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Blog Psicólogos Madrid, es un blog escrito por psicólogos sanitarios que pretenden acercar los conocimientos de la psicología clínica, a personas que tienen problemas o dificultades , profesionales del área o público general. Con carácter divulgativo, el blog ofrece conocimiento sobre temas de interés actual en el ámbito de la psicología.

La triada oscura de la personalidad

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El concepto “triada oscura” fue acuñada por Paulhus y Williams en su artículo de 2002, para definir la tendencia al conflicto y a la explotación en las relaciones interpersonales. La combinación de narcisismo, psicopatía y maquiavelismo conformarían esta tríada. Aunque estos tres rasgos comparten características comunes, cada uno de los tres aportan información sobre las características de una “persona tóxica”.

Antes que nada, cabe destacar que los rasgos del narcisismo y la psicopatía se tienen en cuenta en este caso como características de personalidad que se dan en distinto grado en toda la población. Esto quiere decir que cada individuo presentará el rasgo en mayor o menor grado, y que ello no necesariamente es patológico. Podríamos decir en este sentido que todos tenemos un “lado oscuro”, que en algunas personas es más marcado que en otras.

 

Narcisismo

La primera característica de la triada oscura es el narcisismo. Las personalidades narcisistas se caracterizan por un sentimiento de grandiosidad y superioridad, una autoestima desmesurada a la vez que frágil, y una tendencia a utilizar a las personas de su entorno. Estas personas son exhibicionistas y necesitan de la atención y la aprobación externa de manera constante. Al mismo tiempo, son extremadamente sensibles a las críticas, que cuestionan su sentimiento enaltecido del Yo. Ante el rechazo o las críticas ajenas, pueden reaccionar de forma violenta, algo potenciado por su baja capacidad de empatía.

 

     Si quieres saber más sobre las personalidades narcisistas, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres saber más sobre el Trastorno Narcisista de la Personalidad, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Psicopatía

La psicopatía primaria o clásica fue definida por Hervey Cleckley en su libro “The Mask of Sanity” (“La máscara de la cordura”) de 1941. Según su definición, aún vigente hoy en día, los psicópatas serían individuos “egoístas, dominantes, manipuladores, irresponsables, temerarios, escurridizos, faltos de empatía y remordimientos, y con una exacerbada callosidad moral que facilita una trayectoria vital delictiva”. Dicho esto, cabe decir que no todas las personas con rasgos psicopáticos necesariamente delinquirán, aunque sí tienen mayor propensión. La característica principal de una personalidad psicopática es el bajo miedo y la ausencia de lo que coloquialmente conocemos como “conciencia”.

En las relaciones interpersonales, estas personas son locuaces y encantadoras, manipuladoras a la vez que inconmovibles. Establecen afectos superficiales y carecen de sentimientos de culpa. Dada su insensibilidad ante el sufrimiento ajeno, pueden manipular y mentir a su antojo, sin siquiera inmutarse.

 

Maquiavelismo

En “El príncipe” de Nicolás Maquiavelo, se presenta la idea de “el fin justifica los medios”, que resume la visión de su autor acerca del control político. Este personaje del siglo XVI da nombre al rasgo maquiavelismo, caracterizado por una visión del mundo en la que todo vale para lograr los propios objetivos, pese a quien pese, caiga quien caiga.

Las personas con un alto maquiavelismo se caracterizan por una ausencia de moralidad, y por manipular y explotar a los demás para conseguir lo que quieren.

 

 

Los rasgos de la triada oscura se entrelazan y se relacionan entre sí, pero cada uno de los tres aporta una pincelada a la hora de definir a las personalidades tóxicas y abusivas. De nuevo, estos rasgos no necesariamente han de ser desadaptativos, especialmente en una sociedad capitalista y competitiva, que pone el valor en la superficie en lugar de la humanidad de las personas. En ámbitos como el empresarial o los medios de comunicación, la tríada oscura podría facilitar el éxito, gracias a la falta de escrúpulos a la hora de desarrollar una carrera profesional. Eso sí, en las relaciones interpersonales, estas personas tenderán a la manipulación y el abuso emocional, a saltarse los límites ajenos y a establecer control sobre los demás.

 

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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CELOS INFANTILES: entenderlos y manejarlos adecuadamente

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En esta entrada del blog queremos centrarnos en los más pequeños. Vamos a abordar una de las conductas más frecuentes en el desarrollo evolutivo infantil: los celos. Este es un escenario en que gran parte de los padres se van a encontrar si tienen más de un hijo. Por lo que consideramos fundamental entender por qué surgen los celos, qué lleva a que desaparezcan o se prolonguen en el tiempo y cómo manejarlos.

 

Los celos infantiles ¿siempre son patológicos?

La primera cuestión que nos gustaría aclarar es que los celos, al igual que otras conductas que producen malestar o incomodidad, no tienen por qué ser necesariamente malos. Podemos hablar de dos tipos de celos: los celos positivos y los celos negativos.

Según Juan Manuel Ortigosa, los celos son una reacción adaptativa transitoria, que surge como respuesta a una alteración en la dinámica familiar. Esto quiere decir que, fruto de los cambios en las relaciones familiares, por la llegada de un nuevo miembro, se producen cambios en las respuestas emocionales y comportamentales.

Los celos engloban ambos tipos de respuesta, la emocional y la motora. Por una parte, el niño experimenta estrés, y por otra, desarrolla conductas encaminadas a restablecer la situación pasada.

Podríamos decir entonces que los celos, al igual que todas las conductas cumplen una función. En el caso de los celos esta consiste en recuperar la atención cuidados y cariños que los padres dispensan. En este sentido, podríamos hablar de celos positivos.

 

¿Cuándo son patológicos los celos infantiles?

Uno de los principales factores para valorar cuando los celos son negativos o patológicos es la duración. Cuando los celos pasan de ser una reacción puntual y adaptativa a prolongarse en el tiempo.

Uno de los factores más determinantes para favorecer la duración de las conductas celotípicas tiene que ver con el comportamiento de los padres. Algunas de las conductas que realizan los padres que dificultan la superación de los celos son:

 

Comparaciones entre los hermanos

Lo que tiene una repercusión negativa sobre la autoestima del niño que sale perdiendo en la comparación. Ya que en lugar de valorar sus características e identidad únicas, se considera que hay un único modelo a seguir. Además, en lugar de entender las circunstancias que rodean a sus diferencias, se les juzga y etiqueta.

Todo esto va a influir negativamente en su autoestima

 

Atención al hermano menor muy acentuada

Esto no solo priva al hermano mayor de cariño, y cuidados, que son altamente satisfactorios. Sino que además tiene el efecto somete a un proceso de extinción de las conductas adecuadas que el niño realiza. En lugar de obtener reconocimiento por sus aprendizajes y esfuerzos es ignorado y ninguneado.

 

Mayor exigencia al hermano mayor

Se pasa de la permisividad y  tolerancia con que antes se trataba al niño, a exigir un funcionamiento más maduro de forma repentina.

 

Refuerzo de conductas celotípicas

Sumado a todo lo anterior, se presta atención únicamente a las conductas inadecuadas/celotípicas del niño. Las conductas de colaboración, avance en el proceso de autonomía y aprendizaje, etc., son ignoradas e incluso castigadas por los padres. Por lo que puede darse la aparición espontánea de conductas regresivas, agresivas, etc., que si son reforzadas por los padres con atención, contribuirá al mantenimiento de tales conductas.

 

Tipos de conductas celotípicas

En cada caso las conductas celotípicas variarán, pues depende de la interacción que se da entre el niño y los padres. Sin embargo, hay algunos patrones de conducta que suelen ser característicos en estas situaciones. Veamos algunos de ellos:

  • Desobediencia u oposición
  • Lo que suele estar relacionado con una bajada de autoestima.
  • Llanto
  • Cambios en el ritmo del sueño y de la conducta alimentaria
  • Conductas molestas hacia el bebé
  • Agresividad
  • Conductas evolutivamente inapropiadas. Como puede ser habla infantil, pérdida de control de esfínteres, volver a usar el chupete, pedir que se le dé de comer o se le coja en brazos…

 

Cómo ayudar a tu hijo a superar los celos

Una idea fundamental para ayudar a que los celos se produzcan de forma transitoria en el comportamiento de tu hijo, tiene que ver con ayudarle a encontrar un nuevo espacio dentro de la dinámica familiar.

  • Valora lo que aporta, su identidad, y continúa atendiendo sus necesidades.
  • Atiende a la relación que tienes con él y trata de mejorarla.
  • Ayúdale a pedir lo que necesita de forma adecuada. De modo que fomentarás también sus habilidades sociales
  • Refuerza aquellas conductas adecuadas que manifiesta y extingue aquellas celotípicas.

 

     Si quieres saber más sobre cómo manejarte con los celos que manifiesta tu hijo puedes leer también este otro artículo 

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudarte con los problemas que surgen en las relaciones familiares. Si deseas recibir ayuda por este u otro motivo, no dudes en contactarnos.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

 

*Bibliografía consultada: El niño celoso. Juan Manuel Ortigosa Quiles. Ediciones Pirámide.


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El confinamiento como reforzador de pensamientos automáticos

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Seguramente en este periodo tan excepcional que estamos viviendo de confinamiento, restricciones y mensajes políticos, todos hemos podido identificar de una u otra manera altibajos en nuestro humor, estado físico y sobre todo psicológico. Todo esto ha llevado a que también se vea afectado nuestro sistema de creencias, que es la parte de los pensamientos más arraigada de cada persona. Este sistema puede ser adaptativo, cuando facilita nuestra relación con el medio, o por el contrario puede estar compuesto de pensamientos automáticos desadaptativos o irracionales, que pueden desencadenar otro tipo de consecuencias como depresión, ansiedad o falta de autoestima. Es por esto que hoy trataremos de enseñar de manera breve cómo puede ayudar la reestructuración cognitiva a mejorar nuestro sistema de pensamientos y algunas técnicas conductuales asociadas a esta.

 

¿Qué es la reestructuración cognitiva?

La técnica de reestructuración cognitiva es una de las técnicas más usadas en consulta, sobre todo en la terapia cognitivo conductual aunque es puramente cognitiva. Su aplicación no es nada sencilla, pues es necesario tener un amplio conocimiento del problema que la persona tiene en ese momento y también depende de las habilidades del terapeuta para poder confrontar los pensamientos del paciente con la realidad.

No podemos olvidar que este sistema de creencias se suele caracterizar por ser rígido y en ocasiones ilógico. En su forma más extrema pueden generar consecuencias conductuales disfuncionales, creencias terroríficas y se puede llegar a menospreciar de la valía humana.

 

La técnica en sí consiste en la discusión de los pensamientos automáticos negativos que provocan ansiedad o malestar en el paciente, y ayudar a sustituirlos por pensamientos más adaptativos.

Si quieres saber más acerca de terapia cognitiva, puedes leer nuestro artículo aquí. 

 

Cómo trabajar sobre los pensamientos desadaptativos

Modelo A-B-C

  • A: Acontecimiento activador, suceso real y externo que se le presenta al sujeto (P. e. reunirse con amigos después de un periodo de confinamiento).
  • B: Creencia y valoración que hace el paciente sobre el evento acontecido (P. e. haber cogido un par de kilos durante ese periodo de confinamiento y por ello pensar que sus amigos van a juzgar su físico).
  • C: Consecuencia emocional o conductual del sujeto (P. e. disminución de la autoestima, ansiedad, no querer quedar con sus amigos)

Estas creencias pueden ser sometidas a:

  • Debate: método didáctico para instaurar procesos de pensamiento más objetivos a través de la lógica (P. e. no tiene ninguna lógica pensar que sus amigos van a juzgarle en sentido negativo por haber cogido peso)
  • Confrontación: confrontando al paciente con el problema que surge por pensar de esa forma (P. e. un pensamiento no es adaptativo si provoca ansiedad o baja autoestima)
  • Enfoque socrático: el psicólogo sirve al paciente de guía para el autodescubrimiento de alternativas racionales.

 

Terapia cognitiva de Beck:

La principal diferencia con el modelo A-B-C,  es la importancia que la terapia cognitiva de Beck le da a los esquemas conceptuales del sistema de creencias generados en la infancia, los cuales conllevan a tener pensamientos automáticos.

Los pensamientos automáticos son cogniciones negativas que suceden sin razonamiento previo, es decir, son involuntarias. Tienen apariencia de válidas para el paciente, pero suelen ser irracionales.

Estos pensamientos automáticos se pueden someter a una verificación con las siguientes técnicas:

  • Role playing
  • Registro de pensamientos
  • Imágenes mentales
  • Contabilizar el número de pensamiento automáticos
  • Elaboración de un diario

 

Técnicas conductuales:

Normalmente, de manera simultánea a la reestructuración cognitiva, se suele trabajar con técnicas conductuales que poco a poco pueden ayudar al paciente a mejorar su estado de ánimo y a mejorar los tiempos de la terapia.

Siguiendo con el ejemplo de arriba, algunas técnicas serían:

  • Asignación de tareas graduadas (P. e. animar al paciente a hacer más ejercicio o mejorar su dieta)
  • Pruebas de realidad (P. e. quedar con nuestros amigos para someter a prueba nuestros pensamientos)
  • Programación de actividades (P. e. incrementar el número de salidas o de horas de ejercicio)

Puedes saber más sobre como mejorar el estado de ánimo tras el confinamiento aquí

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sergio García

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¿Cómo identificar las amistades tóxicas?

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Las amistades pueden ser una gran fuente de felicidad y de apoyo en nuestras vidas. Con ellas compartimos los momentos buenos y los no tan buenos, pero sabemos que siempre están ahí cuando las necesitamos. Sin embargo, en algunos casos, las amistades parecen desgastarnos más que aportarnos, y sin darnos cuenta, podemos vernos inmersos en una de las llamadas amistades tóxicas.

 

Si quieres leer nuestro artículo acerca de las relaciones de pareja tóxicas, pincha aquí

 

Señales para detectar amistades tóxicas

Mucha gente coincidirá en que no todas las amistades son iguales. Hay personas con las que mantenemos un contacto más estrecho, y a las que realmente podemos considerar amigos, en las que sabemos que podemos confiar: con las que más a gusto nos sentimos. Otros amigos son más bien “conocidos”, con los que a veces coincidimos. Con ellos nos llevamos bien, y podemos tomar una cerveza y pasar un buen rato. Las amistades tóxicas son algo distinto de todo esto, pues se basan no en la apreciación sincera, sino en el interés o en lo que una de las partes pueda obtener de la otra. Este tipo de amistades son las que nos hacen sentir mal tras pasar el rato con ellas, muchas veces sin saber muy bien por qué.

 

  1. Falta de reciprocidad

Si suponemos que cualquier relación personal se basa en un balance entre dar y recibir, la reciprocidad es un valor imprescindible para la amistad. Ello no quiere decir que en todo momento cada persona deba dar-aportar el 50/50 a la relación, pero sí es importante que a lo largo del tiempo se mantenga cierta equidad. Como en el dicho, “Hoy por ti y mañana por mí”.

Cuando en una relación una de las partes intenta aprovechar la generosidad del otro para desequilibrar la balanza, empezamos a sentir que la relación es injusta. Quizá, una de las cosas que peor sabor de boca nos deja a este respecto es que la otra persona nos niegue su apoyo en momentos difíciles. Ello nos hace pensar que es poco confiable, y podemos sentir que ha abusado de nuestra amistad.

 

Si quieres leer más acerca de por qué nos cuesta tanto decir “NO”, pincha aquí

Si quieres saber más acerca de la comunicación asertiva, pincha aquí

 

  1. Descalificación y manipulación emocional

Otra de las banderas rojas más peligrosas en una relación interpersonal es la manipulación emocional. Valiéndose de la culpabilidad, de las amenazas o las promesas, la persona mantiene al otro a su merced. De nuevo, el chantaje emocional sirve para aprovecharse de las personas valiéndose del vínculo de afecto.

Si quieres saber más acerca del chantaje emocional, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Una forma común de manipulación en las amistades tóxicas es la descalificación, que consiste en manipular la realidad y la percepción del otro, para confundirle y hacerle dudar de su propio criterio. Estas “puyas” o faltas de respeto (más sutiles o más claras) minan nuestra autoestima y generan gran malestar.

 

  1. Faltar al respeto

En relación a los puntos anteriores, el no respetar a la otra parte condena cualquier relación interpersonal al fracaso. Cuando no se tienen en cuenta las propias peticiones, ideas o sentimientos, nos sentimos pisoteados e impotentes. La falta de respeto puede extenderse incluso a insultos o falta de cordialidad hacia seres queridos (familia, pareja, otros amigos, etc.)

 

  1. Negatividad y “drenado” emocional

En algunas amistades, el único tema que se trata es lo mal que le va a una o a ambas partes. Solo se habla del “todonegrismo”, la persona se queja constantemente por todo, y se instaura en el papel de víctima, desde la pasividad y no desde el intento de mejorar y lidiar con los problemas. Por supuesto, todo el mundo puede pasar por una mala racha y querer buscar apoyo en los amigos, pero el instaurarse en el victimismo no es productivo, y muchas veces puede resultar agotador para la otra parte.

Por otro lado, la negatividad en las amistades tóxicas puede traducirse también en que la relación se forje a partir de los cotilleos y en hablar mal de otras personas, en lugar de construir el vínculo en base al apoyo mutuo y el tiempo compartido.

 

  1. Amores no correspondidos

El hecho de que sólo se valore al supuesto “amigo” en base a un interés sexual o romántico corrompe el vínculo de amistad. Especialmente si la otra persona no sabe de las intenciones del otro, este tipo de amistades son realmente poco honestas. Las expectativas de la parte interesada en algo más que amistad no se corresponderán con la realidad, y pueden generar malentendidos. Por ejemplo, si dos personas mantienen una relación de este tipo, y la persona sobre la que se tiene interés encuentra pareja, pueden aparecer reproches del tipo “Yo te trato bien, ¿por qué sales con X persona y no conmigo?”.

En definitiva, si solo se valora al otro por un interés romántico-sexual, en vez de en base a una apreciación genuina y desinteresada, la amistad está condenada al fracaso. Por supuesto, pueden surgir relaciones de pareja de amistades, pero si alguna de las partes no está interesada, pueden surgir conflictos.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Cómo dejar de discutir por llevar la razón

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Los seres humanos somos seres sociales. Esto quiere decir que las relaciones son una parte definitoria de nuestra forma de vivir y desarrollarnos. Estamos destinados a vivir en sociedad. Es por ello que las relaciones sociales son fuente de bienestar y satisfacción pero también de grandes frustraciones. Esto hace necesario que trabajemos nuestras habilidades sociales, con el objetivo de minimizar y sobrellevar los conflictos lo mejor posible. Todos nos hemos visto en alguna ocasión en una conversación en la que nuestro interlocutor (o nosotros mismos) pretende llevar la razón a toda costa sobre algún tema. Cuando esta actitud se vuelve muy frecuente tiene el efecto de deteriorar las relaciones.

 

Si quieres saber más sobre las habilidades sociales y cómo mejorarlas, puedes leer nuestro artículo aquí

 

 

¿Qué razones se esconden bajo el deseo de llevar la razón?

El miedo al error

Altos estándares de exigencia y un estilo de pensamiento polarizado, derivan en la consideración del error como algo inaceptable. Por ello, cuanto más relevante sea el tema objeto de conversación, más difícil será que se asuma que la posición es errónea.

 

Si quieres saber más acerca de cómo afrontar el error puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Miedo al rechazo

Algunas personas consideran que si admiten un error, o muestran desconocimiento, perderán el reconocimiento del que gozaban.

 

Puedes saber más sobre el miedo al rechazo aquí 

 

Baja autoestima

La baja autoestima puede ser explicada por múltiples factores. Uno de ellos tiene que ver con la asociación de resultado y valía personal. Es decir, creer que los resultados, éxitos o fracasos, están relacionados con el valor como persona.

Según este razonamiento, cuando una persona consigue éxito en lo que se propone, sería indicativo de su alta valía personal. Y todo lo contrario, si fracasa o le salen mal las cosas sería reflejo de su ineptitud. Este tipo de juicios generalizadores van a afectar mucho a la autoestima, y van a predisponer a actitudes como la que abordamos en este artículo. No reconocer que se está equivocado, o que existen otras formas de ver una determinada cuestión, tendría el objetivo de preservar la autoestima, cuando está edificada sobre ideas irracionales.

 

Estilo agresivo en la comunicación

Este estilo de comunicación se caracteriza por la imposición de los propios puntos de vista, deseos y necesidades. Suelen entender las situaciones en términos de ganar o perder. Lo que lleva a que defiendan sus posiciones de manera más intensa.

 

Si quieres saber más sobre los estilos de comunicación puedes leer nuestro artículo aquí 

 

 

Cómo manejarse ante este tipo de situaciones

Cuando eres tú quien desea llevar la razón

 

  • Desdramatiza las consecuencias de asumir el error. Cuestiónate hasta qué punto va a cambiar tu valía como persona, y la percepción que tienen los demás sobre ti.

 

  • Aprende a restar importancia a las opiniones que puedan tener otros sobre ti, y trabaja en tu autoestima.

 

  • Valora los beneficios de aceptar otras opciones como válidas. Es posible que fruto de renunciar a defender tu posición te sientas mucho más cómodo y las conversaciones sean mucho más fluidas. Además descubrirás nuevos puntos de vista muy enriquecedores.

 

  • Exponte a asumir el error o tu desconocimiento sobre un tema. Solo de este modo podrás comprobar que los demás no tienen actitudes hostiles hacia ti.

 

  • Si te resulta muy difícil el punto anterior, concede el beneficio de la duda. Admitir que puede haber más puntos de vista válidos te permite abrir una puerta a la negociación, sin tener que renunciar a tu punto de vista.

 

Cuando te relacionas con personas que adoptan esta actitud:

Utiliza técnicas asertivas.

Existen técnicas asertivas que permiten discrepar de la opinión del otro sin tener que entrar en una confrontación directa. Por ejemplo, el “banco de niebla” es una estrategia muy útil ante este tipo de situaciones. Permite convenir con la parte con la que estemos de acuerdo, sin tener que confrontar con toda la opinión. Permite convenir con la posibilidad, otorgando el beneficio de la duda (“puede ser…” “puede que tengas razón…”, “es una forma de verlo…”).

 

Puedes saber más sobre técnicas asertivas aquí 

 

Renuncia al deseo de hacer cambiar a las otras personas

Asume que no es tu responsabilidad que otra persona cambie su forma de ser o su opinión. Hay muchas formas en que una persona puede cambiar sin depender de ti. Reconoce las capacidades de los demás para hacerlo, y redimensiona la gravedad de que no cambien.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Introvertidos vs Extrovertidos, ¿quién soporta mejor un confinamiento?

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En la situación actual de pandemia, hemos podido comprobar lo difícil que es estar encerrado en casa durante meses. Cada uno ha gestionado el malestar y el aburrimiento como ha podido, desde videollamadas, jugar a videojuegos, leer o hacer yoga. Las redes sociales se inundaron de bromas y memes acerca de cómo los introvertidos “estarían en su salsa” al no tener que salir de casa e interactuar con los demás, pero ¿realmente esto es así? ¿Quién soporta mejor un confinamiento domiciliario, introvertidos o extrovertidos?

 Si quieres leer nuestro artículo sobre cómo afrontar el confinamiento, pincha aquí

 

¿Qué es ser introvertido o extrovertido?

La Extroversión, con su polo opuesto de Introversión, es un rasgo de personalidad relacionado con el nivel de actividad y la sociabilidad. Las personas extrovertidas tienden a buscar constantemente el contacto social y nuevas experiencias, son alegres, despreocupadas e impulsivas. Por el contrario, las personas introvertidas tienden a ser reservadas y reflexivas, a preferir ambientes tranquilos y conocidos, y a pasar el tiempo a solas o con personas que conocen bien.

Dicho de otro modo, las personas extrovertidas “cargan las pilas” buscando estímulos del medio externo, como el contacto social, el ruido o las experiencias activadoras (p.e. subir a una montaña rusa). Mientras tanto, las personas introvertidas “cargarían pilas” en soledad, haciendo actividades más tranquilas.

 

Si quieres saber más sobre la diferencia entre introvertidos y extrovertidos, puedes leer nuestro artículo aquí

Si quieres saber más sobre las funciones ejecutivas, puedes leer nuestro artículo aquí

 

Introvertidos vs Extrovertidos durante el confinamiento

Dada la naturaleza reservada y hogareña de los introvertidos, cabría esperar que el confinamiento domiciliario no les supusiera un gran reto de adaptación. Al fin y al cabo, normalmente prefieren quedarse en casa y no buscan el contacto social frecuentemente. Así pues, ¿han tenido los introvertidos una ventaja adaptativa a la hora de permanecer en casa durante meses? Pues no. Aunque parezca sorprendente, los introvertidos parecen soportar peor que los extrovertidos una situación así. Después de algunos meses, algunos estudios revelan que los introvertidos experimentaron mayores niveles de ansiedad, soledad y depresión durante este periodo.

 

La importancia del contacto social

Todas las personas necesitamos el contacto social para mantener nuestra salud mental. Vivimos en un mundo de personas, y necesitamos de esa conexión humana para poder sobrevivir en el ambiente y para saber quiénes somos. Después de todo, el ser humano es un animal social. Los introvertidos no son una excepción, ya que, aunque prefieran estar solos y tener un grupo reducido de personas con las que relacionarse, siguen necesitando esa conexión humana.

Una de las principales razones que explicarían que los introvertidos lo pasaran peor es el hecho de que no suelen buscar el contacto social. Al perder la interacción cotidiana con otras personas, durante la pandemia se aislarían, y ello empeoraría el estrés y la angustia que todos hemos experimentado en mayor o menor medida en estos meses pasados. Cuando un extrovertido se siente mal, tiende a buscar el apoyo de los demás. Cuando un introvertido se siente mal, tiende a retraerse y a evitar el contacto social, lo que podría empeorar su malestar.

 

Emociones más intensas

Además de ello, las personas introvertidas tienden a ser más reflexivas y a darles más vueltas a las cosas. Ello haría que sientan el malestar de manera más intensa y que les sea más difícil distraerse. La situación de confinamiento ha sido dura para todos, pero si a eso le sumamos la dificultad de distraerse con otra cosa o de buscar ayuda en los demás, el malestar aumentaría cada vez más.

 

“Escapadas” contra las normas

Las personas extrovertidas tienden a ser más impulsivas y menos reflexivas. En la situación de confinamiento, esto se podría traducir en que se saltasen más las normas para poder tener contacto social. Transgredir las medidas de confinamiento para ir a ver a familiares, pareja o amigos, o no respetar la distancia social, podrían de alguna forma haberles ayudado a afrontar la situación. Las personas introvertidas generalmente son menos transgresoras, y ello les impediría “hacer trampas” y saltarse el confinamiento, con lo que no tendrían ese extra de contacto social.

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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¿Para qué sirven las emociones?

¿Qué son los pensamientos rumiativos y cómo deshacerse de ellos?

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En varias ocasiones, en distintos artículos de nuestro blog hemos mencionado los pensamientos rumiativos. Un tipo de pensamiento que produce mucho malestar. También se les conoce como pensamientos obsesivos o rumiantes. En clínica observamos que este patrón de pensamiento está presente en muchos trastornos psicológicos. Hablamos de trastornos de ansiedad (fobias, TOC, ansiedad generalizada…), depresión, duelos patológicos, agresividad y problemas de control de impulsos, etc.,  por lo que queremos detenernos a conocerlos mejor.

 

¿Qué son los pensamientos rumiativos y cuál es su efecto sobre el bienestar?

Los pensamientos rumiativos se refieren a una forma de pensar, más que al contenido en sí mismo. Son pensamientos sobre una misma cuestión, y se denominan rumiativos porque se producen con una alta frecuencia. Suelen ir acompañados de emociones muy intensas en coherencia con el contenido del pensamiento. Así los pensamientos rumiativos, pueden producir grandes dosis de emociones displacenteras como inquietud, miedo, tristeza, rabia, entre otras.

Normalmente surgen ante situaciones que nos preocupan, y consisten en dar vueltas y vueltas a la misma cuestión.

 

Efectos negativos de los pensamientos rumiativos

1. Producen emociones muy intensas, que resultan desbordantes.

Las emociones, para que sean útiles y adaptativas, han de ser moderadas y ajustadas a la magnitud de la situación que las ha desencadenado. Así, emociones desagradables que algunas personas desearían eliminar de su día a día, se mantienen presentes por un tiempo mayor del necesario.

Además dificultan el afrontamiento de la situación problema.

 

2. Producen agotamiento físico y emocional

Mantener niveles altos de intensidad emocional supone un esfuerzo para el organismo, lo que conlleva un gasto de energía innecesario.

 

3. Produce alteraciones en el sueño y en el descanso

Como decíamos en el punto anterior, las emociones generadas son muy intensas, por lo que repercutirán en la calidad y contenido del sueño.

 

4. Pérdida de atención y concentración en el momento presente

Por lo que disminuye la productividad en las tareas que se realizan. Además se dejan de percibir información del momento presente, por lo que se pierden oportunidades.

 

5. Condicionamiento de situaciones

El pensamiento tiene un poder inmenso a la hora de cambiar el valor de las situaciones o estímulos con los que nos relacionamos. Al pensar repetidamente sobre una situación, las emociones que se generan quedan asociadas con gran intensidad a las situaciones objeto del pensamiento. De este modo, una persona puede desarrollar aversión o miedo ante una situación solo por haber rumiado en muchas ocasiones pensamientos o imágenes negativas.

 

6. No ayudan a pasar página

Este es el caso de duelos patológicos, ya sea por el fallecimiento de un ser querido o una ruptura de pareja. Seguir anclado en el pensamiento no permite olvidar a la persona y abrirse a nuevas posibilidades.

 

¿Cómo podemos manejar el pensamiento rumiativo?

En cada persona los pensamientos rumiativos surgen con una función. Es decir, cumplen con un propósito que tiene algún tipo de beneficio puntual. Por tanto, para ayudar a combatirlos será necesario conocer las causas y función de los mismos. Sin embargo, hay algunas ideas que pueden ayudar a acotar la frecuencia e intensidad de este tipo de pensamientos:

  • Reconocer el efecto perjudicial que tiene esta forma de pensamiento para ti. Como veíamos más arriba, las desventajas son innumerables. El pensamiento rumiativo no proporciona beneficios duraderos más allá de sensaciones reforzantes de duración fugaz.

 

  • Razonar aquello que te preocupa. Enfócate en determinar qué es lo que te preocupa y en analizarlo. Párate a pensar en la veracidad de los pensamientos que estás desarrollando y en determinar la gravedad de la situación. Para ello te ayudará conocer los distintos tipos de creencias irracionales

 

 

 

  • Buscar soluciones al problema y toma decisiones al respecto. En muchas ocasiones los pensamientos rumiativos desaparecen cuando se encuentra una solución eficaz para el problema que te preocupa. Puesto que el pensamiento pierde su función, que es intentar resolver el problema – de manera poco eficaz en este caso-.

 

  • Entrenar la parada de pensamiento. Consiste en aprender a interrumpir el encademaniento de pensamientos que es característico de las rumiaciones.

      Puedes saber más sobre esta técnica en este artículo 

 

  • Practicar alguna técnica de meditación o mindfulness. Este tipo de técnicas entrenan la capacidad para dejar pasar el pensamiento. Ayudando a centrar la atención en el momento presente.

     Puedes leer aquí nuestros artículos sobre el mindfulness y sus beneficios

 

  • Desarrollar un hobby o alguna actividad que sea altamente reforzante para ti. De este modo te será más fácil desconectar de los pensamientos y volver al presente.

     Si quieres saber más acerca de los beneficios de tener un hobby puedes leer nuestro artículo aquí 

 

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en ayudar a superar patrones de pensamiento obsesivos. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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En calma y con objetivos que van saliendo

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Tras un viaje con mis 20 años al extranjero volví a España con más dudas que nadie, pude sentir el miedo a mí mismo y la desconfianza hacia todo lo que me rodeaba. Quisiera decir que fueron tres años de angustia, miedo y tratamiento médico, pero no era suficiente. Francisco apareció en mi vida como alguien en quien comenzar a contarle mis problemas sin miedo a su reacción, pues en sus ojos veía una persona no un psicólogo tras 3 años de consulta puedo decir que los resultados son buenos y que más allá de las dudas que nos van viniendo a lo largo de la vida, me encuentro en calma y con objetivos que poco a poco van saliendo.
Estoy muy agradecido a todo su trabajo si de verdad alguien siente la necesidad de mejorar, Cipsia para mí ha sido la respuesta a una notable mejoría.

La medicalización de la salud mental

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A día de hoy, el uso de psicofármacos parece ser el tratamiento de primera elección ante problemas de salud mental. Con la aparición y el desarrollo de estos “fármacos de la conducta” en el siglo pasado, y la estandarización del diagnóstico psicopatológico, la Psicología se reduce a una perspectiva médica, en la que el paciente ha de ser curado por el especialista.

La perspectiva médica de la salud mental

La Psicología como ciencia es una disciplina relativamente joven, pero a lo largo de la Historia se han propuesto múltiples explicaciones acerca del funcionamiento de la psique humana. Desde posesiones demoníacas, hasta la búsqueda de los factores biológicos causantes de los problemas psicológicos, muchas han sido las teorías acerca de qué causa la “locura”.

El estudio de la neurosífilis, un tipo de demencia causada por el deterioro del sistema nervioso por la enfermedad de la sífilis, reafirma las hipótesis de aquellos que defienden que los trastornos mentales están causados por déficits orgánicos a nivel cerebral. Podríamos decir que este es el origen de la visión medicalizada de la Psicología, que busca diagnosticar y tratar una enfermedad física y no psicológica, localizada en el cerebro.

El problema con esta visión de la salud mental es que la mayoría de trastornos psicológicos no se corresponden inequívocamente con una causa orgánica, sino que existen múltiples factores en interacción que nos llevan a la etiqueta de “enfermedad” mental. Ello no quiere decir que no existan factores biológicos, cerebrales o hereditarios que correlacionen con lo que denominamos trastornos psicológicos. Existen ciertos correlatos cerebrales, pero estos no son necesariamente causa del problema, ni agotan la explicación.

Por tanto, podemos decir que la perspectiva médica es simplista en la explicación de los problemas de salud mental. A pesar de ello, nos encontramos con que, en muchos casos, recetar psicofármacos es la solución que se ofrece a la persona, sin valorar si realmente son necesarios.

 

“Enfermedad” mental y medicación

Las “enfermedades mentales” son sólo etiquetas otorgadas por los profesionales para clasificar un conjunto de características o de dificultades psicológicas. Por eso, no podemos decir que alguien “tiene depresión” de la misma forma que se “tiene un tobillo lesionado”. Como decíamos, los problemas de salud mental no se explican por una causa física (aunque estas pueden influir), y las etiquetas diagnósticas son sólo descripciones, nunca explicaciones de por qué alguien está deprimido.

 

   Si quieres leer más sobre las etiquetas diagnósticas en salud mental, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

 

La perspectiva psicológica de la salud mental

Frente a la perspectiva médica, el enfoque psicológico entiende que los trastornos psicológicos no son más que una forma desadaptativa de relacionarse con el medio. Como tales, son modificables, a través del aprendizaje de habilidades y de nuevas formas de relacionarse con el mundo. Un problema de salud mental se ataja aprendiendo a lidiar con las situaciones de la vida, y adaptándonos a los cambios.

Por supuesto, cada persona trae “de serie” una mayor o menor vulnerabilidad a desarrollar un problema psicológico. Además de ello, el ambiente modula y determina qué es adaptativo y qué no en un determinado contexto.

Por todo ello, el uso indiscriminado de psicofármacos para problemas de salud mental (especialmente los leves), es ineficaz para tratarlos. Una pastilla no soluciona nuestros problemas, aprender a lidiar con ellos sí. Es cierto que, en casos graves, la medicación puede darnos un “empujón” que nos ayude a salir adelante (p.e. en casos de depresión grave), o que nos permita funcionar (p.e. mejorando la capacidad de concentración en el Trastorno de Déficit de Atención). En ciertos casos, la medicación es necesaria para que la persona esté en condiciones de participar en psicoterapia. No obstante, en la gran mayoría de casos, el psicofármaco es, como mucho, una ayuda que facilite el cambio, y nunca la causa de él.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Todo ha ido hacia adelante

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Cuando llegué a Cipsia, estaba terminando una relación. Y me ayudaron a dar pasos en mi vida para mí mismo.  Aprendí a cuidarme, a relacionarme, a conocerme, a estar mejor. Siempre desde el respeto, la escucha y a mi ritmo. Desde que empecé a ir todo ha ido hacia adelante. Son unos grandes profesionales que han sido un gran apoyo para conseguir ser una persona autónoma, empática y feliz. Es un camino que no tiene fin, pero te enseñan a andar por ti mismo. Les debo mucho.

La crítica como herramienta de crecimiento

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La mayor parte de nosotros estaremos de acuerdo en el hecho de que no suele ser agradable recibir una crítica. Sin embargo, al mismo tiempo hemos de reconocer que no es posible librarse de las críticas de forma permanente.

Las críticas, en su vertiente positiva y constructiva están ligadas a la mejora de quien las recibe. Son por tanto, una gran herramienta de desarrollo personal. Aquel que, no reciba ningún tipo de crítica está desperdiciando la oportunidad de mejora y cambio.

 

¿Por qué es importante cuidar la forma de hacer críticas?

Como hemos visto en muchas ocasiones a lo largo del nuestro blog, el lenguaje que utilizamos con nosotros mismos y con los demás tiene una gran repercusión en el estado de ánimo y en la autoestima.

Según sea el modo en que hacemos críticas vamos a generar un tipo de emoción y de respuesta.

 

Crítica destructiva

Cuando la crítica se hace de forma destructiva suele generar fuertes sentimiento de culpabilidad. Normalmente este tipo de crítica se centra en lo que está mal hecho. Lo que genera mucho malestar. Este tipo de crítica suele emplearse cuando se considera inaceptable el error. Por tanto, se utiliza la crítica como forma de castigo.

Sin embargo, esta forma de crítica, aunque en ocasiones pueda parecer efectiva, termina generando un efecto totalmente contraproducente. Produciendo el inmovilismo de quien es objeto de la crítica.

A largo plazo, no solo tenderá a reducir la autoestima de quien es objeto de este tipo de críticas, sino que predispondrá una actitud defensiva ante las críticas en general.

     Si quieres saber más sobre cómo aceptar críticas puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Crítica constructiva

En cambio, cuando la crítica es constructiva se minimiza el malestar por el error cometido. Lo que hace más sencillo recibir la crítica y valorarla.

El mayor beneficio de la crítica constructiva es que moviliza a la acción, y genera expectativas de mejora. A largo plazo, favoreceremos una actitud receptiva a las mismas. Al tratarse de críticas que resultan útiles, y son formuladas desde el respeto.

 

     Si quieres saber acerca de cómo aceptar el error puedes leer nuestro artículo aquí 

 

¿En qué contexto surgen las críticas?

A nosotros mismos, o autocrítica

Este tipo de crítica es esencial para el crecimiento. Y para aprender a afrontar el error.

Algunas personas tienen pavor a cometer errores, y mucho de ello tiene que ver con el proceso de autocrítica que le acompaña. Tomando la forma en muchas ocasiones de crítica patológica

 

Críticas a familiares, pareja o amigos

Este suele ser un tipo de crítica muy frecuente. Las personas con las que convivimos y con las que tenemos más confianza son con las que más solemos realizar críticas. Pero no por ello más adecuadamente. Algunas personas creen que por tener confianza no es necesario cuidar las formas. Nada más erróneo que esto.

Si queremos que las relaciones que tenemos sigan siendo sólidas, y ayudar a cambiar actitudes que no nos son favorables, necesitaremos hacer buen uso de las críticas como la mejor herramienta para conseguir los cambios sin dañar la relación.

 

     Si quieres saber más sobre cómo mejorar tus discusiones en pareja puedes leer nuestro artículo aquí 

 

Críticas en el contexto laboral o con conocidos

Normalmente en este tercer tipo de crítica la gente suele hacer gala de los mejores modos. Quizá por el miedo a desagradar o se rompa una relación poco consolidada. Lo cierto es que, en este ámbito también es importante formular las críticas de forma adecuada.

 

Cuáles son los pasos para hacer una crítica (o autocrítica) de forma constructiva:

  • En primer lugar es necesario que definas un único aspecto a criticar. Tómate un momento para delimitar qué conducta es objeto de crítica, y en qué momentos ha tenido lugar.
  • Busca un momento apropiado para plantear la crítica. Las personas implicadas debéis estar tranquilas y contar con un momento para conversar sin interrupciones.
  • Plantea la conducta objeto de crítica sin juzgar. Evita etiquetas, que tienen un impacto muy negativo sobre la autoestima, y elimina generalizaciones. Pon ejemplos de cuándo ha sucedido y cómo ha afectado. Poner ejemplos del perjuicio ayudará a redimensionar la gravedad.
  • Empatiza con los motivos que pueden haber dado lugar a que se haya producido el error. Se trata de activar la responsabilidad no de buscar culpables.
  • Propón alternativas de solución para futuras ocasiones. Esta es la parte más importante, puesto que sin ella, la crítica no tendrá sentido. Los errores sirven para aprender, y la única forma de extraer el aprendizaje es centrarse en este último paso, la búsqueda de soluciones.

 

En CIPSIA Psicólogos somos expertos en trabajar en entrenar las habilidades sociales y asertivas. Si necesitas nuestra ayuda no dudes en contactarnos.

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Maiana García

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Me conozco mejor y soy capaz de responder de otra manera

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Solo tengo palabras de gratitud para el equipo de Cipsia. He tenido muchísima suerte de encontrarles, me han cambiado la vida. Escuchan sin juzgar, con empatía, acompañamiento y dando estrategias para afrontar y gestionar los problemas. Gracias a ellos, me conozco mejor y soy capaz de analizar lo que me pasa y responder de otra manera. Y decir esto se queda corto, porque realmente soy una persona mucho mejor gracias a Cipsia.

Sobrepeso y Psicología

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El sobrepeso y la obesidad son uno de los principales problemas de salud en el mundo occidental. Una combinación entre el sedentarismo, la creciente tecnologización, el estrés y la mala alimentación hacen que cada vez más personas lleven un estilo de vida poco saludable. Y es que, aunque la obesidad se entiende sobre todo en términos de salud física, también está muy ligada a factores psicológicos y a problemas de salud mental.

 

Los factores psicológicos relacionados con el sobrepeso y la obesidad

Una parte considerable de las personas con problemas de sobrepeso presentan también problemas psicológicos, ya sean emocionales, cognitivos o comportamentales. Estos problemas pueden ser tanto causa como consecuencia del problema de salud física. Además, el sobrepeso y la visión negativa del mismo pueden estar relacionados con trastornos de ansiedad, depresión, o con los Trastornos de la Conducta Alimentaria, entre otros. Es por ello que, desde la Psicología, se propone un abordaje integral, que implique la colaboración de distintos profesionales, como nutricionistas, psicólogos y psiquiatras, en el tratamiento de las causas de base de la obesidad y el sobrepeso.

 

  1. Imagen corporal y estigma

Los constantes mensajes negativos a los que estamos sometidos, junto con el elevado valor social de la delgadez, hacen difícil mantener una autoimagen sana y ajustada a la realidad, tanto en personas con sobrepeso como sin él. Aquí es donde entran en escena los complejos por la propia imagen corporal, la búsqueda de soluciones inmediatas como las dietas milagro y un gran mercado destinado a obtener beneficios de los cambios en el aspecto físico.

 

     Si quieres saber más sobre la relación de la imagen corporal con las “dietas milagro”, puedes leer nuestro artículo aquí

     Si quieres leer nuestro artículo sobre cómo mejorar la imagen corporal, pincha aquí

 

Si, en la mayoría de personas, la presión por conformarse a unos estándares de belleza ya es alta, puede serlo aún más en personas con sobrepeso. No es poco común que estas personas tengan una imagen corporal distorsionada y tremendamente negativa, que les provoque gran malestar y rechazo del propio cuerpo.

 

  1. Autoestima y autoeficacia

En relación al punto anterior, la pobre imagen corporal de algunas personas con sobrepeso puede mermar su autoestima y su valía personal. Aspectos como el rechazo de uno mismo, la sensación de escaso control sobre lo que pasa en sus vidas o la subestimación de sus habilidades, puede, asimismo, jugar en su contra.

La baja autoestima está muy ligada, por tanto, a una pobre autoeficacia; esto es, a falta de confianza en las propias capacidades. Cuando hablamos de un proceso de cambio como es la pérdida de peso, la autoeficacia tiene un papel importantísimo en la motivación y la consecución de objetivos.

     Si quieres saber más sobre la autoeficacia, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Problemas emocionales relacionados con la comida

La comida tiene un efecto calmante de la ansiedad. Por ello, es fácil establecer una relación poco saludable con ella, usándola para la evitación emocional. La sensación placentera que nos produce puede servirnos para paliar momentáneamente emociones negativas, pero no soluciona nuestros problemas. Una relación insana con la comida puede llevarnos no solo a la evitación, sino a comer de forma compulsiva, a asociar la comida con la culpabilidad, o a la provocación del vómito en casos como la bulimia.

Los hábitos alimentarios poco saludables están asociados, además, con un pobre autocuidado en otros ámbitos como el descanso, el ejercicio, o el cuidado de la salud en general. Estos hábitos se aprenden a través de la alimentación familiar y de la experiencia personal con la comida. Aquí la psicología puede ayudar en el aprendizaje de nuevas formas de comer y de preparar los alimentos, por ejemplo.

 

     Si quieres saber más sobre cómo incorporar un hábito, puedes leer nuestro artículo aquí

 

  1. Habilidades de afrontamiento

Si la persona carece de las herramientas que le ayuden a superar una situación difícil, puede recurrir, como veíamos, a la comida como forma de gestión del malestar. Por tanto, para abordar y romper la relación insana con la comida, es esencial que la persona adquiera recursos y habilidades. Entre estas habilidades podríamos señalar las sociales, las de resolución de problemas, entrenamiento en relajación, etc.

 

 

Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Irene Serrano

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Las herramientas de autogestión me ayudan en el día a día

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“Acudí a Cipsia hace ya años por referencia de un amigo. La verdad es que, desde el principio, el trato y el clima de confianza que se creó fue algo que me llenó de tranquilidad para empezar las sesiones. Durante las mismas, fui capaz de abrir mi mente y sentimientos para profundizar y transmitir mis circunstancias y problemas. Me sorprendió muy positivamente cómo durante las sesiones iba fluyendo la comunicación entre ambas partes y profundizábamos en las primeras causas, a fin de ir encontrando las mejores soluciones y el camino a seguir. Pero lo más potente y lo que más me ha aportado ha sido, primero practicar y luego interiorizar, las herramientas que me enseñaron para continuar mi camino en el que estoy ahora. Es decir, las herramientas para la autogestión de mis problemas en el día a día. No puedo decir otra cosa que enhorabuena y gracias!!!! “

Cipsia me ayudó a recuperar mi autoestima y mi motivación

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En un momento de mi vida sufrí la separación de quien en aquel momento era mi pareja. Allá por el año 2013. Pensé que iba a superarlo sola pero no fue así. Caí en una depresión que no me dejaba dormir, comer, trabajar, concentrarme para seguir con mi vida y esas cosas que siempre disfrutaba, se habían ido. Me invadió una sensación de haber perdido el rumbo. No podía ver con claridad qué debía hacer para recuperar mi equilibrio emocional y mi alegría de siempre. Pensaba que leyendo artículos de autoayuda lo iba a superar, pero no fue así. Cuanto más hablaba con la gente, más me confundían.

El magnífico equipo de Cipsia y sobre todo Francisco me ayudó a recuperar mi autoestima, mi motivación para seguir en el día a día y aprendí cosas tan necesarias como ser asertivo. También aprendí cosas elementales que no las había visto en mi familia. Este hecho para mí es importante porque solemos tomar como ejemplo a nuestros padres. No siempre están ahí.

Gracias a mis terapias aprendí también a reconocer patrones de conducta que me hacían mal y que los había aprendido mal.

Suelo decir que Cipsia y Francisco sobre todo, es ¨mi cable a tierra¨ ya que son muchos los momentos en mi vida que he recurrido a ellos para salir a flote y lo he logrado.