcionamiento de las redes sociales

En primer lugar, queremos enfatizar que las redes sociales funcionan premiando el acceso y permanencia en la propia red. Ya que ofrecen contenidos novedosos, llamativos y que resultan muy estimulantes. Si el usuario no encuentra contenido que capte su interés, tan solo ha de actualizar o volver a entrar pasados unos minutos para encontrar contenidos de su agrado. Esto provoca que el uso de redes sea muy adictivo. Especialmente para los niños y adolescentes, que no han desarrollado todavía el autocontrol.

    Si quieres saber más sobre la adicción a nuevas tecnologías en jóvenes puedes leer nuestro artículo aquí

Por otra parte, al interactuar con el contenido a través de los “likes”, se van seleccionando las publicaciones que más interesan al usuario. Lo que favorece que se muestren las publicaciones de su agrado. La red se configura de manera muy atractiva y personalizada. Muestra solo una parte limitada de todo el contenido existente, y, además, una parte aún más limitada de la realidad. Esto, sumado a una capacidad crítica de pensamiento todavía en desarrollo en nuestros menores, les hace más vulnerables al impacto de los contenidos que consumen.

El contenido que se publica y comparte es aquel que es capaz de llamar la atención. Precisamente porque el objetivo es conseguir “likes” o que se compartan las publicaciones, el contenido es llamativo y/o excepcional. Comportamientos funcionales, que forman parte de la rutina de cualquier persona, van a carecer de interés y reconocimiento. Esto se traduce en que difícilmente tus hijos van a encontrar en las redes modelos que les estimulen a hacer cosas tales como estudiar, leer o colaborar en casa, por muy provechoso que sea para ellos.

 

Efectos perjudiciales de las redes sociales en el comportamiento de tus hijos

Las redes sociales son un contexto más donde comportarse. Y donde hay comportamiento hay aprendizaje. Esto quiere decir que los niños están aprendiendo multitud de cosas en su interacción con la red.

 

Uso excesivo y adictivo de las redes sociales

En primer lugar, y como decíamos en el párrafo anterior, aprenden a conectarse a las redes sociales de manera masiva y, a veces, adictiva.

Esto es problemático, porque si nos paramos a pensarlo, el papel que se desempeña en las redes sociales muchas veces es poco creativo y activo. Se trata de un ocio pasivo y no constructivo basado en el consumo de publicaciones que muchas veces carecen de interés o profundidad.

 

Tristeza, frustración y vacío

Hay muchas razones por la cuales una alta dedicación a las redes sociales puede disminuir la satisfacción personal y el estado de ánimo.

Cuando las redes sociales empiezan a ocupar una parte importante del tiempo que dispone una persona lo que favorecen es un empobrecimiento de sus intereses y sus actividades. Es decir, a largo plazo favorecen una reducción del acceso a reforzadores verdaderamente potentes para elevar el estado de ánimo. La renuncia a las relaciones sociales cara a cara, la actividad física, la creatividad y otras actividades que estimulan la inteligencia y el pensamiento.

    Puedes leer nuestro artículo sobre la importancia de disfrutar de distintas actividades de ocio aquí 

Sin entrar a profundizar en la temida comparación con otras vidas “idílicas”. En las redes se exponen modelos de vida poco realistas como ejemplo a seguir. Lo que favorece la insatisfacción.

 

Deterioro en las habilidades comunicativas, aislamiento y soledad

En la interacción a través de las redes sociales se dejan de poner en juego muchas habilidades que son necesarias en el cara a cara. Las habilidades comunicativas se aprenden con la práctica y el uso. Por tanto, la ausencia de práctica conducirá a un deterioro en habilidades sociales, y favorecerá un mayor aislamiento y soledad.

    Si quieres saber cómo potenciar las habilidades sociales de tus hijos, puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Confundir atención y admiración con importancia o afecto

En las redes sociales todo se reduce a la búsqueda de aprobación. Parece que una publicación careciera de interés o importancia si no ha obtenido reconocimiento. Y, al contrario, publicaciones carentes de interés o profundidad cobraran relevancia o valor por el mero hecho de que muchas personas muestren su aprobación.

 

Las redes sociales, haciendo un buen uso, y sobre todo con moderación, pueden tener beneficios. Pero se hace necesario una reflexión sobre cuánto aportan las redes sociales al desarrollo y satisfacción de una persona. Ya que, posiblemente, ello nos ayude a ver que no está justificado el tiempo tan desmesurado que se les dedica.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en tratar diversos problemas psicológicos y de conducta. Si necesitas ayuda para sentirte bien, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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El humor y la salud mental

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Podría definirse el humor como cualquier estímulo que pueda provocar la reacción de la risa. De tal manera, el sentido del humor sería la capacidad de estimular la risa. Tanto la risa, como el humor, han sido estudiados a lo largo del tiempo por muchos autores y científicos. Han sido muchas las disciplinas que se han centrado en su estudio, pasando desde la psicología, sociología, antropología, medicina, etc.

No existe un acuerdo entre todas las disciplinas sobre cuales son los contenidos humorísticos que pueden causar la risa, posiblemente esté relacionado con la personalidad de cada individuo, las claves de lenguaje verbal y no verbal, la actitud, la temática tratada, y otras variables más que puedan incidir.
Todos tenemos la capacidad de la risa, pero no todos tenemos la capacidad de reírnos de la misma manera de todo lo que nos rodea. Para ello debemos dar juego al sentido del humor que cada uno hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida. Es preciso activar ese sentido del humor que nos hace sentir una emoción positiva muy placentera que viene acompañada de un gran alboroto sonoro y gestual al que denominamos risa. Por tanto, el sentido del humor es una cualidad con la que nacemos tanto a nivel somático como cerebral, sólo nos queda utilizarlo.

 

La risa

La risa es una emoción positiva que lleva pareja una sensación subjetiva de placer además de expresiones faciales, corporales y vocales muy idiosincráticas de cada persona que ponen en juego distintos músculos de la cara y del resto del cuerpo activando diferentes circuitos neuroquímicos. El gesto de la risa es algo involuntario, difícilmente controlable. Es una emoción innata y universal.

 

Carácter social

Normalmente solemos reír en compañía. Es raro hacerlo si estamos solos. Suele hacer falta para poder reírse rodearse de personas. Hay una serie de factores que facilitan la risa, como pueden ser la cercanía física, el cara a cara con otra persona, la idea de pertenencia a algo común, la cultura, los intereses. Es muy habitual el deseo de compartir cosas que nos han resultado graciosas o que han suscitado nuestra risa. Necesitamos hasta cierto punto compartir ese momento. La risa de una persona puede animar fácilmente a otra a reírse. Muchas veces nos damos cuenta que la risa puede ser contagiosa.

 

Efectos de la risa

Se han realizado numerosos estudios sobre los efectos que provoca la risa y el sentido del humor en las personas. Se han barajado efectos tanto a nivel fisiológico, como psicológico y social. Existe la creencia extendida socialmente de que la risa es sana, y que siempre es buena para rebajar tensión o situaciones hostiles.

Si tuviéramos que destacar los efectos mas positivos de la risa remarcaríamos los siguientes:

 

Placer

La risa genera una de las experiencias mas agradables que puede tener una persona. La risa activa el sistema mesolímbico dopaminérgico (igual que el orgasmo sexual). Se trata de un sistema de recompensas relativo al placer.

 

Superación de las dificultades

El humor es una de las mejores formas de afrontar las dificultades y superarlas. Ejerce efecto de amortiguación del dolor, de relativización de los males y las dificultades que nos ayuda a continuar adelante.

Esta comprobado que el humor es efectivo, y por tanto una herramienta eficaz para afrontar los problemas. Se relaciona con la resiliencia y es una de las 26 fortalezas (según la psicología positiva) del ser humano. Incluso se ha desarrollado una escala psicológica para evaluar el humor de las personas. La escala es el Coping Humor Scale o escala de afrontamiento con humor. Esta escala es auto-evaluativa y da como resultado una puntuación que tiene por objeto medir la capacidad de afrontar situaciones estresantes, en las cuales el humor puede tener un papel determinante.

   Si quieres saber más sobre la Psicología Positiva, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Salud

El sentido del humor tiene efectos de cara a mejorar el estado de ánimo y por tanto puede ayudarnos a mejorar en algunos cuadros psicológicos y superar los problemas. También puede favorecer la prevención de problemas psicológicos o incluso la capacidad de combatirlos. Desde el punto de vista psicoterapéutico no es efectivo cualquier tipo de humor, sólo resulta adecuado el estilo humorístico positivo. Es importante señalar el papel de la risa en el control del estrés crónico.

 

Analgésico

Se ha comprobado que el humor aumenta la tolerancia al dolor físico y tiene un efecto analgésico.

 

Motivación

Cualquier actividad o aprendizaje que incluya el humor va a mejorar la motivación de la persona, por tanto es probable que también mejore el rendimiento.

 

Creatividad

El humor aumenta y mejora la creatividad, ya que fomenta una mayor flexibilidad mental.

   Si quieres saber más sobre la flexibilidad mental, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

Comunicación

El humor desempeña un importante papel en la comunicación entre las personas. Permite ganarse la atención del público, acorta las distancias, estimula la memoria y reduce el impacto negativo de las dificultades y los problemas.

 

Defensa

En ocasiones el humor puede ser muy útil para defenderse de personas agresivas que atentan contra nuestros derechos o contra nuestra expresión de ideas o emociones.

 

El sentido del humor como fortaleza

Como hemos dicho en la introducción, el humor es una de las 26 fortalezas que poseemos las personas. Todas estas fortalezas las podemos tener demasiado presentes, presentes de manera equilibrada (lo recomendable), o poco presentes. Tener la fortaleza del humor presente, y equilibrada, va a ayudarnos a reforzar nuestra autoestima. Se puede conocer el estado de nuestras fortalezas a partir de la realización de test de fortalezas.
Las personas que tienen equilibrada la fortaleza del humor intentan, en la medida de lo posible, quedarse con el lado divertido de las cosas y buscan sentirse alegres y con ilusión ante las circunstancias que se le presentan. Las personas con esta fortaleza poco presente no dan importancia al humor o piensan que no les sirve para nada ponerlo en práctica, por lo que suelen mostrarse con seriedad. También pueden sentirse incómodos si se sienten forzados a poner en juego el humor por considerar que no es adecuado, o que no disponen de las habilidades suficientes.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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El Trastorno de Ansiedad Generalizada

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La ansiedad y la preocupación forman parte de nuestras vidas, y cumplen la función de alertarnos y prevenirnos de un posible peligro. Son adaptativas, por tanto, mientras nos sirvan para poder ajustarnos y reaccionar de manera adecuada. No obstante, cuando alcanzan niveles excesivos, que no se corresponden con una amenaza real o suficientemente grave, y además suponen un problema en la vida de la persona, en algunos casos podemos hablar de un Trastorno de Ansiedad Generalizada.

    Si quieres saber más sobre para qué sirven las emociones, puedes leer nuestro artículo aquí

 

¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada o TAG estaría definido por una preocupación excesiva, incontrolable e incapacitante, que afecta a múltiples ámbitos de la vida de la persona. Al igual que en otros trastornos mentales, este diagnóstico se trata simplemente de una etiqueta descriptiva, ya que existiría un continuo entre los niveles de preocupación y ansiedad adaptativos, y los desadaptativos y problemáticos para la persona.

    Si quieres leer nuestro artículo sobre qué es ser “normal” en términos de salud mental, pincha aquí

 

Las características del Trastorno de Ansiedad Generalizada

Según los estudios desde el modelo cognitivo-conductual de la Psicología, el TAG y las preocupaciones y la ansiedad propias de él se entenderían a partir de ciertas características cognitivas que predisponen a sufrir dichos problemas de salud mental. Desde dicho modelo, se tratarían estos aspectos cognitivos “disfuncionales”, que están en el origen de la problemática.

 

Intolerancia a la incertidumbre

Se trata de una tendencia comportamental que hace que las personas sientan aversión a la ambigüedad y a las situaciones inciertas o fuera de su control. Esta característica se relaciona directamente con la intensidad y frecuencia de los pensamientos de preocupación, e interviene en la interpretación de la información del medio; esto es, la ambigüedad se ve como una amenaza. Afecta también a la toma de decisiones y la seguridad y confianza en las propias acciones, las cuales a su vez están influidas por el estado de ánimo, confirmando las creencias negativas y disfuncionales. Por ejemplo, si hacer un examen genera gran preocupación para una persona con TAG, la ansiedad podría jugarle una mala pasada y hacerle suspender, confirmando sus creencias de que la situación impredecible del examen es altamente aversiva e insoportable.

    Si quieres saber más sobre la intolerancia a la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

    Si quieres saber más sobre cómo desarrollar la tolerancia a la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Creencias positivas sobre las preocupaciones

El mantenimiento de creencias acerca de la utilidad de las preocupaciones parece ser un punto común en las personas, con o sin trastorno clínico, que sufren de ansiedad. Es usual que las personas que tienden a preocuparse justifiquen dicho comportamiento en base a la evitación de problemas futuros (p.e. “Preocuparme sirve para evitar un daño en el futuro”), o como ayuda para encontrar soluciones (p.e. “Preocuparme significa que las cosas me importan, y la ansiedad me ayuda a moverme para encontrar soluciones”).

 

Orientación negativa a los problemas

Es común en personas con un nivel elevado de ansiedad el “bloquearse” ante un problema. A pesar de poseer las habilidades para resolver una cuestión, no se sienten capaces de afrontarla, por lo que su desempeño final es bajo. Los problemas se ven con desesperanza y temor, en lugar de como un reto o una oportunidad para mejorar. Esto es especialmente notable en los problemas de la vida cotidiana, que además de tener una carga emocional para la persona, presentan un alto grado de incertidumbre. El bloqueo puede ser muy incapacitante para las personas con TAG, pudiendo afectar incluso a las tareas más sencillas.

    Si quieres saber más sobre la autoeficacia o confianza en las propias habilidades, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Evitación cognitiva

El mantenimiento de los síntomas del TAG se relaciona con la evitación de las situaciones de incertidumbre y de las emociones negativas, como la ansiedad, asociadas al trastorno. Por ejemplo, en el caso de que el área académica sea fuente de preocupación, procrastinar las tareas sería una forma de evitar momentáneamente el malestar y la ansiedad. Esta evitación, paradójicamente, contribuye al comportamiento disfuncional y la ansiedad, dado que la persona no afronta, sino que evita sus problemas. Además de ello, la evitación genera en la persona una concepción negativa de la propia ansiedad, que se ve como algo incontrolable e indeseable, lo que refuerza este patrón evitativo, y así sucesivamente.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en problemas de ansiedad y preocupación. Si este o algún otro problema de salud mental te preocupa y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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El síndrome del impostor

El síndrome del impostor fue descrito por P.Chance y S. Imes en 1978. Se trata de la creencia y el convencimiento de que uno no es capaz, o no está preparado para realizar las tareas del puesto de trabajo que desempeña.

Seguramente un elemento fundamental en su aparición es el perfeccionismo y la gran auto-exigencia que el individuo desarrolla consigo mismo. Paradójicamente, las personas que sufren este síndrome suelen ser grandes profesionales con unas estupendas capacidades para desarrollar sus labores. Estas personas piensan y sienten que pese a poder alcanzar éxitos y reconocimiento por sus capacidades, no son merecedores de ellas.

En su primer estudio las autoras revisaron varios casos de mujeres que, a pesar de su gran expediente universitario, preparación, y trayectoria profesional, consideraban no estar suficientemente preparadas y formadas para desarrollar su cargo, se sentían impostoras, y tenían la sensación de estar engañando por el desarrollo de sus funciones. Posteriormente también se apreció este síndrome en hombres. Todas estas personas perciben que las metas que han conseguido son producto de la suerte o la casualidad, y se perciben con importantes carencias en las competencias que han de poner en juego. Temen por tanto, que en cualquier momento puedan ser descubiertas en sus limitaciones, y eso les produce una gran preocupación y nerviosismo. La idea de ser un fraude les atormenta. Estos componentes pueden aparecer de forma temporal, aunque también se pueden hacer crónicos.

El síndrome suele ser más común en mujeres. En casos muy acentuados pueden terminar forzando una pausa laboral o una baja. El tratamiento psicológico se hace en muchos casos necesario. También es muy importante para la mejoría el apoyo social de grupos de iguales, compañer@s de trabajo que se motiven y permitan la expresión emocional de sus dificultades, sentimientos y miedos.

 

Síntomas del síndrome del impostor

Pensar demasiado (“overthinking”)

Son personas que dan demasiadas vueltas a pensamientos relativos a sus capacidades para desarrollar su trabajo. Se cuestionan con demasiada frecuencia su valía. No quedan satisfechas de todo lo que hacen (sus logros), y acentúan sus pensamientos en lo que deberían haber hecho y no han hecho.

    Si quieres saber más sobre las consecuencias de pensar demasiado, puedes leer nuestro artículo aquí

Compararse habitualmente

Es difícil que las personas con síndrome del impostor queden satisfechas con su rendimiento porque están continuamente comparándose con los demás. Tienen una capacidad muy alta para ver sus debilidades y les cuesta mucho ver sus méritos. Creen que los demás consiguen más cosas que ellos y que rinden mejor.

    Si quieres saber más sobre el efecto negativo de la comparación con los demás sobre la autoestima, puedes leer nuestro artículo aquí

 

No aceptan bien los elogios

Al no sentirse bien con el trabajo que realizan cualquier refuerzo externo o elogio lo creen inmerecido y pueden incluso llegar a tomárselo mal o directamente no reconocerlo.

    Si quieres saber más sobre cómo responder a los elogios, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Sobrecarga de trabajo

Su necesidad por sentirse bien con la realización de sus tareas les hace sobrecargarse de trabajo con objeto de llegar a unas cotas de exigencia muy altas. Existe continuamente una necesidad de sentirse mejor que los demás como forma de compensar sus inseguridades. Todo ello se termina por convertir en una lucha permanente consigo mismo que en algunos casos termina por se extenuante.

 

Efecto Dunning-Kruger

Este efecto podría resumirse con la expresión; “el incompetente que se considera competente”. Hace referencia a personas que realmente han demostrado su incompetencia, y que por el contrario piensan todo lo contrario. Se creen muy competentes. Por lo tanto, en este cuadro se pone en relevancia una gran incapacidad de autocrítica y reconocimiento de la realidad.

A las personas nos cuesta evaluar de forma objetiva nuestras habilidades, a menos que tengamos la capacidad de reconsiderar nuestras valoraciones, conocimientos o acciones. Por este motivo, algunas personas cuanto menos saben de algo más creen tener conocimiento al respecto. Es muy común en nuestra sociedad escuchar a personas que dan lecciones o muestras de conocimiento de todas las materias, sin que esto sea así. Se trata de un error cognitivo descubierto por Justin Kruger y David Dunning en los 90. En sus estudios observaron que los participantes  más sobresalientes en sus pruebas se percibían por debajo del resto, mientras que los menos brillantes y mas incapaces, creían ser mejores de lo que realmente eran. Su forma de pensar no saca conclusiones y valoraciones adecuadas, se dejan más bien llevar por prejuicios y sus propias teorías e ilusiones relativas a su capacidad y conocimiento.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en problemas de autoestima y perfeccionismo excesivo. Si a menudo te sientes un impostor ante tus propios logros, y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Como hemos visto en anteriores artículos de nuestro blog, mucho han cambiado nuestras circunstancias en los últimos meses. Poco a poco vamos volviendo a la normalidad, sin embargo, algunos cambios desconocemos cuánto tiempo se quedarán entre nosotros. El ámbito doméstico ha pasado a centralizar buena parte de las actividades de alta exigencia que antes se desempeñaban en otros lugares. Donde antes se realizaban tan solo tareas domésticas, de ocio y descanso, ahora se trabaja, con misma o superior exigencia. En el caso de las familias la situación es mucho más complicada, pues a todo lo anterior se suma la organización y supervisión de horarios y tareas de los hijos. Esta sobrecarga tiene la lógica consecuencia de desgastar las relaciones familiares. Más aún en aquellas familias donde ya existían problemas de convivencia con los niños. Por ello queremos abordar algunas ideas que puedan servir para encauzar la situación y dar un respiro a las familias.

 

Poner normas claras

Las normas son clave para modular el comportamiento de los niños. Pero no solo eso. Además, la existencia de normas va a facilitar que todos los miembros de la unidad familiar tengan claro qué esperar de la convivencia.

Algunas cuestiones para poner normas efectivas son:

  • Especificar los comportamientos deseados y las condiciones en las que deben darse. Por ejemplo, el horario y zona de la casa en la que se puede permanecer. Cómo actuar si entra una llamada telefónica o si alguno de los padres está trabajando por videoconferencia.
  • Establecer las consecuencias que se van a derivar tanto de su seguimiento como de su incumplimiento.

 

Organizar su ocio y tiempo libre

El ocio y tiempo libre es fundamental para el desarrollo personal, fomentar el bienestar y la autoestima. Tanto es así, que incluso es un derecho reconocido a nivel legal por la Constitución.

Ahora bien, no todas las actividades que realicen en el tiempo libre los niños van a ser deseables.

Un buen uso del tiempo libre fomenta el desarrollo personal de niños y adultos. Pero para ello se deben dar algunas condiciones: Que favorezca la creatividad, el pensamiento crítico, la experimentación…

Esto va a dejar sin duda alguna fuera del tiempo de ocio el uso masivo de terminales móviles para la conexión a redes sociales.

Algunas ideas para ayudar a desarrollar un ocio y tiempo libre saludable son:

  • Restringir el tiempo que se pasa en redes sociales
  • Animarles a compartir el contenido de lo que ven en internet para poder actuar de “filtro”. Con esto les ayudas a desarrollar un pensamiento crítico respecto a los contenidos que ven.
  • Favorecer que experimenten con nuevas actividades que no conocían hasta el momento
  • Que realicen algún tipo de actividad física, aunque sea de forma moderada.

    Si quieres saber más acerca del ocio y los hobbies y los beneficios de hacer cosas distintas puedes leer nuestros artículos 

 

Cuidar la comunicación

Es muy frecuente que cuando hay problemas en la convivencia que están enquistados, se acompañe de cierta sensación de frustración y desesperanza. Normalmente, a esto le sigue el uso de formas de comunicación agresivas, tales como levantar la voz, amenazar, descalificar… Lo que conduce a un círculo vicioso del que es posible salir cambiando la comunicación:

  • Utiliza un tono tranquilo y conciliador. Busca un momento en que estés sereno para abordar los temas delicados.
  • Utiliza comunicación positiva y productiva. Con esto nos referimos a que plantees las conversaciones en términos de búsqueda de soluciones y ganancias.
  • Céntrate en una sola cosa que quieras cambiar y transmítela con claridad. Intentar abordar varias cuestiones a la vez solo facilitará la confusión y que nada se solucione.
  • Pregunta por sus razones, ponte en su lugar.
  • Intenta llegar a un acuerdo satisfactorio para todos.

La comunicación es un aspecto esencial en las relaciones con tus hijos. Si quieres saber más acerca de cómo influye en tus hijos, puedes leer nuestro artículo aquí:

 

Delegar en los niños aquellas actividades que pueden hacer solos

Muchos padres a la hora de educar a sus hijos tienden a estar muy pendientes y solícitos ante cualquier necesidad que les pueda surgir. Esta actitud que surge con el deseo de dar lo mejor como padres, tiene el efecto indeseado de favorecer la dependencia de los hijos y la sobrecarga de los padres.

Actitudes como pedir ayuda por todo, buscar constantemente la aprobación y atención paterna son típicas en estos casos.

Para animarte a delegar, te damos algunas sugerencias para que valores la situación:

  • Plantéate si es urgente que lo atiendas o puede esperar. De este modo, si no es urgente permites que él solo se enfrente al problema.
  • Piensa qué pasaría si no lo atiendes o haces tú. Es decir, ¿si no lo ayudas se pone en riesgo algo o alguien?
  • Si delegas la tarea en ellos más allá de posibles consecuencias negativas, ¿puede tener alguna consecuencia positiva?

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en trabajar con las dificultades que surgen en las familias. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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La importancia de dormir bien

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¿Quién no ha oído alguna vez a su pareja, un amigo, familiar o conocido quejarse por no haber conseguido dormir bien alguna noche? Además de los problemas que le ha conllevado al día siguiente. Todos hemos sufrido en nuestras carnes una noche en vela, por ese motivo rápidamente empatizamos ante esa circunstancia. Es sabido que no descansar bien una noche nos va a hacer más difícil llevar adecuadamente el día siguiente, estar al cien por cien, por ejemplo, en el trabajo. Un gran número de personas no duermen adecuadamente por la noches, en algunos casos de forma sistemática. Varios estudios han revelado que una mala noche puede ser un factor determinante para estar bajo de ánimo. Por el contrario, otros estudios demuestran que dormir una hora más cada noche fomentaría más la felicidad diaria que incluso un aumento de sueldo. Datos tan significativos no hacen más que poner de relevancia el hecho de la importancia de dormir bien. Un sueño reparador es necesario para el buen estado físico y mental de las personas. Existe una relación muy directa entre el sueño y la salud. El insomnio es un trastorno muy frecuente en la sociedad actual que puede estar provocado por distintos factores como puede ser el estrés, una mala alimentación, malos hábitos en la organización y programación de los días, abuso de sustancias, asma, diabetes, enfermedades cardíacas.

 

Insomnio

Hablamos de insomnio cuando una persona tiene problemas para iniciar y/o mantener el sueño, o tiene la sensación de no haber tenido un sueño reparador por la noche. Se trata por tanto de un problema tanto de cantidad, como de calidad del sueño. Mas de 4 millones de adultos españoles sufren de insomnio crónico, y entre un 25-35% de la población adulta padece insomnio transitorio según datos de la Sociedad Española de Neurología. Este trastorno es más frecuente en ancianos, mujeres y personas con enfermedades psiquiátricas. La mayoría de los casos tienen un inicio agudo, coincidiendo con situaciones de estrés, y tienen tendencia a quedarse cronificados en un porcentaje alto. El insomnio no sólo va acompañado de dificultades para conciliar el sueño, también provoca irritabilidad, somnolencia diurna, falta de concentración, apatía, tristeza. En estudiantes este problema está muy relacionado con bajo rendimiento en los resultados académicos.

   Si quieres saber más sobre el insomnio, puedes leer nuestro artículo aquí.

   Si quieres saber más sobre qué hacer cuando se tiene insomnio, puedes leer nuestro artículo aquí.

Los adultos dormimos como término medio aproximadamente 7 horas entre semana, y casi 8 los fines de semana, un 20% menos que en el año 1900.

Aunque nos adaptemos a vivir con sueño, la falta de este incide también en problemas como el debilitamiento en los procesos memorísticos y el sistema inmunitario. También ralentiza el metabolismo y, según algunos estudios, puede incidir en el aumento de peso.

   Si quieres saber más sobre la relación entre salud física y salud mental, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Qué puede ayudar a dormir mejor

Mantener una rutina horaria

Es muy importante respetar los ciclos circadianos, para ello hay que intentar acostarse y levantarse a la misma hora. Esto ayuda a que nuestro cuerpo se acostumbre a un ritmo de actividad horaria que le permitirá rendir mejor gracias a el establecimiento de una rutina. Por este motivo, no es recomendable la siesta, ni dar cabezadas a lo largo del día. De esta forma tendremos mas capacidad para dormir por la noche. Si no lo consigues la primera noche no desesperes, necesitarás un tiempo. No alargues las noches para realizar tareas que requieran tu atención hasta tarde, ni utilices dispositivos móviles, tablets, ordenadores. Necesitas irte a la cama tranquil@.

 

Hacer ejercicio

El ejercicio te ayudará a salir de una vida sedentaria y con ello realizarás un desgaste energético y calórico que te permitirá ir mas cansado a la cama y por tanto dormirás mejor.

   Si quieres leer más sobre por qué el ejercicio es bueno para la salud mental, pincha aquí.

 

Combatir el estrés

El estrés y la ansiedad son uno de los factores que mas interfieren en nuestra capacidad para dormir. Meternos en la cama con sensación de estar nerviosos, y a su vez empezar a darle vueltas a la cabeza con preocupaciones, nos hace entrar en un círculo vicioso que dificulta conciliar el sueño. Las técnicas de relajación y respiración diafragmática han demostrado su eficacia para reducir o hacer desaparecer la ansiedad y el estrés.

   Si quieres poner en práctica las técnicas de relajación, pincha aquí.

 

Algunos cuidados más

  • Utilice la habitación para dormir, no como lugar de trabajo o para ver la TV.
  • Evitar beber mucho liquido en horas próximas a irse a la cama.
  • Tener un buen colchón y una buena almohada.
  • Habitación sin ruidos, con temperaturas templadas a ser posible, y en la oscuridad.

 

Mejor postura para dormir

Además de tener una buena higiene del sueño, también es preciso mantener una buena higiene postural para favorecer algunas funciones vitales y evitar posibles dolencias musculares. Como idea fundamental decir que no existe la mejor postura, entre otras cosas porque cada persona buscará la que más le haga sentirse bien, esto no se puede pasar por alto. Pero una vez que este aspecto queda claro, si que hay unas recomendaciones relativas a cuáles son las posturas mas favorables para nuestro cuerpo y para nuestro descanso. Las dos posturas reconocidas como mejores son decúbito supino (boca arriba) y decúbito lateral (de lado).

 

Dormir de lado es la más utilizada por la población general. Evita los dolores cervicales y de espalda, minimiza los ronquidos, favorece la respiración y reduce el reflujo gástrico. La almohada para esta postura es recomendable que tenga un mayor grosor y densidad para dar soporte a la cabeza consiguiendo rellenar el espacio que queda hasta el colchón sin que se genere curvatura, y por tanto quede en línea horizontal. El problema de esta postura es que el cuerpo reposa sobre los brazos y puede provocar presión en sus músculos, sobre todo a la altura de los hombros.

 

Dormir boca arriba es la segunda posición más utilizada. Es muy buena para prevenir el dolor de cuello y espalda ya que la columna reposa recta en una posición muy normal para el cuerpo. La almohada en este caso debe de tener la altura necesaria para evitar que la cabeza caiga hacia hacia atrás, intentando que se mantenga en una posición cómoda para el cuello. Los brazos deberían quedar estirado a los lados del tronco. El mayor problema de esta postura es que favorece los ronquidos.

 

En CIPSIA psicólogos tenemos amplia experiencia en el insomnio. Si necesitas ayuda por este o cualquier otro motivo no dudes en contactarnos

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Cómo desarrollar tolerancia a la incertidumbre

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En un artículo anterior hablábamos sobre cómo la habilidad de la tolerancia a la incertidumbre nos protege psicológicamente ante la ansiedad y la preocupación. Podríamos definir la tolerancia a la incertidumbre como la capacidad para manejar la falta de seguridad, de certeza y de respuestas claras a las que nos enfrentamos en nuestra vida. Por el contrario, la intolerancia a la incertidumbre llevaría a las personas a reaccionar con inseguridad, preocupación y ansiedad ante la duda y la falta de soluciones simples.

Si quieres leer nuestro artículo sobre la tolerancia a la incertidumbre, pincha aquí

Si quieres saber más sobre la relación entre ansiedad e incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Qué es la tolerancia a la incertidumbre y por qué cultivarla

Como se comentaba anteriormente, esta habilidad nos permite afrontar de manera exitosa las situaciones inciertas y poco claras, que están presentes a diario en nuestras vidas. El ser capaz de manejar la falta de certeza nos proporciona una ventaja, pues nos permite adaptarnos mejor y buscar soluciones complejas a problemas complejos, algo que sería difícil de sentirnos abrumados y desesperanzados ante la duda.

Una baja tolerancia a la incertidumbre se caracterizaría, por tanto, por la necesidad no sólo de controlar y solucionar las situaciones que surgen inesperadamente, sino también por la necesidad de cierre cognitivo, esto es, de obtener respuestas claras y unívocas, que nos den seguridad sobre cómo es el mundo que nos rodea. Dado que el número de respuestas absolutas e irrebatibles a problemas de la realidad es muy limitado, podemos intuir que las personas intolerantes a la frustración mostrarán gran malestar ante la falta de respuestas a un problema, y un pensamiento rígido y categórico del tipo blanco/negro, que no se ajusta a la realidad.

 

¿Cómo se manifiesta la intolerancia a la incertidumbre?

Para poder entrenar la habilidad de la tolerancia a la incertidumbre, es necesario detectar signos de intolerancia y malestar ante situaciones inciertas. Como hablábamos hace unas semanas en un artículo, un caso paradigmático de intolerancia a la incertidumbre se daría en las personas con Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), el cual se caracteriza por la presencia de múltiples y excesivas preocupaciones que se extienden a todos o casi todos los ámbitos de la vida.

La intolerancia a la incertidumbre que experimentan estas personas está muy ligada a la preocupación desmesurada. Cuando una persona con TAG se enfrenta a una situación incierta, la percibe como peligrosa y aversiva, y como algo que debe evitar a toda costa. Es entonces cuando empieza a realizar conductas de evitación de la ansiedad, que le permiten escapar del malestar. Entre estos comportamientos nos encontramos los de hacer listas, buscar reaseguración en otras personas sobre las decisiones tomadas o a tomar, posponer las cosas y procrastinar, informarse en exceso sobre el tema de preocupación, o evitar directamente situaciones que la persona sabe que le causarán malestar.

Estas conductas, si bien no se darán con la misma intensidad en personas con TAG y sin él, no son poco comunes, y pueden resultar desadaptativas. Más allá de ello, nos encontramos con el peligro que suponen las conductas de evitación para el ajuste psicológico. Y es que, esta búsqueda de certeza a través de estas acciones no sólo no sirve para reducir las preocupaciones y la ansiedad, sino todo lo contrario: aumenta la intolerancia a la incertidumbre, y con ella la susceptibilidad al malestar ante la falta de certeza.

 

¿Cómo desarrollar tolerancia a la incertidumbre?

Si detectamos algunas de las conductas que nombrábamos en el punto anterior, existe la posibilidad de que estemos evitando la incertidumbre, y así cultivando la sensibilidad e intolerancia a la misma. Es por ello que debemos afrontar de cabeza la falta de certidumbre, tarea difícil pero que a la larga da resultados.

 

No evites las situaciones de incertidumbre

Las conductas de evitación de la incertidumbre alivian momentáneamente el malestar y la ansiedad, y por ello es más probable que se repitan. Si, por ejemplo, estamos preocupados por la posibilidad de suspender un examen, el procrastinar el estudio, hacer constantemente listas de temas o contenidos a estudiar que después no seguimos, o buscamos confirmación en nuestros amigos de que el temario es complicadísimo, sólo calmará nuestra ansiedad a corto plazo. A largo plazo, el evitar afrontar el problema y no ponerse a estudiar sólo mermará nuestras probabilidades de éxito.

Si quieres saber más sobre el refuerzo en Psicología, puedes leer nuestro artículo aquí

Deja de buscar la certeza

Vivimos en un mundo en el que poder estar 100% seguros de algo es bastante infrecuente. A menudo no encontraremos soluciones claras y unívocas a los problemas cotidianos, y, queramos o no, la incertidumbre siempre será parte de nuestras vidas. Buscar las oportunidades de crecimiento a partir de la duda y la complejidad, así como afrontar el hecho de que la certeza y el control absolutos no existen, será un primer paso en el buen camino.

 

Deja de pensar en la preocupación como algo útil

Algo característico en el caso del TAG, sobre el que hablábamos unas líneas más arriba, es la valoración positiva de las preocupaciones. En el fondo, la persona ve utilidad en sus preocupaciones, que le sirven para “prevenir un daño mayor”, “para hacer las cosas mejor” o “para evitar una decepción”, entre otras razones. El dejar de preocuparse se ve, por tanto, como muestra de irresponsabilidad por parte de la persona, y ello mantiene el círculo de preocupación. Este puede ser también el caso de muchas personas que, aunque no desarrollen TAG, siguen viendo la preocupación como beneficiosa.

El problema con esto es que, si bien la preocupación es necesaria, y en un primer momento nos puede servir para tomarnos las cosas en serio y buscar soluciones, cuando aparece de manera excesiva puede volverse contra uno. La preocupación, cuando realmente no sirve un propósito ni permite solucionar nada, eleva la ansiedad y merma la capacidad de afrontamiento del problema. Es por ello que diferenciar entre responsabilidad y preocupación es crucial aquí. La tolerancia a la incertidumbre nos permitiría precisamente responsabilizarnos de nuestros actos, a la vez que mantener una perspectiva realista, que nos permita afrontar los eventos negativos no como una amenaza sino como un reto para encontrar soluciones que están en nuestra mano.

 

Pensar en cómo reaccionarían otras personas

Si tenemos en mente a alguien en concreto al que se le dé bien afrontar la falta de certeza, ¿por qué no usarlo como ejemplo? El ejercicio de pensar en cómo reaccionaría alguien tolerante a la incertidumbre nos permite reflexionar e implementar acciones más adaptadas. Asimismo, el darnos cuenta de las conductas que llevamos a cabo para evitar la incertidumbre nos permitirá detectar los pensamientos negativos asociados al malestar, y pararlos para que no cobren fuerza.

Si quieres poner en práctica la técnica de Parada de Pensamiento, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Exposición a la incertidumbre

Esta es quizás la forma más eficaz de eliminar la ansiedad y aprender a tolerar la falta de respuestas. En lugar de evitar la ansiedad y la incertidumbre, se trata de no realizar la conducta de evitación del malestar. Esta técnica nos ayudará progresivamente a comprobar que la incertidumbre no es tan amenazante, y que podemos superarla. Un ejemplo claro en el caso del temor a suspender sería, precisamente, suspender (siempre que la persona se lo pueda permitir), para comprobar que el mundo no se acaba por no sacar un examen a la primera.

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en trabajar con problemas del estado de ánimo y otros problemas derivados de la adaptación a los cambios, por lo que si necesitas ayuda en relación a este u otros temas, no dudes en contactarnos

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Las funciones ejecutivas

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La función ejecutiva se encarga de manejar los pensamientos, las emociones y las conductas. Examina y evalúa las circunstancias y los mensajes del entorno, busca prioridades, toma decisiones, programa y gestiona las acciones necesarias para resolver problemas y, en definitiva, alcanza los objetivos que nos ponemos.

Las funciones ejecutivas son, por tanto, el conjunto de habilidades y procesos mentales que nos permiten trazar una adecuada línea de actuación para alcanzar satisfactoriamente las metas que nos proponemos, y solucionar los problemas a partir de unificar toda la información de la que disponemos. Se considera que se encargan de controlar y autorregular la actividad mental, el procesamiento de la información, y los recursos cognitivos. A nivel cerebral hay que situar la función ejecutiva en el lóbulo frontal. Su funcionamiento esta interconectado con la memoria y las emociones.

   Si quieres saber más sobre el lóbulo frontal del cerebro, puedes leer nuestro artículo aquí.

Las funciones ejecutivas se han definido genéricamente como procesos que asocian ideas simples y las combinan hacia la resolución de problemas de gran complejidad.

 

Componentes implicados en el función ejecutiva

La memoria de trabajo

Es la encargada de mantener la información siempre actualizada, los recursos atencionales y la orientación de los mismos.

La inhibición de respuestas inapropiadas en determinadas circunstancias.

La monitorización de la conducta en relación a estados motivacionales y emocionales.

   Si quieres saber más sobre la memoria de trabajo, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Función ejecutiva e introspección

Otro componente implicado en nuestras funciones ejecutivas es la introspección.

El término introspección esta referido a la observación que hacemos de nosotros mismos con el deseo de entender nuestras conductas, nuestros pensamientos y emociones. Detrás de esa introspección esta el diálogo interno que cada uno tenemos con nosotros mismos, en ese intento que tenemos por comprendernos, por “revisarnos”. Esta observación interior es la que nos permite mejorar, analizar nuestros errores o valorar nuestros actos o expresiones, en muchos casos, actos mecánicos, reflejos. También nos sirve para reflexionar cuando tomamos decisiones. Gracias a todo ello avanzamos en el conocimiento de nosotros mismos, y podemos llegar a tener una visión más realista de nuestras fortalezas y recursos.

 

Función ejecutiva y autocontrol

El autocontrol es la aptitud para manejar adecuadamente nuestros impulsos, para saber postergar la recompensa con objeto de poder reunir adecuadamente todo lo necesario para alcanzarla con éxito, o conseguir un objetivo mejorado.

Gracias a esta estrategia podemos desarrollar acciones a más largo plazo.

Pero el autocontrol también requiere motivación y fuerza de voluntad, dos cualidades que requieren un alto coste, ya que manejar nuestros impulsos consume mucha energía mental. Por eso bajo ciertas circunstancias algunas personas se sienten vulnerables y se rinden ante los acontecimientos.

   Si quieres saber más sobre el autocontrol, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Daños en las funciones ejecutivas

Diferentes trastornos y daños en el cerebro, sobre todo los que se concentran en el lóbulo frontal, pueden impedir que las funciones ejecutivas se lleven a cabo correctamente. Estos pueden deberse a daños cerebrales producidos por infecciones, traumas, accidentes vasculares, tumores o demencias. Además, algunos trastornos de la personalidad, la ansiedad y los problemas de atención con hiperactividad también debilitan las funciones ejecutivas.

Por otro lado, algunos problemas de esta función pueden darse desde la infancia, como personas que padecen TDAH. Estos niños y niñas pueden presentar problemas como dificultades para iniciar una tarea, poca capacidad de autocontrol, inhibición o elaboración de planes y estrategias de actuación ordenadas y adecuadas. También puede ocurrir en las demencias, en las que produce un efecto sobre las capacidades cognitivas mas manifiestas.

Sustancias como el alcohol y algunas drogas también pueden llegar a afectar a las funciones ejecutivas.

   Si quieres saber más sobre cómo afectan las sustancias de consumo a las funciones ejecutivas, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Funciones ejecutivas mas importantes

Como hemos visto, la función ejecutiva es la capacidad para planificar, organizar y secuenciar una tarea, a la vez de ir monitorizándola, es decir, asegurándonos de que lo estamos haciendo bien o no. Es una de las funciones mas relacionadas con la capacidad de aprendizaje. Pero, ¿cuáles son las funciones ejecutivas más importantes?:

  • Iniciación de la tarea – Es la habilidad para dar comienzo una tarea e iniciar los pasos necesarios para alcanzar la meta.
  • Organización – Es la que permite establecer una organización y estructuración de los pasos previos a la realización de la tarea.
  • Planificación – Es la que lleva a cabo el trazado correcto, y la priorización de los pasos para conseguir el objetivo.
  • Control de impulsos – La que permite que una persona piense antes de actuar.
  • Control emocional – La habilidad para mantener el control de la emociones mientras se realiza la tarea.
  • Memoria de trabajo – Es la que recupera la información importante para la realización de la tarea.
  • Pensamiento flexible – Es la habilidad para buscar soluciones diferentes ante la aparición de un elemento o dificultad que no se había tenido en cuenta, o que aparece inesperadamente.

   Si quieres saber más sobre la flexibilidad cognitiva, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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Cómo hacer frente a los problemas de convivencia tras el confinamiento

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La situación de confinamiento que venimos viviendo últimamente a causa del virus que causa el COVID-19, ha tenido un gran impacto en nuestro funcionamiento. Algunos de los problemas surgidos en torno al confinamiento van desapareciendo progresivamente conforme este se desvanece. Sin embargo, otros van a continuar teniendo resonancia todavía algún tiempo. De algunos de ellos ya hemos hablado, como el miedo al contagio y la gran incertidumbre a la que nos vemos expuestos. En esta ocasión queremos abordar cómo al permanecer aislados de manera obligatoria con pareja y familia se han revelado problemas de convivencia y relación. Muchos de estos problemas ya existían de antes. Sin embargo, la situación de confinamiento, por sus especiales características, ha facilitado que queden en evidencia con mayor fuerza.

Si quieres saber más acerca del miedo al contagio, puedes leer nuestro artículo aquí 

Si quieres saber más acerca de la incertidumbre puedes leer nuestros artículos sobre la incertidumbre y la ansiedad, y sobre la tolerancia a la incertidumbre

 

¿Por qué estar juntos ha acrecentado los conflictos?

Como decíamos, las especiales características del confinamiento han sido el caldo de cultivo para que surgieran durante la convivencia nuevos problemas, o algunos ya existentes.

Único espacio compartido

Especialmente cuando este es reducido. De manera continua obliga a hacer cesiones. Cuando no hay buenas habilidades comunicativas y de negociación, cada cesión puede dar lugar a un conflicto.

 

Actividades compartidas

Al compartir más tiempo juntos, muchas actividades se realizan de manera conjunta. Esto hace sencillo que surjan distintos puntos de vista, y, por tanto, los desacuerdos se acrecentan.

 

Reaparición de viejos problemas no resueltos. Imposibilidad de evitar a la persona con la que tienes conflictos

Es muy frecuente, cuando hay problemas en la relación que están enquistados, que se adopte una estrategia de evitación. Esta estrategia resulta muy cómoda cuando es posible realizar tal evitación. Sin embargo, no ayuda a resolver los problemas, solo a dejar de padecerlos. Por ello, durante este confinamiento han resurgido viejos problemas ya olvidados.

 

Situación estresante durante el confinamiento

El estrés producido por la situación del confinamiento exacerba la sensibilidad ante los problemas. Ya sea por las limitaciones impuestas que reducen el reforzamiento al que estábamos acostumbrados, las dificultades a nivel laboral o económicas, o la incertidumbre. Todo esto favorece la sensibilización ante cualquier nueva dificultad.

Si quieres saber más acerca de las fases del estrés durante el confinamiento puedes leer nuestro artículo aquí

 

Falta de habilidades sociales y de comunicación

En la base del surgimiento de conflictos está la ausencia de habilidades de comunicación y negociación. Cuando no se dominan estas habilidades y no se practican con frecuencia, favorecen el surgimiento de problemas en la relación.

 

El resultado de todo esto es que en muchas familias y parejas la convivencia se ha convertido en un campo de batalla. Donde cada problema surgido da lugar al estallido de una discusión, o a la evitación radical de las interacciones. Estas dinámicas funcionan como un círculo vicioso, donde las dificultades se intensifican y se distancian las posturas.

Para frenar esta dinámica y reconducir la relación queremos abordar algunas ideas básicas que te ayudarán a enfriar los ánimos y reducir la conflictividad.

 

¿Cómo encauzar las relaciones tras los conflictos que han surgido en los últimos días?

1. Evita valoraciones sobre el otro, cíñete a su conducta

Un aspecto que dificulta enormemente la comunicación es hacer juicios sobre el otro. Cuando una persona se siente juzgada tiene a reaccionar a la defensiva. Lo que no facilitará que reciba nuestro mensaje hasta el final, y lo descarte de manera inmediata.

 

2. Dale una tregua

Es muy frecuente cuando hay una gestión inadecuada de los conflictos que se pongan todos los problemas sobre la mesa de una vez. Lo que dificulta el proceso de buscar soluciones. Procura abordar un único tema por vez. Cuando quieres resolver un conflicto con alguien, es mucho más sencillo ir planteando problemas de forma aislada y dar solución a cada uno, antes de pasar al siguiente.

Si quieres saber más acerca de cómo manejar discusiones adecuadamente puedes leer nuestro artículo aquí

Si quieres saber más acerca de la técnica de “tiempo fuera” en las discusiones de pareja, puedes leer nuestro artículo aquí 

 

3. Valora distintas formas de afrontar las situaciones

Normalmente no hay una única solución para un problema. Valora distintas formas de dar una respuesta satisfactoria a los distintos miembros implicados. Intenta negociar, será más efectivo que todos tengan que hacer pequeñas cesiones, que pretender salirte con la tuya al 100%.

 

4. Da el primer paso

Cuando los conflictos están muy enquistados es muy frecuente la actitud coercitiva. Es decir, intentar forzar al otro a que cambie. Esto solo retroalimenta un ciclo de presiones mutuas, donde cada paso dado es visto como una obligación y no algo sincero. Además, suele alimentar emociones muy negativas, y no lleva a cambios duradero.

Tu bienestar y tu vida dependen mucho de lo que haces, ¿por qué dejar en manos del otro tu bienestar?

 

En CIPSIA psicólogos somos expertos en trabajar para la mejora de las relaciones familiares y de pareja. Si tienes un problema en tus relaciones, y no sabes cómo resolverlo, no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Aceptar la crítica

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La palabra crítica se refiere a la acción de discernir, referida a la idea de discernir la verdad. Etimológicamente se deriva de la palabra criterio.

Aunque tengamos la intención de realizar las cosas correctamente va a ser muy difícil que quedemos al margen de la crítica de los demás. Siempre van a producirse situaciones en que seamos criticados, es algo imposible de evitar. Unas veces nos criticaran con razón, y otras tantas sin ella.

La crítica, cuando es con respeto y está bien formulada, es una herramienta muy útil para mejorar, para poder superarnos y corregir nuestros errores. Va a tener una función importante a la hora de tomar referencia sobre cómo hemos hecho algo tomando en cuenta el punto de vista de los demás. Mirar las cosas únicamente desde nuestra óptica va a impedir que reparemos en aspectos que por nosotros mismos no vemos. La crítica va a servirnos para alimentar y mejorar nuestras capacidades y puntos de vista. Tomar referencia a partir de las valoraciones de los demás suele ser un buen aprendizaje. También puede ser el caso de que seamos criticados injustamente, de mala manera, y por tanto es posible que la crítica no sea realmente productiva.

 

Tendencia a rechazar la crítica

Las personas solemos tener dificultades a la hora de recibir críticas, en muchos casos nos suele molestar que nos digan que hemos cometido un error, que no nos hemos comportado adecuadamente o que tenemos un defecto. Las críticas producen reacciones o emociones negativas porque tendemos a interpretarlas de forma inadecuada, las rechazamos y las sentimos muchas veces como si fueran un ataque directo contra nuestra persona.

Cuando una crítica se percibe como un ataque es habitual que quien la recibe responda defendiéndose, y normalmente la forma de defensa más habitual es mostrando una conducta agresiva u hostil. Este hecho es posible que genere un conflicto, ya que impide una comunicación adecuada, y esto se puede traducir en un enfrentamiento directo.

   Si quieres saber más sobre cómo superar el miedo al rechazo, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Crítica y autoestima

También es frecuente que la crítica hiera nuestra autoestima, sobre todo cuando la hacemos depender de la aprobación de los demás.

Lo deseable es tener una autoestima incondicional en nosotros mismos que empiece, y termine, en lo que confiamos a partir de nuestra valía personal, de nuestras cualidades, y en dignificarnos solo por el hecho de ser personas.

La autoestima verdadera no debe depender de resultados obtenidos en determinados acontecimientos que hemos abordado en la vida diaria, social, familiar o profesional. Evidentemente se obtiene satisfacción si algo sale bien, pero uno no deja de valorarse si los resultados no son los esperables. La autoestima verdadera se relaciona con la autoaceptación incondicional, se fundamenta de forma más sólida que la autoestima contingente o condicionada. Esta “otra autoestima” depende más de conseguir o alcanzar unos objetivos concretos, de recibir la aprobación de otras personas, de tener determinadas características corporales o personales. Las personas que tienen esta autoestima condicionada, solo se sienten valiosas cuando alcanzan determinadas metas, consiguen objetivos concretos o reciben refuerzo de los demás. Estas personas necesitan confirmación continuada de su propio valor como persona, y con frecuencia aceptan mal una critica por bien intencionada que sea.

   Si quieres saber más sobre la autoestima y el autoconcepto, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

Formas negativas de reaccionar ante la crítica

Las formas mas comunes de reaccionar negativamente ante la crítica son:

  • Evitar a la persona que la hace.
  • Escuchar la crítica pero no hacer nada por cambiar aquello que se nos esta señalando.
  • Mostar cierto interés inicialmente ante la crítica pero rechazándola posteriormente sin reconocer la parte de utilidad o razón que pueda tener.
  • Negar su validez sin analizarla adecuadamente.

 

Tipos de crítica y forma de actuar

Existen distintos tipos de critica que vamos a revisar, así como la mejor opción de actuación ante cada una de ellas:

 

Críticas intrascendentes o sin importancia

Son muy comunes, posiblemente las más habituales. Son comentarios u observaciones irrelevantes. Ejemplo de este tipo sería: “llevas el botón desabrochado”. En este caso lo mejor es quitarle importancia al hecho.

 

Críticas que no son críticas

Son cuestiones que en ningún caso tienen intención de criticar o hacer daño. Son críticas solo para la persona que se las toma como tal. Hay personas que son muy susceptibles y se sienten criticadas por cualquier cosa.

 

Críticas constructivas

Son las que tratan de ayudar a la persona que las recibe con el ánimo de que le puedan servir para mejorar o modificar un error. Además este tipo de criticas se realizan con educación y respeto. Son, por tanto, útiles para el que las recibe y sería adecuado agradecerlas.

 

Críticas difusas

En este caso son críticas demasiado generales y confusas. Suele ser necesario aclarar los términos y preguntar para estar seguro del objeto y fin. Si posteriormente se entiende que son constructivas lo procedente sería agradecerla, si no es así, ignorarlas.

 

Críticas destructivas

En realidad habría que considerarlas como un ataque directo y agresivo a la otra persona realizadas con poco fundamento y objetividad. Este tipo de críticas dejan en peor lugar al que las hace, que al que las recibe. Reflejan algún problema del emisor y no es adecuada tenerlas en cuenta. La mejor forma de manejarlas es mantener el control, no perder las formas y mostrarle al otro mejor dominio de la situación gracias a no alimentar la actuación inadecuada. La otra persona se descalifica por sí misma de cara a ella, y a los demás. A veces es difícil, pero es preciso poner en juego un buen autocontrol ya que responder o tomarlas en serio sería alimentar o premiar al autor e invitarle a que continúe.

   Si quieres saber más sobre cómo responder a las críticas asertivamente, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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La tolerancia a la incertidumbre, una herramienta esencial

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En estos tiempos que corren, nos enfrentamos a grandes dosis de incertidumbre, que muchas veces nos pueden generar gran malestar y angustia. No sabemos cómo afrontaremos la situación económica que se nos viene encima, cuánto tiempo más durará el confinamiento, o cómo será la nueva normalidad. Aunque en estos momentos esta incertidumbre sea particularmente notable, la falta de certeza es algo a lo que nos tenemos que enfrentar a diario, y que forma parte de nuestras vidas.

Si quieres saber más sobre cómo afrontar la incertidumbre, puedes leer nuestro artículo aquí

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¿Qué es la tolerancia a la incertidumbre?

Como veníamos diciendo, la duda es un elemento fundamental en nuestro día a día. A pesar de que es algo positivo el atribuirnos responsabilidad y control sobre lo que pasa en nuestras vidas, hay muchos factores que no podemos controlar. Es en este punto en el que, si esa necesidad de control se vuelve excesiva, aparece la intolerancia a la incertidumbre.

Si quieres saber más sobre por qué es bueno atribuirnos a nosotros mismos el control de nuestras vidas, puedes leer nuestro artículo aquí

A diferencia de algunas culturas occidentales, por ejemplo, aquellas en las que el budismo tiene un gran peso, en Occidente se promueve esta idea de que debemos tener control absoluto sobre lo que nos sucede, y de que, ante la adversidad, necesitamos soluciones rápidas y eficaces para solventarla cuanto antes. Esta filosofía juega en contra del desarrollo de la habilidad de tolerancia a la incertidumbre, pues cuando existen elementos fuera de nuestro control, o no existe una solución clara y unívoca, nos venimos abajo y no sabemos muy bien qué hacer.

Lo que en psicología llamamos necesidad de cierre cognitivo hace referencia a esta exigencia de seguridad y de certeza en los razonamientos. Esta característica cognitiva nos lleva a un pensamiento absolutista y polarizado, en el que sólo existirían las categorías dicotómicas, el blanco o el negro, lo bueno y lo malo. La realidad se simplifica, y no se acepta la falta de respuestas absolutas y claras, todo ello asociado a una reacción emocional ante los problemas complejos y el relativismo. La necesidad de cierre cognitivo sería, por tanto, el rasgo definitorio del modo de pensamiento intolerante a la incertidumbre.

En base a todo esto, podríamos definir la tolerancia a la incertidumbre como la capacidad de lidiar con la falta de certeza y con problemas complejos sin una solución fácil. Por el contrario, la intolerancia a la incertidumbre supondría reaccionar con inquietud, preocupación y malestar cada vez que nos enfrentamos a un problema.

La relación entre intolerancia a la incertidumbre y preocupación

La intolerancia a la incertidumbre está en la base de muchos problemas de salud mental, pues como ya hemos visto, la falta de certeza es inevitable en nuestras vidas, y si no se sabe manejar, genera un gran malestar. Un caso en el que la intolerancia a la incertidumbre juega un papel importante es en el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), que se caracteriza por la tendencia a preocuparse en exceso, problema que se extiende a todos los ámbitos de la vida de la persona.

Si quieres saber más sobre el Trastorno de Ansiedad Generalizada, puedes leer nuestro artículo aquí

Ahora bien, ¿qué relación hay entre la intolerancia a la incertidumbre y la preocupación excesiva? Pues bien, como sucede en las personas con TAG, cuando una persona intolerante a la incertidumbre se enfrenta a una situación incierta, esta es percibida como una amenaza. La situación se percibe como agotadora, perturbadora, y tremendamente negativa, y aparecen las preocupaciones, que intentan solucionar el problema, dándole mil vueltas. A ello se le suma, en este caso, la valoración positiva de las preocupaciones, esto es, pensar que las preocupaciones son buenas y positivas, que nos sirven, por ejemplo, “para estar más atentos y evitar errores”, “para rendir mejor”, “para no ilusionarse y evitar una decepción”. Se cae así en los “Y si…”, en el catastrofismo, en la sobreestimación de la probabilidad de que ocurra algo malo y en la gravedad de las consecuencias.

Si quieres saber más sobre los “Y si..” y el pensamiento contrafactual, puedes leer nuestro artículo aquí

¿Qué distingue a una persona tolerante de una intolerante a la incertidumbre?

Como decíamos previamente, la tolerancia a la frustración supone tener la capacidad para aceptar la falta de respuestas a un problema, y la probabilidad de que pueda suceder algo negativo. Ante una situación de incertidumbre, por ejemplo, enterarnos de que en nuestra empresa van a hacer un ERTE, una persona con tolerancia a la incertidumbre se preocuparía en un principio, pero después aceptaría la situación, se pondría en marcha en caso de que fuera necesario, por ejemplo, buscando un nuevo trabajo, y analizaría la situación de manera realista, sin sobredimensionar ni quitarle importancia.

Por otro lado, una persona con intolerancia (o baja tolerancia) a la incertidumbre se preocuparía en exceso, no dejaría de darle vueltas a todos los escenarios negativos que podrían darse, buscaría trabajo por todas partes, buscaría aseguración en otras personas para saber que no le van a despedir, etc. En resumen, esta persona entraría en una espiral de catastrofismo y de preocupación, que cada vez le causaría mayor ansiedad.

Los seres humanos, por naturaleza, buscamos la seguridad y la certeza, pues ello probablemente nos ha ayudado a sobrevivir como especie. A pesar de ello, es necesario desarrollar esta habilidad de la tolerancia a la incertidumbre, para poder enfrentar las situaciones de la manera más adaptativa posible. Si bien la preocupación y la ansiedad son adaptativas, en el sentido de que movilizan nuestros recursos, y hacen que nos ocupemos de las cosas importantes, cuando se dan en exceso pueden jugarnos una mala pasada. Una excesiva ansiedad, generada por la incapacidad de afrontar la inseguridad y la falta de certeza, puede paralizarnos, y por tanto ser contraproducente.

Si quieres saber más sobre la función que cumplen las emociones en nuestras vidas, puedes leer nuestro artículo aquí

En CIPSIA psicólogos somos expertos en trabajar con problemas del estado de ánimo y otros problemas derivados de la adaptación a los cambios, por lo que si necesitas ayuda en relación a este u otros temas, no dudes en contactarnos

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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COMPETENCIAS EMOCIONALES

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La inteligencia emocional ha tomado mucho protagonismo en el ámbito de la psicología y sus estudios desde los últimos años del siglo XX. Daniel Goleman presenta este concepto con su libro y bestseller “La inteligencia emocional” en el año 1996, y la define como “la capacidad (…) para identificar, acceder y controlar nuestras emociones, las de los demás y las del grupo”. No obstante, antes de Goleman los fundamentos del trabajo en esta área se deben a Salovey y Mayer en primer lugar, y con otros investigadores como Bar-On, Carusso, etc.

En primer término, para manejar las competencias emocionales es preciso que cada persona sea capaz de identificar las suyas y las de los demás. Poseemos un buen número de ellas y las podemos desarrollar en función del trabajo que hagamos para potenciarlas.

   Si quieres saber mas sobre la inteligencia emocional, puedes leer nuestro artículo aquí.

 

¿Cuáles son las competencias emocionales?

Según Goleman habría cuatro categorías; la autoconciencia, que permite conocerse mejor a uno mismo; la autogestión, permite manejar lo mejor posible las situaciones del ámbito laboral; la conciencia de los demás, que permite conocer a los otros y sus emociones; y por último, la gestión relacional, que permite influir y manejar las emociones de los demás.

La primera categoría, la autoconciencia, estaría formada por la autorregulación, la conciencia de nuestras emociones, la intuición y la autoconfianza.

La segunda categoría, autogestión, estaría formada por la adaptación, el autodominio, la autoestima, el control de impulsos, la perseverancia, motivación, optimismo, tolerancia al estrés, iniciativa y flexibilidad.

La categoría de la conciencia de los demás estaría formada por; la empatía (ponerse en el lugar del otro), la mentalidad abierta y la asertividad.

Por último, la gestión relacional estaría formada por; la solución de problemas, el trabajo en equipo, la inteligencia relacional (entenderse con los demás) y la influencia. En esta categoría también resulta de gran importancia el dominio de las habilidades sociales básicas como son; escuchar, saludar, despedirse, dar las gracias, pedir un favor, pedir disculpas, mantener una actitud dialogante, etc.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Francisco Ortiz

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