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La característica principal de los trastornos somatomofos es la presencia de síntomas físicos que sugieren un trastorno para el que no hay evidencias orgánicas demostrables, pero existen evidencias de que los síntomas están relacionados con factores psicológicos. Por lo general, el paciente no muestra ansiedad por sus síntomas, lo que se conoce como “belle indifférence”, y están fuera del control voluntario del mismo.

Hipocondria-Internet

Es importante poder diferenciar entre este tipo de trastornos y los trastornos psicosomáticos. El desencadenante psicológico y los síntomas físicos son comunes a ambos trastornos, la diferencia entre ellos es que, en los trastornos psicosomáticos existe un daño en el sistema fisiológico correspondiente, mientras que en los somatomorfos no hay una patología orgánica demostrable.

El DSM-IV, incluye dentro de los trastornos somatomorfos el trastorno de somatización, el trastorno somatomorfo indiferenciado, el trastorno dismófico corporal, la hipocondría, el trastorno de conversión y  el trastorno por dolor.

Los teóricos conductuales explican la sintomatología de estos trastornos en función de las ganancias primarias y ganancias secundarias. Así, la persona enferma podría evitar responsabilidades al mostrarse enferma ante a los demás, a la vez que también consigue la simpatía y atención por sus quejas.

Uno de los trastornos somatomorfos más llamativos y que más investigación ha generado ha sido la hipocondría. Se trata de un trastorno en el que el aspecto principal es la preocupación o miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de uno o más signos somáticos. El miedo persiste aún después de explicaciones médicas reiteradas.

Las preocupaciones pueden aparecer por alteraciones en las funciones corporales como el pulso, la sudoración o los movimientos peristálticos, por manifestaciones menores anómalas como la tos o pequeñas heridas, o por sensaciones físicas definidas de forma ambigua.

Las personas con hipocondría tratan de averiguar el origen de los síntomas, su significado y veracidad. Son muy alarmistas y buscan constantemente información sobre los síntomas, con el objetivo de comprobar la existencia o no de enfermedad.

Warwick y Salkovskis plantean un modelo cognitivo del desarrollo de la hipocondría. Afirman que los hipocondríacos poseen una experiencia previa de enfermedad médica propia o familiar o error médico, que conduce a la formación de supuestos disfuncionales a cerca de los síntomas, la enfermedad y la conducta de salud, que provocan a su vez una atención selectiva a la información coherente con ellas. En un momento dado, un incidente crítico (aparición de un síntoma, enfermedad familiar, estresor psicosocial) aparece en la vida de estas personas, provoca la activación de estos supuestos o creencias disfuncionales. Esto a su vez, va a producir la puesta en marcha de los pensamientos automáticos negativos los cuales van a implicar la interpretación catastrófica de las sensaciones corporales, desencadenando ansiedad por la salud.

Las reacciones que se desencadenan pueden clasificarse en varias áreas:

  • Conductual: evitación y restricciones autoimpuestas, autoinspección repetida, manipulación repetida del área afectada, consulta y búsqueda de explicaciones, búsqueda de información, medidas preventivas.
  • Afectiva: ansiedad y depresión.
  • Cognitiva: focalización de la atención en el cuerpo y aumento de la percepción corporal, observación de los cambios corporales, prestar atención a la información negativa, desamparo, preocupación, rumiación, quitar importancia a la información positiva.
  • Fisiológica: aumento de la activación, cambios en la función corporal, trastorno del sueño.

De este modo, la persona percibe un estímulo como amenazante para su salud, lo que le produce miedo y ansiedad. Esta ansiedad produce a su vez una serie de respuestas fisiológicas que la persona interpreta como signos y síntomas de enfermedad, lo que hace aumentar la sensación de peligro y miedo. La persona entra en un círculo vicioso que perpetúa la hipocondría.

Este trastorno puede comenzar a cualquier a edad, sin embargo, es más frecuente que comience al inicio de la vida adulta. El curso es generalmente crónico, con episodios de reagudización de síntomas.

Es muy característico que las personas con hipocondría presenten su historia clínica de forma muy detallada y extensa, es frecuente la presencia de “peregrinaciones médicas” o “doctor shopping”, ya que buscan constantemente una explicación a sus síntomas y consultan a varios especialistas para conseguirlas. Las relaciones sociales y familiares se ven alteradas en este trastorno, las personas se limitan  a sus preocupaciones sobre su enfermedad y todo se centra en su cuidado y tratamiento. Su preocupación puede llegar a afectar al ámbito laboral, lleva a la pérdida de tiempo de trabajo.

En CIPSIA psicólogos ponemos a su disposición especialistas que pueden ayudar a superar este problema. Desde un modelo cognitivo-conductual disponemos de las técnicas y estrategias para ayudar a disminuir los pensamientos negativos que generan las interpretaciones disfuncionales y el malestar asociado, para de esta forma aprender un nuevo modo de interpretar los signos somáticos, de forma más adaptativa y funcional.

Artículo escrito por Psicólogo Ventas Cipsia Psicólogos: Patricia Palacios

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