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El verano es una época vacacional que suele resultar muy útil para todas las personas. En primer lugar porque permite un descansa necesario en nuestra rutina laboral o escolar. Pero además del descanso y de hacer actividades de ocio que normalmente no podemos hacer, el verano también resulta de utilidad para realizar otras tareas que tenemos pendientes desde hace tiempo. Sin embargo, a algunas personas en esta época del año les cuesta de manera especial cumplir con las tareas que tenían propuestas. Por ello, en el artículo de hoy os daremos algunas estrategias eficaces para evitar la procrastinación en verano.

evitar la procrastinación

¿Qué es la procrastinación?

Antes de ponernos a explicar las diferentes estrategias para evitar la procrastinación en verano, es necesario entender a qué nos referimos con procrastinación. Bien, este concepto se define como la tendencia a postergar o evitar la realización de tareas que tienen que llevarse a cabo, sustituyendolas por otras tareas menos importantes o agradables.

¿Por qué sucede? Una de las causas más habituales de la tendencia a procrastinar está relacionada con el perfeccionismo. Cuando una persona es perfeccionista y autoexigente se pone metas inalcanzables y para evitar el fracaso, posterga las tareas. Además del perfeccionismo, se ha observado que las personas con tendencia a sentir ansiedad o con problemas de autocontrol, suelen postergar también las tareas.

– Si quieres saber más sobre el perfeccionismo, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Cómo evitar la procrastinación en verano

Ahora que ya sabemos en qué consiste la procrastinación y las causas más importantes de ésta, ahora vamos a ver algunas estrategias eficaces que nos ayuden a evitarla en verano.

Organízate el tiempo

La primera estrategia y una de las más importantes es la organización. Si tenemos una lista con varias tareas y no nos organizamos el tiempo, es fácil que nos dejemos llevar y perdamos el tiempo sin llevarlas a cabo. Por ello, el primer paso que tenemos que llevar a cabo es analizar de cuánto tiempo disponemos.

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 Este paso, nos va a permitir hacernos una idea de las tareas que realmente vamos a poder llevar a término. Si hacemos una lista de tarea demasiado larga y exigente, es posible que al ver si gran envergadura nos desmotive y no la cumplamos. Sin embargo, si hacemos una lista que sea adaptada a nuestras posibilidades podremos manejarla mejor y no dejar tareas sin hacer.

Una vez que sepamos nuestro tiempo y nuestra lista de tareas por hacer, podremos organizar nuestra agenda. Lo mejor es que nos planifiquemos los días de forma que cada día vayamos cumpliendo tareas y que vayamos viendo un progreso.

Pon fechas límites

Después de realizar una buena organización, otra estrategia que resulta muy eficaz es poner fecha límite para realizar las tareas pendientes. Si no ponemos una fecha para realizar una tarea, es más fácil que la vayamos postergando con el pensamiento de “mañana la termino”, ya que no sentimos la necesidad o urgencia de dejarla cerrada. Sin embargo, si nos fijamos una fecha o momento para tenerla terminada, sentiremos esa necesidad de acabarla y es más difícil que la posterguemos indefinidamente.

Para poner fechas límites, lo más adecuado es analizar cuánto tiempo nos va a llevar completarla y qué tareas son más importantes o urgentes. De esta forma, podremos adaptar nuestro horario y nuestros huecos libres a la realización de estas tareas. Además, también podremos priorizar aquellas tareas más importantes para realizarlas a tiempo.

Minimiza las distracciones

A la hora de optimizar nuestro tiempo y recursos, un paso esencial es evitar las distracciones. Si a la hora de ponernos a hacer una tarea tenemos estímulos que nos distraigan de nuestro cometido, es mucho más fácil que nos distraigamos y que nos acostumbremos a postergar las tareas. Por ello, es de vital importancia que en el espacio de trabajo donde vayamos a realizar la tarea, quitemos todas las distracciones posibles (aparatos electrónicos, etc.). Además de ayudarnos a no postergar, quitar las distracciones tiene el beneficio de que va a ayudar a nuestra concentración y por lo tanto a acabar antes la tarea.

– Si quieres saber más sobre cómo mejorar la concentración, puedes leer nuestro artículo pinchando aquí

Recompénsate

Por último, además de poner en marcha estrategias para evitar la procrastinación es importante poner en práctica estrategias que nos permitan premiarnos al ir alcanzando nuestros objetivos. La teoría cognitivo-conductual ha demostrado el poder del refuerzo, para promocionar comportamientos. Por lo tanto, si realizamos algo que nos gusta después de cumplir con lo que nos habíamos propuesto, o nos permitimos consumir algo que nos gusta (por ejemplo un café, una serie, etc.) va a hacer más probable que continuemos comportándonos así en el futuro.

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Artículo escrito por CIPSIA Psicólogos Madrid: Sara Catalán

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